La familia de Macho bajo el yugo de la Inquisición
1605La persecución inquisitorial de una familia morisca de Calanda a través de los procesos de los hermanos Miguel, Pedro, Lope y Juan de Macho.
En 1605 Juan de Macho, vecino de Calanda, tras pasar dos años encarcelado en la prisión de la Aljafería, fue procesado por el tribunal de la Inquisición del distrito de Zaragoza. Juan era uno de los siete hijos de Miguel de Macho e Isabel Lagata. Tres de sus hermanos habían sido condenados anteriormente por el Santo Oficio.
Los de Macho
La familia estaba formada por Miguel de Macho (1530–1592) e Isabel Lagata (1530–1594) y sus siete hijos: Miguel, Esperanza, Pedro, Alexandre, Clara, Lope y Joan.
Miguel de Macho · Isabel Lagata
Miguel de Macho y sus descendientes
Arrieros y trajineros
Los de Macho se dedicaban al transporte de mercancías. Eran arrieros y trajineros que recorrían el reino transportando productos.
De las denuncias a las condenas
Una acusación contra Juan
Tres cristianos viejos de Calanda declararían posteriormente ante los inquisidores. Uno de ellos afirmó que, en abril de 1596, Juan había levantado un dedo hacia el cielo y pronunciado un juramento.
El sacrificio de ovejas
Otro testimonio afirmó haber visto a Juan degollar ovejas de una forma que el propio declarante interpretó como «deguello de moros».
Detenciones en Calanda
El asesinato de Gaspar Méndez, Justicia de Calanda, provocó una oleada de detenciones entre la población morisca de la villa.
El proceso de Juan
Tras permanecer dos años encarcelado en la Aljafería, Juan fue procesado por el tribunal inquisitorial de Zaragoza.
Muerte de Juan
Juan falleció en Fuentes de Ebro cuando regresaba hacia Calanda después de cumplir su destierro.
Cuatro hermanos ante el Santo Oficio
Miguel de Macho
Fue denunciado por dos cristianos viejos de Calanda que lo acusaron de celebrar el Ramadán. Sometido a tormento, negó la acusación. Finalmente fue relajado al brazo secular y sus bienes fueron confiscados.
Pedro de Macho
Varios vecinos declararon haberlo visto ayunar durante más de quince días en la Pascua del Ramadán. Fue sometido dos veces a tormento y confesó. La condena incluyó cárcel perpetua, cinco años de galeras y diez ducados de oro.
Lope de Macho
Tras el encarcelamiento de sus hermanos, Lope y Juan acudieron a casa del verdugo en Zaragoza. Lope fue posteriormente trasladado a la Aljafería y condenado a cien azotes, dos años de destierro y treinta escudos.
Juan de Macho
Contra Juan declararon el verdugo y tres cristianos viejos de Calanda. Fue condenado a pagar veinticinco escudos para los gastos del Santo Oficio y a dos años de destierro de Calanda y una legua a la redonda.
La visita al verdugo
Tras el encarcelamiento de Miguel y Pedro, Lope y Juan se desplazaron a Zaragoza y acudieron a casa del verdugo. El proceso conserva el contenido de aquella conversación.
«[…] quando diese tormento a Miguel de Macho no le apretase mucho porque era hombre aogado de pecho y de poca fuerza pequeño […]»
Según la documentación, le ofrecieron cincuenta reales y «un pedaço de lienzo y un collar para su muger». La actuación acabaría formando parte de las acusaciones contra los propios hermanos.
El destino de los cuatro hermanos
1605
su condena a galeras
de Ebro · 1607
a Calanda
El coste económico de la persecución
Las consecuencias de los procesos no se limitaron a los acusados. Las esposas y familiares debían reunir el dinero necesario para mantener a los presos durante su encarcelamiento en Zaragoza.
Bienes, préstamos y solidaridad
Privadas de ingresos, las familias recurrieron a la venta de bienes, a préstamos y a la solidaridad de otros miembros de la comunidad morisca.
A estos gastos se añadían las penas pecuniarias impuestas por el tribunal y, en algunos procesos, la confiscación de los bienes del condenado.
Fragmentos documentales
Algunos pasajes reproducidos en la investigación permiten aproximarse directamente al lenguaje de los procesos inquisitoriales.
«[…] quando diese tormento a Miguel de Macho no le apretase mucho porque era hombre aogado de pecho y de poca fuerza pequeño y que entendían que confesaria y que si dixiese algo contra algunas personas […]»
Lope y Juan ofrecieron al verdugo «cinquenta reales» y «[…] un pedaço de lienzo y un collar para su muger […]».
«[…] en avito publico de la fe se leyese su sentenzia q se le diessen cien azotes y desterrado de Calanda por dos años uno preciso y otro voluntario y en treinta escudos para los gastos de este Santo oficio.»
Tres cristianos viejos de Calanda declararon contra Juan de Macho. Uno de los testimonios recordaba que en abril de 1596 había levantado un dedo hacia el cielo y respondido:
«Por Alda y por su nombre que de tal daño no he hecho».
Otro testimonio declaró que en julio de 1600 lo había visto degollar ovejas «cortandoles el pezcuezo hasta la mitad y dejando la nuez a parte de la cabeça», práctica que el propio declarante interpretó como «deguello de moros».
Religión, identidad y persecución
Los procesos de los hermanos de Macho permiten observar qué comportamientos podían ser interpretados por denunciantes y miembros del tribunal como indicios de prácticas islámicas: el ayuno durante el Ramadán, determinadas fórmulas de juramento o algunas formas de sacrificio de animales.
Los testimonios deben leerse teniendo presente su naturaleza procesal. Las afirmaciones de los declarantes forman parte de acusaciones presentadas ante la Inquisición y no deben transformarse automáticamente en hechos demostrados.
La documentación también permite aproximarse a las consecuencias familiares y económicas de la actuación inquisitorial y a las redes de ayuda utilizadas por la comunidad morisca para sostener a quienes permanecían encarcelados.
Ámbito: Calanda · Tribunal del Santo Oficio del distrito de Zaragoza.
Cronología: 1596–1607.
Entrada: «La familia de Macho bajo el yugo de la Inquisición (1605)».
Gráfica genealógica: «Miguel de Macho – Gráfica de descendientes», CalandaGREC.
