Dentro de una casa morisca aragonesa
Dos inventarios de Villafeliche permiten reconstruir las viviendas, el mobiliario, la biblioteca, el instrumental de cirugía y la vida cotidiana de una familia morisca acomodada en vísperas de la expulsión de 1610.
El 17 de noviembre de 1609, cuando apenas faltaban unos meses para que la expulsión de los moriscos alcanzase el reino de Aragón, se levantó en Villafeliche el inventario de los bienes existentes en las casas de Gerónimo Albarez mayor y Gerónimo Albarez menor, padre e hijo. La excepcional precisión del documento permite atravesar simbólicamente la puerta de aquellas viviendas y observar sus habitaciones, muebles, alimentos, libros, instrumentos de cirugía, dinero y objetos de uso cotidiano.
Documento e interpretación
Esta entrada se basa en el estudio de la historiadora del arte María Isabel Álvaro Zamora, que analizó el inventario conservado en el Archivo Histórico de Protocolos de Zaragoza.
Debe distinguirse entre el documento notarial de 1609 y el artículo publicado en 1985. Álvaro Zamora reproduce numerosos fragmentos del protocolo, pero no ofrece una edición paleográfica consecutiva de todos sus folios. Por esta razón no atribuimos al documento original ningún texto que no haya sido reproducido expresamente por la autora.
El inventario del 17 de noviembre de 1609
El inventario fue realizado en nombre del marqués de Camarasa, señor temporal de Villafeliche. Estuvieron presentes Diego Remiro, alcaide de la villa; Gerónimo de Alanzar, justicia y juez ordinario del barrio de los cristianos nuevos; el notario Domingo Gómez, y los testigos Antón Estevan, justicia del barrio viejo, y Antón Escolano.
Aunque formalmente se trataba de un inventario de bienes muebles, el escribano fue indicando el lugar donde se encontraba cada objeto. Gracias a ello puede reconstruirse parcialmente la organización de las viviendas.
Villafeliche y su población morisca
A comienzos del siglo XVII Villafeliche pertenecía al señorío del marqués de Camarasa. La población estaba dividida en dos barrios y dos concejos: el de los cristianos viejos y el de los cristianos nuevos.
La comunidad morisca era extraordinariamente numerosa. Las cifras recogidas por Álvaro Zamora a partir de Henri Lapeyre indican 446 casas y un total de 1.707 moriscos expulsados por el puerto de los Alfaques en 1610.
Su importancia económica estaba relacionada con actividades como la agricultura, la arriería, la producción de pólvora y la alfarería.
Gerónimo Albarez padre e hijo
Los propietarios de las dos casas pertenecían a un sector acomodado de la sociedad morisca. Padre e hijo ejercían el oficio de cirujano.
En la casa de Gerónimo Albarez mayor se inventariaron, en el patio de entrada, aparadores con once cajas de madera que contenían objetos relacionados con su profesión y un armario con botes y ungüentos de su «arte de cirugía».
En la vivienda de Gerónimo Albarez menor aparecieron veintitrés libros de cirugía.
La existencia de esta biblioteca, junto con los libros de cuentas escritos por su propia mano, demuestra que Gerónimo Albarez menor sabía leer y escribir y poseía una formación profesional considerable.
Dirigentes de la comunidad de cristianos nuevos
Los dos Albarez aparecen entre los integrantes del Concejo General de Cristianos Nuevos. El hijo llegó a desempeñar los cargos de justicia y juez ordinario de su concejo.
Su posición económica tampoco dependía únicamente de la cirugía. Gerónimo Albarez menor desarrolló una importante actividad como prestamista.
Entre el 27 de diciembre de 1606 y finales de abril de 1607, Álvaro Zamora documenta préstamos mediante comandas por un total de 24.840 sueldos jaqueses.
Sus deudores procedían de numerosas localidades: Jarque, Encinacorba, Miedes, Bubierca, Cosa, Olvés, Cimballa, Villarroya, Used, Plenas, Mara, Longares, Odón, Codos y Orcajo, entre otras.
