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Historia de Calanda · Moriscos · 1610

De Calanda al exilio mediterráneo

La expulsión de los moriscos de Calanda, su marcha hacia los Alfaques y la diáspora de los aragoneses por el Mediterráneo y la Provenza francesa.

Cronología 1526-1628
Acontecimiento central Expulsión de 1610
Ámbito Calanda · Aragón · Mediterráneo
Investigación Historia social y diáspora morisca

Introducción

En julio de 1610 desapareció de Calanda una comunidad que había constituido durante generaciones una parte fundamental de su población, de su economía y de su paisaje humano.

La expulsión de los moriscos decretada por la Monarquía de Felipe III no fue un acontecimiento exclusivamente local. Formó parte de una operación organizada a escala de toda la Monarquía Hispánica que, entre 1609 y 1614, provocó la salida forzosa de centenares de miles de personas.

Para Calanda conocemos relativamente bien los antecedentes, las tensiones del siglo XVI, la estructura económica de la comunidad morisca, la preparación de la expulsión y algunas de sus consecuencias.

Más difícil resulta seguir el destino de aquellas personas una vez que abandonaron Aragón.

Una nueva perspectiva El estudio de Pierre Santoni sobre el paso de los moriscos por Provenza permite insertar el caso calandino dentro de una historia mucho más amplia: la de una diáspora mediterránea que conectó Aragón con los Alfaques, Francia, Italia y el norte de África.

Una población mayoritariamente mudéjar y morisca

A comienzos del siglo XVI la población musulmana constituía la mayoría de los habitantes de Calanda.

La documentación utilizada por Eliseo Serrano Martín indica que en 1514 existían en Calanda unos 240 hogares mudéjares frente a sólo 14 hogares cristianos.

La situación cambió jurídicamente en 1526, cuando la conversión obligatoria de los mudéjares aragoneses los transformó formalmente en cristianos nuevos o moriscos.

La conversión jurídica, sin embargo, no supuso la desaparición inmediata de las prácticas culturales, familiares y religiosas anteriores.

Interpretación historiográfica.
La investigación reciente evita identificar automáticamente la conservación de prácticas islámicas con una completa separación respecto de la sociedad cristiana. Integración social, relaciones económicas e identidad religiosa diferenciada podían coexistir.

Calanda, Inquisición y conflictividad

Durante la segunda mitad del siglo XVI Calanda aparece con frecuencia en documentación relacionada con conflictos locales, actuaciones inquisitoriales y tensiones con las autoridades.

El estudio clásico de Pilar Sánchez López y Eliseo Serrano Martín, Moriscos, Inquisición y conflictividad antiseñorial: Calanda, 1569-1610, convirtió el caso calandino en uno de los mejor documentados del Aragón morisco.

La historiografía actual introduce, sin embargo, importantes matices. El trabajo de Íñigo Bienzobas Gil publicado en 2025 sobre la denominada «conspiración morisca» de 1570 muestra cómo, después de la rebelión de las Alpujarras, se extendió en Aragón un clima de temor que llevó a interpretar determinadas conductas ordinarias como indicios de una posible rebelión.

Ello no significa negar la existencia de violencia o conflicto. Significa distinguir entre conflictividad local y la existencia de una supuesta conspiración general organizada contra la Monarquía.

Una comunidad económicamente compleja

La sociedad morisca calandina tampoco era económicamente homogénea.

La documentación recopilada en torno al momento de la expulsión muestra la existencia de importantes rebaños. Calanda y Foz-Calanda reunían aproximadamente 5.500 cabezas de ganado lanar y cabrío.

5.500 Cabezas de ganado documentadas aproximadamente en Calanda y Foz-Calanda
3.500 Reses concentradas aproximadamente en tres grandes propietarios
1610 Año en que muchos bienes tuvieron que liquidarse precipitadamente

Algunas familias poseían, por tanto, patrimonios ganaderos considerables. La expulsión forzó la venta acelerada de animales, propiedades y derechos.

Gregorio Colás Latorre documenta que los ganaderos de Calanda y Foz todavía realizaban operaciones de venta mientras avanzaban hacia los Alfaques.

