Los Siete Alhaicales: oración, escritura aljamiada y religiosidad morisca en el Aragón de Calanda
Las plegarias conservadas por mudéjares y moriscos permiten aproximarnos a una religiosidad vivida desde dentro. El estudio de Xavier Casassas Canals ayuda a interpretar el universo devocional al que pertenecen también los manuscritos hallados en Calanda.
1. Una historia de plegarias y libros ocultos
Los manuscritos aljamiados constituyen una de las vías más directas para aproximarnos a la experiencia religiosa de los musulmanes que vivieron bajo dominio cristiano en la Península Ibérica.
Durante siglos, buena parte de nuestro conocimiento sobre mudéjares y moriscos procedió de documentos redactados por autoridades cristianas: leyes, procesos inquisitoriales, informes eclesiásticos y expedientes judiciales. Son fuentes imprescindibles, pero observan a aquellas comunidades desde fuera.
Los manuscritos que sus propios miembros escribieron, copiaron, tradujeron y conservaron permiten plantear preguntas distintas: qué textos consideraban útiles, cómo rezaban, qué doctrinas querían recordar y qué fórmulas transmitían a sus hijos y correligionarios.
En este contexto debe situarse Los Siete Alhaicales y otras plegarias aljamiadas de mudéjares y moriscos, publicado por Xavier Casassas Canals en 2007.
2. Del árabe al castellano escrito con caracteres árabes
El término aljamiado se utiliza habitualmente para designar textos en una lengua romance —con frecuencia castellano o variedades aragonesas— escritos con caracteres árabes.
El fenómeno no significa simplemente que los musulmanes «dejaran de saber árabe».
Refleja una compleja adaptación cultural: una comunidad podía utilizar una lengua romance cotidiana y, al mismo tiempo, conservar el alfabeto árabe como vehículo de conocimiento, memoria religiosa e identidad.
En los códices mudéjares y moriscos conviven con frecuencia varias soluciones: textos enteramente árabes, textos romances escritos en grafía árabe y obras bilingües con traducciones interlineales.
3. ¿Qué son «Los Siete Alhaicales»?
Los Siete Alhaicales es el nombre con el que la tradición manuscrita aljamiada identifica una extensa plegaria invocativa.
No se trata de un texto aislado conservado en un único códice: versiones de la oración aparecen en distintos devocionarios y misceláneas religiosas.
El catálogo digital de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del CSIC registra, por ejemplo, una versión de Los Siete Alhaicales dentro del manuscrito RESC/44/A, acompañada de otras oraciones, un ḥadīṯ, la Duʿāʾ al-ṣaḥīfa y una plegaria protectora.
La historiografía actual procura analizar estos textos desde las categorías religiosas de quienes los utilizaron y dentro de la tradición islámica de las duʿāʾ, invocaciones, recitación coránica, nombres divinos y fórmulas de protección.
4. La obra de Xavier Casassas Canals
El libro publicado por Almuzara en 2007 no se limita a editar Los Siete Alhaicales.
Su índice muestra una estructura deliberadamente más amplia: primero ofrece un estudio introductorio sobre las bases textuales de la práctica religiosa y, a continuación, una antología de plegarias mudéjares y moriscas.
Bases religiosas
El Corán, el tafsīr, los ḥadīṯ, el derecho islámico y los calendarios lunares forman parte de los marcos estudiados.
Textos para la práctica
Se estudian obras que proporcionaban fórmulas apropiadas para actos de devoción y circunstancias concretas.
Tipos de plegaria
Fórmulas de perdón, bendiciones, invocaciones, plegarias vinculadas a los Nombres de Dios, recitaciones de tasbīḥ y textos protectores.
Vida cotidiana
El índice incluye plegarias asociadas a dificultades, matrimonio y determinados días.
5. Qué revelan estas plegarias sobre la religiosidad mudéjar y morisca
Las plegarias permiten observar una religiosidad que no se reducía a los grandes preceptos jurídicos del islam.