Una élite morisca
El caso de los Albarez obliga a matizar cualquier visión de la sociedad morisca como un grupo exclusivamente campesino, empobrecido o analfabeto. En Villafeliche existió un sector económicamente acomodado formado por profesionales, prestamistas y personas que participaban activamente en las instituciones de la comunidad.
¿Dónde estaban las casas?
El inventario no proporciona una dirección precisa. Álvaro Zamora sitúa ambas viviendas en el barrio de los cristianos nuevos y propone, como hipótesis, su localización en las inmediaciones de la antigua Plaza del Campo del Toro, actual Plaza Mayor de Villafeliche.
Sabemos que en 1607 Gerónimo Albarez había adquirido allí una casa o botiga. Además, el inventario indica que las viviendas se abrían por un lado hacia la calle y por el otro hacia los huertos.
Reconstrucción de las viviendas
El estudio permite proponer unas casas relativamente estrechas y altas, organizadas verticalmente en varios niveles.
Habitaciones multifuncionales
Una característica particularmente interesante es la ausencia de una especialización rígida de las habitaciones.
Un dormitorio podía contener simultáneamente camas, arcas con ropa, una mesa con libros, documentación económica y vajilla. La misma estancia podía utilizarse para dormir, leer, escribir, trabajar y recibir.
La habitación de Gerónimo Albarez menor donde se encontraban los libros de cirugía constituye el mejor ejemplo: dormitorio, biblioteca y despacho formaban un único espacio.
El arca del dinero y de las deudas
Uno de los objetos más reveladores era un arca de nogal.
Dentro del mismo mueble había otro libro correspondiente a las deudas de su suegro, cuatro bolsas —una de cuero, dos de lana y un saquillo de lienzo— con dinero, un talego grande de moneda menuda y otros libros y papeles de cuentas.
Álvaro Zamora interpreta razonablemente este gran arca como una especie de caja fuerte doméstica.
El ajuar de Cándida
Otra arca de pino contenía el:
La autora relaciona este mueble con las llamadas arcas de novia, utilizadas para conservar el ajuar y determinados elementos de la dote femenina.
La masadería
Ambas casas disponían de una estancia destinada a preparar el pan. En la casa del hijo aparece definida como un «aposento bajo».
La ausencia de una cocina expresamente descrita no implica que no existiera. El objetivo del escribano era inventariar bienes muebles, por lo que determinadas instalaciones y objetos ordinarios pudieron quedar fuera de la relación.
El mirador
La última planta recibía el nombre de mirador. Era un espacio abierto o parcialmente abierto inmediatamente situado bajo la cubierta.
Su ventilación permitía almacenar y conservar productos agrícolas. En él aparecen paja y calabazas, además de diferentes objetos domésticos. En una de las viviendas había dentro del mirador un «aposento zerrado» donde se conservaban cebada y centeno.
Álvaro Zamora relaciona este elemento con una solución arquitectónica ampliamente difundida en Aragón y en otros territorios de la antigua Corona de Aragón, precedente de las falsas, graneros, solanares y galerías superiores conservadas en numerosas casas tradicionales.
Mobiliario y ajuar
Las arcas desempeñaban un papel fundamental. Servían para guardar ropa, vestidos infantiles, ajuar, documentación y dinero. Había ejemplares de pino y nogal, grandes y pequeños.
También aparecen mesas de diferentes tipos, bancos de madera, sillas de cuero, armarios, aparadores y camas. Algunas son denominadas «camas de campo», que la autora interpreta como estructuras posiblemente plegables.
Guadamecíes y paños de Ariza
La decoración interior resulta especialmente reveladora del nivel económico de la familia.
Una habitación de Gerónimo Albarez menor estaba completamente decorada con guadamecíes de cuero colorado y dorado.
Las dos viviendas contenían también «razeles y paños de Hariza», que Álvaro Zamora interpreta como diferentes modalidades de textiles destinados a revestir las paredes.
