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El Palao de Alcañiz: un gran oppidum ibero-romano del Bajo Aragón | CalandaGREC
Arqueología · Cultura ibérica · Romanización

El Palao de Alcañiz

Un gran oppidum del Bajo Aragón entre la Primera Edad del Hierro, la cultura ibérica y la integración del territorio en el mundo provincial romano.

Alcañiz, Teruel Siglos VII-VI a. C. – finales del siglo I d. C. Bien de Interés Cultural desde 2019
Identificación arqueológica

La principal aglomeración ibero-romana del Bajo Aragón central

El Palao se levanta sobre una colina tabular situada unos cinco kilómetros al suroeste de Alcañiz y a unos dos kilómetros del río Guadalope. La extensión de sus construcciones, cercana a tres hectáreas, permite considerarlo uno de los mayores centros urbanos de la región durante los últimos siglos de la cultura ibérica y los primeros tiempos de la dominación romana.

Denominación
Yacimiento arqueológico de El Palao.
Municipio
Alcañiz, provincia de Teruel.
Tipo de asentamiento
Poblado fortificado de la Edad del Hierro y posterior oppidum ibero-romano.
Superficie construida
Aproximadamente 30.000 metros cuadrados.
Altitud
En torno a 428 metros sobre el nivel del mar.
Cronología
Primera ocupación en los siglos VII-VI a. C.; desarrollo urbano principal desde el siglo II a. C.; abandono a finales del siglo I d. C.
Protección
Bien de Interés Cultural, categoría de Zona Arqueológica, desde 2019.
Identificación propuesta
Posible correspondencia con la ciudad antigua de Usekerte-Osicerda.

El Palao ocupa una posición estratégica entre los valles del Martín, el Guadalope y el Matarraña. Desde su cima se controlan las llanuras agrícolas, los pasos naturales y las comunicaciones que enlazaban el valle medio del Ebro con las tierras interiores del actual Bajo Aragón.

Su importancia no deriva únicamente de su extensión. El yacimiento conserva restos de fortificaciones, edificios monumentales, viviendas, espacios artesanales, una gran cisterna, esculturas en piedra y estelas funerarias. El conjunto permite estudiar la transformación de una comunidad indígena desde los comienzos de la Edad del Hierro hasta su integración en la organización territorial romana.

El valor excepcional de El Palao reside en la larga duración de su historia y en la convivencia de tradiciones indígenas con elementos propios del mundo romano. Su desarrollo no fue una sustitución inmediata de la cultura ibérica, sino un proceso complejo de continuidad, adaptación y cambio.
I. Historia de la arqueología

Un siglo de excavaciones e investigaciones

El yacimiento era conocido desde comienzos del siglo XX. Las primeras excavaciones sistemáticas se realizaron en 1928 por iniciativa de Pierre Paris, director de la École des Hautes Études Hispaniques. Los trabajos fueron dirigidos sobre el terreno por Vicente Bardavíu y Raymond Thouvenot.

Bardavíu y Thouvenot publicaron en 1930 una primera descripción de El Palao junto con otros yacimientos del entorno de Alcañiz. Sus excavaciones permitieron reconocer la importancia del lugar, aunque algunas de sus interpretaciones —especialmente la identificación de varios edificios como templos— han sido posteriormente revisadas.

Primeras excavaciones

Vicente Bardavíu y Raymond Thouvenot realizan trabajos arqueológicos promovidos por Pierre Paris.

Primera publicación

Se publica el estudio de las excavaciones de Alcañiz el Viejo, El Palao y el Cabezo del Moro.

Esculturas y estelas

Los hallazgos escultóricos impulsan nuevas investigaciones dirigidas por Francisco Marco Simón.

Nueva campaña arqueológica

La Universidad de Zaragoza interviene en distintos sectores del poblado y estudia sus niveles republicanos.

Excavación de la gran cisterna

Se documenta un depósito de agua de al menos 320 metros cúbicos de capacidad.

Reanudación de las excavaciones

Un equipo hispano-francés dirigido por Francisco Marco, Pierre Moret y José Antonio Benavente abre una nueva etapa de investigación.

Diez años de investigación

Las campañas sucesivas amplían el conocimiento del urbanismo, la secuencia cronológica, las fortificaciones y las áreas artesanales.

Declaración como Bien de Interés Cultural

El Gobierno de Aragón declara El Palao Zona Arqueológica, reconociendo oficialmente su relevancia patrimonial.

