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CalandaGREC · Historia · Patrimonio hidráulico

Juan de Villanueva y el proyecto de regadío de Calanda

La presa de La Ginebrosa y los Arcos de Lacarra: una empresa hidráulica promovida por el infante Antonio Pascual a finales del siglo XVIII.

Identificación

Territorio
Río Guadalope, término de La Ginebrosa y tierras de Calanda (Teruel).
Periodo
Antecedentes de 1755 y 1765; obras documentadas entre 1785 y 1792, con posible inicio en 1784.
Protagonistas
Juan de Villanueva, infante Antonio Pascual, Bernardo Gracedo y Antonio Lacarra.
Fuente principal
Hereza Domínguez, Arenillas Parra, Díaz-Guerra Jaén y Cortés Gimeno, «Juan de Villanueva en Teruel: el sistema hidráulico de La Ginebrosa» (2000), pp. 493–500.
Tipo de contenido
Síntesis y comentario documental. Consulta del estudio académico y de los documentos reproducidos en él, sin cotejo directo de los originales de archivo.
Elaboración
Grupo de Estudios Calandinos (GREC), 4 de octubre de 2026.

Resumen

A finales del siglo XVIII, Calanda fue destinataria de un ambicioso proyecto para ampliar sus regadíos mediante una presa en el Guadalope y una acequia de conducción. El conjunto se conoce como sistema hidráulico de La Ginebrosa o de la presa Antigua de Calanda. Su emplazamiento en el término de La Ginebrosa y su finalidad agrícola calandina explican la coexistencia de ambos nombres.

El proyecto fue promovido y financiado por el infante Antonio Pascual. La documentación publicada identifica a Juan de Villanueva como director de la acequia y acredita el envío de planos e instrucciones a su aparejador Bernardo Gracedo. Los investigadores atribuyen también a Villanueva la presa, apoyándose en el testimonio de Antonio Ponz y en la unidad del sistema. Conviene distinguir esta atribución razonada de la documentación explícita conservada sobre la acequia.[1]

La obra no llegó a concluirse ni a entrar en servicio como sistema de riego, según el estudio de 2000. Los restos de la presa, la casa de compuertas y los Arcos de Lacarra permiten conocer parte de su trazado y de sus soluciones constructivas. Su historia combina financiación, trabajo especializado y dificultades hidráulicas; la causa definitiva del abandono permanece abierta.

Un proyecto para ampliar los riegos de Calanda

El objetivo era conducir agua del Guadalope hacia nuevas superficies agrícolas. Ponz presentó la ampliación del regadío como una posibilidad de crecimiento para Calanda y cifró el horizonte del proyecto en siete mil fanegas de tierra. Esa cifra expresa la expectativa recogida por el viajero, no una superficie efectivamente puesta en riego. Tampoco debe convertirse a hectáreas sin comprobar la equivalencia local de la medida.[2]

El estudio reproduce referencias de Ponz a la financiación del infante: un préstamo sin interés, cuyo reintegro se haría mediante un gravamen sobre los frutos del nuevo regadío, y una aportación separada que le correspondía como comendador. La relación con la Encomienda de Alcañiz aparece asimismo en los documentos de contratación. La promoción regia y la participación de los hacendados formaban parte de una misma organización económica, con tesorero, contador e interventor.

Los antecedentes son anteriores a las obras conocidas. Una escritura de 25 de mayo de 1765 retomaba un acuerdo de 1 de noviembre de 1755 por el que La Ginebrosa permitía a los vecinos de Calanda construir un azud y abrir una acequia en su término, en la zona de los Fontanales. La coincidencia del lugar permite relacionar esa licencia con la historia del aprovechamiento, pero no demuestra que desde 1755 existiera ya el proyecto definitivo de Villanueva.[3]

