Felipe de la Caballería
Mercader, servidor de la Corona y señor de Calanda: la trayectoria de uno de los miembros más destacados de la élite aragonesa de finales de la Edad Media.
Un señor de Calanda en la élite aragonesa
La figura de Felipe de la Caballería permite situar la historia de Calanda dentro de uno de los fenómenos más característicos del Aragón del siglo XV: el ascenso de poderosas familias mercantiles urbanas que transformaron riqueza financiera en influencia política, cargos al servicio de la monarquía y, finalmente, posesión de señoríos.
Los de la Caballería formaron parte de las grandes redes económicas y políticas de Zaragoza. La investigación prosopográfica de Susana Lozano Gracia muestra la importancia alcanzada por este linaje entre las élites urbanas aragonesas, mientras que otros estudios han analizado su origen converso, sus estrategias familiares y su vinculación con la Corona (Lozano Gracia, 2008; Scanu, 2024).
Una familia de la oligarquía zaragozana
Felipe pertenecía a una extensa familia de mercaderes, financieros y oficiales vinculados a Zaragoza y a la monarquía aragonesa. Su trayectoria ilustra la capacidad de determinadas familias urbanas para convertir el capital mercantil en prestigio, patrimonio territorial y rango social.
La documentación lo presenta como mercader, ciudadano, caballero y titular de diversos derechos y señoríos. En la década de 1470 aparece asimismo relacionado con funciones de administración del patrimonio real y con la bailía de las aldeas de Teruel.
Este proceso coincide con las estrategias descritas por Carlos Laliena Corbera y María Teresa Iranzo Muñío para otras familias de la aristocracia urbana aragonesa: adquisición de tierras, rentas y pequeños señoríos como vía de aproximación al modo de vida nobiliario (Laliena e Iranzo, 1998).
Calanda antes del señorío: crédito y censales
La relación de Felipe con Calanda no comenzó con la adquisición del dominio señorial. Antes de convertirse formalmente en señor, ya había invertido importantes cantidades en rentas vinculadas a Calanda y Foz-Calanda.
La documentación de la Orden de Calatrava registra en 1459 la adquisición por Felipe de la Caballería de un censal de 1.466 sueldos y 8 dineros jaqueses cargado sobre las rentas y frutos de Calanda y Foz-Calanda, por un capital de 22.000 sueldos.
1474: Felipe de la Caballería, señor de Calanda
Calanda y Foz habían estado vinculadas tradicionalmente a la Orden de Calatrava. Las dificultades financieras de la Orden dieron lugar durante el siglo XV a varias operaciones de enajenación y recuperación de sus propiedades.
En 1451 Calanda había sido vendida a Pedro Vacca. La Orden recuperó posteriormente el dominio y, pocos años después, volvió a desprenderse de la localidad.
Los trabajos de Eliseo Serrano Martín y la monografía sobre Calanda de José Antonio Mateos Royo y Roberto Ceamanos sitúan en 5 de abril de 1474 la nueva venta, esta vez a Felipe de la Caballería (Serrano Martín; Mateos Royo y Ceamanos).
La adquisición situaba al mercader zaragozano en una posición social distinta. Felipe no era ya únicamente acreedor de rentas procedentes de Calanda: pasaba a ejercer derechos asociados al señorío de la localidad.
Un documento de 1482 lo identifica expresamente como caballero, habitante en Zaragoza y señor de la villa y honor de Calanda. La titulación muestra el valor social que la posesión de la localidad había adquirido dentro de la trayectoria del personaje.
1469 o 1474: una cuestión historiográfica
La documentación obliga a distinguir entre dos realidades que en ocasiones se han confundido: la posesión de censales sobre Calanda y la posesión efectiva del señorío.
1469
Carlos Laliena señaló en un trabajo de 1987 que Felipe había adquirido el señorío de Calanda y Foz-Calanda a Miguel Gilbert en este año.
1474
La documentación calatrava estudiada posteriormente permite interpretar la operación de 1469 como una transmisión de 2.000 sueldos de censo, mientras que la enajenación señorial propiamente dicha se sitúa en 1474.
Felipe de la Caballería y Calanda: cronología
Rentas sobre Calanda
Felipe adquiere un importante censal cargado sobre las rentas de Calanda y Foz-Calanda.
Nuevos derechos económicos
Miguel Gilbert transmite a Felipe de la Caballería 2.000 sueldos de censo vinculados a Calanda y Foz-Calanda.
Adquisición del señorío
La Orden de Calatrava vende Calanda a Felipe de la Caballería.