La campaña de 2003 contó con investigadores y estudiantes de las universidades de Zaragoza, Toulouse y París-Sorbona, además de la colaboración de la Casa de Velázquez, el Taller de Arqueología de Alcañiz y las administraciones aragonesas.
II. Territorio y comunicaciones

Una posición estratégica entre el Guadalope y el Matarraña

La colina de El Palao se encuentra aislada sobre una amplia llanura. Esta posición proporcionaba una gran visibilidad y permitía controlar caminos, tierras cultivables y accesos a los valles del Guadalope, Regallo y Matarraña.

El poblado se situaba en una zona intermedia entre los grandes centros del valle del Ebro, las tierras sedetanas, la costa ilercavona y los territorios interiores vinculados a la Celtiberia. Su situación facilitaba la circulación de personas, productos, metales, cerámicas y monedas.

Agricultura

Control de la llanura

El asentamiento dominaba un territorio apto para la producción cerealista, el cultivo mediterráneo y la ganadería.

Comunicaciones

Enlace de valles

Su emplazamiento permitía conectar el Guadalope con el Matarraña, el Ebro y las rutas hacia el litoral.

Poder

Centro territorial

Su tamaño y monumentalidad sugieren que ejerció funciones políticas, económicas y administrativas sobre un territorio amplio.

El mapa publicado por Alfayé, Benavente, Gorgues, Marco y Moret sitúa El Palao en una zona de contacto entre sedetanos, ilercavones y un posible grupo de ausetanos u osetanos del Ebro. Estas delimitaciones étnicas son hipótesis historiográficas y no fronteras políticas perfectamente establecidas.
III. Secuencia histórica

De la Primera Edad del Hierro al Alto Imperio

Fase Cronología aproximada Características
Primer asentamiento Siglos VII-VI a. C. Pequeña comunidad estable con cerámica hecha a mano y estructuras domésticas.
Poblado fortificado Siglos VI-V a. C. Construcción de una torre oval y de un posible recinto defensivo.
Interrupción de la ocupación Ibérico pleno Escasez de materiales de los siglos V-III a. C., indicio de un abandono prolongado.
Gran oppidum Siglos II-I a. C. Reocupación, ampliación urbana, construcciones monumentales y consolidación como centro territorial.
Transformación romana Finales del siglo I a. C.-siglo I d. C. Nuevos edificios, espacios artesanales, terrazas, reformas urbanas y progresiva integración provincial.
Decadencia y abandono Segunda mitad-finales del siglo I d. C. Pérdida de funciones urbanas y abandono del asentamiento.

La primera comunidad

Uno de los principales resultados de la campaña de 2003 fue el descubrimiento, bajo una antigua torre, de niveles de ocupación con cerámicas realizadas a mano y fechadas en los siglos VII-VI a. C. Hasta entonces se pensaba que la ocupación estable de la colina había comenzado en época republicana.

Aquella primera comunidad debió de ser reducida. Poco después se construyó una fortificación de piedra formada por una torre oval, de aproximadamente 5,30 por 3,80 metros, vinculada a un posible recinto defensivo.

El gran desarrollo tardío

El verdadero crecimiento urbano se produjo desde el siglo II a. C., coincidiendo con la desaparición o pérdida de importancia de otros poblados ibéricos. Los investigadores relacionan este proceso con una reorganización territorial promovida durante la conquista y administración romanas.

El Palao pudo concentrar población, actividades económicas y élites indígenas procedentes de asentamientos menores. La ciudad actuó entonces como intermediaria entre las comunidades locales y el nuevo poder provincial.

IV. La ciudad

Un urbanismo irregular y adaptado a la colina

El trazado urbano de El Palao se adapta a las distintas plataformas y pendientes naturales. No presenta, según los datos disponibles, la regularidad ortogonal característica de algunas ciudades romanizadas del valle del Ebro.

Los edificios se levantaron generalmente mediante zócalos de piedra y alzados de adobe. La utilización del opus caementicium, el hormigón romano, fue muy escasa. Esta continuidad de las técnicas indígenas constituye uno de los rasgos más característicos del asentamiento.

Camino de acceso

Una vía tallada en la roca, transitable por carros, dividía el oppidum en dos sectores y facilitaba el acceso desde la vertiente occidental.

Terrazas urbanas

Las diferencias de altura fueron corregidas mediante aterrazamientos de tierra, adobe y grandes muros de contención.

