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Moriscos de Aragón · Cultura escrita

La lengua de los moriscos aragoneses

Árabe, aljamía y cultura escrita entre las comunidades mudéjares y moriscas de Aragón

Ámbito Aragón
Cronología Siglos XIV–XVII
Tema Mudéjares y moriscos
Fuente principal Nuria de Castilla
Los manuscritos producidos, copiados, utilizados y conservados por mudéjares y moriscos constituyen una fuente excepcional para aproximarnos a su mundo cultural. Lejos de formar una comunidad lingüísticamente uniforme, sus textos revelan una compleja convivencia entre árabe, castellano, aragonés, catalán y latín, así como entre diferentes sistemas de escritura.

Una cultura escrita entre dos mundos

Durante los siglos finales de la Edad Media y el siglo XVI, las comunidades mudéjares y posteriormente moriscas de la península desarrollaron una compleja cultura escrita en la que convivieron tradiciones islámicas y cristianas.

El fenómeno se ha relacionado tradicionalmente con la literatura aljamiada, entendida de manera general como la utilización de caracteres árabes para escribir una lengua romance. Sin embargo, el estudio de Nuria de Castilla muestra que esta definición resulta insuficiente para explicar la diversidad documental conservada.

El corpus estudiado comprende aproximadamente una veintena de documentos y alrededor de doscientos manuscritos. Estos materiales presentan una extraordinaria diversidad de formatos, dimensiones, contenidos, lenguas y sistemas gráficos.

La principal aportación metodológica

Para comprender un manuscrito morisco no basta con identificar su lengua. Es necesario estudiar conjuntamente quién lo escribió, quién debía leerlo o escucharlo, qué alfabeto utilizó, cuál era su contenido, cómo fue materialmente producido y en qué contexto circuló.

¿Qué era la aljamía?

Habitualmente se denomina aljamiado al texto romance —principalmente castellano— escrito mediante caracteres árabes. Los manuscritos mudéjares y moriscos muestran, sin embargo, una situación mucho más compleja.

Una parte de estos textos utiliza una variedad del castellano caracterizada por una fuerte presencia de elementos árabes, aragonesismos y formas lingüísticas arcaizantes. Pero los mismos grupos también empleaban un castellano semejante al utilizado por la población cristiana.

Por ello no puede hablarse propiamente de una única «lengua de los moriscos».

Importante: la lengua, el alfabeto y el contenido religioso de un documento no deben confundirse. Un texto escrito con caracteres árabes no tenía necesariamente que estar redactado en árabe, del mismo modo que un texto morisco escrito con caracteres latinos podía contener doctrina islámica.

Aragón y la cultura aljamiada

Aragón constituye uno de los territorios fundamentales para comprender la producción escrita mudéjar y morisca. Una parte importante de los manuscritos conservados procede precisamente del ámbito aragonés.

Esta procedencia ayuda a explicar la abundancia de aragonesismos presentes en numerosos textos. Los copistas introducían, consciente o inconscientemente, elementos de su propia lengua hablada al copiar, traducir o reelaborar los manuscritos.

La producción aljamiada no debe entenderse, por tanto, como una cultura ajena a Aragón. Fue también una manifestación escrita de comunidades profundamente integradas en el espacio lingüístico aragonés.

Almonacid de la Sierra: una biblioteca morisca aragonesa

Uno de los testimonios más importantes procede de Almonacid de la Sierra, donde apareció oculto en una vivienda un extraordinario conjunto de manuscritos perteneciente a una comunidad morisca aragonesa.

Su estudio permite observar la convivencia del árabe y la aljamía en un mismo ambiente cultural.

37,5 % Manuscritos del conjunto estudiado escritos en lengua árabe
62,5 % Manuscritos que empleaban la aljamía

Estas cifras cuestionan la idea de que las comunidades moriscas hispanohablantes hubieran abandonado necesariamente el conocimiento y el uso escrito del árabe.

Árabe, castellano y aragonés

Los manuscritos muestran distintos grados de competencia lingüística. Algunos individuos conocían el árabe; otros utilizaban fundamentalmente el romance; y determinadas personas podían desenvolverse en varias lenguas y sistemas gráficos.

El castellano empleado tampoco era uniforme. En algunos textos aparecen numerosos arabismos y formas arcaizantes, especialmente cuando se trata de traducciones realizadas a partir de originales árabes.

En otros casos encontramos un castellano mucho más próximo al estándar de su época, aunque con una notable influencia del aragonés.

Lengua y transmisión

La forma lingüística de un manuscrito dependía de múltiples factores: la fecha de la traducción, la lengua del original, los conocimientos del traductor, las competencias del copista y el grado en que este actualizaba o conservaba el modelo que estaba copiando.

Dos alfabetos para una misma comunidad

La cultura morisca tampoco puede identificarse exclusivamente con la escritura árabe. Los documentos muestran que los moriscos utilizaron tanto caracteres árabes como latinos.

Incluso existen manuscritos en los que ambos sistemas gráficos aparecen combinados. En determinados casos, una misma persona parece haber sido capaz de manejar diferentes alfabetos y lenguas.

La elección de una escritura u otra parece haber dependido en buena medida de la formación del copista y de las necesidades de quienes debían utilizar el texto.

¿Una escritura secreta?

Durante mucho tiempo se interpretó el empleo del alfabeto árabe como un mecanismo utilizado por los moriscos para ocultar sus textos a las autoridades cristianas y, especialmente, a la Inquisición.

La documentación obliga a matizar esta interpretación.

Los tribunales inquisitoriales conocían la existencia de estos manuscritos y podían recurrir a traductores capaces de identificar y explicar su contenido.

