La biblioteca oculta de Calanda
Ocho manuscritos árabes y aljamiados, escondidos dentro de una pared y recuperados en 1988, abren una ventana excepcional a la cultura escrita, la práctica religiosa y la transmisión del saber entre los musulmanes de Calanda.
Ocho libros dentro de una pared
En mayo de 1988, durante el derribo de una casa propiedad de Manuel Espada en Calanda, apareció en una pared medianil un saco que envolvía ocho manuscritos árabes y aljamiados. El hallazgo constituye una de las evidencias materiales más directas de la cultura escrita de la comunidad musulmana calandina.
El propietario, por mediación de Javier Espada, comunicó el descubrimiento al Área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Zaragoza y facilitó los manuscritos para su análisis. Se realizó una reproducción en microfilm conservada en la Biblioteca General Universitaria de Zaragoza. En 1992 los códices participaron además en una exposición vinculada a las Jornadas sobre Literatura Aljamiada Aragonesa.
¿La biblioteca de un alfaquí?
María José Cervera Fras propuso que el conjunto podía corresponder a la biblioteca de un alfaquí morisco escondida en el momento de la expulsión. La hipótesis se apoya tanto en el carácter deliberado de la ocultación como en la naturaleza de los textos.
La colección no está formada por obras de entretenimiento. Predominan el Corán, las plegarias, el calendario religioso, los hadices, los textos de derecho islámico, las normas sobre ayuno y limosna, las prácticas funerarias y los amuletos. El conjunto responde a las necesidades de una persona con una formación religiosa notable y capaz de utilizar libros para orientar la práctica cotidiana.
Los ocho manuscritos
Corán fragmentario y oraciones
158 folios. Las primeras dieciocho suras del Corán y oraciones finales en árabe y aljamiado. Encuadernación de piel y decoración en rojo, verde y amarillo. Siglos XV–XVI.
Corán fragmentario
Selección de suras y pasajes coránicos en árabe, con añadidos y hojas sueltas. Letra magrebí y encuadernación de época. Siglos XV–XVI.
Misceláneo religioso
Calendario lunar, oraciones, tradiciones religiosas, mandamientos y relatos. Conservaba además un notable amuleto plegado y cosido.
Muḫtaṣar de al-Ṭulayṭulī
Tratado jurídico-religioso bilingüe con traducción interlineal árabe-aljamiada. Regula oración, ayuno, azaque, peregrinación y transacciones.
Misceláneo jurídico-religioso
Corán, una versión aljamiada del Muḫtaṣar, plegarias funerarias y calendario. Conserva glosas adaptadas a la realidad aragonesa.
Segunda parte del Corán
182 folios. Copiado en 1485, cuidadosamente decorado. Su copista aparece relacionado posteriormente con la aljama de Alfamén.
Corán, plegarias y amuletos
Volumen en árabe y aljamiado que combina pasajes coránicos con dos ḥirz o textos protectores. Siglos XV–XVI.
Religión y memoria familiar
Copiado en 1481. Contiene oraciones, Corán, relatos y controversia religiosa, además de registros de nacimientos, cuentas y memorias privadas.
Árabe y aljamiado: dos lenguas dentro del mismo libro
Los manuscritos permiten observar de forma excepcional la convivencia entre el árabe, lengua sagrada y culta del islam, y el aljamiado: romance escrito mediante caracteres árabes. En algunos códices ambos sistemas aparecen intercalados; en otros, el aljamiado funciona como traducción o explicación del original árabe.
El manuscrito 4 es particularmente revelador: contiene una traducción interlineal del Muḫtaṣar. Una línea aljamiada es seguida por su correspondiente línea árabe. El códice muestra que el conocimiento religioso podía conservar su formulación árabe mientras se hacía inteligible mediante la lengua romance de sus lectores.
Esta característica obliga a matizar cualquier imagen simplificada de los mudéjares aragoneses como una comunidad plenamente arabófona. Los códices documentan una cultura escrita híbrida, capaz de conservar el alfabeto y el prestigio religioso del árabe mientras trasladaba contenidos a una lengua romance.
Un manual para vivir como musulmán
La presencia reiterada del Muḫtaṣar de al-Ṭulayṭulī es uno de los elementos intelectualmente más significativos del conjunto. Sus capítulos regulan cuestiones de purificación, oración, ayuno, limosna legal, peregrinación y actividad económica.
| Ámbito | Materias tratadas | Significado histórico |
|---|---|---|
| Purificación | Abluciones, impureza y tayammum | Regulación religiosa del cuerpo |
| Oración | Horarios, errores, oración comunitaria y fórmulas | Práctica cotidiana del culto |
| Fiscalidad religiosa | Zakāt sobre alimentos, ganado, frutos, oro y plata | Aplicación económica del derecho islámico |
| Ayuno | Obligaciones, excepciones y conductas que lo invalidan | Organización del calendario religioso |
| Economía | Compraventa, préstamo y arrendamiento de tierras | Proyección del derecho sobre la vida material |
Estos textos muestran que los libros no eran únicamente objetos devocionales. Podían servir para resolver problemas concretos de la existencia cotidiana. La religión ordenaba el culto, pero también el patrimonio, las transacciones y las relaciones sociales.