Qué sabemos de la intervención de Juan de Villanueva

La relación de Villanueva con Calanda tiene una base documental concreta. El contrato publicado por los investigadores menciona a Bernardo Gracedo como aparejador del arquitecto y a este como director de la obra. También indica que Villanueva había remitido planos e instrucciones para preparar la contratación de un tramo de la acequia. Por ello, la intervención en su proyecto y dirección puede afirmarse con mayor precisión que una atribución basada únicamente en el estilo de los restos.[4]

Para la presa, los autores reconocen no haber localizado documentos que describan expresamente su proyecto o construcción. Su atribución a Villanueva descansa en dos argumentos: Ponz informa de que el infante lo envió para reconocer el terreno y formar el plan; y presa y acequia constituían un sistema único, cuya pieza principal era la presa. La atribución es la conclusión del estudio, con esos fundamentos y esa limitación.

IntervinientePapel recogido en el estudioAlcance de la evidencia
Infante Antonio PascualPromotor y financiador; aprobación de las contratas.Referencias de Ponz y documentación contractual.
Juan de VillanuevaProyecto y dirección de la acequia; envío de planos e instrucciones.Mención explícita en el contrato. La presa se le atribuye mediante argumentos complementarios.
Bernardo GracedoAparejador y dirección de la ejecución de la acequia.Interviene en la contratación y en la aplicación del plan al terreno.
Antonio LacarraCantero vizcaíno adjudicatario de un tramo del acueducto.La contratación explica el nombre de los Arcos de Lacarra.

Estas funciones distinguen autoría del proyecto, supervisión y ejecución material. El nombre de Lacarra no convierte al cantero en autor del conjunto, del mismo modo que la dirección de Villanueva no prueba una presencia continuada del arquitecto en la obra.

Un sistema de presa, regulación y conducción

La descripción de los restos realizada en el estudio de 2000 presenta una presa con núcleo de calicanto y revestimiento de grandes sillares. Los autores reconstruyen una planta curva, un paramento de aguas arriba vertical y otro de aguas abajo escalonado. En el estribo izquierdo describen un aliviadero de 3,40 metros de anchura. Las dimensiones y el estado de conservación pertenecen a aquella investigación y no sustituyen una inspección actual.[5]

La toma se situaba en la margen izquierda. Una galería atravesaba la roca y daba paso a una conducción hacia la casa de compuertas. El edificio reunía mecanismos para regular el caudal y un espacio de habitación para el operario, identificado por los restos de un hogar. Los desagües permitían devolver agua al cauce: el proyecto exigía controlar la captación, además de transportarla.

Más adelante, la acequia debía salvar un frente rocoso mediante un acueducto. Los Arcos de Lacarra conservaban una sucesión de arcos de medio punto y fábricas asociadas a la conducción. Los investigadores observaron indicios de una ejecución incompleta, entre ellos la ausencia de restos del canal sobre los arcos. También localizaron sillares terminados y abandonados cerca de la presa y en la cantera. Estos materiales apoyan su interpretación de una obra interrumpida, aunque no explican por sí mismos el motivo del abandono.

Cronología documentada

FechaNoticiaLectura crítica
1755 / 1765Acuerdo y escritura de licencia para un azud y una acequia en término de La Ginebrosa.Antecedente del aprovechamiento; no fecha segura del proyecto de Villanueva.
1785–1792Las matrículas pascuales registran trabajadores vinculados a las obras.Intervalo documentado; los autores consideran posible un inicio en 1784, cuyo registro no se conserva.
1786El médico de Calanda solicita aumento de sueldo por el crecimiento de población relacionado con las obras.Indicio de su repercusión social, sin equivaler a un censo completo.
Octubre de 1787Ponz relata una avenida que destruyó buena parte de la presa cuando faltaba cerrar un tramo.Daño descrito por un testimonio de época, transmitido aquí por el artículo.
8 de marzo / 22 de mayo de 1788Fecha del pliego reproducido y del asiento que recoge su aplicación para contratar los arcos.Son momentos distintos de la documentación contractual.
1788–1790Adjudicaciones y actuaciones relativas a los Arcos de Lacarra.El proyecto seguía activo después de la avenida de 1787.
1792Último año con actividad registrada en las listas estudiadas.No proporciona por sí solo el día ni la causa de la paralización definitiva.