Edificios monumentales

Varios muros de sillares de gran calidad indican la existencia de construcciones públicas o representativas, aunque su función exacta se desconoce.

El espacio monumental

En la zona situada junto al acceso principal se localizó un muro de contención realizado con grandes sillares y aparejo pseudoisódomo. Su calidad técnica es excepcional en el contexto regional y permite suponer que sostenía una terraza o edificio de carácter monumental.

Otro edificio importante se documentó en la ladera suroccidental, bajo la gran cisterna. El uso de sillares de caliza, la existencia de pavimentos y la relación con un posible espacio abierto sugieren una construcción de carácter público levantada durante los siglos II-I a. C.

Los supuestos templos

Las primeras excavaciones identificaron varias estructuras como santuarios o templos. Las investigaciones recientes consideran dudosas muchas de estas atribuciones. La monumentalidad de un edificio no permite, por sí sola, establecer que tuviera una función religiosa.

V. Economía urbana

Forja, alfarería y espacios artesanales

La excavación de la zona próxima al camino de entrada permitió identificar instalaciones relacionadas con la transformación del hierro y la producción cerámica. Estas estructuras estuvieron en funcionamiento aproximadamente entre el 25 a. C. y el 75 d. C.

Metalurgia

El horno de forja

Se documentó un hogar de forma lenticular, cubierto originalmente por una cúpula de barro. La aparición de una lupa de hierro, escorias y partículas procedentes del martilleo demuestra su utilización como forja.

Cerca del horno existía una fosa destinada a recoger residuos de combustión y pequeñas partículas metálicas.

Alfarería

El horno cerámico

A pocos metros de la forja apareció un horno de planta ovoide, de unos 1,90 por 1,60 metros. Conservaba parte de la parrilla, la cámara y niveles de ceniza y carbón.

Probablemente estuvo destinado a producir cerámica común y recipientes culinarios para el abastecimiento local.

La concentración de hornos, fosas, escorias y terrazas de trabajo ha llevado a proponer la existencia de un sector especializado o barrio artesanal. Esta hipótesis deberá contrastarse mediante la ampliación de las áreas excavadas.

Las instalaciones artesanales muestran que El Palao no era únicamente un centro político o residencial. En el interior del oppidum se producían herramientas, objetos metálicos y recipientes cerámicos necesarios para la vida cotidiana y la economía regional.
VI. Gestión del agua

La gran cisterna republicana

En la parte suroccidental del asentamiento se excavó una gran cisterna construida en época republicana. Su capacidad mínima se ha calculado en unos 320 metros cúbicos, lo que la convierte en una de las estructuras hidráulicas más destacadas del yacimiento.

El depósito permitía almacenar agua de lluvia y garantizar el abastecimiento de una población numerosa en un emplazamiento elevado y alejado del cauce directo del Guadalope.

Abastecimiento

Aseguraba una reserva de agua para personas, animales y actividades productivas.

Defensa

Permitía mantener la ocupación de la zona elevada durante periodos de inseguridad o aislamiento.

Organización colectiva

Su construcción requirió planificación, mano de obra y una autoridad capaz de organizar recursos comunitarios.

La cisterna es una prueba de la capacidad técnica y organizativa de los habitantes de El Palao. También refleja la importancia de la gestión del agua en los asentamientos elevados del Bajo Aragón.

VII. Cultura material

Caballos de piedra, estelas e identidad indígena

El Palao ha proporcionado un conjunto escultórico singular dentro del valle del Ebro. Entre los hallazgos destacan dos grandes esculturas de caballos, una cabeza humana o arquitectónica y varias estelas funerarias decoradas.

Los caballos de piedra

Las esculturas zoomorfas presentan formas robustas y carecen de paralelos exactos en la región. Su función original no está completamente determinada. Pudieron formar parte de monumentos funerarios, espacios de representación aristocrática o edificios de carácter simbólico.

Las estelas decoradas

Algunas estelas aparecieron reutilizadas en muros de época romana, lo que indica la transformación o destrucción de antiguos espacios funerarios. Este tipo de monumentos está ampliamente documentado en el Bajo Aragón.

Francisco Marco Simón ha estudiado especialmente la iconografía de estas piezas. Algunas composiciones muestran jinetes, armas, animales y escenas vinculadas con la muerte, la memoria y la representación social de las élites guerreras.

