El castillo de Calanda
De la posible fortificación andalusí de Qalanna al castillo bajomedieval, la sede del alcaidazgo, la destrucción de 1838 y la recuperación arqueológica contemporánea.
Un recinto estratégico sobre el valle
El castillo de Calanda ocupa el promontorio que domina la población y el encuentro territorial de los valles del Guadalopillo y del Guadalope. Su posición, su adaptación a la roca y la larga duración de su ocupación convierten el conjunto en una pieza fundamental para comprender la evolución histórica y urbana de Calanda.
Horizonte andalusí
Los materiales y la posición del cerro permiten estudiar una posible fase fortificada vinculada a la Qalanna islámica.
Castillo señorial
El recinto se integró en los dominios de la Orden de Calatrava y fue gobernado por alcaides.
Destrucción militar
El fuego de artillería durante la Primera Guerra Carlista arruinó buena parte de la fortaleza.
Redescubrimiento
Las campañas de limpieza, consolidación y estudio devolvieron visibilidad al conjunto.
Objetivo de esta entrada. Reunir la información histórica, arquitectónica, documental y arqueológica disponible, diferenciando los datos comprobados de las interpretaciones que todavía requieren excavación y confirmación estratigráfica.
Ficha patrimonial
| Denominación | Castillo de Calanda |
|---|---|
| Municipio | Calanda, provincia de Teruel, Aragón |
| Tipología | Recinto fortificado adaptado a un promontorio rocoso, con dependencias residenciales, defensivas, religiosas, productivas y de almacenamiento. |
| Cronología general | Posible fase andalusí; desarrollo medieval y moderno; reutilización militar en el siglo XIX; ocupación escolar durante los siglos XIX y XX. |
| Protección | Bien de Interés Cultural dentro del régimen de protección de las fortificaciones históricas. |
| Elementos conservados | Murallas, aljibe, bodega, pozo, muros de dependencias, accesos, espacios de almacenamiento y estructuras adaptadas a distintos niveles del terreno. |
| Uso histórico | Defensa, control señorial, residencia del alcaide, almacenamiento de rentas, espacio religioso, acantonamiento militar y escuela. |
| Estado | Conjunto arqueológico parcialmente recuperado, consolidado y pendiente de investigación integral. |
| Catalogación | Grupo de Estudios Calandinos, Ayuntamiento de Calanda y actuaciones arqueológicas vinculadas a su recuperación. |
Cronología del conjunto
Horizonte andalusí
El promontorio pudo albergar una estructura defensiva relacionada con el poblamiento islámico de Qalanna. Los materiales cerámicos recuperados confirman actividad andalusí, aunque la forma y extensión del recinto primitivo deben determinarse arqueológicamente.
Avance feudal aragonés
La expansión cristiana por la Tierra Baja transformó la red territorial y defensiva del Guadalope. El enclave quedó incorporado al nuevo sistema de poder feudal.
Dominio calatravo
El castillo se integró en la organización señorial vinculada a la Encomienda Mayor de Alcañiz. En su interior se desarrollaron funciones defensivas, administrativas, fiscales y de almacenamiento.
El alcaide Abengail
La documentación registra al moro Abengail al frente del castillo, testimonio de la continuidad de la población mudéjar y de su participación en la administración local.
Andrés de Rosales y Alagón
El capitán Rosales asumió el alcaidazgo e impulsó importantes obras de acondicionamiento, reparación y monumentalización del recinto.
Gran campaña de reformas
Las cuentas de los visitadores documentan el transporte y labra de sillares, el allanamiento de la plaza, el derribo de tapias antiguas y la ejecución de almenas.
Expulsión de los moriscos
El castillo sirvió como espacio de representación del poder señorial durante la expulsión y en los actos de fidelidad celebrados tras la salida de la población morisca.
Abandono progresivo
La desaparición de la figura estable del alcaide y la pérdida de utilidad militar favorecieron el deterioro de las dependencias.
Asedio y destrucción
Durante la Primera Guerra Carlista, las fuerzas liberales resistieron en el recinto hasta que la artillería carlista redujo gran parte de la fortaleza a escombros.