La secuencia procede del examen archivístico y bibliográfico presentado por los autores. Las matrículas pascuales permiten seguir trabajadores, pero sus listas no son una contabilidad completa del personal contratado ni de las jornadas realizadas.[6]

Documento y comentario: la contratación de los arcos

Documento: asiento y obligación de obra de 22 de mayo de 1788, que reproduce condiciones fechadas en Calanda el 8 de marzo del mismo año. Se conoce aquí por la transcripción parcial publicada en las actas de 2000, pp. 497–498. Lo que sigue es una paráfrasis comentada, no una transcripción íntegra ni una nueva edición paleográfica.

Proyecto y adaptación al terreno

La contrata debía ajustarse al plano y a las instrucciones enviados por Villanueva a Gracedo. Las condiciones contemplaban cambios en las alturas de los arcos en función del terreno. El proyecto combinaba una pauta general con ajustes de ejecución.

Calidad de la fábrica

Se exigían cimientos firmes, retirada de roca inestable, arcos de piedra labrada y una fábrica de cal y piedra que evitara filtraciones. Las mediciones diferenciaban desmonte, sillería y mampostería. La estanqueidad de la conducción era un requisito funcional, además de constructivo.

Materiales, herramientas y garantías

El contratista debía organizar trabajos de extracción, transporte y colocación. La fábrica aportaba determinados medios, como maderas y herramientas, bajo condiciones de uso y devolución. Se preveía retener una cuarta parte del importe de las mediciones como garantía hasta reunir suficiente cantidad. Esa cláusula muestra cómo se regulaba el cumplimiento de la contrata.

La prioridad de la presa

Los contratistas de la acequia no podían emplear a los operarios ocupados en la presa ni retirar a quienes pudieran trabajar allí cuando bajasen las aguas. Debían incorporar una compañía distinta. El documento permite ver la prioridad asignada a la presa y la dependencia de sus trabajos respecto al régimen del río.[7]

Por qué se abandonó: testimonios e hipótesis

La tradición local recogida por autores del siglo XX atribuía el fracaso a un pleito con poblaciones situadas aguas abajo y a la actitud del alcalde de Calanda. El estudio de 2000 no encontró documentación que confirmara ese juicio en los años de construcción o inmediatamente posteriores. La ausencia de hallazgo no demuestra que nunca existiera ningún litigio: sí impide presentar esa narración como causa documentalmente acreditada del abandono.[8]

La avenida de octubre de 1787 tiene un testimonio concreto en Ponz. Sin embargo, la contratación de la acequia en 1788 y la actividad registrada hasta 1792 indican que aquel desastre no puso fin inmediato al proyecto. Los autores plantean la posibilidad de otra avenida posterior que dañara lo reconstruido. Consideran también que los aliviaderos pudieron resultar insuficientes frente a una crecida importante. Ambas son hipótesis explicativas, no hechos fechados y demostrados por la documentación localizada.

Para Calanda, el interés histórico del conjunto reside en la escala de la ampliación agraria proyectada, la movilización de recursos y trabajadores y la intervención de Villanueva. Su estudio exige mantener abiertas las preguntas sobre la ejecución y el abandono, junto a los datos que sí están acreditados.