El interior de estas viviendas debió presentar, al menos en sus estancias principales, una apariencia mucho más rica y colorista que la imagen austera que a veces se atribuye a la vivienda rural de comienzos del siglo XVII.
Vajillas y cerámica
El inventario menciona diferentes recipientes:
También se registraron objetos de cobre y una pieza especialmente interesante:
Calanda y Foz en el estudio de Álvaro Zamora
La referencia a la tinaja de Sestrica proporciona una conexión directa con nuestro ámbito de estudio. Al analizar la tradición alfarera aragonesa, María Isabel Álvaro Zamora menciona los centros de Sestrica, Illueca y Jarque y, entre los alfares turolenses, Calanda y Foz.
La autora señala que estas producciones estuvieron históricamente en manos mudéjares y que sus técnicas mantuvieron importantes continuidades después de la expulsión de 1610.
La noticia resulta especialmente significativa para estudiar la tradición alfarera de Calanda y Foz-Calanda y refuerza el interés del inventario de Villafeliche como documento comparativo para conocer la cultura material de las comunidades moriscas aragonesas.
1610: la desaparición de aquel mundo
El inventario fue redactado cuando faltaban pocos meses para la expulsión de los moriscos aragoneses.
La salida de la población cristiana nueva provocó una profunda ruptura demográfica y económica en Villafeliche. Una documentación de 1613 todavía diferenciaba el antiguo barrio de cristianos nuevos, ya en proceso de repoblación.
El destino de Gerónimo Albarez
El epílogo resulta especialmente dramático.
En 1610, ante el notario Domingo Campillo, se dictó un auto de ocupación total de bienes contra un «Gerónimo Albarez, cristiano nuevo». La documentación manejada por Álvaro Zamora no permite establecer si se trataba del padre o del hijo.
El marqués de Camarasa lo acusó de haber huido cuando sus oficiales intentaron detenerlo y de intentar movilizar a otros cristianos nuevos:
La respuesta señorial fue ordenar:
Sus propiedades quedaron confiscadas.
Una fuente para comprender la Calanda morisca
Estas dos casas pertenecían a Villafeliche y no deben presentarse como viviendas de Calanda. No conocemos todavía hasta qué punto la organización espacial, el mobiliario o el nivel económico de los Albarez pueden extrapolarse a las familias moriscas calandinas.
Su valor para la historia de Calanda es fundamentalmente comparativo. Nos muestra qué información puede extraerse de los protocolos notariales y proporciona un modelo para interrogar la documentación local.
Inventarios, comandas, ventas, poderes, confiscaciones y ocupaciones de bienes pueden permitir reconstruir progresivamente la vivienda, los objetos, los alimentos, las profesiones y las relaciones económicas de los moriscos de Calanda y Foz inmediatamente antes de 1610.
Interpretación histórica
El inventario de los Albarez es mucho más que una relación de objetos. Nos permite observar una sociedad que estaba a punto de desaparecer: profesionales alfabetizados, libros científicos, préstamos, dinero, ajuar femenino, alimentos almacenados, instrumentos de trabajo, vajillas, textiles y habitaciones decoradas.
Es, en cierto sentido, una fotografía escrita de dos hogares moriscos en vísperas de la expulsión.
Transcripción del estudio original
Nota editorial del GREC. Se reproduce a continuación el texto del estudio de María Isabel Álvaro Zamora, publicado en Artigrama, n.º 2 (1985), pp. 95–109. Se han regularizado únicamente las divisiones tipográficas de palabras provocadas por los finales de línea de la edición impresa. Las citas de los documentos históricos mantienen la grafía reproducida por la autora.