Escuelas de primera enseñanza
El Ayuntamiento promovió la recuperación del altozano para construir instalaciones escolares, uso que perduró hasta la segunda mitad del siglo XX.
Redescubrimiento arqueológico
La retirada de construcciones y depósitos contemporáneos permitió reconocer nuevamente las estructuras históricas del recinto.
Protección y recuperación
La protección patrimonial y las sucesivas campañas de limpieza, consolidación y acondicionamiento abrieron una nueva etapa de investigación y puesta en valor.
Qalanna y la posible fortificación andalusí
La documentación geográfica árabe conserva el nombre de Qalanna, identificado por la investigación histórica con Calanda. Esta referencia confirma la integración del territorio calandino en la geografía humana, económica y política de al-Ándalus.
La elección del promontorio del castillo habría respondido a ventajas evidentes: dominio visual sobre la vega, proximidad a los espacios irrigados, protección natural mediante cortados y control de las vías que comunicaban el valle del Guadalope con las tierras interiores y mediterráneas.
El recinto pudo desempeñar funciones de vigilancia, refugio temporal y protección de personas, cosechas y ganado. Sin embargo, la naturaleza exacta de esa primera ocupación no puede reconstruirse únicamente a partir de la topografía.
Niveles de certeza
Bien documentado: la existencia de Qalanna en las fuentes geográficas árabes y la recuperación de materiales arqueológicos andalusíes.
Históricamente probable: la utilización defensiva del promontorio y su relación con el poblamiento y el paisaje hidráulico.
Pendiente de demostración: la planta, dimensiones, cronología precisa y categoría administrativa de una fortificación islámica anterior al castillo feudal.
Precaución interpretativa. La denominación ḥiṣn de Qalanna puede emplearse como hipótesis de trabajo, pero no debe presentarse como una identificación arqueológica definitivamente demostrada mientras no se documenten muros, niveles fundacionales y secuencias estratigráficas inequívocamente andalusíes.
Del castillo feudal al centro del poder señorial
Tras la incorporación de la Tierra Baja al dominio cristiano, la antigua posición fortificada fue adaptada al nuevo orden territorial. El castillo pasó a formar parte de una red de enclaves desde los que se ejercían el control jurisdiccional, la administración de rentas y la defensa de los dominios señoriales.
Su vinculación con la Orden de Calatrava y con la Encomienda Mayor de Alcañiz convirtió el recinto en una pieza de la administración calatrava. El castillo no fue únicamente una fortaleza: funcionó como residencia del alcaide, almacén de tributos, espacio de representación, dependencia judicial y centro de gestión de los recursos obtenidos en Calanda y su territorio.
El alcaide
Era el responsable de la custodia de la fortaleza y de sus bienes. Representaba la autoridad señorial y supervisaba el mantenimiento de las defensas y dependencias.
Las rentas
Graneros, bodegas, caños y almacenes servían para conservar productos agrarios, vino, herramientas y bienes procedentes de derechos y obligaciones señoriales.
La Magdalena
La iglesia de Santa María Magdalena se levantaba junto a la torre y al patio superior. Además de su función religiosa, reforzaba el carácter simbólico del recinto.
La documentación permite identificar alcaides de distintas épocas, entre ellos Abengail, Andrés de Rosales y Alagón, Pedro Tomás de Cascajares y, ya a comienzos del siglo XVII, Joan Quintanilla.
Un recinto adaptado a la topografía
El castillo presenta una planta irregular, aproximadamente trapezoidal, determinada por la forma del cerro. La organización interna aprovechó los desniveles para distribuir las funciones defensivas, religiosas, residenciales y productivas.
Área A · Torre y patio de armas
Ocupa la parte más elevada y representativa. Aquí se situaban los principales elementos del poder militar y señorial.
- Torre principal.
- Patio de armas.
- Iglesia de la Magdalena.
- Cárcel documentada.
- Dependencias vinculadas al alcaide.
Área B · Cuadras y almacenes
Es el espacio más amplio del recinto y desciende hacia el sureste. Las limpiezas sacaron a la luz una trama de dependencias de servicio.
- Caballerizas.
- Almacenes y depósitos.
- Espacios productivos.
- Camino interior.
- Acceso hacia la puerta del Conejar.
