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GREC · Arquitectura y urbanismo · Patrimonio fortificado

El castillo de Calanda

De la posible fortificación andalusí de Qalanna al castillo bajomedieval, la sede del alcaidazgo, la destrucción de 1838 y la recuperación arqueológica contemporánea.

Calanda · Teruel Siglos X–XXI Arquitectura defensiva Arqueología Patrimonio histórico
Síntesis histórica

Un recinto estratégico sobre el valle


El castillo de Calanda ocupa el promontorio que domina la población y el encuentro territorial de los valles del Guadalopillo y del Guadalope. Su posición, su adaptación a la roca y la larga duración de su ocupación convierten el conjunto en una pieza fundamental para comprender la evolución histórica y urbana de Calanda.

X–XI

Horizonte andalusí

Los materiales y la posición del cerro permiten estudiar una posible fase fortificada vinculada a la Qalanna islámica.

XIII–XVII

Castillo señorial

El recinto se integró en los dominios de la Orden de Calatrava y fue gobernado por alcaides.

1838

Destrucción militar

El fuego de artillería durante la Primera Guerra Carlista arruinó buena parte de la fortaleza.

1997–2020

Redescubrimiento

Las campañas de limpieza, consolidación y estudio devolvieron visibilidad al conjunto.

Objetivo de esta entrada. Reunir la información histórica, arquitectónica, documental y arqueológica disponible, diferenciando los datos comprobados de las interpretaciones que todavía requieren excavación y confirmación estratigráfica.

Área de identificación

Ficha patrimonial


Denominación Castillo de Calanda
Municipio Calanda, provincia de Teruel, Aragón
Tipología Recinto fortificado adaptado a un promontorio rocoso, con dependencias residenciales, defensivas, religiosas, productivas y de almacenamiento.
Cronología general Posible fase andalusí; desarrollo medieval y moderno; reutilización militar en el siglo XIX; ocupación escolar durante los siglos XIX y XX.
Protección Bien de Interés Cultural dentro del régimen de protección de las fortificaciones históricas.
Elementos conservados Murallas, aljibe, bodega, pozo, muros de dependencias, accesos, espacios de almacenamiento y estructuras adaptadas a distintos niveles del terreno.
Uso histórico Defensa, control señorial, residencia del alcaide, almacenamiento de rentas, espacio religioso, acantonamiento militar y escuela.
Estado Conjunto arqueológico parcialmente recuperado, consolidado y pendiente de investigación integral.
Catalogación Grupo de Estudios Calandinos, Ayuntamiento de Calanda y actuaciones arqueológicas vinculadas a su recuperación.
Evolución histórica

Cronología del conjunto


Siglos X–XI

Horizonte andalusí

El promontorio pudo albergar una estructura defensiva relacionada con el poblamiento islámico de Qalanna. Los materiales cerámicos recuperados confirman actividad andalusí, aunque la forma y extensión del recinto primitivo deben determinarse arqueológicamente.

Siglo XII

Avance feudal aragonés

La expansión cristiana por la Tierra Baja transformó la red territorial y defensiva del Guadalope. El enclave quedó incorporado al nuevo sistema de poder feudal.

Siglos XIII–XV

Dominio calatravo

El castillo se integró en la organización señorial vinculada a la Encomienda Mayor de Alcañiz. En su interior se desarrollaron funciones defensivas, administrativas, fiscales y de almacenamiento.

1316

El alcaide Abengail

La documentación registra al moro Abengail al frente del castillo, testimonio de la continuidad de la población mudéjar y de su participación en la administración local.

1569–1590

Andrés de Rosales y Alagón

El capitán Rosales asumió el alcaidazgo e impulsó importantes obras de acondicionamiento, reparación y monumentalización del recinto.

1584–1588

Gran campaña de reformas

Las cuentas de los visitadores documentan el transporte y labra de sillares, el allanamiento de la plaza, el derribo de tapias antiguas y la ejecución de almenas.

1610

Expulsión de los moriscos

El castillo sirvió como espacio de representación del poder señorial durante la expulsión y en los actos de fidelidad celebrados tras la salida de la población morisca.

Siglo XVIII

Abandono progresivo

La desaparición de la figura estable del alcaide y la pérdida de utilidad militar favorecieron el deterioro de las dependencias.