Inventario de dos casas de moriscos de Villafeliche en 1609: su condición social, localización de las viviendas, tipología y distribución interior, y ajuar
MARÍA ISABEL ÁLVARO ZAMORA
Introducción
Los inventarios de bienes pueden ser una valiosa fuente de información acerca de la situación social y económica de quienes los poseyeron, tal como sucede de forma más que detallada en el caso de las dos viviendas de moriscos de Villafeliche que son objeto de este estudio. Se trata del inventario de «los bienes muebles que se hallaron dentro de las casas de Gerónimo Albarez, menor en días, y Gerónimo Albarez, mayor en días, padre e hijo, vezinos de... Villafeliche...», que se hicieron el día 17 de noviembre de 1609, en nombre y por el Illmo. Señor Marqués de Camarasa, señor temporal de la villa, ante la presencia del alcaide de la misma, Diego Remiro, de Gerónimo de Alanzar, Justicia y Juez Ordinario del barrio de los cristianos nuevos, del notario Domingo Gómez y de los testigos: Antón Estevan, Justicia del barrio viejo y Antón Escolano, vecinos ambos de Villafeliche.
Si bien el documento nos señala que se trata de un inventario de bienes muebles, la realidad es que es mucho más que eso, constando de otros elementos informativos de gran interés. Así, en este aspecto concreto menciona los bienes muebles conservados en las dos casas, que van desde el mueble propiamente dicho a otro tipo de objetos muy diversos, elementos de ornamentación e incluso alimentos básicos almacenados en ambas viviendas.
Nos detalla también no sólo la tipología de los muebles, sino su ubicación y uso concreto dentro de la casa, además nos los localiza en la vivienda con lo que nos aporta una idea bastante exacta de la distribución interior de las casas, su organización por pisos y nombre dado a cada zona, así como la estructura general de las mismas, todo lo cual puede contribuir a un mejor conocimiento de la arquitectura rural aragonesa de principios del siglo XVII.
Por otra parte, el conjunto general inventariado nos da datos sobre el oficio de sus dueños, su nivel intelectual, social y económico, datos todos que apoyados en otros documentos de esta misma fecha y años inmediatos, extraídos del mismo Archivo de Protocolos Notariales de Zaragoza, nos permiten conocer la situación de algunos moriscos de Villafeliche en los momentos justamente anteriores a su expulsión (1610), cuando se están desprendiendo de sus bienes o les están siendo confiscados en preparación de la marcha.
En el caso de los dos moriscos de que trato sus bienes muebles se inventarían para pasar a poder de su señor temporal, el marqués de Camarasa. Todos estos datos, en orden inverso al que acabo de señalar, los vamos a ir analizando sucesivamente a partir de ahora, trabajo con el que quiero señalar la importancia fundamental de este tipo de documentos que son fuente para una aproximación a la vida aragonesa del pasado bajo aspectos tan diversos.
1. El lugar y los propietarios de las casas
Villafeliche es población de la provincia de Zaragoza, situada en las proximidades de Daroca, en la depresión longitudinal que se extiende desde esta última hasta Calatayud, enclavada en la cercanía del río Jiloca con cuyas aguas se riega su vega.
La economía básica de Villafeliche se ha asentado tradicionalmente sobre dos actividades principales: la producción de cerámica y la fabricación de pólvora. La primera incorporó a lo largo de su evolución todo tipo de especialidades técnicas, desde la vajilla, azulejería y loza fina, a la ollería y cantarería más comunes.
Esta estructura económica parece arrancar del Villafeliche medieval poblado por cristianos y mudéjares, de modo que es sabido que los moros de esta localidad junto con los de Sestrica y Morés tenían molinos de pólvora, o que se dedicaban igualmente de manera destacada a otras actividades como la arriería o los cultivos de huerta.
Respecto a la producción cerámica, los datos documentales y el estudio de sus escombreras revelan una obra mudéjar. Ambas actividades, cerámica y pólvora, habrían de continuarse después de la expulsión de 1610.
Podemos considerar además que el Villafeliche de los primeros años del siglo XVII fue señorío dependiente del marqués de Camarasa, que unía a este los títulos de conde de Ricla, adelantado de Cazorla y era igualmente poseedor de los lugares de Alfamén, Godojos y Muel, este último también importante centro cerámico.