Área C · Aljibe, bodega y pozo
Conserva algunos de los elementos constructivos más significativos y los niveles con mayor potencial para estudiar las fases medievales y andalusíes.
- Aljibe cubierto.
- Bodega anexa.
- Vierteaguas decorados.
- Grabados zoomorfos.
- Profundo pozo de posible origen andalusí.
El muro meridional. Las fotografías anteriores al desprendimiento sufrido a comienzos del siglo XXI permitían reconocer dos etapas constructivas superpuestas. La fábrica superior mostraba una ejecución más cuidada, posiblemente relacionada con reformas tardías del recinto.
Las reformas de Andrés de Rosales
Las visitas efectuadas a finales del siglo XVI documentaron los gastos realizados por el capitán Andrés de Rosales y Alagón en la reparación del castillo. Las cuentas ofrecen una imagen directa de las técnicas, los oficios, los materiales y la organización de las obras.
Transporte de sillares
Se abonaron 484 sueldos y 6 dineros a Pedro Antón Tello y Antón Arnal por subir al castillo 323 varas de piedra sillar, valoradas a 18 dineros cada una. Cuenta fechada el 23 de octubre de 1588.
Aderezo de piezas pétreas
Se registraron 102 sueldos y 8 dineros pagados al pedrero Pedro Pandemia por preparar 154 piedras, dos galgas y un pico. La carta de pago fue autorizada por el notario Jaime Sos.
Labra de piedra
Domingo Geriot, cantero, recibió el pago correspondiente por picar 205 varas de piedra, según carta de pago fechada en Calanda el 24 de octubre de 1588.
La plaza del castillo
Juan Monreal y Miguel Rico, labradores, recibieron 640 sueldos por allanar la plaza y derribar tapias viejas. La actuación muestra una reorganización de los espacios superiores.
Ejecución de almenas
El cantero Juan de Tolosa recibió 240 sueldos por labrar veinticuatro almenas, elemento que reforzaba tanto la defensa como la imagen monumental del castillo.
Maestros, peones y abastecimiento de agua
Se justificaron 3.015 sueldos y 1 dinero por jornales de maestros y peones, transporte de agua y otras operaciones realizadas entre el 9 de abril y el 18 de junio de 1584.
Campaña general de obras
Los visitadores admitieron una partida de 7.754 sueldos y 4 dineros correspondiente a jornales, materiales, abastecimientos y trabajos necesarios en una nueva campaña de acondicionamiento del recinto.
Nota de edición documental. Algunas lecturas de nombres, cantidades o términos técnicos proceden de transcripciones antiguas y deberían cotejarse nuevamente con los documentos originales antes de una edición paleográfica definitiva.
Los espacios desaparecidos
La documentación escrita permite recuperar dependencias destruidas o sepultadas tras el asedio de 1838. La comparación entre protocolos notariales, cuentas, visitas, descripciones y estructuras conservadas ayuda a reconstruir el funcionamiento interno del castillo.
La entrada principal estaba protegida por elementos defensivos. Tras ella se encontraban los caños y espacios destinados a depositar utensilios relacionados con la elaboración y conservación del vino.Reconstrucción basada en fuentes documentales del castillo.
En el nivel superior, la torre dominaba el patio de armas. En este ámbito se localizaban la cárcel y la iglesia de la Magdalena, adosada a la muralla.Distribución funcional deducida de inventarios y descripciones.
Desde la puerta del Carro descendía un camino interior hacia la puerta del Conejar, articulando las dependencias situadas en el nivel inferior.Red viaria interna del recinto.
Bajo el camino de ronda se distribuían caballerizas, almacenes y espacios auxiliares relacionados con la administración señorial.Organización de los sectores productivos y de servicio.
Los materiales recuperados
Los materiales hallados durante los trabajos de desescombro documentan diferentes etapas de ocupación. Su estudio permite relacionar los espacios arquitectónicos con actividades domésticas, productivas, fiscales y militares.
Cerámica andalusí pintada
Fragmento elaborado a torno con desgrasante fino y decoración pintada.
Producción de pasta fina
Fragmento de cronología andalusí realizado a torno y decorado mediante pintura.
Fragmento cerámico
Pieza torneada con decoración pintada, integrada en el conjunto de materiales andalusíes del yacimiento.
