BASE PARA EL ESTUDIO DE LA CERÁMICA DE CALANDA · EDAD MEDIA
La cerámica taifal y medieval de los siglos XI-XIII en Aragón y el Bajo Aragón
De las vajillas de las taifas de Saraqusṭa y Albarracín a la transformación de los repertorios tras las conquistas cristianas
Entre al-Andalus y la sociedad feudal
Los siglos XI-XIII constituyen uno de los periodos más dinámicos de la historia cerámica aragonesa. El siglo XI corresponde al esplendor de los reinos de taifas, con Saraqusṭa y Albarracín como importantes focos políticos y artesanales. Durante los siglos XII y XIII, las conquistas cristianas modificaron profundamente el marco político, pero no provocaron una ruptura inmediata de las tradiciones alfareras: formas, técnicas y soluciones decorativas de origen andalusí continuaron transformándose dentro de las nuevas sociedades medievales.
La fragmentación del Califato favoreció durante el siglo XI la consolidación de producciones regionales. Zaragoza fue uno de los principales centros urbanos de la Marca Superior. Sus contextos arqueológicos permiten reconocer vajillas destinadas a la mesa, la cocina, el almacenamiento, la iluminación y el transporte.
Entre las técnicas decorativas más características destacan el verde y manganeso, heredero de las producciones califales, y la cuerda seca, que alcanzó un importante desarrollo durante el siglo XI. Albarracín ofrece además una característica producción de pastas blancas o muy claras decoradas mediante pintura a la almagra.
El Bajo Aragón se encontraba en una posición de comunicación entre el valle medio del Ebro, el Sistema Ibérico y el Levante. El hallazgo en el Castillo de Calanda de una extraordinaria jarrita de cuerda seca de los siglos XI-XII demuestra directamente la circulación por este territorio de vajillas técnicamente elaboradas.
Tres siglos de transformación
Gran desarrollo urbano y artesanal. Continúan las producciones verde-manganeso y se expande la cuerda seca.
Tras las conquistas cristianas persisten formas y técnicas andalusíes. En el Bajo Aragón constituye una fase esencial de transición.
Se reorganizan los centros productores y se configura progresivamente la cerámica feudal aragonesa.
Mapa de localización
Cuatro piezas de referencia
Tecnología cerámica
La producción de los siglos XI-XIII combina recipientes comunes con vajillas técnicamente complejas. El torno está plenamente implantado y permite obtener paredes regulares y series relativamente normalizadas.
Dominante en la mayor parte de las vajillas. Las estrías horizontales pueden conservarse visibles en las superficies.
Las atmósferas oxidantes producen tonos claros y rojizos; las reductoras pueden generar pastas grises y oscuras.
Las cubiertas plumbíferas impermeabilizan el recipiente y pueden presentarse transparentes, meladas o coloreadas.
Sobre una cubierta clara se combinan verde y tonos oscuros. Procedente del horizonte califal, continúa durante el periodo taifa.
Los distintos vidriados quedan separados mediante líneas que impiden su mezcla durante la cocción.
Albarracín proporciona excelentes ejemplos pintados a la almagra. Durante los siglos XII-XIII adquieren mayor presencia otras técnicas, entre ellas el esgrafiado.
Formas y funciones
| Forma | Función | Características |
|---|---|---|
| Ataifor | Servicio de mesa | Recipiente abierto, frecuentemente vidriado o esmaltado. |
| Jofaina | Servicio / higiene | Forma abierta de menor tamaño y paredes divergentes. |
| Jarra / jarrita | Líquidos | Cuello desarrollado, asas y, en algunos casos, filtro. |
| Olla | Cocción | Cuerpo globular, cuello diferenciado y huellas frecuentes de fuego. |
| Orza | Almacenamiento | Forma cerrada de tamaño medio. |
| Tinaja | Gran almacenamiento | Recipientes de gran capacidad y paredes gruesas. |
| Candil | Iluminación | Depósito para aceite y piquera destinada a la mecha. |
| Redoma | Contención y vertido | Recipiente cerrado de cuello estrecho, frecuentemente vidriado. |
Color, escritura y geometría
En época taifa, la decoración cerámica puede formar parte de un lenguaje visual complejo. Las piezas en verde y manganeso incorporan motivos vegetales, geométricos y epigráficos. El ataifor de Albarracín conservado en el Museo de Teruel presenta reiteradamente la expresión árabe al-Mulk, relacionada con el poder y la soberanía.
La cuerda seca permitió crear superficies polícromas mediante campos de vidriado separados. El ejemplar del Castillo de Calanda resulta especialmente significativo: el Museo de Teruel relaciona su pasta con las producciones de cuerda seca de Zaragoza, aunque contempla también Valencia o Lérida como posibles focos.
Junto a estas vajillas de prestigio existieron grandes cantidades de cerámica común. Ollas, cántaros, tinajas y otros recipientes destinados a cocinar o almacenar alimentos podían carecer de decoración. Por ello, identificar la cultura material andalusí exclusivamente con la cerámica vidriada ofrecería una imagen profundamente incompleta.