1610: la planificación de la expulsión

La expulsión de los moriscos aragoneses fue una operación administrativa de enorme complejidad.

El plan de tránsito redactado en Zaragoza el 30 de mayo de 1610 registra:

Calanda

381 casas moriscas utilizadas por la administración para calcular la población que debía desplazarse.

Foz-Calanda

88 casas incluidas dentro del mismo dispositivo de salida.

La administración aplicaba convencionalmente un coeficiente de cinco personas por casa, obteniendo una estimación teórica conjunta de 2.345 individuos.

Importante.
Los 2.345 individuos no constituyen un recuento nominal de expulsados. Se trata de una estimación administrativa resultado de multiplicar el número de casas por cinco.

Calandinos y habitantes de Foz debían reunirse y avanzar desde el Bajo Aragón hacia los puntos establecidos por las autoridades.

¿Cuántos moriscos fueron expulsados de Calanda?

Los recuentos personales permiten superar las estimaciones basadas únicamente en hogares.

Grupo Personas
Hombres 379
Mujeres 446
Muchachos 316
Muchachas 191
Niños «de teta» 149
Total 1.481

De acuerdo con el desglose publicado por Roberto Ceamanos Llorens y José Antonio Mateos Royo, el total asciende, por tanto, a 1.481 personas.

1.471 o 1.481 En algunas publicaciones se ha reproducido la cifra de 1.471. Sin embargo, la suma de las cinco categorías —379 + 446 + 316 + 191 + 149— da 1.481, cifra que conviene utilizar mientras no aparezca documentación que obligue a revisarla.

El camino hacia los Alfaques

La documentación permite conectar directamente a los expulsados de Calanda y Foz con la ruta hacia el puerto de los Alfaques, en la desembocadura del Ebro.

Calanda → Foz-Calanda → Mas de las Matas → Aguaviva → Bajo Aragón → Los Alfaques

Los Alfaques se convirtieron durante el verano de 1610 en uno de los grandes puntos de concentración y embarque de los moriscos aragoneses y catalanes.

Una relación procedente del Archivo General de Simancas utilizada por Joan Reglà contabilizó 41.952 moriscos embarcados en los Alfaques.

La cifra permite comprender la escala de la operación: miles de personas llegaban desde localidades muy diferentes, acompañadas de niños, animales, equipajes y los bienes que habían podido conservar.

Los aragoneses aparecen en Provenza

Aquí comienza una de las partes menos conocidas de la historia.

Pierre Santoni estudió exhaustivamente la documentación de la Admirauté de Marseille, los protocolos notariales y diferentes archivos de Provenza para reconstruir el movimiento de los moriscos expulsados.

Entre junio y septiembre de 1610, decenas de miles de aragoneses y catalanes fueron expulsados. Santoni documenta sucesivas llegadas de estos grupos a La Ciotat, Marsella y Cassis. A comienzos de septiembre, la antigua enfermería de Marsella albergaba numerosos aragoneses.

Los Alfaques

Una parte muy importante de los expulsados aragoneses fue conducida hacia el puerto situado en la desembocadura del Ebro.

Los Pirineos

Otros grupos atravesaron por tierra la frontera francesa y fueron encaminados hacia Agde para embarcar posteriormente.

Santoni documenta además que más de veinte mil aragoneses atravesaron los Pirineos durante agosto y septiembre y fueron dirigidos hacia Agde.

Desde allí, patrones provenzales transportaron nuevos contingentes hacia Cassis y otros puertos antes de continuar hacia el Mediterráneo meridional.

Francia: de la acogida a la expulsión

La actitud de la monarquía francesa cambió rápidamente durante 1610.

22 febrero 1610

Entrada autorizada

El Consejo real francés permitió oficialmente la entrada de moriscos e incluso contempló que algunos pudieran establecerse si profesaban la fe católica.