Abril de 1838

Asedio y destrucción

Durante la Primera Guerra Carlista, las fuerzas liberales resistieron en el recinto hasta que la artillería carlista redujo gran parte de la fortaleza a escombros.

Desde 1855

Escuelas de primera enseñanza

El Ayuntamiento promovió la recuperación del altozano para construir instalaciones escolares, uso que perduró hasta la segunda mitad del siglo XX.

1997

Redescubrimiento arqueológico

La retirada de construcciones y depósitos contemporáneos permitió reconocer nuevamente las estructuras históricas del recinto.

2006–2020

Protección y recuperación

La protección patrimonial y las sucesivas campañas de limpieza, consolidación y acondicionamiento abrieron una nueva etapa de investigación y puesta en valor.

Orígenes

Qalanna y la posible fortificación andalusí


La documentación geográfica árabe conserva el nombre de Qalanna, identificado por la investigación histórica con Calanda. Esta referencia confirma la integración del territorio calandino en la geografía humana, económica y política de al-Ándalus.

La elección del promontorio del castillo habría respondido a ventajas evidentes: dominio visual sobre la vega, proximidad a los espacios irrigados, protección natural mediante cortados y control de las vías que comunicaban el valle del Guadalope con las tierras interiores y mediterráneas.

El recinto pudo desempeñar funciones de vigilancia, refugio temporal y protección de personas, cosechas y ganado. Sin embargo, la naturaleza exacta de esa primera ocupación no puede reconstruirse únicamente a partir de la topografía.

Niveles de certeza

Bien documentado: la existencia de Qalanna en las fuentes geográficas árabes y la recuperación de materiales arqueológicos andalusíes.

Históricamente probable: la utilización defensiva del promontorio y su relación con el poblamiento y el paisaje hidráulico.

Pendiente de demostración: la planta, dimensiones, cronología precisa y categoría administrativa de una fortificación islámica anterior al castillo feudal.

Precaución interpretativa. La denominación ḥiṣn de Qalanna puede emplearse como hipótesis de trabajo, pero no debe presentarse como una identificación arqueológica definitivamente demostrada mientras no se documenten muros, niveles fundacionales y secuencias estratigráficas inequívocamente andalusíes.

Reconstrucción interpretativa del promontorio de Qalanna
Reconstrucción hipotética del promontorio y su relación con el poblamiento, las vegas y las vías de comunicación. La imagen debe entenderse como propuesta interpretativa, no como restitución arqueológica definitiva.
Edad Media y Moderna

Del castillo feudal al centro del poder señorial


Tras la incorporación de la Tierra Baja al dominio cristiano, la antigua posición fortificada fue adaptada al nuevo orden territorial. El castillo pasó a formar parte de una red de enclaves desde los que se ejercían el control jurisdiccional, la administración de rentas y la defensa de los dominios señoriales.

Su vinculación con la Orden de Calatrava y con la Encomienda Mayor de Alcañiz convirtió el recinto en una pieza de la administración calatrava. El castillo no fue únicamente una fortaleza: funcionó como residencia del alcaide, almacén de tributos, espacio de representación, dependencia judicial y centro de gestión de los recursos obtenidos en Calanda y su territorio.

El alcaide

Era el responsable de la custodia de la fortaleza y de sus bienes. Representaba la autoridad señorial y supervisaba el mantenimiento de las defensas y dependencias.

Las rentas

Graneros, bodegas, caños y almacenes servían para conservar productos agrarios, vino, herramientas y bienes procedentes de derechos y obligaciones señoriales.

La Magdalena

La iglesia de Santa María Magdalena se levantaba junto a la torre y al patio superior. Además de su función religiosa, reforzaba el carácter simbólico del recinto.

La documentación permite identificar alcaides de distintas épocas, entre ellos Abengail, Andrés de Rosales y Alagón, Pedro Tomás de Cascajares y, ya a comienzos del siglo XVII, Joan Quintanilla.

Lectura arquitectónica

Un recinto adaptado a la topografía


El castillo presenta una planta irregular, aproximadamente trapezoidal, determinada por la forma del cerro. La organización interna aprovechó los desniveles para distribuir las funciones defensivas, religiosas, residenciales y productivas.