El Palao conserva una de las manifestaciones más originales de la escultura indígena del Bajo Aragón, desarrollada en una ciudad que mantuvo sus tradiciones mientras se integraba en el mundo romano.
Síntesis basada en los estudios de Francisco Marco Simón
VIII. El problema del nombre

¿Fue El Palao la ciudad de Usekerte-Osicerda?

José Antonio Benavente, Francisco Marco y Pierre Moret han defendido la posible identificación de El Palao con la ciudad antigua de Osicerda. Esta localidad aparece mencionada por Plinio el Viejo entre los núcleos del valle del Ebro que poseían antiguo derecho latino.

La ciudad también es conocida mediante monedas con las leyendas ibéricas usekerte y las formas latinas OSI y OSICERDA. La combinación de la cronología, las dimensiones del asentamiento, su relevancia territorial y los hallazgos monetarios apoya esta propuesta.

Argumentos favorables

  • Extensión y carácter urbano de El Palao.
  • Importancia territorial en el Bajo Aragón.
  • Ocupación durante los siglos II-I a. C. y el siglo I d. C.
  • Hallazgos monetarios vinculados a la ceca.
  • Posición compatible con las fuentes antiguas.

Problemas pendientes

  • No se ha encontrado una inscripción con el nombre de la ciudad.
  • La distribución monetaria no prueba por sí sola la ubicación de una ceca.
  • Existen propuestas alternativas de localización.
  • El estatuto jurídico del asentamiento no está completamente resuelto.

Una identificación probable, pero no definitiva

En una entrada divulgativa conviene utilizar expresiones como «posible Osicerda», «identificación propuesta» o «probable correspondencia». La ausencia de una inscripción inequívoca impide presentar la hipótesis como un hecho completamente demostrado.

Francisco Beltrán Lloris ha llamado la atención sobre las dificultades de localizar Osicerda únicamente a partir de argumentos numismáticos y arqueológicos. Otros investigadores, como Francisco Burillo Mozota, mantienen la identificación con El Palao y relacionan la ciudad con los ausetanos u osetanos del Ebro.

IX. Transformación histórica

Romanización sin desaparición inmediata de lo indígena

El desarrollo de El Palao desde el siglo II a. C. coincidió con la incorporación del Bajo Aragón a la esfera política romana. Sin embargo, la arqueología no muestra una sustitución brusca de las formas indígenas.

Las viviendas continuaron construyéndose con adobe sobre zócalos de piedra; el urbanismo mantuvo un trazado irregular; persistieron formas artísticas propias y las actividades artesanales siguieron técnicas tradicionales. Al mismo tiempo, llegaron monedas, cerámicas de importación, nuevos modelos arquitectónicos y formas de organización administrativa vinculadas a Roma.

Continuidad

Técnicas indígenas

Persistieron la construcción en adobe, determinadas formas cerámicas y la escultura de tradición local.

Adaptación

Nuevas funciones

El oppidum pudo asumir tareas administrativas, comerciales y fiscales dentro del nuevo sistema territorial.

Integración

Marco romano

El asentamiento quedó incluido en el conventus Caesaraugustanus y en las redes económicas del valle del Ebro.

¿Arcaísmo o identidad propia?

Los autores de la campaña de 2003 plantearon una cuestión fundamental: la ausencia de un urbanismo plenamente itálico podía interpretarse como retraso o arcaísmo, pero también como una renovación consciente de las tradiciones indígenas.

Esta segunda interpretación permite comprender El Palao como una comunidad activa, cuyas élites seleccionaron y adaptaron elementos romanos sin abandonar inmediatamente sus formas culturales.

La romanización de El Palao fue un proceso de negociación cultural. Los habitantes no dejaron de ser indígenas de forma repentina: reformularon su identidad dentro de un sistema político y económico dominado por Roma.
X. El final del oppidum

Decadencia y abandono durante el siglo I d. C.

Las últimas estructuras y niveles de ocupación se sitúan en los dos primeros tercios del siglo I d. C. El poblado perdió progresivamente sus funciones y terminó abandonándose hacia finales de esa centuria.

El proceso pudo relacionarse con la consolidación de nuevas redes urbanas y administrativas romanas. Caesaraugusta, fundada como colonia, concentró importantes funciones políticas, jurídicas y comerciales, mientras otras ciudades y asentamientos de llanura adquirían mayor protagonismo.

El abandono no tiene por qué interpretarse como una destrucción violenta. Pudo consistir en un traslado gradual de población y actividades hacia nuevos centros mejor integrados en las comunicaciones y explotaciones rurales del Alto Imperio.