Su población estaba distribuida en dos barrios y concejos: el de los cristianos viejos y el de los cristianos nuevos, siendo este último marcadamente más populoso y constituyendo su población morisca una de las mayores dentro de Aragón.
Por los datos correspondientes a la expulsión sabemos que Villafeliche contaba con un total de 446 casas, de las que según Henri Lapeyre 1.707 moriscos fueron expulsados por el puerto de Los Alfaques.
Dentro de esta población expulsada se encontrarían los dos moriscos de cuyas casas se hace inventario en 1609, Gerónimo Albarez mayor y Gerónimo Albarez menor. Su oficio, como nos lo señala el documento, era el de cirujanos.
En el caso de la vivienda del padre se indica la existencia en el patio de la entrada de unos aparadores con once cajas de madera con cosas de dicho oficio y en un armario botes y ungüentos de «su arte de cirugía». Por otro lado en la casa del hijo se inventarían «23 libros de cirujía».
Con ello podemos deducir que, por lo menos en el caso de este último, se trataba de algo más que un simple sangrador, siendo una persona culta, que sabía leer y escribir, que poseía una bastante aceptable biblioteca y por tanto un cierto nivel intelectual.
A su vez ambos se nombran repetidamente entre los integrantes del Concejo General de Cristianos Nuevos, dentro del cual, al menos el hijo, llegó a ocupar los máximos cargos de Justicia y juez ordinario de dicho concejo.
Pero además de cirujanos, ambos y especialmente el hijo fueron prestamistas. Entre el 27 de diciembre de 1606 y fin de abril de 1607 Gerónimo Albarez menor prestó un total de 24.840 sueldos jaqueses, cifra que en niveles incluso superiores seguirá en los meses siguientes.
Estos datos llevan a considerar que no todos los moriscos aragoneses fueron pobres, en el más estricto sentido de la palabra, ni analfabetos, sino que por el contrario pudieron tener un nivel económico y social bastante elevado.
La descripción de los bienes muebles de los Albarez indica un muy aceptable ajuar, sobre todo en el caso del hijo, con salas decoradas con guadamecíes, tapices y paños de Ariza. Estos moriscos constituyeron parte de una élite dentro de su grupo, social y económicamente elevada y dirigente del mismo.
2. Las viviendas: su situación
No especifica concretamente el inventario la localización de las dos viviendas. Sin embargo, ambas se ubicaron en el barrio de cristianos nuevos y la autora sugiere como hipótesis que estuvieran en la Plaza del Campo del Toro, concretamente en su lado sudoeste mirando hacia los huertos.
En 1617, al arrendar los bienes del marquesado de Camarasa, se diferenciaban dos barrios: el barrio viejo y el barrio nuevo, correspondientes respectivamente a los antiguos barrios de cristianos viejos y cristianos nuevos.
El barrio nuevo limitaba al norte con el Hospital de Nuestra Señora y el barrio viejo; por el este con el castillo de los Camarasa y el camino real hacia Daroca; por el sur con el camino real que iba a San Marcos, los yermos de la villa y el «almacabre».
Esta última zona había sido cementerio islámico hasta la conversión, como indica su nombre, derivado del árabe relacionado con cementerio o tumbas.
Próxima se encontraba la Plaza del Campo del Toro, actual Plaza Mayor. Es aquí donde sabemos que Gerónimo Albarez había comprado en 1607 una casa o botiga. Quizás esta vivienda fuera una de las mencionadas en el inventario o estuviese próxima o contigua a ellas.
3. Tipología de las casas y reconstrucción aproximada de su distribución interior
El aspecto exterior de las viviendas inventariadas no parece tener nada sobresaliente, aunque este punto no fue tenido en cuenta en la descripción. Muy probablemente se trató de construcciones en ladrillo con revoque exterior.
A través de los datos proporcionados por el inventario puede proponerse que las casas eran estrechas y altas, con poca anchura de fachada en relación con su altura, constando probablemente de planta de calle, dos pisos más y mirador superior.