Nivel superior

Área A · Torre y patio de armas

Ocupa la parte más elevada y representativa. Aquí se situaban los principales elementos del poder militar y señorial.

  • Torre principal.
  • Patio de armas.
  • Iglesia de la Magdalena.
  • Cárcel documentada.
  • Dependencias vinculadas al alcaide.
Nivel inferior

Área B · Cuadras y almacenes

Es el espacio más amplio del recinto y desciende hacia el sureste. Las limpiezas sacaron a la luz una trama de dependencias de servicio.

  • Caballerizas.
  • Almacenes y depósitos.
  • Espacios productivos.
  • Camino interior.
  • Acceso hacia la puerta del Conejar.
Sector arqueológico

Área C · Aljibe, bodega y pozo

Conserva algunos de los elementos constructivos más significativos y los niveles con mayor potencial para estudiar las fases medievales y andalusíes.

  • Aljibe cubierto.
  • Bodega anexa.
  • Vierteaguas decorados.
  • Grabados zoomorfos.
  • Profundo pozo de posible origen andalusí.
Plano interpretativo del castillo de Calanda
Planta interpretativa del recinto y distribución de sus áreas.
Aljibe del castillo de Calanda
Aljibe y estructuras hidráulicas.
Muralla del castillo de Calanda
Superposición de fábricas y reparaciones históricas.

El muro meridional. Las fotografías anteriores al desprendimiento sufrido a comienzos del siglo XXI permitían reconocer dos etapas constructivas superpuestas. La fábrica superior mostraba una ejecución más cuidada, posiblemente relacionada con reformas tardías del recinto.

Documentación de obra

Las reformas de Andrés de Rosales


Las visitas efectuadas a finales del siglo XVI documentaron los gastos realizados por el capitán Andrés de Rosales y Alagón en la reparación del castillo. Las cuentas ofrecen una imagen directa de las técnicas, los oficios, los materiales y la organización de las obras.

01

Transporte de sillares

Se abonaron 484 sueldos y 6 dineros a Pedro Antón Tello y Antón Arnal por subir al castillo 323 varas de piedra sillar, valoradas a 18 dineros cada una. Cuenta fechada el 23 de octubre de 1588.

02

Aderezo de piezas pétreas

Se registraron 102 sueldos y 8 dineros pagados al pedrero Pedro Pandemia por preparar 154 piedras, dos galgas y un pico. La carta de pago fue autorizada por el notario Jaime Sos.

03

Labra de piedra

Domingo Geriot, cantero, recibió el pago correspondiente por picar 205 varas de piedra, según carta de pago fechada en Calanda el 24 de octubre de 1588.

04

La plaza del castillo

Juan Monreal y Miguel Rico, labradores, recibieron 640 sueldos por allanar la plaza y derribar tapias viejas. La actuación muestra una reorganización de los espacios superiores.

05

Ejecución de almenas

El cantero Juan de Tolosa recibió 240 sueldos por labrar veinticuatro almenas, elemento que reforzaba tanto la defensa como la imagen monumental del castillo.

06

Maestros, peones y abastecimiento de agua

Se justificaron 3.015 sueldos y 1 dinero por jornales de maestros y peones, transporte de agua y otras operaciones realizadas entre el 9 de abril y el 18 de junio de 1584.

07

Campaña general de obras

Los visitadores admitieron una partida de 7.754 sueldos y 4 dineros correspondiente a jornales, materiales, abastecimientos y trabajos necesarios en una nueva campaña de acondicionamiento del recinto.

Nota de edición documental. Algunas lecturas de nombres, cantidades o términos técnicos proceden de transcripciones antiguas y deberían cotejarse nuevamente con los documentos originales antes de una edición paleográfica definitiva.

Reconstrucción documental

Los espacios desaparecidos


La documentación escrita permite recuperar dependencias destruidas o sepultadas tras el asedio de 1838. La comparación entre protocolos notariales, cuentas, visitas, descripciones y estructuras conservadas ayuda a reconstruir el funcionamiento interno del castillo.

