Después de la expulsión: los moriscos en Provenza, 1610–1613
Refugio, nuevos embarques y tentativas de permanencia. Una perspectiva mediterránea para investigar el exilio de los moriscos aragoneses.
Identificación
- Periodo
- 1610–1613; atención especial a enero–marzo de 1611.
- Territorio
- Provenza y sus puertos; conexiones con Aragón, Cataluña, Languedoc, Italia y el norte de África.
- Fuentes principales
- Dos estudios de Pierre Santoni publicados en 1996 y 2009.
- Fuente histórica editada
- Informe de François de Beaumont, fechado en Aix el 14 de marzo de 1611. Archives départementales des Bouches-du-Rhône, B 1494; conocido aquí a través de la edición de Santoni.
- Tipo de entrada
- Síntesis historiográfica con comentario documental y propuestas de investigación local.
- Elaboración
- Grupo de Estudios Calandinos (GREC), 4 de octubre de 2026.
Resumen
La expulsión de los moriscos de la Monarquía Hispánica no terminó con su salida de la Península. Para una parte de los desterrados comenzó entonces una sucesión de viajes, estancias precarias, negociaciones y nuevas órdenes de partida. Los estudios de Pierre Santoni muestran que Provenza fue un espacio de tránsito, pero también un lugar donde numerosos refugiados intentaron establecerse o esperar una ocasión de regresar a España.
En 1611, François de Beaumont recorrió varias localidades provenzales para organizar la salida de los moriscos. Su informe permite observar la distancia entre las órdenes generales de expulsión y su aplicación: unos fueron embarcados; otros obtuvieron prórrogas o permanecieron gracias a recursos económicos, solidaridades de grupo, profesiones de fe católica o compromisos de manutención asumidos por habitantes locales. [1]
Un exilio con varias etapas
Santoni distingue entre el tránsito por Languedoc y la presencia morisca en Provenza. En el primero, los comisarios de la monarquía francesa dirigieron el traslado de numerosos expulsados hacia Agde. En Provenza, las autoridades municipales, provinciales y judiciales tuvieron un protagonismo más inmediato. Las dos dinámicas estaban conectadas: algunos barcos procedentes de Agde se detuvieron en puertos provenzales, donde sus pasajeros coincidieron con quienes habían llegado directamente desde España.
En la primavera de 1610 se documentan llegadas desde el sur peninsular. Durante los meses siguientes, el exilio de aragoneses y catalanes amplió los circuitos marítimos y terrestres. Las escalas podían obedecer al mal tiempo, a problemas de transporte o a la voluntad de los viajeros de evitar el destino inicialmente previsto. Un puerto de salida o un contrato de navegación no bastan, por tanto, para demostrar dónde terminó un viaje. [2]
La situación cambió a finales de 1610. En Marsella, las deliberaciones municipales asociaron la presencia de refugiados pobres con gastos de asistencia y temores de contagio. El 3 de diciembre, el Parlamento de Provenza ordenó impedir nuevas entradas y conducir a los moriscos presentes hacia los puertos para que salieran del reino. El lenguaje sanitario de esas decisiones debe leerse como argumento de las autoridades; por sí mismo no demuestra la existencia de una epidemia concreta.
Las misiones de François de Beaumont
Beaumont era segundo cónsul de Aix y uno de los procuradores del país de Provenza. Tras las actuaciones preparatorias de diciembre de 1610, realizó dos recorridos: el primero, entre el 26 de enero y el 3 de febrero de 1611, se concentró en Martigues; el segundo, del 19 de febrero al 14 de marzo, abarcó el litoral desde Cassis hasta Toulon. El informe combina la descripción de los desplazamientos con pagos, negociaciones y decisiones sobre las personas encontradas.
| Lugar | Personas embarcadas | Observación |
|---|---|---|
| Martigues / puerto de Bouc | Unas 150 | El embarque se efectuó en el puerto de Bouc. |
| La Ciotat | 188 | El informe recoge el deseo de dirigirse hacia España. |
| Toulon | 177 | 123 personas a cargo de la operación provincial y 54 embarcadas por los cónsules. |
| Total aproximado | 515 | Balance de estas misiones, no del conjunto del exilio en Francia. |
El número de embarcados quedó muy por debajo de los contingentes previstos en las disposiciones preparatorias. Santoni calcula que más de seiscientas personas obtuvieron posibilidades de permanecer por un tiempo indeterminado, además de casos sujetos a prórrogas concretas. Estas cifras describen decisiones administrativas de 1611: no constituyen un censo de asentamiento definitivo. [3]
La ejecución implicaba reunir a los refugiados, trasladarlos y alojarlos mientras se negociaba el transporte. En Toulon se utilizó la antigua casa de Saint-Lazare; en otros lugares se habilitaron espacios fuera de los núcleos urbanos. Se distribuían pan y leña y se instalaban guardias para impedir fugas. La provisión de alimentos coexistía así con la retención y la salida obligatoria.