Sus vanos se abrían tanto a la calle, por la fachada principal, como a los huertos, por la fachada posterior, mientras que por los costados estaban adosadas a las viviendas vecinas.
En el caso de Gerónimo Albarez menor se menciona la entrada «por la puerta principal», lo que permite pensar que existían varios accesos.
Internamente las viviendas no parecen haber seguido un plan de distribución sistemático. Las habitaciones se situaban a diferentes alturas, comunicándose mediante grupos de escalones adaptados al desnivel.
Las salas principales abiertas hacia la calle y el patio de ingreso podían ser amplias y altas, mientras que dormitorios, cocina, masador y otros servicios serían más pequeños y bajos.
La entrada se efectuaba a través de un patio o zaguán. En la casa de Gerónimo Albarez mayor este espacio servía también para ejercer su oficio de cirujano, pues contenía una mesa para escribir, papeles, armarios, aparadores, botes, ungüentos e instrumentos de cirugía.
A un nivel más alto se encontraban las salas principales, que funcionaban como salas de estar y comedor. En la misma planta y en la superior estaban los dormitorios.
Estas habitaciones eran multifuncionales: junto a camas y arcas de ropa podían encontrarse mesas con libros, aparadores con vajillas o muebles destinados a labores femeninas.
Otra dependencia era la masadería, que en la casa del hijo se define como «aposento bajo». Allí se guardaban los útiles necesarios para el amasado del pan.
Los pisos superiores servían principalmente de almacén. Se conservaban colgajos de uvas o pasas, manzanas, peras, trigo, salvado, calabazas, sacos de paja y diversos útiles domésticos.
En la parte más alta estaba el «mirador», espacio situado inmediatamente debajo de la cubierta del tejado. Su carácter abierto permitía la ventilación y lo convertía en lugar apropiado para almacenar productos agrícolas.
En una de las viviendas había dentro del mirador un «aposento zerrado» donde se guardaba cebada y centeno.
Los miradores de las dos viviendas de 1609 se utilizaban para guardar «la paja y calabazas de todo el año», además de algunos útiles domésticos.
4. El mobiliario y ajuar
La descripción del mobiliario denota la posición desahogada de sus dueños. También permite observar que los muebles y la organización general de la vivienda no se diferenciaban sustancialmente de los de las casas de cristianos viejos de condición social comparable.
El arca era uno de los muebles fundamentales. Las había de nogal y de pino, grandes y pequeñas, y servían principalmente para guardar ropa.
Una «arca de pino con el ajubar de su hija Candida» pudo relacionarse con las llamadas arcas de novia.
Especialmente significativa era un arca de nogal que contenía «un libro escripto de mano de dicho Geronimo Albarez menor, escripto intitulado libro de sus deudas, el qual tiene veinte quadernos».
Dentro se hallaron además cuatro bolsas, «la una de quero, las dos de lana y un saquillo de lienzo todos con dineros y un talego grande de menudos, y otros libros y papeles de quentas».
Por su contenido, esta arca funcionaba prácticamente como una caja fuerte doméstica.
También se menciona una arquimesa «con un cajón y en el cajón cosas de mujeres de labores de paños», posiblemente utilizada como mesa-costurero.
Entre las mesas aparecen una «mesa de pino de cadenas», una «mesa redonda de nogal con un pie y enzima della veinte y tres libros de zirugía y para leer» y una «mesa de pino para escribir con un cajón».
La mesa redonda estaba situada en una habitación que contenía dos camas, el arca de nogal con libros y dinero y otras arcas con ropa. La estancia estaba decorada con guadamecíes. Era dormitorio y al mismo tiempo despacho.
Entre los asientos aparecen sillas de cuero y bancos de madera. También había armarios y aparadores destinados a contener vajillas, instrumental de cirugía y alimentos.