Dibujos arqueológicos de referencia
Los cuatro dibujos son esquemas originales de CalandaGREC. Sirven como referencia morfológica y no sustituyen los dibujos métricos publicados en las memorias arqueológicas.
Centros y conjuntos de referencia
La capital de la Marca Superior
La Seo, el Teatro romano y los grandes arrabales han proporcionado extensos conjuntos andalusíes. Zaragoza constituye la principal referencia para estudiar la producción taifal del valle medio del Ebro.
La taifa de los Banū Razīn
El Castillo ha proporcionado abundante vajilla verde-manganeso, cerámicas de pasta blanca pintadas a la almagra, ollas comunes y objetos de prestigio.
Una ciudad de la Marca Superior
Sus contextos del siglo XI pueden compararse con Zaragoza, Calatayud, Tudela, Huesca y Barbastro y ayudan a definir los repertorios regionales de época taifa.
La formación de la cerámica feudal
La plaza de la Judería permite observar desde mediados del siglo XIII la formación de un nuevo repertorio cerámico mediante la adaptación de formas y técnicas anteriores.
El Castillo
El Museo de Teruel conserva una jarrita de cuerda seca de los siglos XI-XII y un tintero del siglo XII procedentes del Castillo. Constituyen evidencias directas de la cultura material islámica de Calanda.
Castillos, ḥuṣūn y asentamientos
Los materiales deben estudiarse dentro de la red medieval de fortificaciones y núcleos rurales de la comarca, utilizando los grandes centros urbanos como paralelos y no como equivalencias automáticas.
Calanda: una pieza excepcional para los siglos XI-XII
La jarrita de cuerda seca del Castillo
Para la base cerámica de Calanda, una de las piezas más importantes de toda la secuencia medieval es la jarrita número 20360 del Museo de Teruel. Procede de El Castillo y se fecha entre la segunda mitad del siglo XI y el siglo XII.
Está fabricada a torno, presenta una pasta de tonalidad crema, cocción oxidante y vidriado plumbífero con óxido de cobre. Su decoración utiliza la técnica de cuerda seca.
Dos grandes cartelas ocupan los lados del cuerpo. Una línea ondulada atraviesa el registro inferior, mientras que en la parte superior aparecen motivos geométricos de apariencia pseudocaligráfica bajo vidriado verde.
El filtro presenta además una decoración plástica realizada a cuchillo, organizada a modo de rosetón alrededor de un medallón central.
El dato arqueológicamente más interesante es su posible procedencia. El Museo de Teruel señala que las características de la pasta remiten a las producciones de cuerda seca de Zaragoza, aunque también contempla otros centros como Valencia o Lérida.
La pieza demuestra, por tanto, que Calanda se encontraba integrada en redes de circulación de productos cerámicos que superaban ampliamente el ámbito local.
Del mundo andalusí a la cerámica feudal
El siglo XII no debe interpretarse como una sustitución inmediata de las vajillas islámicas por otras completamente nuevas. Las investigaciones arqueológicas de Zaragoza han señalado la perduración de productos procedentes de talleres islámicos incluso después de la conquista cristiana de 1118.
Esta cuestión resulta especialmente importante en el Bajo Aragón, donde el proceso de incorporación política a los dominios cristianos fue posterior y territorialmente desigual.
Durante el siglo XIII comienza a definirse un nuevo panorama. La estratigrafía de la plaza de la Judería de Teruel permite situar entre aproximadamente 1250 y 1350 una fase fundamental para la formación de la cerámica feudal del sur de Aragón.
Las nuevas producciones no partieron de cero. Adaptaron recipientes, técnicas de vidriado y conocimientos artesanales anteriores. Esta continuidad constituye uno de los antecedentes tecnológicos de la posterior cerámica mudéjar aragonesa.
Bibliografía académica
- Benavente Serrano, José Antonio. «Arqueología medieval en el Bajo Aragón: una visión de conjunto», en I Jornadas de Arqueología Medieval en Aragón: Balances y novedades. Museo de Teruel.
- Gutiérrez González, Francisco Javier (2015). Cerámica andalusí de la Seo de Zaragoza. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.
- Mendívil Uceda, M.ª Aránzazu (2016). «La cerámica andalusí en Saraqusṭa: algunas fuentes para su estudio». Aragón en la Edad Media, 27, pp. 177-201.
- Mendívil Uceda, M.ª Aránzazu. Alfajar assaraqusti: Cerámica andalusí en el Teatro romano de Zaragoza. Universidad de Zaragoza.
- Hernández Pardos, Antonio (2014). «La cerámica feudal entre mediados de los siglos XIII y XIV, según el repertorio de la plaza de la Judería de Teruel». Arqueología y Territorio Medieval, 21, pp. 177-206.
- Museo de Teruel. Colección de cerámica andalusí: materiales de Calanda y Albarracín.