Quiénes pudieron quedarse
La aplicación de las órdenes dependió de circunstancias económicas, sociales y religiosas. Las personas con medios podían negociar, presentar permisos o sufragar un viaje distinto. Los grupos que conservaban organización interna tenían más capacidad para actuar ante las autoridades. Los aislados dependían en mayor medida de que alguien se comprometiera a mantenerlos.
En Martigues aparecen representantes de los moriscos aragoneses: Tristan Ocen, Pedro Vivera y Alonso de Lopes. Santoni identifica a Vivera como antiguo notario de Cuarte, cerca de Zaragoza. Estos casos muestran que entre los expulsados había personas capaces de gestionar contribuciones, reunir poderes y defender intereses colectivos. No deben confundirse con el conjunto de los refugiados, muchos de los cuales apenas aparecen individualizados en los registros.
Las profesiones de fe católica facilitaron determinadas permanencias. El registro de Toulon reúne 268 personas que realizaron ese trámite entre diciembre de 1610 y junio de 1611. Su significado requiere cautela: los moriscos ya habían sido bautizados en España; el procedimiento francés respondía a exigencias locales de acreditación religiosa y podía formar parte de una estrategia para evitar otra expulsión. No permite deducir automáticamente las convicciones íntimas de quienes lo realizaron. [4]
También influyó la demanda de trabajo. En Hyères, los representantes locales solicitaron conservar a noventa moriscos invocando la necesidad de mano de obra agrícola y comprometiéndose a su manutención. Otros particulares acogieron parejas, trabajadores y niños. Estas actuaciones podían combinar ayuda, interés económico y relaciones de dependencia; las fórmulas piadosas de los documentos no explican por sí solas las condiciones de vida posteriores.
El horizonte del retorno
Los destinos expresados durante las misiones de Beaumont cuestionan la imagen de una marcha inevitable y directa hacia el Magreb. En Martigues se menciona Roma o la costa italiana; en Toulon, España o Italia; en La Ciotat, algunos pasajeros manifestaron su deseo de volver a España a pesar de los riesgos. Se trata de intenciones y condiciones de transporte: no de pruebas de que todos alcanzaran esos lugares.
El estudio complementario de François Martinez, localizado en GREC BIBLIOGRAFIA, analiza trayectorias de retorno mediante documentación inquisitorial. Sus casos incluyen cautiverio, desplazamientos entre ciudades norteafricanas, redes familiares y cambios de situación religiosa. Amplía así la perspectiva: el exilio podía incluir nuevos viajes y retornos, voluntarios o forzados, sin seguir una única dirección. Estos expedientes, seleccionados por la actividad de los tribunales, tampoco representan estadísticamente al conjunto de los expulsados. [5]
Qué aporta esta historia a la investigación sobre Calanda
Para investigar el destino de los moriscos de Calanda, el caso provenzal ofrece un marco comparativo y una guía de búsqueda. Invita a seguir a las personas más allá de su salida de Aragón y a cruzar poderes notariales, contratos de transporte, listas de viajeros, permisos, registros eclesiásticos y expedientes judiciales. La pertenencia al contingente aragonés no demuestra que una persona procediera de Calanda.
Martinez menciona a un morisco con ese nombre que declaró la muerte de sus padres en Tlemcen y su posterior traslado a Argel. Remite al Archivo Histórico Nacional, Inquisición, libro 732, folios 264r–266v. La referencia merece una investigación específica, pero el nombre «Calanda» no basta para establecer su nacimiento o vecindad en la localidad. El expediente original no se ha consultado para esta entrada.
La comprobación debería comenzar por la filiación, el lugar de origen, la edad y las fechas del proceso. Solo después sería posible contrastar esa identidad con documentación local. Mientras falte ese enlace, debe conservarse como pista documental, sin incorporarlo como vecino calandino identificado.