La entrada principal estaba protegida por elementos defensivos. Tras ella se encontraban los caños y espacios destinados a depositar utensilios relacionados con la elaboración y conservación del vino.
Reconstrucción basada en fuentes documentales del castillo.
En el nivel superior, la torre dominaba el patio de armas. En este ámbito se localizaban la cárcel y la iglesia de la Magdalena, adosada a la muralla.
Distribución funcional deducida de inventarios y descripciones.
Desde la puerta del Carro descendía un camino interior hacia la puerta del Conejar, articulando las dependencias situadas en el nivel inferior.
Red viaria interna del recinto.
Bajo el camino de ronda se distribuían caballerizas, almacenes y espacios auxiliares relacionados con la administración señorial.
Organización de los sectores productivos y de servicio.
Reconstrucción interpretativa del interior del castillo
Propuesta gráfica para la lectura del castillo antes de su destrucción. Deben diferenciarse visualmente las estructuras conservadas, las documentadas y las restituidas de manera hipotética.
Fondo arqueológico GREC

Los materiales recuperados


Los materiales hallados durante los trabajos de desescombro documentan diferentes etapas de ocupación. Su estudio permite relacionar los espacios arquitectónicos con actividades domésticas, productivas, fiscales y militares.

Fragmento cerámico andalusí CAST C AND 004
CAST_C_AND_004

Cerámica andalusí pintada

Fragmento elaborado a torno con desgrasante fino y decoración pintada.

Andalusí A torno Pintada
Fragmento cerámico andalusí CAST C AND 005
CAST_C_AND_005

Producción de pasta fina

Fragmento de cronología andalusí realizado a torno y decorado mediante pintura.

Andalusí Pasta fina Decoración
Fragmento cerámico andalusí CAST C AND 006
CAST_C_AND_006

Fragmento cerámico

Pieza torneada con decoración pintada, integrada en el conjunto de materiales andalusíes del yacimiento.

Andalusí Cerámica Torno
Moneda CAST M 001
CAST_M_001

Sueldo jaqués

Moneda de cobre procedente de los niveles removidos durante el desescombro del recinto.

Moneda Cobre Sueldo jaqués
Moneda CAST M 002
CAST_M_002

Circulación monetaria

Ejemplar de cobre que contribuye al estudio de la actividad económica desarrollada en el castillo.

Moneda Cobre Economía
Moneda CAST M 003 fechada en 1641
CAST_M_003

Moneda de 1641

Sueldo jaqués de cobre fechado en 1641, correspondiente a la ocupación moderna del conjunto.

1641 Cobre Edad Moderna

Los materiales proceden de los trabajos de desescombro y se encuentran depositados en el almacén municipal. Parte del conjunto fue registrada bajo la referencia correspondiente a la zona situada bajo la muralla de acceso.

Primera Guerra Carlista

El asedio de abril de 1838


El estallido de la Primera Guerra Carlista devolvió al castillo una función militar que había perdido durante el siglo XVIII. Las fuerzas liberales utilizaron el promontorio como posición defensiva y acantonamiento.

En abril de 1838, la milicia liberal y efectivos del Provincial de Burgos resistieron durante varios días el ataque de las tropas carlistas. La artillería batió las estructuras hasta hacer insostenible la defensa.

La capitulación significó la destrucción de torres, dependencias, lienzos y espacios interiores. El episodio explica el carácter fragmentario del yacimiento y la gran cantidad de escombros que cubrieron las estructuras anteriores.

Consecuencias arqueológicas

  • Derrumbe generalizado de estructuras.
  • Mezcla de materiales de distintas épocas.
  • Colmatación de estancias y pasos.
  • Reutilización posterior de piedra y solares.
  • Pérdida de la lectura de la planta histórica.
  • Construcción posterior de edificios escolares.
Recreación del asedio del castillo de Calanda en 1838
Recreación histórica del bombardeo del castillo durante la Primera Guerra Carlista. La imagen debe presentarse expresamente como ilustración interpretativa.
Siglos XIX–XXI

De las escuelas a la recuperación patrimonial


Desde mediados del siglo XIX, el Ayuntamiento trató de devolver utilidad al espacio arruinado. La construcción de las escuelas de primera enseñanza transformó el altozano y superpuso nuevas edificaciones a los restos de la antigua fortaleza.

El uso escolar mantuvo ocupado el lugar hasta la segunda mitad del siglo XX, pero también ocultó y alteró parte de las estructuras. Tras el abandono de los edificios contemporáneos, el castillo pudo ser redescubierto como conjunto arqueológico.