Un caso significativo es el proceso incoado en 1567 contra Rodrigo el Rubio, morisco de Albeta. La documentación inquisitorial conservó una descripción suficientemente precisa del contenido de su libro como para demostrar que las autoridades podían acceder al significado de este tipo de manuscritos.

Paradójicamente, un escrito realizado con caracteres árabes podía atraer la atención de la Inquisición en lugar de proteger a su propietario.

Oraciones cristianas escritas con letras árabes

Uno de los fenómenos más interesantes documentados por Nuria de Castilla es la existencia de oraciones cristianas escritas mediante caracteres árabes.

Después de la conversión obligatoria al cristianismo —en Aragón, desde 1526— los nuevos convertidos tuvieron que aprender las principales oraciones y fundamentos doctrinales de la religión cristiana.

Pero algunos miembros de estas comunidades estaban más familiarizados con la escritura árabe que con el alfabeto latino. Por ello podían transcribir mediante caracteres árabes textos como el padrenuestro, el avemaría, el credo, la Salve o los mandamientos.

Alfabeto y religión no son equivalentes.

La utilización de caracteres árabes no demuestra por sí misma que un documento contenga un texto islámico ni que su propietario practicara clandestinamente el islam.

Mucho más que textos religiosos

Las bibliotecas mudéjares y moriscas tampoco estaban compuestas exclusivamente por textos religiosos.

Junto a obras relacionadas con el Corán, la oración y la tradición islámica encontramos materiales pertenecientes a otros ámbitos: medicina, relatos, literatura, itinerarios de viaje, textos de entretenimiento y obras procedentes de la cultura cristiana.

Algunos manuscritos llegan a combinar árabe, castellano y latín, utilizando simultáneamente caracteres árabes y latinos.

Estos testimonios revelan una sociedad culturalmente permeable, en contacto con diferentes tradiciones y capaz de incorporar materiales procedentes tanto del mundo islámico como del cristiano.

¿Qué nos enseña este estudio sobre los moriscos de Calanda?

El trabajo de Nuria de Castilla no estudia específicamente Calanda. Por ello, no podemos trasladar automáticamente a los moriscos calandinos todas las prácticas documentadas en Almonacid de la Sierra u otras comunidades.

Su importancia para la investigación sobre Calanda es, sobre todo, metodológica e interpretativa.

La numerosa comunidad morisca de Calanda formó parte del mismo espacio histórico aragonés en el que circularon estas lenguas, tradiciones y sistemas de escritura. Los procesos inquisitoriales y protocolos notariales calandinos deben interpretarse teniendo presente esta complejidad cultural.

No debemos establecer automáticamente la equivalencia:

escritura árabe = lengua árabe = práctica islámica clandestina

Los tres elementos podían coincidir, pero también podían aparecer de forma independiente.

Esta precaución resulta especialmente importante cuando analizamos los procesos inquisitoriales relativos a los habitantes de Calanda y Foz-Calanda. El expediente inquisitorial refleja principalmente la mirada y las categorías empleadas por el tribunal; los manuscritos y documentos utilizados por los propios moriscos permiten acercarnos, en cambio, a sus prácticas culturales.

Recuperar el mundo cultural de la Calanda morisca

La historia de los moriscos de Calanda no debería limitarse a los conflictos con las autoridades, los procesos inquisitoriales o su expulsión en 1610.

El estudio de la cultura escrita plantea nuevas preguntas para la investigación local:

¿Qué lenguas hablaban? ¿Quiénes sabían leer? ¿Quiénes podían escribir? ¿Conocían el árabe? ¿Qué libros poseían? ¿Qué textos circulaban? ¿Cómo transmitían sus conocimientos?

Responder a estas cuestiones exige relacionar los procesos de la Inquisición con protocolos notariales, inventarios de bienes, documentación señorial, registros parroquiales y, cuando sea posible, con los testimonios escritos producidos por los propios moriscos.

La documentación estudiada por Nuria de Castilla demuestra que detrás de las categorías aparentemente sencillas de «mudéjar», «morisco», «árabe» o «aljamiado» existía una realidad cultural mucho más compleja.

Una sociedad entre lenguas y culturas

Los manuscritos mudéjares y moriscos permiten aproximarnos a estas comunidades desde una perspectiva distinta de la proporcionada por las instituciones cristianas.

Los procesos inquisitoriales nos muestran cómo las autoridades observaron, interrogaron y persiguieron determinadas prácticas. Los textos conservados permiten acercarnos a lo que algunos mudéjares y moriscos copiaban, traducían, leían, escuchaban y transmitían.

La imagen resultante es la de una cultura dinámica. Árabe y romance, tradición islámica y cultura cristiana, caracteres árabes y latinos no constituyeron siempre mundos separados.

Esta perspectiva ofrece un marco especialmente valioso para reconstruir la sociedad morisca aragonesa y para profundizar en el estudio de una comunidad local tan significativa como la de Calanda antes de la expulsión de 1610.

Fuente y bibliografía

Esta entrada constituye una síntesis divulgativa elaborada a partir del estudio:

CASTILLA, Nuria de, «Les emplois linguistiques et culturels derrière les textes aljamiados», Intellectual History of the Islamicate World, 8 (2020), pp. 128–162.

DOI: 10.1163/2212943X-00702013.

El artículo original de Nuria de Castilla fue publicado en acceso abierto bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0.

Cómo citar esta entrada

Grupo de Estudios Calandinos (GREC), «La lengua de los moriscos aragoneses: árabe, aljamía y cultura escrita», CalandaGREC, 2026.

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