15 abril 1610

Cambio de política

Ante el aumento de las llegadas, la Corona restringió la entrada y ordenó conducir a muchos moriscos hacia los puertos para facilitar su salida hacia el norte de África.

verano 1610

Miles de aragoneses

Los puertos provenzales reciben sucesivos grupos procedentes de España y del tránsito por Languedoc.

1611-1613

Una diáspora prolongada

Los movimientos no terminan en 1610. Persisten desplazamientos, negociaciones, retornos clandestinos y nuevas salidas.

Los expulsados no fueron actores pasivos

La documentación francesa muestra algo que resulta menos visible en las órdenes administrativas españolas: los moriscos continuaron tomando decisiones durante el exilio.

Negociaban el precio del transporte, denunciaban abusos, contrataban barcos, cambiaban de destino, vendían mercancías, otorgaban poderes notariales e intentaban conseguir autorización para permanecer en determinados lugares.

En septiembre de 1610 varios responsables de los aragoneses alojados en Marsella protestaron porque se pretendía obligarlos a contratar determinados navíos a precios excesivos.

La Admirauté reconoció entonces que tenían derecho a negociar libremente las condiciones de su transporte.

¿Pasaron moriscos de Calanda por Provenza?

Pregunta de investigación

Una hipótesis plausible, pero todavía no demostrada

La documentación disponible permite conectar Calanda con los Alfaques y documenta poco después la presencia de numerosos aragoneses en Provenza.

Sin embargo, no se ha localizado todavía un documento francés que identifique inequívocamente a una persona como natural o vecina de Calanda.

Podemos establecer con seguridad cuatro hechos:

1. Los moriscos de Calanda fueron incluidos en el dispositivo de expulsión aragonés.

2. Los ganaderos de Calanda y Foz aparecen documentados liquidando animales durante su desplazamiento hacia los Alfaques.

3. Miles de aragoneses embarcaron en los Alfaques durante esos mismos meses.

4. La documentación provenzal registra poco después numerosos moriscos identificados simplemente como «aragoneses».

Por tanto:
No debería escribirse todavía que «los moriscos de Calanda pasaron por Provenza». La formulación rigurosa es que la documentación provenzal demuestra el paso de numerosos moriscos aragoneses y abre la posibilidad de investigar si entre ellos hubo familias procedentes de Calanda.

Una investigación pendiente: seguir los nombres

Calanda dispone de una ventaja excepcional para intentar resolver esta cuestión: conocemos un número creciente de nombres y apellidos de familias moriscas documentadas antes de 1610.

Por otra parte, Santoni reunió más de un centenar de documentos notariales relacionados con los moriscos presentes en Provenza.

Un análisis prosopográfico podría confrontar:

Corpus de Calanda

Protocolos notariales, documentación inquisitorial, inventarios, poderes, ventas, censos y otros documentos anteriores y contemporáneos a la expulsión.

Corpus provenzal

Protocolos de Marsella, Cassis, La Ciotat, Martigues, Toulon y documentación de la Admirauté.

La comparación debería contemplar además variantes gráficas, afrancesamientos y deformaciones de apellidos producidas por los escribanos franceses.

Las consecuencias para Calanda

La expulsión modificó profundamente la estructura de la villa.

Frente a los 1.481 moriscos expulsados, la nueva carta de población de 1628 reunió únicamente 119 nuevos vecinos.

1.481 Moriscos expulsados según el desglose disponible
119 Nuevos vecinos vinculados a la carta de población de 1628
23.000 Libras en que se valoraba aproximadamente la deuda municipal en 1628

La desaparición de una parte tan importante de la población afectó a las tierras cultivadas, los sistemas de riego, la ganadería, los ingresos municipales y el equilibrio general de la economía local.

La repoblación fue lenta. La carta de población de 1628 debe entenderse como un intento de reconstruir una comunidad nueva sobre el vacío demográfico y económico producido por la expulsión.

Una interpretación histórica más compleja

La historiografía reciente ha modificado profundamente nuestra forma de interpretar a las comunidades moriscas aragonesas.

La explicación tradicional tendía a establecer una secuencia demasiado sencilla:

Conversión → Resistencia → Conspiración → Expulsión

Hoy sabemos que la realidad fue mucho más compleja.