1997

Redescubrimiento

El reconocimiento de los restos inició una nueva percepción social del altozano como espacio arqueológico.

2006

Protección

La declaración y protección patrimonial reforzaron la necesidad de conservar y estudiar el conjunto.

2020

Cuarta campaña

Los trabajos de limpieza, refuerzo y acondicionamiento permitieron avanzar en su lectura y puesta en valor.

Retos de futuro: completar la excavación estratigráfica, documentar las fábricas, proteger los restos frente a la erosión, estudiar los materiales, mejorar la accesibilidad, crear un itinerario interpretativo y desarrollar una reconstrucción virtual científicamente controlada.

Campaña arqueológica en el castillo de Calanda
Trabajos de limpieza y documentación del recinto.
Castillo antes de los trabajos de recuperación
Estado anterior a la recuperación.
Castillo después de los trabajos de recuperación
Estructuras visibles tras el acondicionamiento.
Referencias

Fuentes y bibliografía


Bibliografía básica

  • ALLANEGUI Y LUSARRETA, Vicente: Apuntes históricos sobre la historia de Calanda. Calanda, Ayuntamiento de Calanda y Parroquia de Calanda.
  • GARCÍA MIRALLES, Manuel: Historia de Calanda. Valencia, 1969.
  • MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid, 1845–1850.
  • Estudios arqueológicos y documentación técnica generados durante las campañas de recuperación del castillo.
  • Catálogo del Fondo Arqueológico del Grupo de Estudios Calandinos.

Fuentes documentales

  • Archivo Histórico de Protocolos de Alcañiz: protocolos notariales relacionados con Calanda.
  • Documentación de visitas y cuentas vinculada a las obras de Andrés de Rosales.
  • Documentación municipal relativa a las escuelas del altozano y a la recuperación del recinto.
  • Fotografías históricas anteriores al desprendimiento del muro meridional.
  • Documentación gráfica y planimétrica elaborada por el GREC.

Para una publicación académica definitiva deberán incorporarse las signaturas archivísticas completas, la identificación de cada campaña arqueológica, las unidades estratigráficas y la procedencia exacta de las piezas reproducidas.

Autoría y créditos

Investigación, texto y planos originales:
Lorenzo Gasca Castán.

Fotografía:
Manuel Conesa Jarque.

Catalogación arqueológica:
Grupo de Estudios Calandinos.

Revisión y edición web:
Grupo de Estudios Calandinos · GREC.

Cómo citar esta entrada

GASCA CASTÁN, Lorenzo: «El castillo de Calanda: historia, arquitectura y arqueología», CalandaGREC, Grupo de Estudios Calandinos, Calanda, 2026. Disponible en: https://calandagrec.es/architectura-y-urbanismo/el-castillo-de-calanda/ [consulta: día/mes/año].

Salvo indicación contraria, los textos se publican bajo licencia Creative Commons Reconocimiento–NoComercial–CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0). Las fotografías, planos y materiales gráficos conservan la autoría indicada.

Un patrimonio por investigar y recuperar

La conservación del castillo no consiste únicamente en consolidar sus muros. Significa reconstruir la memoria histórica de Calanda, comprender la formación de la villa y devolver a la sociedad uno de sus principales espacios patrimoniales.

Explorar el catálogo arqueológico
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EL CASTILLO DE CALANDA

Durante el mes de agosto de 2020, el GREC ha tenido la oportunidad de visitar las obras de acondicionamiento del castillo de Calanda y de conversar con el arqueólogo José Antonio Benavente acerca del potencial del yacimiento. Redescubierto en 1997, convertido en Bien de Interés Cultural (BIC) en 2006, la actuación llevada a cabo este verano supone la cuarta campaña de recuperación del conjunto.