Junto a la oración ritual, el ayuno o la limosna existía una densa práctica de invocaciones, recuerdo de Dios, bendiciones sobre el Profeta, recitación de versos coránicos y peticiones adaptadas a momentos concretos.
6. Calanda: una biblioteca islámica escondida en una pared
La relación con Calanda no procede de una coincidencia temática. La villa ha proporcionado uno de los conjuntos manuscritos mudéjares más importantes de Aragón.
En mayo de 1988, al derribarse una casa de Calanda, apareció en una pared medianil un saco que envolvía varios manuscritos árabes y aljamiados.
María José Cervera Fras estudió inicialmente ocho volúmenes y publicó su descripción académica en 1993.
Posteriormente, cuando el conjunto completo fue adquirido por las Cortes de Aragón, se constató la existencia de un noveno volumen y de otros papeles.
Dos manuscritos estaban fechados a finales del siglo XV, en 1481 y 1485.
7. ¿Se encontraron «Los Siete Alhaicales» en Calanda?
No debe afirmarse sin identificar el testimonio manuscrito concreto
El libro de Casassas estudia una tradición de plegarias transmitida por numerosos manuscritos aljamiado-moriscos.
La documentación disponible demuestra que los códices de Calanda contienen plegarias, rogativas y materiales religiosos, pero no permite identificar automáticamente Los Siete Alhaicales como uno de los textos concretos del fondo calandino.
La relación histórica debe formularse de otra manera.
Los Siete Alhaicales permite reconstruir el universo devocional al que pertenecían los lectores y usuarios de los manuscritos de Calanda.
8. De mudéjares a moriscos: el cambio de contexto
La situación de los musulmanes aragoneses cambió profundamente en el primer tercio del siglo XVI.
Mientras el estatuto mudéjar permitía, con limitaciones, la práctica islámica, la conversión forzosa de 1526 transformó jurídicamente a estas comunidades en cristianos nuevos o moriscos.
A partir de entonces, determinadas prácticas, libros, escrituras y comportamientos pudieron convertirse en pruebas de una adhesión clandestina al islam.
La conservación de manuscritos religiosos adquirió así un riesgo que anteriormente no había tenido en la misma medida.
El prólogo de Casassas insiste precisamente en la destrucción, requisa y ocultación de libros.
9. Una lectura historiográfica actual
La investigación de las últimas décadas ha cambiado el modo de interpretar estos manuscritos.
Ya no basta con utilizarlos como simples ilustraciones de aquello que los procesos inquisitoriales denominaban «ceremonias de moros».
Bárbara Ruiz-Bejarano ha defendido la necesidad de confrontar el corpus aljamiado-morisco con fuentes inquisitoriales, notariales y legales para distinguir entre norma religiosa, texto transmitido y práctica histórica real.
Más recientemente, Olivier Brisville-Fertin ha mostrado cómo textos aljamiados de predicación reutilizaban relatos y modelos religiosos con una función pedagógica concreta.
10. Calanda dentro de una geografía de la memoria islámica
La importancia de Los Siete Alhaicales para una historia de Calanda no reside en atribuir artificialmente a la villa un texto cuya presencia concreta en su biblioteca todavía debe demostrarse.
Su verdadero interés es comparativo.
La obra de Casassas permite comprender para qué servían los devocionarios, qué tipo de plegarias circulaban y cómo la lengua romance podía escribirse con caracteres árabes para transmitir enseñanzas islámicas.
Los manuscritos hallados en Calanda demuestran que ese mundo de libros, traducciones, oraciones y saber religioso existía también en la localidad.
Fuente principal y acceso documental
Obra estudiada
Xavier Casassas Canals, Los Siete Alhaicales y otras plegarias aljamiadas de mudéjares y moriscos, Córdoba, Almuzara, 2007.
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Manuscritos de Calanda
María José Cervera Fras, «Descripción de los manuscritos mudéjares de Calanda (Teruel)», Aragón en la Edad Media, X-XI, 1993, pp. 165–188.