«Señor de la villa y honor de Calanda»
La documentación utiliza expresamente esta titulación para Felipe.
Recuperación calatrava
La Orden de Calatrava recupera el dominio efectivo sobre Calanda.
El testamento
Felipe continúa titulándose señor de Calanda, Foz y Benimamet en sus últimas voluntades otorgadas en Alcañiz.
1484: Calanda vuelve a la Orden de Calatrava
El dominio directo de Felipe sobre Calanda fue relativamente breve. Aproximadamente diez años después de la venta, la Orden de Calatrava recuperó la localidad. Los estudios de Serrano Martín relacionan este retorno con el ejercicio de los mecanismos jurídicos de rescisión o retracto previstos en este tipo de operaciones.
La recuperación se sitúa en 1484. Sin embargo, este hecho no significó la desaparición de todos los intereses de la familia de la Caballería en la localidad.
Continuaron existiendo censales, reclamaciones y derechos económicos que mantuvieron vinculada a la familia con Calanda durante las primeras décadas del siglo XVI.
1505: el testamento del señor de Calanda
El documento más personal que conocemos de Felipe es su testamento otorgado en Alcañiz en 1505. En él continúa identificándose como:
«Phelippe de la Cavalleria, cavallero señor que so de los lugares de Calanda y de Fos y de Benimamet [...]»
La formulación resulta especialmente significativa porque han transcurrido más de veinte años desde la recuperación de Calanda por la Orden de Calatrava.
No debe interpretarse necesariamente como prueba de que Felipe continuase ejerciendo en 1505 el mismo dominio jurisdiccional que había poseído entre 1474 y 1484. La documentación muestra que la familia conservaba intereses económicos y jurídicos, y la propia titulación señorial podía sobrevivir a la pérdida del dominio efectivo.
El testamento permite además conocer su entorno familiar, religioso y doméstico. Felipe eligió sepultura junto a su esposa Mari Pérez Ram en el monasterio de Santa Lucía de Alcañiz e instituyó heredero universal a su hermano Francés de la Caballería.
Los derechos sobre Calanda pasan a sus herederos
La relación entre la familia de la Caballería y Calanda no terminó con Felipe. Los estudios de Serrano Martín muestran que diversos derechos y censales vinculados a la localidad pasaron mediante el testamento de 1505 a su hermano Francés de la Caballería.
Francés los transmitió posteriormente a su hijo Juan. Décadas después, otros miembros de la familia continuaban reclamando cantidades relacionadas con aquellos derechos.
Las cédulas de Carlos V de 1527 muestran todavía a Leonor y Aldonza de la Caballería enfrentadas con los concejos de Calanda y Forcalanda por cuestiones de intereses económicos.
Jorge, un liberto en la casa de Felipe
La documentación estudiada por Manuel Gómez de Valenzuela aporta otra dimensión a la biografía del señor de Calanda.
El 31 de enero de 1464, Felipe concedió la libertad a un esclavo negro llamado Jorge de la Cavallería, de unos veintidós o veintitrés años, aunque estableció que permaneciera a su servicio durante un periodo adicional.
Décadas después, el testamento de 1505 contiene una disposición especialmente significativa:
Felipe ordenaba a su heredero mantener a Jorge durante toda su vida, proporcionándole alimento, bebida, vestido, calzado y asistencia tanto en la salud como en la enfermedad.
La coincidencia entre nombre, condición jurídica y pertenencia a la casa de Felipe hace plausible que el Jorge liberado en 1464 y el «negro liberto» mencionado en 1505 sean la misma persona. No obstante, mientras no se documente de manera inequívoca la continuidad entre ambos textos, la identificación debe formularse como hipótesis.
¿Qué significó Calanda para Felipe de la Caballería?
Una inversión
Calanda proporcionaba rentas y censales mucho antes de convertirse en señorío de Felipe.
Un señorío
La adquisición de 1474 proporcionó derechos territoriales y una posición jurídica sobre la comunidad.
Prestigio social
El título de señor de Calanda formó parte de la construcción social y nobiliaria de Felipe y de su linaje.
La trayectoria de Felipe permite comprender la adquisición de Calanda dentro de una estrategia más amplia. El mercader que invierte en crédito, sirve a la Corona, adquiere señoríos, alcanza la condición de caballero y transmite patrimonio a sus herederos ejemplifica el proceso de transformación de una parte de las élites urbanas aragonesas al final de la Edad Media.
Calanda no fue, por tanto, un elemento marginal dentro de su biografía. Constituyó una pieza significativa dentro de la construcción patrimonial y social de uno de los linajes más destacados de la Zaragoza bajomedieval.