No se dispone todavía de una explicación única y definitiva para el abandono. Las transformaciones territoriales, económicas, administrativas y viarias debieron actuar conjuntamente.
XI. El Palao y la historia de Calanda

Un centro regional para comprender el poblamiento calandino

Aunque El Palao se encuentra en el término de Alcañiz, su estudio resulta esencial para comprender la historia antigua de Calanda y del valle del Guadalope. Durante los siglos II-I a. C., el oppidum debió ejercer influencia sobre un amplio territorio que incluía pequeños poblados, explotaciones agrícolas, talleres y vías de comunicación.

Los yacimientos de Foz-Calanda, entre ellos El Olmo, Mas de Moreno y otros enclaves del entorno, formaban parte de este paisaje regional. Algunos estaban especializados en actividades agrícolas o artesanales y mantenían relaciones con centros urbanos mayores.

La proximidad de El Palao permite plantear que las comunidades del actual territorio calandino participaron en las mismas redes de intercambio, circulación monetaria y transformación cultural.

Una red jerarquizada

El Palao pudo actuar como centro principal de una red de asentamientos menores distribuidos por los valles del Guadalope y del Matarraña.

Producción cerámica

Los alfares ibéricos documentados en Foz-Calanda muestran la importancia de la producción especializada y su posible distribución regional.

Territorio agrícola

Los poblados y explotaciones rurales abastecían de cereal, ganado y materias primas a los centros de mayor tamaño.

Romanización compartida

La integración en el mundo romano afectó conjuntamente a los núcleos urbanos, talleres, villas y explotaciones del Bajo Aragón.

Para la historia de Calanda, El Palao debe entenderse como una pieza central del sistema territorial antiguo. Su crecimiento, su producción artesanal y su posterior abandono ayudan a explicar la evolución de los asentamientos ibéricos y romanos de todo el valle del Guadalope.
XII. Interpretación histórica

De poblado fortificado a ciudad territorial

La historia de El Palao no fue lineal. La colina estuvo ocupada por una pequeña comunidad de la Primera Edad del Hierro, se fortificó, conoció un periodo de abandono y volvió a poblarse siglos después.

Su gran expansión se produjo en un momento de profunda transformación política. Mientras desaparecían numerosos poblados ibéricos, El Palao concentró población y adquirió funciones urbanas. Este fenómeno parece responder a una reorganización del territorio favorecida por Roma y por las élites indígenas.

La ciudad no adoptó de manera completa los modelos urbanísticos itálicos. Conservó técnicas constructivas, formas artísticas y prácticas sociales de tradición local. Esta combinación convierte al yacimiento en un ejemplo privilegiado para estudiar una romanización plural y no uniforme.

El Palao en diez ideas

  1. Es uno de los mayores asentamientos ibero-romanos del Bajo Aragón.
  2. Su primera ocupación se remonta a los siglos VII-VI a. C.
  3. El primer poblado contó con una torre y defensas de piedra.
  4. La gran ciudad se desarrolló principalmente desde el siglo II a. C.
  5. Su urbanismo fue irregular y se adaptó a la topografía.
  6. Existieron edificios monumentales y una gran cisterna.
  7. Se documentaron talleres metalúrgicos y alfareros.
  8. Las esculturas y estelas muestran la continuidad cultural indígena.
  9. Su identificación con Osicerda es probable, pero sigue abierta al debate.
  10. El oppidum fue abandonado a finales del siglo I d. C.
XIII. Patrimonio arqueológico

Protección, conservación y difusión

En febrero de 2019, el Gobierno de Aragón declaró el yacimiento de El Palao Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto de Interés Cultural, Zona Arqueológica.

La declaración protege tanto las estructuras visibles como los niveles arqueológicos todavía conservados bajo tierra. También delimita un entorno de protección destinado a preservar el paisaje y evitar actuaciones que puedan alterar el yacimiento.

Investigar

La mayor parte de la superficie del oppidum continúa sin excavar y conserva información sobre su urbanismo.

Conservar

Los muros de adobe y piedra requieren consolidación y mantenimiento frente a la erosión.

Difundir

La señalización, los recursos digitales y las visitas interpretativas pueden acercar el enclave a la sociedad.

Fuentes y autores

Bibliografía para ampliar la información

Estudio principal

  • ALFAYÉ VILLA, Silvia; BENAVENTE SERRANO, José Antonio; GORGUES, Alexis; MARCO SIMÓN, Francisco y MORET, Pierre: «El oppidum ibero-romano de El Palao —Alcañiz, Teruel—. Campaña de excavaciones 2003», Salduie, 4, 2004, pp. 417-435.

