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EL MOSAICO ROMANO DE LA VEGA DE ALBALATE

Fondo arqueológico · Roma bajoimperial · Calanda

El mosaico de la villa romana de la Vega de Albalate

Descubierto en 1964 en la huerta de Calanda, este gran pavimento policromado decoraba tres estancias de una residencia aristocrática rural del siglo IV.

Calanda, Teruel Siglo IV d. C. Opus tessellatum Museo de Teruel · Inv. 00636

Área de identificación

Denominación Mosaico de la villa romana de la Vega de Albalate
Procedencia Camino de la Vega de Albalate, Calanda
Cronología Siglo IV d. C.
Contexto cultural Roma bajoimperial / Antigüedad tardía
Técnica Opus tessellatum policromado
Conservación Museo de Teruel, inventario 00636
Descubrimiento Enero de 1964
Promotor de la noticia Antonio Bielsa Alegre
Autoría del texto original Asunción Blesa Castán

Resumen histórico

El mosaico de la Vega de Albalate es una de las principales evidencias arqueológicas de la ocupación romana del territorio de Calanda. Formaba parte de la zona residencial de una villa rural perteneciente probablemente a una familia acomodada, vinculada a la propiedad de la tierra y a la explotación agraria de la fértil vega del Guadalope.

Los pavimentos recuperados corresponden a tres habitaciones comunicadas entre sí. Su ornamentación combina cenefas geométricas, trenzados, roleos, motivos vegetales, delfines, recipientes y seis representaciones animales. La calidad del programa decorativo, la extensión de los pavimentos y la presencia de calefacción bajo el suelo reflejan un elevado nivel de confort.

El mosaico no debe interpretarse como una pieza aislada, sino como parte de una residencia rural compleja que combinaría espacios de representación, habitaciones privadas, dependencias de servicio y una zona productiva todavía insuficientemente conocida.

El descubrimiento de 1964

El hallazgo se produjo de manera casual en enero de 1964, durante los trabajos de acondicionamiento de un bancal situado en la partida de la Vega de Albalate, aproximadamente a dos kilómetros de Calanda. El propietario del terreno, Antonio Bielsa Alegre, comunicó el descubrimiento, lo que permitió detener las labores agrícolas e iniciar una intervención arqueológica.

La gestión quedó en manos del entonces Museo Provincial de Teruel, dirigido por Purificación Atrián Jordán. Las excavaciones se desarrollaron durante los primeros meses de 1964 y quedaron circunscritas principalmente a la superficie ocupada por los pavimentos.

Descubrimiento casual de los pavimentos durante trabajos agrícolas.
Excavación de tres estancias de la zona residencial de la villa.
Levantamiento y división de los mosaicos en fragmentos para su traslado.
Exposición temporal en Calanda de algunos de los fragmentos restaurados.
Instalación del conjunto en la sede actual del Museo de Teruel.
Intervención integral de conservación y restauración.
Instalación de un panel explicativo en el lugar del hallazgo.

Una villa aristocrática en la huerta de Calanda

Las villas romanas eran explotaciones rurales organizadas alrededor de una residencia principal. En ellas convivían la función económica y la dimensión representativa de la vivienda del propietario. La parte residencial, denominada tradicionalmente pars urbana, podía disponer de mosaicos, pinturas murales, sistemas de calefacción, patios, jardines y salas de recepción.

La riqueza de los mosaicos de Calanda indica que sus propietarios pertenecían a un grupo social acomodado. La residencia se situaba en un territorio de alta capacidad agrícola, próximo a recursos hídricos y conectado con los corredores naturales del valle del Guadalope.

Bajo los pavimentos aparecieron restos de un sistema de calefacción por aire caliente, relacionado con la técnica del hypocaustum. El suelo se sustentaba sobre pequeños pilares o apoyos cerámicos, permitiendo la circulación del aire calentado desde un horno o cámara próxima.

Una excavación parcial: los trabajos de 1964 se concentraron en las tres habitaciones con mosaicos. Por ello, desconocemos todavía la extensión completa de la residencia y la localización de la zona agrícola, los almacenes, talleres, patios o instalaciones productivas.

Las tres estancias pavimentadas

1

Habitación de acceso

Es la estancia de menor tamaño y presenta planta rectangular. Su decoración es la más sobria de las tres.

  • Trenzados de dos cabos.
  • Roleos vegetales afrontados.
  • Composición geométrica organizada mediante líneas rectas.
  • Doble cenefa perimetral.
2

Sala principal

Es la estancia de mayores dimensiones y la más destacada desde el punto de vista iconográfico.

  • Meandros y almenados escalonados.
  • Rombos y círculos concéntricos.
  • Delfines afrontados.
  • Seis paneles con figuras animales.
  • Fondos paisajísticos esquemáticos.
3

Comedor semicircular

Se accedía mediante dos peldaños también revestidos de mosaico. Se interpreta como un comedor o sala de banquete.

  • Planta semicircular o en exedra.
  • Triple cenefa geométrica.
  • Círculos, cuadrados, octógonos y hexágonos.
  • Motivos florales.
  • Composición de intenso movimiento visual.

Los peldaños decorados

Una de las singularidades del conjunto es que el mosaico se prolonga por los dos escalones que comunican la segunda y la tercera estancia. En ellos se representaron ondas, hojas triangulares, círculos, rombos, arcos, ánforas, peltas y formas geométricas en perspectiva.

El programa figurativo: seis animales

La sala principal contenía seis cuadros figurativos dispuestos en dos hileras. Cada animal aparece aislado dentro de un marco, acompañado por árboles, arbustos o montículos representados de manera esquemática.