Sueldo jaqués
Moneda de cobre procedente de los niveles removidos durante el desescombro del recinto.
Circulación monetaria
Ejemplar de cobre que contribuye al estudio de la actividad económica desarrollada en el castillo.
Moneda de 1641
Sueldo jaqués de cobre fechado en 1641, correspondiente a la ocupación moderna del conjunto.
Los materiales proceden de los trabajos de desescombro y se encuentran depositados en el almacén municipal. Parte del conjunto fue registrada bajo la referencia correspondiente a la zona situada bajo la muralla de acceso.
El asedio de abril de 1838
El estallido de la Primera Guerra Carlista devolvió al castillo una función militar que había perdido durante el siglo XVIII. Las fuerzas liberales utilizaron el promontorio como posición defensiva y acantonamiento.
En abril de 1838, la milicia liberal y efectivos del Provincial de Burgos resistieron durante varios días el ataque de las tropas carlistas. La artillería batió las estructuras hasta hacer insostenible la defensa.
La capitulación significó la destrucción de torres, dependencias, lienzos y espacios interiores. El episodio explica el carácter fragmentario del yacimiento y la gran cantidad de escombros que cubrieron las estructuras anteriores.
Consecuencias arqueológicas
- Derrumbe generalizado de estructuras.
- Mezcla de materiales de distintas épocas.
- Colmatación de estancias y pasos.
- Reutilización posterior de piedra y solares.
- Pérdida de la lectura de la planta histórica.
- Construcción posterior de edificios escolares.
De las escuelas a la recuperación patrimonial
Desde mediados del siglo XIX, el Ayuntamiento trató de devolver utilidad al espacio arruinado. La construcción de las escuelas de primera enseñanza transformó el altozano y superpuso nuevas edificaciones a los restos de la antigua fortaleza.
El uso escolar mantuvo ocupado el lugar hasta la segunda mitad del siglo XX, pero también ocultó y alteró parte de las estructuras. Tras el abandono de los edificios contemporáneos, el castillo pudo ser redescubierto como conjunto arqueológico.
Redescubrimiento
El reconocimiento de los restos inició una nueva percepción social del altozano como espacio arqueológico.
Protección
La declaración y protección patrimonial reforzaron la necesidad de conservar y estudiar el conjunto.
Cuarta campaña
Los trabajos de limpieza, refuerzo y acondicionamiento permitieron avanzar en su lectura y puesta en valor.
Retos de futuro: completar la excavación estratigráfica, documentar las fábricas, proteger los restos frente a la erosión, estudiar los materiales, mejorar la accesibilidad, crear un itinerario interpretativo y desarrollar una reconstrucción virtual científicamente controlada.
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Fuentes y bibliografía
Bibliografía básica
- ALLANEGUI Y LUSARRETA, Vicente: Apuntes históricos sobre la historia de Calanda. Calanda, Ayuntamiento de Calanda y Parroquia de Calanda.
- GARCÍA MIRALLES, Manuel: Historia de Calanda. Valencia, 1969.
- MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid, 1845–1850.
- Estudios arqueológicos y documentación técnica generados durante las campañas de recuperación del castillo.
- Catálogo del Fondo Arqueológico del Grupo de Estudios Calandinos.
Fuentes documentales
- Archivo Histórico de Protocolos de Alcañiz: protocolos notariales relacionados con Calanda.
- Documentación de visitas y cuentas vinculada a las obras de Andrés de Rosales.
- Documentación municipal relativa a las escuelas del altozano y a la recuperación del recinto.
- Fotografías históricas anteriores al desprendimiento del muro meridional.
- Documentación gráfica y planimétrica elaborada por el GREC.
Para una publicación académica definitiva deberán incorporarse las signaturas archivísticas completas, la identificación de cada campaña arqueológica, las unidades estratigráficas y la procedencia exacta de las piezas reproducidas.
Autoría y créditos
Investigación, texto y planos originales:
Lorenzo Gasca Castán.
Fotografía:
Manuel Conesa Jarque.
Catalogación arqueológica:
Grupo de Estudios Calandinos.
Revisión y edición web:
Grupo de Estudios Calandinos · GREC.
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