Habitar las ruinas: las ciudades hispanas en la Antigüedad tardía
Calles, viviendas y espacios productivos entre el mundo romano y la Alta Edad Media. Claves de lectura para investigar el territorio de Calanda.
Preparado el 2 de octubre de 2026 · Síntesis historiográfica · Hispania y valle medio del Ebro
- Fuente principal
- Josep M. Gurt Esparraguera, «Transformaciones en el tejido de las ciudades hispanas durante la Antigüedad tardía: dinámicas urbanas», Zephyrus, 53-54 (2000-2001), pp. 443-471.
- Periodo
- Antigüedad tardía; antecedentes desde el siglo II y transformaciones desarrolladas principalmente entre los siglos V y VII.
- Tema
- Poblamiento, urbanismo, vivienda, producción y arqueología funeraria.
- Ámbito
- Ciudades hispanas; comparación con el medio rural aragonés.
- Relación local
- Marco de investigación para Calanda. No constituye una demostración de continuidad entre asentamientos romanos y la villa medieval.
Resumen
La pérdida de la monumentalidad romana no significó siempre la desaparición de la vida urbana. Teatros y termas pudieron convertirse en viviendas, talleres o almacenes; las grandes casas se dividieron y algunas calles cambiaron de anchura, pavimento y recorrido. El estudio de Josep M. Gurt Esparraguera invita a leer estas transformaciones como procesos históricos con ritmos locales, en lugar de reducirlas a una catástrofe única. Los trabajos de Celia Corbatón Martínez sobre las villas aragonesas y de Gisela Ripoll López sobre poblamiento y cementerios amplían la mirada hacia la producción rural y los espacios funerarios.
Para Calanda, el valor de esta comparación reside en las preguntas que permite formular. Una decoración musiva, una tumba o un muro reutilizado necesitan fecha, contexto y relación con otros hallazgos. Por sí solos no permiten reconstruir la evolución completa de una comunidad.
1. Una ciudad que cambia de forma
La arqueología de las fases posteriores a la ciudad clásica ocupa el centro del artículo de Gurt. El autor recuerda que la investigación antigua tendió a privilegiar los edificios monumentales, mientras que los añadidos modestos y las ocupaciones posteriores podían quedar relegados. Al atender a estos niveles aparecen calles reparadas, habitaciones subdivididas, basureros y construcciones hechas con piezas de edificios anteriores. Esos restos permiten estudiar cómo se siguió habitando un espacio que había perdido parte de su organización original. [1, pp. 443-445]
La comparación se apoya especialmente en ciudades con investigación arqueológica continuada: Mérida, Tarragona, Valencia, Barcelona y Cartagena. Esa selección hace posible reconocer semejanzas, pero también limita la generalización. Los grandes centros administrativos, episcopales o portuarios no representan automáticamente todos los asentamientos hispanos.
Además, el estudio deja deliberadamente fuera del eje explicativo la implantación material de la Iglesia. No niega su importancia: acota el análisis para observar otras dinámicas del tejido urbano. Esta decisión permite valorar la vivienda y las actividades productivas, aunque impide considerar el artículo una explicación completa de la transformación de la ciudad tardía. [1, pp. 443-444]
2. Calles, monumentos y viviendas
Las calles conservan la historia de su mantenimiento
La transformación de la trama viaria no sigue una fecha común. Gurt recoge cambios tempranos en Baetulo y Emporiae, mientras que Barcino ofrece una persistencia mayor de las orientaciones fundacionales. La ocupación de una parte de la calle, la reparación del firme y la modificación de los desagües deben leerse como acciones diferentes. Tampoco el abandono de una cloaca demuestra por sí mismo que haya desaparecido la circulación en superficie. [1, pp. 445-450]
Los sucesivos pavimentos de tierra, grava o fragmentos constructivos pueden revelar mantenimiento continuado. Una calle más elevada o estrecha puede seguir funcionando. El cambio material expresa otra forma de usar el espacio, aunque también pueda acompañarse de problemas de saneamiento o pérdida de calidad técnica.