Respecto a las camas se mencionan ejemplares pequeños para los hijos y otras denominadas «camas de campo». Junto a ellas aparecen colchones, almohadas, mantas y, en algún caso, una «marfega de paja y almohadas».
Decoración de las habitaciones
En la decoración mural destacan dos tipos de revestimiento: los guadamecíes de cuero colorado y dorado y los «razeles y paños de Hariza».
En la casa de Gerónimo Albarez menor una habitación estaba completamente revestida:
«se hallo colgado todo el dicho aposento de guadazamiles».
En ella se encontraban la cama de campo, la de sus hijos pequeños, tres arcas de ropa, la mesa redonda de nogal y el arca con el dinero y los libros.
Los «razeles y paños de Hariza» aparecen en las dos casas, utilizados como decoración de las paredes.
Vajilla y otros objetos
Sobre el resto del ajuar lo que se menciona fundamentalmente es vajilla. Así aparecen «redomas y orzas y mas baxillas de vidrio y tierra», «vaxillas de tierra y otras cosillas para servicio de casa» y, más concretamente, «platos y escudillas de tierra».
Se inventariaron también vajillas, vacía y brasero de cobre, así como una «tinaja de Sestrica».
Sestrica fue un destacado centro productor de alfarería manual, sobre todo de tinajas, cuezos y cántaros. Como los centros próximos de Illueca y Jarque, o los turolenses de Calanda y Foz, estas producciones estuvieron vinculadas a la tradición mudéjar.
Otros productos inventariados fueron «una escalera de seis escalones de fusta» y la «artesa de masar y otros aparejos que son necesarios».
El final de los Albarez
Si la expulsión de los moriscos en general fue penosa, aún parece haber sido peor en el caso de los Albarez.
En 1610, ante el notario Domingo Campillo, se dictó auto de ocupación total de bienes a instancias de don Francisco de los Cobos y Luna, marqués de Camarasa, contra «su vasallo Gerónimo Albarez, cristiano nuevo», sin que pueda saberse con certeza si se trataba del padre o del hijo.
Se le acusaba de haber incurrido «en crimen y delito de infidelidad» y de que, habiéndole mandado prender los oficiales del señor, había utilizado la violencia y huido:
«procurando de lebantar y amotinar a los demas cristianos nuevos de la dicha villa [...] para que [...] le faboreciesen y conspirasen contra su señor».
Por esta razón se ordenó:
«persecución y castigo ansi en su persona como en sus bienes».
Quedaron confiscados cuantos bienes tuviera o pudiera poseer en el futuro, tanto en Villafeliche como en cualquier otro lugar.
Referencia documental principal: A.H.P.Z., Sección Daroca, notario Domingo Gómez, año 1609, fols. 375v–378r, 17 de noviembre de 1609, Villafeliche.
Documento sobre la confiscación: A.H.P.Z., Sección Daroca, notario Domingo Campillo, años 1610–1611, fols. 47r–50r.
Fuente documental
Archivo Histórico de Protocolos de Zaragoza (AHPZ), Sección Daroca, protocolo de Domingo Gómez, año 1609, fols. 375v–378r. Villafeliche, 17 de noviembre de 1609.
Para la confiscación posterior: AHPZ, Sección Daroca, Domingo Campillo, 1610–1611, fols. 47r–50r.
Bibliografía principal
ÁLVARO ZAMORA, María Isabel, «Inventario de dos casas de moriscos de Villafeliche en 1609: su condición social, localización de las viviendas, tipología y distribución interior, y ajuar», Artigrama, n.º 2, 1985, pp. 95–109.
DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio y VINCENT, Bernard, Historia de los moriscos, Madrid, Alianza Universidad, 1984.
LAPEYRE, Henri, Géographie de l'Espagne morisque, París, S.E.V.P.E.N., 1959.
GREC, «1609 — Dentro de una casa morisca aragonesa. Los inventarios de Gerónimo Albarez padre e hijo en Villafeliche», CalandaGREC, Grupo de Estudios Calandinos.