Una comunidad en transformación
El manuscrito 5 contiene una observación especialmente valiosa: su redactor explica que ha omitido ciertas cuestiones necesarias para quienes realizan la oración en comunidad porque «en este nuestro tiempo se emplea poco». La propia Cervera utiliza este pasaje para situar el texto en los últimos tiempos mudéjares o ya en época morisca.
El libro conserva así la huella de una práctica religiosa comunitaria que estaba perdiendo presencia o posibilidades de ejercicio.
No conviene convertir una sola frase en una descripción completa de la vida religiosa de Calanda; sí constituye un indicio excepcional de cómo los cambios históricos podían modificar la utilidad práctica de un manual jurídico.
Libros usados, reparados y adaptados
La descripción codicológica demuestra que estos códices tuvieron una vida prolongada. Presentan encuadernaciones de piel, cordones de cierre, hojas recosidas, reparaciones, manchas, desgaste, perforaciones de insectos y papeles reutilizados en las tapas. En algunos casos se empleó tela de saco como refuerzo de la encuadernación.
Dentro de los volúmenes aparecen además hojas sueltas, cuentas, anotaciones y hasta plantas secas. Estos detalles impiden considerarlos simples piezas ceremoniales. Son objetos manipulados y reutilizados.
Adaptar el derecho islámico a Aragón
Una glosa del manuscrito 5 explica equivalencias monetarias para hacer comprensible el cálculo del azaque y señala que los dirhames deben entenderse en relación con los sueldos. El dato es pequeño, pero históricamente extraordinario: un lector adaptaba una tradición jurídica islámica a las unidades monetarias de su propio entorno.
Un amuleto entre las páginas
El manuscrito 3 conservaba una hoja de aproximadamente 31 × 20 cm doblada y cosida, con circunferencias, triángulos y fórmulas escritas. Cervera la identifica como un amuleto. El manuscrito 7 contiene asimismo textos protectores o ḥirz. Junto al derecho y la liturgia aparece así una dimensión material de la religiosidad difícil de percibir en otras fuentes.
El manuscrito 8: del libro religioso al archivo familiar
El octavo códice es una pieza clave para reconstruir la duración social de la biblioteca. La copia principal está fechada el 10 de julio de 1481 y proporciona el nombre de su copista, Muḥammad ibn Muḥammad al-Qalahurrī.
Pero el libro no terminó su historia en 1481. Sus páginas fueron reutilizadas para incorporar memorias económicas, documentos privados y registros de nacimiento. Entre las anotaciones aparecen los nombres de ʿĀ'iša, Muḥammad, Yūsuf y ʿAlī, con registros correspondientes a las décadas de 1520 y 1530.
La familia Rafaqón y la posibilidad de una prosopografía
Las últimas hojas contienen nombres propios y asuntos patrimoniales. Aparecen Alí Rafaqón, Bara'án Rafaqón y Fátima de Rafaqón, además del alfaquí Lob de Abenrabiʿa al-Hat y testigos como Yusuf Escolano de Cuart y Mahoma el Gacho. Una de estas memorias está fechada el 26 de octubre de 1488.
Estos antropónimos abren una línea de trabajo de enorme interés: confrontarlos con protocolos notariales, documentación señorial y otras fuentes de las aljamas aragonesas. Sin ese contraste, sin embargo, no debe afirmarse que cada persona anotada en el códice residiera necesariamente en Calanda.
¿También libros para aprender?
Uno de los cuadernillos conservados con el manuscrito 8 comienza con el alifato y continúa con diferentes suras coránicas. La secuencia es compatible con un uso pedagógico y con procesos de alfabetización religiosa. El códice no permite reconstruir por sí solo una escuela calandina concreta, pero sí demuestra la existencia entre los materiales hallados de instrumentos potencialmente vinculados al aprendizaje.
Una red cultural más amplia que Calanda
El manuscrito 6 está fechado el 6 de septiembre de 1485. Su copista, Yūsuf ibn ʿAlī ibn … al-Monastiri al-Balangi, ha sido identificado en documentación posterior relacionada con la aljama de Alfamén, que contrató sus servicios en 1499.
El dato obliga a mirar más allá del ámbito estrictamente local. Que un manuscrito terminara oculto en Calanda no significa que hubiese sido copiado allí. La colección es también testimonio de la circulación de escribas, libros y saberes entre las comunidades mudéjares aragonesas.