Abandono, expolio y reocupación tienen tiempos distintos
Un edificio puede dejar de cumplir su función original mucho antes de ser desmantelado o habitado de nuevo. En el teatro de Cartagena, el estudio sitúa el abandono desde el siglo II, la instalación de un mercado en el V y la construcción de un barrio portuario en el VI. La secuencia muestra que entre la pérdida de uso monumental y la nueva ocupación pueden mediar largos intervalos. [1, pp. 451-454]
El reaprovechamiento de piedras y elementos arquitectónicos convierte los edificios antiguos en reservas de material. No todas las ocupaciones resultantes tienen que ser improvisadas. La articulación de viviendas, accesos y espacios de trabajo permite a Gurt plantear que algunas pudieron responder a una organización más estable e incluso a alguna forma de intervención pública. Esta última posibilidad es una interpretación, no una certeza aplicable a todos los casos.
La casa se divide y reúne nuevas funciones
La transformación de las grandes domus resulta especialmente visible en Mérida. En los ejemplos del barrio de Morería recogidos por Gurt, antiguas residencias se convierten en unidades menores. El peristilo puede servir de espacio distribuidor y los nuevos hogares indican que varias actividades domésticas se desarrollan donde antes existían dependencias especializadas. [1, pp. 458-462]
Esta arquitectura expresa una redistribución del espacio residencial, pero no permite identificar sin más a sus ocupantes. La reducción del tamaño de la vivienda y el empleo de materiales reutilizados deben ponerse en relación con la cerámica, los alimentos consumidos, las instalaciones y la secuencia de ocupación. Gurt observa, de hecho, importaciones mediterráneas en determinados depósitos urbanos: la modestia constructiva no basta para afirmar un aislamiento económico absoluto. [1, pp. 455-458]
3. Producción y territorio aragonés
Algunos edificios públicos antiguos alojaron actividades artesanales o de transformación de productos. Los ejemplos reunidos por Gurt incluyen termas reutilizadas y zonas de almacenamiento en barrios portuarios. La proximidad entre casa y trabajo contribuye a explicar por qué estas ocupaciones podían ser duraderas. También los basureros aportan información sobre consumo, intercambio y sucesión de usos: su presencia dentro de la ciudad no puede reducirse a una señal genérica de decadencia. [1, pp. 455-458]
El estudio de Celia Corbatón Martínez introduce una escala complementaria. La villa romana aragonesa era una propiedad con espacios residenciales y productivos; conocer sus mosaicos sin estudiar la explotación agropecuaria ofrece una imagen incompleta. La autora señala que la investigación ha favorecido con frecuencia la pars urbana, donde se manifiesta el prestigio del propietario, frente a las instalaciones que sustentaban esa riqueza. [2, pp. 277-281, 285]
La Loma del Regadío, en Urrea de Gaén, resulta útil para la comparación regional por su complejo de prensado. Corbatón sitúa una importante remodelación productiva entre finales del siglo III y comienzos del IV y recoge la continuidad del establecimiento hasta el V. Esta trayectoria ayuda a comprender que la transformación de la ciudad y la actividad de los establecimientos rurales podían coexistir. No autoriza, en cambio, a trasladar esa misma secuencia a Calanda. [2, pp. 284-285]
La autora advierte además que varios lugares clasificados tradicionalmente como villas requieren revisión. Una dispersión de cerámica o un hallazgo ornamental no siempre bastan para distinguir una villa de otra clase de asentamiento. Sus cifras de yacimientos e intervenciones corresponden al estado de la investigación presentado en 2019 y publicado en 2020; no deben utilizarse como un inventario actualizado.
4. Los muertos y el poblamiento
El trabajo de Gisela Ripoll López permite incorporar una dimensión que el estudio urbano de Gurt trata de manera más acotada. Los cementerios pueden aportar indicios de comunidades próximas incluso cuando no se ha localizado su espacio habitado. Sin embargo, relacionar necrópolis y asentamiento exige investigar distancias, accesos, cronologías y posibles cambios de uso. La existencia de tumbas no identifica por sí sola el lugar exacto donde vivían quienes fueron enterrados. [3, pp. 389-390, 396-404]
Ripoll distingue entre los indicios arqueológicos y la atribución étnica o religiosa. Aunque su artículo de 1989 utiliza categorías interpretativas propias de su época, contiene una cautela especialmente útil: una sepultura no define automáticamente una identidad étnica y religiosa. La orientación, los adornos y el tipo de construcción necesitan análisis conjunto, sin convertir un objeto aislado en prueba concluyente de una población «visigoda». [3, pp. 390-391]
El estudio también confronta normas conciliares y práctica funeraria. La prohibición de determinados enterramientos o ritos no equivale a su cumplimiento uniforme. El registro material y el texto normativo responden a preguntas distintas. Para una investigación local, esa distinción evita deducir una iglesia, una comunidad o una práctica efectiva únicamente a partir de una disposición general.