Notas

  1. Hereza Domínguez et al. (2000), p. 493 y pp. 497–499: documentación explícita de la acequia y argumentos de atribución de la presa.
  2. Ibíd., pp. 495–496. Los pasajes de Ponz se conocen por su reproducción en este estudio; no se ha cotejado aquí una edición original del Viage de España.
  3. Ibíd., p. 496 y nota 5, p. 499. La signatura del AHN citada en el artículo requiere comprobación archivística antes de utilizarla para solicitar el original.
  4. Ibíd., pp. 497–498: asiento, planos, aparejador y condiciones de contratación.
  5. Ibíd., pp. 493–495, descripción de los restos y figuras 1–6.
  6. Ibíd., p. 496, conclusiones pp. 498–499 y notas 6–7, p. 499. La extracción textual presenta anomalías en algunas fechas de la nota 6; se omite su serie numérica detallada para evitar trasladarlas a esta entrada.
  7. Ibíd., pp. 497–498. La nota 8, pp. 499–500, remite al Archivo de Protocolos de Alcañiz, protocolo 227, Calanda, ff. 151r–153v, 224v–225v, 232r–233r y 247r–247v; el artículo no asigna en esa nota un folio individual a cada acto comentado.
  8. Ibíd., pp. 496 y 498–499: discusión del pleito, continuidad de las obras e hipótesis sobre nuevas avenidas.

Bibliografía

  • Hereza Domínguez, J. Íñigo; Arenillas Parra, Miguel; Díaz-Guerra Jaén, Carmen; Cortés Gimeno, Rafael (2000). «Juan de Villanueva en Teruel: el sistema hidráulico de La Ginebrosa». En A. Graciani, S. Huerta, E. Rabasa y M. Tabales (eds.), Actas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Sevilla, 26–28 de octubre de 2000. Madrid: Instituto Juan de Herrera y entidades coeditoras, pp. 493–500. PDF consultado en el corpus GREC.

Referencias históricas utilizadas a través del estudio

  • Ponz, Antonio. Viage de España, tomos XV y XI. Referencias y pasajes reproducidos en Hereza Domínguez et al. (2000), pp. 495–496 y notas 1–2. No se ha consultado directamente una edición original.
  • Documentación notarial y administrativa. Contratación de 1788, matrículas pascuales y petición del médico de 1786, según las transcripciones y referencias archivísticas de Hereza Domínguez et al. (2000).

Los trabajos de García Millares, Sanz y Martínez y Allanegui y Lusarreta se mencionan en el artículo como transmisores de la tradición local. No se presentan como publicaciones consultadas directamente para esta entrada.

Dossier de investigación y comprobaciones pendientes

Consulta del corpus: se revisó GREC BIBLIOGRAFIA, pestaña INDICE, mediante las búsquedas «Villanueva» e «hidrául». El registro 575 corresponde al estudio utilizado. Las otras coincidencias de Villanueva pertenecían a autores o localidades diferentes y no se emplearon como bibliografía complementaria.

Búsqueda adicional: una búsqueda de Ponz en Drive devolvió, entre otros resultados, un documento de Qalanna sobre el Siscar; su contenido recuperado aludía al apellido Ponz y no al viajero Antonio Ponz. Se descartó por falta de pertinencia. No se ha incorporado una segunda fuente independiente de la investigación principal.

Datos preservados: antecedente de 1755 y escritura de 1765; financiación y organización; atribución graduada de presa y acequia; Gracedo y Lacarra; continuidad posterior a la avenida de 1787; prioridad contractual de la presa; ausencia de una causa definitiva documentada.

Comprobaciones pendientes: cotejar los pasajes de Ponz y sus fechas editoriales; localizar los originales del protocolo 227 y del Real Acuerdo de 1786; verificar la signatura de la licencia de 1765; revisar las matrículas pascuales y las anomalías de fechas de su extracción; buscar planos originales y documentación posterior a 1792; realizar una inspección actual del estado de los restos.

Alcance: entrada basada en la lectura del texto recuperado del PDF. No se reproducen imágenes del artículo ni se ofrece una transcripción íntegra del contrato. Las descripciones físicas corresponden al estudio publicado en 2000. Las búsquedas archivísticas negativas se atribuyen a aquella investigación, sin convertirlas en un diagnóstico actualizado de los archivos.

Cómo citar

Grupo de Estudios Calandinos (GREC), «Juan de Villanueva y el proyecto de regadío de Calanda», CalandaGREC, entrada preparada el 4 de octubre de 2026. Añadir la URL definitiva y la fecha de consulta de la versión publicada.

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