Preservar el patrimonio vocal de la Aurora
LEn varias localidades del Bajo Aragón los cánticos tradicionales se han perdido notablemente. Hoy en día, solo se canta el Rosario de la Aurora en festividades específicas mientras que el resto de los cánticos se recuerdan apenas como resonancias históricas. Esta pérdida incluye estrofas que ya no se pueden reconstruir a pesar de los esfuerzos locales para preservarlos. ifc.dpz.es. En Castelserás y Torrevelilla, la costumbre de los despertadores se ha extinguido por completo, aunque ha habido intentos recientes de reorganizar estos grupos. ifc.dpz.es. En Calanda apenas se conservan cinco cantos del conjunto del repertorio de los auroros calandinos..
A iniciativa de Daniel Aguilar (GREC), nuestra asociación ha iniciado el proceso de digitalización de unas gravaciones realizadas en los años 80 del siglo XX, preservando para siempre el patrimonio musical de Calanda.
LOS DESPERTADORES
Los Auroros
Los Despertadores de la Aurora constituyen una de las expresiones más características de la religiosidad popular en el Bajo Aragón. Herederos de una práctica devocional documentada desde la Edad Moderna, su misión consistía en recorrer las calles de madrugada, entonando cantos marianos y pasionarios para anunciar el nuevo día y preparar espiritualmente a la comunidad en el tiempo de Cuaresma y Semana Santa. Como ha señalado José María Iribarren, «los auroros fueron, en muchos lugares de España, la voz de la madrugada cristiana, despertadores del alba y guardianes de la tradición» (Iribarren, Voces de la religiosidad popular, 1956, p. 112).
En el Bajo Aragón, los despertadores se organizaron en cofradías o grupos vecinales, donde la fe se entrelazaba con la vida comunitaria. Sus cantos, transmitidos de forma oral, mezclaban sencillez melódica y hondura espiritual, reforzando la cohesión social de los pueblos. Como recuerda Carmen Ortiz, «las rondas de auroros, además de su evidente carácter religioso, son una forma de sociabilidad colectiva en la que se entrelazan memoria, identidad y sentimiento de pertenencia» (Ortiz, Religiosidad popular y cultura tradicional en Aragón, 1999, p. 74).
Más allá de su función litúrgica, los despertadores evocaban una dimensión profundamente emocional. Su irrupción en el silencio de la madrugada marcaba un tiempo distinto, en el que lo cotidiano se transformaba en experiencia compartida. De este modo, los Despertadores de la Aurora del Bajo Aragón fueron los guardianes de un patrimonio inmaterial. Como afirma Julián López García, «la religiosidad popular es también historia viva, un tejido de símbolos y prácticas que, al repetirse, otorgan continuidad a la comunidad» (Antropología de la Semana Santa en Aragón, 2007, p. 41).
Situación de pérdida y desvanecimiento de los cánticos
La importancia de la salvaguardia patrimonial
El vacío documental y la fragilidad del repertorio: En comunidades como La Codoñera, la escasez de registros escritos o grabados sobre los cánticos hace que sea casi imposible su recuperación. Como observan los estudiosos, “sus bellas costumbres y cánticos tan originales, han ido desapareciendo hasta perderse en el olvido” ifc.dpz.es. Este vacío representa una pérdida significativa del patrimonio cultural inmaterial. En Torrecilla, también existe una práctica activa y organizada bajo la dirección de líderes locales, con distintas coplas según el tiempo del año litúrgico (Adviento, Cuaresma, etc.) ifc.dpz.es..En otras poblaciones como Calanda, Alcañiz o Torrecilla de Alcañiz, la tradición continúa viva con mayor fuerza. En Calanda, por ejemplo, en torno a 1940 se reactivó el grupo de despertadores, que actualmente recorre las calles cantando diversas estrofas según la festividad (Navidad, Semana Santa, Purificación, etc.) ifc.dpz.es.