5. Cronología comparada
Los siguientes hitos pertenecen a los casos estudiados. No forman una cronología documentada de Calanda.
| Periodo | Proceso o ejemplo | Referencia |
|---|---|---|
| Siglo II | Transformaciones tempranas de algunas tramas urbanas; abandono del teatro de Cartagena según la secuencia recogida por Gurt. | [1], pp. 445, 452 |
| Finales del III / comienzos del IV | Remodelación y desarrollo productivo de La Loma del Regadío. | [2], p. 284 |
| Siglo V | Mercado sobre el teatro de Cartagena; nuevas ocupaciones de antiguos espacios públicos en diversos centros. | [1], pp. 451-458 |
| Siglo VI | Barrio portuario sobre el teatro de Cartagena; extensión de nuevas formas de vivienda, con variaciones entre ciudades. | [1], pp. 452, 459-462 |
| Siglos VI-VII | Necrópolis y cambios funerarios examinados por Ripoll; relación entre espacios de culto y enterramientos. | [3], pp. 401-418 |
6. Preguntas para Calanda
La aportación de estos estudios al conocimiento de Calanda es principalmente metodológica. Antes de afirmar una continuidad entre restos romanos, ocupaciones tardías y el núcleo medieval, sería necesario reunir secuencias arqueológicas locales que conectasen esos momentos. Tampoco la palabra pars urbana, aplicada a una villa, significa que esta fuera una ciudad: designa su sector residencial.
El expediente de los mosaicos
El índice GREC BIBLIOGRAFIA contiene un archivo titulado «MOSAICDOS CALANDA». El texto recuperado corresponde a las páginas 171 y 172 de un trabajo de José María Blázquez y M.ª Paz García-Gelabert, con pies de figuras de mosaicos de Hermione y Nea Anchialos. Son paralelos iconográficos; esas páginas aisladas no contienen el desarrollo del argumento sobre Calanda.
El catálogo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes identifica la obra completa como «Mosaicos con animales de Calanda (Teruel)», publicada originalmente en 1996, pp. 167-176. Se ha verificado esa referencia, pero no se ha podido acceder al PDF completo en esta consulta. Por ello no se atribuyen aquí una cronología, una función o una continuidad de ocupación a los mosaicos locales a partir de ese fragmento. [4]
Una investigación específica debería responder a cuatro cuestiones:
- Contexto y fecha. ¿En qué unidades estratigráficas aparecieron los pavimentos y materiales? ¿Qué fecha tiene su construcción y cuál su último uso?
- Reformas y ocupación. ¿Existen hogares, tabiques, nuevos suelos o instalaciones productivas posteriores? ¿Forman una secuencia continua o episodios separados?
- Territorio. ¿Cómo se relacionan los hallazgos con caminos, agua, tierras cultivables y otros asentamientos? La proximidad espacial necesita una comprobación cronológica.
- Espacios funerarios. ¿Hay enterramientos asociados y qué relación estratigráfica mantienen con los edificios? Esa relación debe demostrarse antes de identificar una necrópolis o una comunidad religiosa.
El resultado del análisis es una invitación a estudiar los usos sucesivos del espacio. Los mosaicos permiten preguntar por la representación social; las instalaciones, por la producción; los suelos y hogares, por la vida cotidiana; las tumbas, por las comunidades y su memoria. La reconstrucción de Calanda necesita que esas preguntas encuentren respuestas en evidencias locales verificables.
7. Fuentes y bibliografía comentada
- Gurt Esparraguera, Josep M. «Transformaciones en el tejido de las ciudades hispanas durante la Antigüedad tardía: dinámicas urbanas». Zephyrus, 53-54 (2000-2001), pp. 443-471. Ficha y acceso editorial. Fuente principal: PDF aportado, 29 páginas. Se utiliza para la interpretación de las transformaciones urbanas.