Los artículos aquí utilizados tampoco permiten asignar a las familias de Calanda un puerto provenzal concreto, una estancia determinada o un retorno. Su aportación consiste en mostrar posibilidades históricamente documentadas y las fuentes con las que podrían investigarse.
Documento y lectura crítica
El informe de Beaumont: lo que registra y lo que deja fuera
El texto histórico fue firmado el 14 de marzo de 1611 y se conserva bajo la signatura B 1494. Santoni lo publica con notas en su artículo de 2009. Su finalidad administrativa explica la atención a los gastos, a los compromisos de los transportistas y a la justificación de las decisiones del comisionado.
La voz de los moriscos aparece mediada por el funcionario y por los escribanos. Los pobres suelen figurar como cantidades agregadas; quienes disponen de permisos, dinero o representación resultan más visibles. La ausencia de protestas registradas no prueba consentimiento. Del mismo modo, una autorización de permanencia no equivale a residencia duradera, ni un destino contratado equivale a destino alcanzado.
Esta entrada ofrece un comentario y una síntesis original de los estudios, no una transcripción íntegra de los artículos académicos ni del manuscrito. La edición de Santoni permite acudir al texto para comprobar cada episodio. La documentación histórica citada por los investigadores se identifica como consulta indirecta.
Notas y bibliografía
- Santoni (2009), pp. 267–281: introducción histórica y análisis de las misiones. El artículo continúa con la edición documental.
- Santoni (2009), pp. 268–273; Santoni (1996), pp. 333–383: conexiones entre rutas, llegadas y tránsito provenzal.
- Santoni (2009), p. 280, balance y nota 50. Las cifras son aproximadas y pertenecen a las operaciones estudiadas.
- Santoni (2009), pp. 278–280; edición del informe, folios originales 19v–20, 23–28, 40–41 y 45v–49. La numeración de folios corresponde al manuscrito citado, no a las páginas del PDF.
- Martinez (2003), pp. 133–167. En la copia consultada, el pasaje de Lope Calanda está en la página interna 20, nota 82; no se convierte esa paginación interna en una página editorial sin comprobación.
Fuentes efectivamente utilizadas
- Santoni, Pierre (1996). «Le passage des Morisques en Provence (1610–1613)». Provence historique, t. 46, fasc. 185, pp. 333–383. PDF aportado: PH-1996-46-185_03.pdf. Incluye un repertorio de actos notariales en las pp. 379–383.
- Santoni, Pierre (2009). «Les tournées de François de Beaumont pour l’expulsion des morisques de Provence (janvier–mars 1611)». Cahiers de la Méditerranée, 79, pp. 267–302. DOI: 10.4000/cdlm.4930. PDF aportado: cdlm-4930.pdf.
- Martinez, François (2003). «Les morisques expulsés: quelques itinéraires de retours en Espagne». En Les morisques et la Méditerranée aux XVIe–XVIIe siècles, actas del X Symposium de Zaghouan, mayo de 2001. Zaghouan: FTERSI, pp. 133–167. Copia del corpus bibliográfico GREC.
Dossier de investigación y trazabilidad
Índice consultado: GREC BIBLIOGRAFIA, pestaña INDICE, 4 de octubre de 2026. Selección por expulsión, moriscos, Aragón, Provenza y retornos.
Documento complementario leído y no utilizado como autoridad: «Los moriscos en los señoríos eclesiásticos aragoneses: Presencia, condición y expulsión», documento de trabajo del corpus. Su autoría y referencia original no están identificadas en el índice; sus afirmaciones no fundamentan esta entrada.
Información conservada para ampliar: representantes aragoneses en Martigues; profesiones de fe de Toulon; poderes notariales de refugiados; expediente de Lope Calanda, AHN, Inquisición, libro 732, ff. 264r–266v, citado por Martinez.
Límites: los dos artículos principales son del mismo investigador y comparten parte de su base documental; no constituyen dos comprobaciones independientes de cada episodio. No se ha consultado directamente B 1494, los protocolos franceses ni el expediente inquisitorial. La aplicación a Calanda es una propuesta de investigación.
Criterio editorial: síntesis original en español; sin reproducción íntegra de los textos académicos ni reutilización de sus imágenes. Los derechos de esas publicaciones corresponden a sus titulares.
Cómo citar
Grupo de Estudios Calandinos (GREC), «Después de la expulsión: los moriscos en Provenza, 1610–1613», CalandaGREC, entrada preparada el 4 de octubre de 2026. Para la cita de la versión publicada, añadir su URL definitiva y la fecha de consulta.