Los orígenes e historia

Los orígenes del Castillo de Calanda remontan al período andalusí, a los siglos X y XI.  El hisn de Qalanna – el hisn es una tipología de castillo andalusí, Qalanna es el topónimo islámico de Calanda-, formaba parte de una red de fortalezas establecidas a lo largo del río Guadalope que se apoyaba en los castillos Foz Calanda, Castelserás y Alcañiz el viejo. Las autoridades andalusíes vieron en el promontorio que dominaba el valle del Guadalopillo y del Guadalope un espacio ideal dónde asentar una fortaleza que simbolizara el poder que ejercía sobre el territorio. Los hisun solían construirse en lugares aislados de altura relativa y a poca distancia de los núcleos de población; la muela, cercana al asentamiento de Al-Balat  (el poblado), combinaba una buena protección natural y un fácil acceso a los habitantes del entorno. El lugar era escarpado y rodeado de cortados en varios de sus flancos, para transformarlo en un hisn bastó con cerrar el recinto con una muralla y dejar abierto un portal en la vertiente más suave. La fortaleza fue proyectada como un espacio con capacidad suficiente para acoger en caso de peligro tanto a la población como a su valor más preciado: el ganado. Con el paso del tiempo, a medida que iba despoblándose el asentamiento de Al-Balat, fueron asentándose en las faldas del castillo un núcleo de casas-habitación que conformarían posteriormente la actual Calanda.

En el siglo XII el avance en dirección a la Tierra Baja de las huestes cristianas convirtió el hisn de Qalanna en uno de los principales baluartes defensivos de la Taifa de Saraqusta.  Calanda cayó finalmente en poder de Alfonso II en 1167, su dominio se trasladó a la casa de Alagón y recayó en el siglo XIII en manos de la Orden militar de los caballeros de Calatrava.

A lo largo de la Baja Edad Media los Comendadores de la Encomienda Mayor de Alcañiz impulsaron reformas en el interior de la fortaleza levantando varias dependencias:  destinadas al almacenamiento de los tributos cargados sobre los habitantes del lugar. La obra arquitectónica más relevante fue, sin lugar a duda, la edificación junto a la torre principal de la iglesia de la Magdalena.

Entre los personajes que asumieron el preciado cargo de alcaide del castillo destacaron entre los siglos XIV y XVII las figuras del moro Abengail (1316), del Capitán Andrés de Rosales (1569-1590) y de Pedro Tomás de Cascajares (1655-1665).

La desaparición en el siglo XVIII de la figura del alcaide significó el paulatino abandono del castillo. El estallido de la Primera Guerra Carlista en 1834 devolvió al castillo su función militar convirtiéndole en el acantonamiento de las fuerzas isabelinas. En abril de 1838, la milicia liberal y el Provincial de Burgos, parapetados tras los muros del castillo, resistieron durante tres días al embiste de las fuerzas carlistas, rindiéndose finalmente cuando el fuego de artillería hubo reducido la fortaleza a un montón de escombros.

Finalizada la contienda, a partir del año 1855, desde el ayuntamiento se planteó la necesidad de recuperar del espacio ocupado por el castillo, proyectando la construcción en el altozano las escuelas de primera enseñanza de la villa, función que perdurará hasta los años setenta del siglo XX.

Arquitectura

El castillo es un recinto abierto de forma trapezoidal que encierra un complejo de estructuras adaptadas a la morfología del terreno, dentro del cual se aprecian dos niveles bien diferenciados: el superior e inferior.

La zona A es el punto más elevado del cerro, es el lugar donde se edificó la torre del castillo. el patio de armas y la iglesia de la Magdalena.

A finales del siglo XVI, los visitadores Torrellas y Merlo dejan constancias de las reformas encargadas por el Andrés de Rosales, alcaide del castillo de Calanda, en 1584 y 1588.

Se le pasan un cuenta 484 sueldos y 6 dineros Pedro Antón Tello y Antón Arnal por subir al castillo 323 varas de piedras sillares a 18 dineros cada una mostró cuenta de Pedro Simón de Jaime. En Calanda a 23 de octubre de 1588.

Se pasan cuenta 102 sueldos y 8 dineros jaqueses que Pedro Pandemia, pedrero, por 154 piedras y 2 galgas y pico que aderezo a 8 dineros cada una. Muestra carta de pago signada de Jaime Sos notario en Calanda 23 días de octubre de 1588.

 Se pasan cuenta 36 sueldos y dineros que pago a Domingo Geriot, cantero, por picar 205 varas de piedra, a 8 dineros cada vara. Monstró carta de pago signada de Jaime Sos notario. En Calanda a 24 de octubre de 1588.

Se pasan en cuenta 640 sueldos que pago a Juan Monreal y Miguel Rico labradores por allanar la plaza del Castillo y derrocar una tapias viejas. Mostró carta de pago signada de Jaime Sos notario. en Calanda en postreros de octubre de 1588.