La conservación de determinadas prácticas islámicas podía coexistir con una importante integración económica y social. Los conflictos podían derivar de problemas de jurisdicción, pastos, acequias, señorío, fiscalidad o política municipal, sin formar necesariamente parte de una conspiración general.

Al mismo tiempo, tampoco debe negarse la persistencia de formas de religiosidad islámica y de una identidad específica.

Una sociedad compleja Identidad religiosa, pertenencia local, relaciones económicas, integración social y conflicto político podían coexistir dentro de las mismas comunidades y, en ocasiones, dentro de las mismas familias.

Calanda dentro de una historia mediterránea

La expulsión transformó un acontecimiento de la historia local en una historia europea y mediterránea.

Los vecinos expulsados de Calanda pertenecían a familias que habían vivido durante generaciones en el mismo territorio. Poseían casas, tierras, ganados, herramientas, créditos, relaciones comerciales y redes familiares.

En pocas semanas debieron abandonar ese mundo y entrar en un sistema de desplazamientos que conectaba:

Calanda → Aragón → Los Alfaques → Mediterráneo → Francia / Magreb

Marsella, Cassis, La Ciotat, Toulon y Agde funcionaron durante aquellos meses como espacios de tránsito, negociación, refugio temporal y nuevo embarque.

La historia de los moriscos de Calanda no termina, por tanto, cuando abandonan la villa.

Precisamente allí comienza una de las líneas de investigación más interesantes que todavía quedan abiertas.

Conclusión

La documentación permite reconstruir con bastante precisión el comienzo del destierro de los moriscos de Calanda.

La administración calculó inicialmente la población a partir de 381 casas; los recuentos personales permiten situar en 1.481 el número de expulsados de Calanda. Sabemos también que los grupos calandinos entraron en el dispositivo que conducía hacia los Alfaques y que algunos de sus principales ganaderos todavía estaban liquidando sus rebaños durante el trayecto.

Más allá de los Alfaques, la reconstrucción es todavía incompleta. Pierre Santoni ha demostrado que numerosos moriscos aragoneses aparecieron poco después en los puertos de Provenza, donde negociaron nuevos pasajes, intentaron quedarse o continuaron hacia el norte de África.

Todavía falta localizar el documento que permita poner nombre calandino a alguno de aquellos aragoneses.

Los archivos de Marsella, Cassis, La Ciotat, Martigues y Toulon podrían conservar una parte todavía desconocida de la historia de Calanda.

Nota metodológica

La presente entrada diferencia expresamente entre hechos documentados, estimaciones administrativas e hipótesis de investigación. Las cifras de casas de 1610 proceden de la planificación de la expulsión y no equivalen a un censo individual. La cifra de 1.481 expulsados resulta del desglose personal publicado para Calanda. La presencia de moriscos aragoneses en Provenza está ampliamente documentada por Pierre Santoni; sin embargo, no se ha localizado todavía en esa documentación una identificación segura de personas procedentes específicamente de Calanda.

Bibliografía académica

Bienzobas Gil, Íñigo. «La conspiración morisca de 1570: miedo y psicosis colectiva en Aragón y Navarra», Al-Qanṭara, 46/1, 2025.
Ceamanos Llorens, Roberto y Mateos Royo, José Antonio. Calanda en la Edad Moderna y Contemporánea: evolución económica, control político y conflicto social en el Bajo Aragón. Teruel, Instituto de Estudios Turolenses.
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Fuente principal para la diáspora provenzal

Pierre Santoni, 1996 Le passage des Morisques en Provence (1610-1613), publicado en Provence historique. El trabajo utiliza documentación de la Admirauté de Marseille, protocolos notariales y archivos municipales y judiciales para seguir la presencia morisca en Marsella, Cassis, La Ciotat, Martigues, Toulon y otros lugares de Provenza.

Cómo citar

Grupo de Estudios Calandinos (GREC), «De Calanda al exilio mediterráneo: la expulsión de los moriscos de 1610 y el paso de los aragoneses por Provenza», CalandaGREC.

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