🐎 Caballo
Representado en movimiento.
🐗 Jabalí
Asociado al repertorio cinegético.
🐆 Guepardo o pantera
Animal exótico del repertorio tardorromano.
🦁 Leona
Representada caminando y rugiendo.
🦁 León
Figura poderosa vinculada al prestigio.
🐴 Mulo
Aparece galopando y con la cabeza vuelta.

Este repertorio ha sido relacionado con el gusto por la caza y con la cultura visual de las élites rurales. Algunos de sus modelos presentan semejanzas con los mosaicos de la villa Fortunatus de Fraga, lo que apunta a la circulación de modelos, diseños o talleres dentro del valle del Ebro.

La identificación de algunas figuras ha variado en la bibliografía y en la divulgación local. La ficha oficial del Museo de Teruel identifica un jabalí, un guepardo, una leona, un león, un caballo y un mulo.

Técnica, estilo y cronología

Técnica musivaria Opus tessellatum ejecutado con teselas de piedra de diferentes colores.
Materiales Mortero de cal, arena, piedra y elementos cerámicos en la preparación del pavimento.
Cronología Siglo IV d. C., dentro del periodo bajoimperial.
Estilo Ornamentación recargada, abundancia de cenefas y escasez de espacios vacíos.
Extensión Más de cien metros cuadrados distribuidos entre tres habitaciones.
Estado original Pavimentos conservados de forma desigual, especialmente incompletos en la estancia semicircular.

Un programa basado en el horror vacui

La decoración presenta una gran densidad de elementos geométricos y figurativos. Rombos, círculos, elipses, trenzados, cráteras, roleos y animales ocupan casi toda la superficie disponible. Este gusto por las composiciones recargadas constituye uno de los rasgos característicos de numerosos mosaicos tardorromanos.

Conservación y restauración

Los mosaicos fueron divididos en fragmentos para poder arrancarlos del terreno y trasladarlos. Después de una primera restauración, algunas partes se mostraron en Calanda en 1965. El conjunto se instaló en su emplazamiento actual del Museo de Teruel en 1987.

Entre 2017 y enero de 2018 se desarrolló una intervención integral para mejorar la conservación y recuperar la lectura visual de los pavimentos. La actuación tuvo un presupuesto superior a 35.000 euros y fue ejecutada durante aproximadamente dos meses y medio.

Principales actuaciones

  • Limpieza superficial en seco.
  • Retirada de barnices envejecidos y amarilleados.
  • Eliminación controlada de depósitos de carbonato.
  • Saneamiento de grietas y juntas entre los fragmentos.
  • Consolidación de lagunas y bordes inestables.
  • Revisión de las reintegraciones realizadas en restauraciones anteriores.
  • Unificación del criterio cromático de las zonas reconstruidas.
  • Aplicación de una protección final reversible.
  • Incorporación de fragmentos conservados en los almacenes del museo.

Los criterios de intervención siguieron los principios de mínima actuación, reversibilidad, respeto por los materiales originales y diferenciación entre las partes antiguas y las reintegraciones modernas.

Un yacimiento todavía por investigar

Las excavaciones de 1964 permitieron conocer únicamente una pequeña parte de la villa. No se localizaron de manera completa sus límites, accesos, patios, zonas de servicio ni estructuras agrícolas.

En 2019, el entonces director del Museo de Teruel, Jaime Vicente, propuso desarrollar una investigación progresiva basada en prospección geofísica, sondeos arqueológicos y excavaciones selectivas. El objetivo sería comprobar si se conservan bajo los campos las restantes dependencias de la residencia y su zona productiva.

La comparación con la villa romana de la Loma del Regadío, en Urrea de Gaén, resulta especialmente útil. Allí, la investigación permitió identificar tanto la residencia decorada como las instalaciones dedicadas a la elaboración y almacenamiento de aceite y vino.

El mosaico de Calanda es la manifestación visible de un conjunto arqueológico mucho más amplio. Una investigación sistemática podría explicar la función económica de la villa, su relación con el regadío y la organización del poblamiento rural durante la Antigüedad tardía.
Prospección geofísica Arqueología del paisaje Villa romana Producción agrícola Antigüedad tardía

Valor histórico y patrimonial

El conjunto constituye una fuente fundamental para comprender el poblamiento romano del Bajo Aragón. Permite acercarse a la vida cotidiana de las élites rurales, a los sistemas de representación social y a las relaciones entre residencia, explotación agrícola y control territorial.

Desde una perspectiva museográfica, el mosaico es también un símbolo del patrimonio arqueológico de Calanda. Aunque la pieza original debe conservarse en condiciones técnicas adecuadas en el Museo de Teruel, su vinculación con el lugar de procedencia puede reforzarse mediante señalización, reproducción digital, reconstrucción tridimensional, materiales didácticos o una réplica parcial a escala.

Fuentes, enlaces y bibliografía

Texto de partida

BLESA CASTÁN, Asunción: El mosaico romano de la Vega de Albalate, publicado originalmente por CalandaGREC y desarrollado de forma más amplia en el número 13 de la revista Qalanna.

Enlaces conservados

Autores y estudios citados en el artículo original

ATRIÁN JORDÁN, Purificación: dirección de las primeras intervenciones arqueológicas desarrolladas tras el hallazgo de 1964.
BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, José María: estudio monográfico y descripción iconográfica del conjunto musivo.
GARCÍA MIRALLES, Manuel: descripción y valoración temprana del mosaico y de su sistema constructivo.
VICENTE REDÓN, Jaime: investigaciones y propuestas para la recuperación arqueológica de la villa romana de Calanda.

Cómo citar esta publicación

GREC, «El mosaico de la villa romana de la Vega de Albalate», CalandaGREC, Calanda, 2026.

Texto reelaborado a partir del artículo de Asunción Blesa Castán, «El mosaico romano de la Vega de Albalate», y de la documentación técnica publicada por el Museo de Teruel.

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