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HISTORIA CONTEMPORÁNEA · SOCIEDAD · COMUNIDAD DE REGANTES

Luz, ganado y pantano: los grandes debates de Calanda en 1905

La asamblea de la Comunidad de Regantes del 8 de octubre de 1905 abordó simultáneamente el abastecimiento eléctrico, los aprovechamientos ganaderos, la conservación de los azudes y el proyecto del pantano de Alcorisa.

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Resumen

El 8 de octubre de 1905 se reunió en Calanda una asamblea formada por el consistorio municipal y representantes de la Comunidad de Regantes. Sesenta y tres personas participaron en una sesión que permite observar los principales problemas económicos y de infraestructuras de la localidad a comienzos del siglo XX.

La reunión estuvo presidida por José María de Santa Pau, propietario y dirigente carlista local. Los asuntos tratados fueron diversos: las reparaciones de los azudes del Guadalope y del Guadalopillo, la cesión de los montes de la alfarda a la Asociación de Ganaderos, el proyecto de construcción del pantano de Alcorisa y las negociaciones relacionadas con el suministro de electricidad.

La documentación muestra una sociedad local en plena transformación. El control tradicional del agua de riego convivía con nuevas cuestiones, como la producción y distribución de electricidad, mientras los aprovechamientos ganaderos y los proyectos hidráulicos supramunicipales podían entrar en conflicto con los intereses de los regantes de Calanda.

En una única sesión aparecen reunidos cuatro elementos esenciales de la economía calandina de comienzos del siglo XX: agua, agricultura, ganadería y electricidad.

Área de identificación

Título Luz, ganado y pantano. 1905
Fecha principal 8 de octubre de 1905
Lugar Salón de plenos de Calanda
Instituciones Ayuntamiento de Calanda, Comunidad de Regantes, Sindicato de Riegos y Asociación de Ganaderos
Número de asistentes 63 participantes
Presidencia José María de Santa Pau
Materias Regadío, azudes, energía eléctrica, ganadería, montes comunales y obras hidráulicas
Documentación Manuel Conesa Jarque
Texto Lorenzo Gasca Castán

La asamblea del 8 de octubre de 1905

El 8 de octubre de 1905 se reunieron en el salón de plenos representantes del consistorio municipal y de la Comunidad de Regantes. La asistencia alcanzó las sesenta y tres personas.

Presidía la reunión don José María de Santa Pau, presentado en la documentación como propietario acaudalado y dirigente del partido carlista en Calanda.

El orden del día muestra la amplitud de las competencias e intereses vinculados a la Comunidad de Regantes. No se debatieron únicamente cuestiones agrícolas. La sesión trató asuntos relacionados con los recursos comunales, las infraestructuras hidráulicas y la modernización energética de la localidad.

Agua

Reparación y conservación de los azudes del Guadalope y del Guadalopillo.

Pantano

Rechazo al emplazamiento previsto para el pantano de Alcorisa por sus posibles efectos sobre el Guadalopillo.

Ganadería

Cesión temporal de los montes de la alfarda a la Asociación de Ganaderos.

Electricidad

Negociaciones para la adquisición de molinos y maquinaria eléctrica y conflicto con el empresario Trallero.

Participación y representación

Entre los asistentes figuraban diversas mujeres que intervenían como representantes de terceros. La entrada original conserva sus nombres, un dato especialmente valioso para reconstruir la composición social de la reunión.

Casilda Fuster
Pilar Martínez Ayuso
Joaquina Blasco
Gregoria Gasque
Carmen Serred
Pabla Armengod
Juana Sauras
Dolores Espada
María Casaus
Leonor Mateo
Bernarda Boira
Pabla Manero
Pabla Ballestero
La fuente indica que estas mujeres asistieron «en representación de un tercero». No proporciona más información sobre la identidad de las personas representadas ni sobre el título jurídico concreto de dicha representación.

El proyecto del pantano de Alcorisa

Uno de los asuntos más importantes era el proyecto de construcción de un pantano en Alcorisa, concretamente en el término indicado en la documentación como Berge.

La Comunidad de Regantes comunicó a don Antonio Montañés su rechazo al emplazamiento previsto.

La razón era estrictamente hidráulica: los regantes consideraban que la nueva infraestructura podía afectar al caudal del Guadalopillo y perjudicar, por tanto, los intereses agrícolas de Calanda.

La Comunidad no aceptaba el término previsto para la construcción del pantano porque podía afectar al caudal del Guadalopillo y resultar perjudicial para los regantes de la villa.

El episodio muestra cómo los grandes proyectos hidráulicos podían generar conflictos entre municipios y comunidades de usuarios, especialmente cuando modificaban recursos de agua ya sometidos a sistemas tradicionales de aprovechamiento.

Los montes de la alfarda y la Asociación de Ganaderos

La asamblea estudió también una petición de la Asociación de Ganaderos relacionada con los denominados montes de la alfarda.

Finalmente se acordó ceder estos montes durante un periodo de diez años.

Como condición, la Asociación debía mantener el pago anual de 750 pesetas que ya ingresaba en la caja municipal y aportar otras 250 pesetas destinadas al Sindicato.

Concepto Condición acordada
Cesión Montes de la alfarda
Duración 10 años
Ingreso municipal anual 750 pesetas
Aportación adicional 250 pesetas para el Sindicato

El acuerdo revela la importancia económica de los aprovechamientos comunales y la necesidad de compatibilizar los intereses ganaderos con las necesidades financieras de las instituciones locales.

El estado de los azudes

La conservación de las infraestructuras de riego constituía otra preocupación fundamental.