Primeras excavaciones

  • BARDAVÍU, Vicente y THOUVENOT, Raymond: Fouilles dans la région d’Alcañiz —province de Teruel—. I. Alcañiz el Viejo. II. El Palao. III. Cabezo del Moro, Bibliothèque de l’École des Hautes Études Hispaniques, Burdeos, 1930.

El Palao y su contexto arqueológico

  • BENAVENTE SERRANO, José Antonio; MARCO SIMÓN, Francisco y MORET, Pierre: «El Palao de Alcañiz y el Bajo Aragón durante los siglos II y I a. C.», Archivo Español de Arqueología, 76, 2003, pp. 231-246.
  • BENAVENTE SERRANO, José Antonio y MORET, Pierre: «El Palao en el contexto del Bajo Aragón ibero-romano», en Francisco Marco Simón —dir.—, El poblado ibero-romano de El Palao —Alcañiz, Teruel—. La cisterna, Al-Qannis, 10, Alcañiz, 2003, pp. 7-23.
  • MORET, Pierre; BENAVENTE SERRANO, José Antonio; MELGUIZO, Salvador y MARCO SIMÓN, Francisco: «El oppidum de El Palao —Alcañiz, Teruel—: balance de diez años de investigación —2003-2012—».

La cisterna

  • MARCO SIMÓN, Francisco —director—: El poblado ibero-romano de El Palao —Alcañiz, Teruel—. La cisterna, Al-Qannis, 10, Alcañiz, 2003.
  • BELTRÁN LLORIS, Miguel: «La cisterna. Arquitectura», en Francisco Marco Simón —dir.—, El poblado ibero-romano de El Palao. La cisterna, Alcañiz, 2003.

Escultura y estelas

  • MARCO SIMÓN, Francisco: «Nuevas estelas ibéricas de Alcañiz —Teruel—», Pyrenae, 12, 1976, pp. 73-90.
  • MARCO SIMÓN, Francisco: «Dos esculturas ibéricas zoomorfas de El Palao —Alcañiz, Teruel—», Ampurias, 38-40, 1976-1978, pp. 407-414.
  • MARCO SIMÓN, Francisco: «El yacimiento ibero-romano de El Palao —Alcañiz, Teruel—. Campaña de 1982», Noticiario Arqueológico Hispánico, 20, 1985, pp. 183-218.

Osicerda y los pueblos del Bajo Aragón

  • BURILLO MOZOTA, Francisco: «Propuesta de una territorialidad étnica para el Bajo Aragón: los ausetanos del Ebro u ositanos», Kalathos, 20-21, 2001-2002, pp. 159-187.
  • BELTRÁN LLORIS, Francisco: «Sobre la localización de Damania, Leonica, Osicerda y Orosis», Palaeohispanica, 4, 2004, pp. 67-88.
  • JACOB, Pierre: «Un doublet dans la géographie livienne de l’Espagne antique: les Ausétans de l’Ebre», Kalathos, 7-8, 1988, pp. 135-148.

Fortificaciones y poblamiento regional

  • MORET, Pierre: «El Tossal Montañés —Valdeltormo, Teruel—: une maison-tour ibérique du VIe siècle av. J.-C.», Madrider Mitteilungen, 42, 2001, pp. 85-101.
  • MORET, Pierre: «Tossal Montañés y La Gessera: ¿residencias aristocráticas del Ibérico Antiguo en la cuenca media del Matarraña?», Ilercavònia, 3, 2002, pp. 65-73.
  • BENAVENTE SERRANO, José Antonio y MORET, Pierre: «El poblado ibérico tardío de Torre Cremada —Valdeltormo, Teruel—», Ilercavònia, 3, 2002, pp. 221-228.

Protección patrimonial

  • GOBIERNO DE ARAGÓN: Decreto de 12 de febrero de 2019 por el que se declara el yacimiento arqueológico de El Palao Bien de Interés Cultural, en la categoría de Zona Arqueológica, Boletín Oficial de Aragón, 21 de febrero de 2019.
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Cómo citar esta entrada

GREC: «El Palao de Alcañiz: un gran oppidum ibero-romano del Bajo Aragón», CalandaGREC. Historia y patrimonio de Calanda y el Bajo Aragón, 2026.

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