- Corbatón Martínez, Celia. «Las villae romanas en Aragón: valor arqueológico y patrimonio cultural». En III Congreso CAPA. Arqueología y Patrimonio Aragonés: actas, 14 y 15 de noviembre de 2019. Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Aragón, 2020, pp. 277-286. Ejemplar de GREC. Complemento regional sobre producción, investigación y conservación de las villas.
- Ripoll López, Gisela. «Características generales del poblamiento y la arqueología funeraria visigoda de Hispania». Espacio, Tiempo y Forma, serie I, Prehistoria y Arqueología, 2 (1989), pp. 389-418. Ejemplar de GREC. Complemento metodológico sobre necrópolis, hábitat y límites de la interpretación.
- Blázquez, José María, y García-Gelabert, M.ª Paz. «Mosaicos con animales de Calanda (Teruel)». En Homenaje a Purificación Atrián. Teruel: Instituto de Estudios Turolenses, Diputación Provincial de Teruel y Museo de Teruel, 1996, pp. 167-176. Edición digital: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005. Registro bibliográfico verificado; fragmento conservado en GREC. Consultados únicamente el fragmento de figuras y los metadatos del catálogo; no se utiliza como base para afirmaciones sobre el contexto arqueológico local.
Dossier conservado: selección, evidencias y límites
Fecha de consulta: 02/10/2026. Se consultó el rango INDICE!A1:Y568 del Sheet GREC BIBLIOGRAFIA. El índice sirvió para localizar candidatos; las afirmaciones proceden de los documentos leídos, no de sus resúmenes en el Sheet.
Selección. [2] amplía el análisis hacia el paisaje rural aragonés; [3] aporta el vínculo entre poblamiento y espacios funerarios; [4] se examinó por su relación directa con Calanda, pero su fragmentación impide una utilización sustantiva. También se exploró el texto de L. A. García Moreno sobre tecnología rural (ID Drive 1vp79pVKaMqA9k9oSzPMPDqPIp6SLp6UY); no se incorporó a la argumentación final ni se completaron sus datos editoriales.
Evidencias principales. [1], pp. 443-450: delimitación del análisis, variabilidad local y cambios viarios. Pp. 451-458: distinción temporal entre abandono, expolio y reocupación; residuos y actividades productivas. Pp. 458-466: transformación doméstica, suburbios y materiales. Pp. 466-467: interpretación final del cambio de poblamiento y posible densificación urbana. Esta última propuesta es una hipótesis del autor, no un cálculo demográfico local.
Contraste regional. [2], pp. 277-281 y 285: sesgo hacia los sectores residenciales, insuficiencia de las intervenciones y necesidad de revisar identificaciones. Pp. 284-285: secuencia y complejo productivo de La Loma del Regadío. No se trasladan sus fechas a Calanda.
Contraste funerario. [3], pp. 390-391: cautelas de atribución étnica y religiosa; pp. 394-397: carácter hipotético de los cálculos demográficos y dificultad de relacionar hábitat y cementerio; pp. 401-404: ubicación de necrópolis, espacios eclesiásticos y normas; pp. 412-418: rituales y límites de los indicios. Sus estimaciones de población y sus categorías étnicas no se adoptan como hechos demostrados.
Procedencia y método. La fuente principal se leyó mediante extracción de texto del PDF; [2] y [3], mediante el texto recuperado por Drive. No se han reproducido ilustraciones ni se ha efectuado una revisión visual sistemática de sus láminas. Los nombres y datos bibliográficos se verificaron en las cabeceras y preliminares disponibles. Las referencias citadas por esos autores no se consideran consultadas directamente.
Incidencia pendiente. El archivo [4] solo proporciona texto de dos páginas de figuras. El registro de Cervantes permite completar su bibliografía; el acceso al PDF íntegro falló. Debe recuperarse la obra completa y contrastarse con las memorias de excavación antes de redactar una entrada específica sobre los mosaicos de Calanda.
Estado del trabajo. Entrada de síntesis terminada; aplicación local planteada como programa de investigación. No se ha publicado en WordPress ni se han modificado los registros del Sheet durante esta elaboración.
Cómo citar
Grupo de Estudios Calandinos (GREC), «Habitar las ruinas: las ciudades hispanas en la Antigüedad tardía», CalandaGREC, entrada preparada el 2 de octubre de 2026. Añadir la URL de la entrada y la fecha de consulta cuando se publique.