Ante el supuesto mal estado del azud del denominado «río mayor», la asamblea dispuso que fuera examinado por personas peritas.

Varios concurrentes consideraban que no debía existir un deterioro natural importante y llegaron a plantear la posibilidad de que se hubieran utilizado materias explosivas.

La documentación recoge esta sospecha como opinión de algunos participantes. No aporta pruebas que permitan afirmar que se produjera efectivamente una voladura o sabotaje.

El episodio refleja la extraordinaria importancia de los azudes: cualquier daño podía modificar la captación y distribución del agua y afectar directamente a las huertas.

La cuestión de la luz eléctrica

El asunto que parece haber generado una mayor tensión fue el suministro de electricidad.

La Comunidad había mantenido negociaciones con el señor Trallero, empresario dedicado al suministro de luz eléctrica, en relación con la posible compra de los molinos y de la instalación eléctrica.

En las negociaciones intervino don Ceferino Villaverde, integrante de la comisión creada para estudiar la operación.

Villaverde explicó ante la asamblea el desarrollo de las conversaciones y las pretensiones del empresario. La Comunidad aceptó la propuesta formulada por el Sindicato y decidió dar a Trallero un plazo de veinte días para responder de manera categórica.

Durante ese mismo periodo debían realizarse inspecciones y pruebas de las máquinas.

La documentación muestra que la electricidad había dejado de ser una simple innovación técnica: en 1905 era ya un servicio cuya calidad, precio e infraestructura generaban conflictos contractuales y debates públicos en Calanda.

El conflicto con el señor Trallero

Las relaciones entre la Comunidad y el empresario eran tensas. El problema no se limitaba a las negociaciones para adquirir los generadores eléctricos.

Según la entrada original, a pesar de las reiteradas quejas del vecindario y de los avisos recibidos, la calidad de la luz seguía siendo considerada inaceptable y no cumplía las condiciones establecidas en el contrato.

Por esta razón, se acusaba al empresario de incumplimiento contractual.

La sesión del 24 de octubre

Las diferencias continuaron durante las semanas siguientes. En la sesión del Sindicato de Riegos del 24 de octubre se dio lectura a un oficio del señor Trallero.

«Se da cuenta del oficio del señor Trallero en contestación; se acuerda no estar conforme con su opinión de rectificar más veces las balsas, así como tampoco el medio de medir las aguas de diferente modo que lo están; y por lo tanto, que sin llevarlo a efecto en la forma que se haya estipulado en las condiciones firmadas, este Sindicato no acepta nuevas observaciones, y por ello dará cuenta a la Comunidad en la primera sesión».

La postura del Sindicato era clara: las modificaciones debían ajustarse a las condiciones previamente pactadas y no se aceptarían nuevas observaciones mientras aquellas no se cumplieran.

Cronología de octubre de 1905

8 de octubre de 1905 Asamblea conjunta con presencia del consistorio municipal y de representantes de la Comunidad de Regantes.
8 de octubre Debate sobre el pantano de Alcorisa, los montes de la alfarda, los azudes y el suministro eléctrico.
Octubre de 1905 Se concede al señor Trallero un plazo de veinte días para responder a las condiciones planteadas y permitir la inspección de las máquinas.
24 de octubre de 1905 El Sindicato de Riegos rechaza las nuevas propuestas de Trallero sobre balsas y medición de las aguas y exige el cumplimiento de las condiciones firmadas.

Interpretación histórica

La sesión del 8 de octubre ofrece una imagen especialmente significativa de Calanda en los comienzos del siglo XX.

La agricultura de regadío seguía ocupando una posición central. Los azudes, los caudales y las balsas eran infraestructuras esenciales para el funcionamiento económico de la huerta. Cualquier intervención aguas arriba podía interpretarse como una amenaza directa.

Al mismo tiempo, los usos ganaderos mantenían su peso mediante el aprovechamiento de los montes y la negociación de rentas con el municipio.

Pero junto a estas estructuras tradicionales aparece un elemento característico de la modernización: la electricidad. El conflicto con Trallero muestra las dificultades que acompañaron la implantación de los nuevos servicios públicos, desde la calidad del suministro hasta la propiedad de las instalaciones y el cumplimiento de los contratos.

La documentación de 1905 sitúa a Calanda entre dos mundos: una economía todavía basada en el control comunitario del agua y los recursos agrarios, y una sociedad que comenzaba a exigir servicios modernos como el alumbrado eléctrico.

Autoría y procedencia

Documentación

Manuel Conesa Jarque

Texto

Lorenzo Gasca Castán

La entrada original identifica la documentación como procedente del ámbito de la Comunidad de Regantes. En la cronología general de CalandaGREC, el acontecimiento aparece igualmente incluido entre los sucesos de octubre de 1905 relacionados con dicha institución. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

Nota editorial

Esta edición reorganiza la entrada «Luz, ganado y pantano. (1905)», publicada por el Grupo de Estudios Calandinos.

Se ha respetado el contenido documental de la publicación original y se han separado temáticamente los distintos asuntos tratados en la asamblea: pantano, ganadería, azudes y electricidad.

Se han corregido únicamente errores evidentes de puntuación, concordancia y mecanografía para mejorar la lectura. Cuando la fuente formula una sospecha —como la posible utilización de explosivos en el azud— se mantiene expresamente como hipótesis de los asistentes y no como un hecho demostrado.

Cita recomendada: Lorenzo Gasca Castán, «Luz, ganado y pantano. 1905», documentación de Manuel Conesa Jarque, Grupo de Estudios Calandinos, edición digital.

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Barrio del Vacio. Mujer lavando en la antigua acequia (Archivo Ginés Grao)

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