Se le pagan en cuenta 240 sueldos que pago a Juan de Tolosa , cantero por labrar 24 almenas. Mostró carta de pago signada por Jaime Sos en Calanda en postreros de octubre de 1588.

Se reciben y pasan en cuenta 3015 sueldos y un dinero que dio por gastados en maestros y peones y agua y otras maniobras desde 9 de abril de 1584 hasta el 18 de junio del dicho año, en las obras del dicho castillo como lo mostró en gastos de por menudo en los dichos días, en 20 hojas escritas.

 Siguiendo las dichas cuentas por los señores visitadores con derecho a capitán Rosales y Aragón en 18 de marzo del dicho año, le pasaron en data y descargo 7754 sueldos y 4 dineros por cuenta y memorias pues menudo escrito en 11 hojas y mandamiento de papel que quedan rubricadas por mandamiento de los dichos visitadores pendientes yo por gastado en jornales de maestros y peones y agua y preparamientos en las obras Castillo necesario desde el 26 de junio del 80 tía 8 hasta 23 de julio de dicho año.

El área B, la más amplia, ocupa el nivel inferior y presenta una pendiente orientada hacia el sureste. Las obras de desescombro han sacado a la luz la presencia de un entramado de cuadras y almacenes.

El muro Sur sufrió a inicio del siglo XXI un desprendimiento en el cual se perdió la parte superior de la muralla y las únicas ventanas que perduraban hasta la fecha. Las fotografías tomadas anteriormente a la caída de parte del recinto muestran cómo se solapan dos periodos constructivos, siendo el superior de una técnica más acurada.

En el área C es la que presenta mayor interés arqueológico, es ahí dónde se hallan los estratos pertenecientes a los periodos bajomedieval y andalusí. El aljibe y una bodega anexa son los espacios arquitectónicos en mejor estado de conservación del conjunto. Destacan la calidad de los aparejos empleados y la presencia de dos figuras zoomorfas grabadas sobre los vierteaguas del aljibe. Junta a esas estancias se encuentra un profundo pozo de origen andalusí que alcanza posiblemente el nivel freático de la acequia,

Las fuentes documentales

El estudio de las fuentes escritas ha permitido al GREC referenciar la presencia de los espacios que fueron destruidos en 1838. Sabemos que las puertas del castillo estaban defendidas por unas barbacanas, que tras la puerta principal se hallaban unos caños donde se depositaban los utensilios necesarios a la fabricación del vino, y que en ese mismo nivel se hallaba una sala que se empleaba como cocina. La torre situada en lo alto de la muela dominaba el patio de armas, en el centro del mismo se situaba la cárcel y, adosada a la muralla, se levantaba la iglesia de la Magdalena, lugar de peregrinaje de los vecinos de Castelserás.

En el área situada en contrabajo de la puerta principal – la puerta del carro – las estancias estaban ordenadas entorno a un camino que bajaba hasta la puerta del conejar. Bajo el camino de guardia que rodeaba la muralla, se encontraban las caballerizas y demás zonas de almacenamiento.

La proyección del castillo como vector del desarrollo turístico

La actuación de reforzamiento y limpieza realizadas en el verano de 2020 supone un gran paso adelante en la puesta en valor del yacimiento.  Conseguir que nuestro castillo se convierta en uno de los principales referentes turísticos del Bajo Aragón, necesitará de recursos y de un buen asesoramiento arqueológico. El día que, por fin, podamos deambular entre las calles del castillo, ese día culminará uno de los mayores desafíos culturales a los cuales se ha enfrentado Calanda.

Bibliografía y fuentes documentales:

– ALLANEGUI Y LUSARRETA, Vicente, Apuntes históricos sobre la Historia de Calanda, Calanda / Teruel, Ayuntamiento de Calanda / Parroquia de la
– GARCÍA MIRALLES, Manuel, Historia de Calanda, Valencia, 1969.
– MADOZ, Pascual, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Madrid, 18¬45-1850.

Documentos:

Archivo Histórico de Protocolos de Alcañiz

Autoría:

FOTOGRAFÍA: Manuel Conesa Jarque

Texto y planos: Lorenzo Gasca Castán

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