Una distinción fundamental
Los manuscritos documentan libros conservados y utilizados en Calanda; no prueban que todos fueran producidos en Calanda. Precisamente su movilidad permite situar a la aljama calandina dentro de redes culturales que trascendían el ámbito local.
¿Cuándo y por qué fueron escondidos?
El hecho material es claro: los ocho manuscritos aparecieron reunidos en un saco dentro de una pared. Alguien tomó la decisión de ocultarlos.
La explicación propuesta por Cervera —una biblioteca de alfaquí escondida en el momento de la expulsión— encaja con el contexto de la comunidad morisca y con la naturaleza religiosa de la colección. Pero el depósito carece, a partir de la información publicada, de una datación arqueológica independiente que permita fijar el emparedamiento exactamente en 1610.
La propia acción de esconder los libros posee, en cualquier caso, un gran significado. La colección había adquirido un valor que hacía necesario protegerla, sustraerla de la vista o preservarla ante una situación de peligro.
Qué cambia este hallazgo en la historia de Calanda
La documentación cristiana suele mostrarnos a los mudéjares y moriscos desde fuera: contribuyentes, compradores, vendedores, vasallos, acusados o expulsados. Los manuscritos permiten aproximarnos a una dimensión diferente: los textos que algunos de ellos leían, copiaban, traducían, anotaban y conservaban.
El conjunto acredita una cultura escrita de notable complejidad. Sus lectores podían manejar textos coránicos, obras jurídicas, plegarias y narraciones; alternaban árabe y romance aljamiado; conservaban códices durante décadas; añadían documentos familiares; adaptaban conceptos jurídicos a la economía aragonesa y preservaban prácticas protectoras mediante amuletos.
Pero el historiador debe recordar también los límites de la evidencia. Los ocho códices son lo que sobrevivió de una selección desconocida de libros. No sabemos si representan una biblioteca completa, una parte de ella o libros reunidos en circunstancias excepcionales. Tampoco podemos extrapolar automáticamente sus prácticas a toda la población mudéjar o morisca de Calanda.
Una agenda de investigación para CalandaGREC
El hallazgo permite formular nuevas preguntas verificables. La primera es prosopográfica: buscar los nombres de Rafaqón, Abenrabiʿa, Escolano y otros individuos de las anotaciones en los protocolos y documentación aragonesa. La segunda es codicológica: reconstruir procedencias, manos, reparaciones y circulación de cada volumen. La tercera es social: relacionar los contenidos jurídicos y religiosos con las prácticas documentadas para la aljama y, posteriormente, para la comunidad morisca de Calanda.
Una investigación específica debería también comparar estos ocho códices con otros hallazgos aljamiados aragoneses. Solo esa comparación permitirá distinguir qué rasgos pertenecen específicamente a Calanda y cuáles forman parte de una cultura escrita mudéjar y morisca compartida a escala regional.
Una biblioteca que atravesó dos épocas
Los manuscritos fechados en 1481 y 1485 pertenecen todavía al mundo mudéjar. Algunas anotaciones del manuscrito 8 alcanzan, en cambio, la década de 1530. Los mismos objetos sobrevivieron así a una profunda transformación histórica.
Esta continuidad material es uno de los aspectos más valiosos del conjunto: permite observar cómo libros creados dentro de una comunidad musulmana medieval pudieron seguir teniendo sentido para generaciones posteriores. La biblioteca de Calanda no es únicamente un vestigio del pasado islámico de la localidad; es también una fuente sobre la transmisión, adaptación y preservación de ese pasado.
Cuando en 1988 se abrió la pared, los códices volvieron a aparecer después de siglos de silencio. Su estudio permite hoy recuperar algo excepcional: no solo los nombres y propiedades de los mudéjares de Calanda, sino una parte de su universo intelectual y religioso.
Fuente principal
CERVERA FRAS, María José, «Descripción de los manuscritos mudéjares de Calanda (Teruel)».
El estudio constituye la base documental de esta entrada para las circunstancias del hallazgo y para la descripción codicológica, lingüística y textual de los ocho manuscritos.
Criterio editorial CalandaGREC: se distingue en todo momento entre los datos aportados directamente por la autora y las interpretaciones históricas derivadas de ellos. La atribución del conjunto a la biblioteca de un alfaquí y su posible ocultación en torno a la expulsión se presentan como hipótesis, no como hechos demostrados.
Cómo citar: Grupo de Estudios Calandinos (GREC), «La biblioteca oculta de los mudéjares de Calanda. Ocho manuscritos árabes y aljamiados entre los siglos XV y XVI», CalandaGREC, 2026.
Licencia del contenido editorial: CC BY-NC-SA 4.0 · Grupo de Estudios Calandinos (GREC).