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Cuando los moriscos se casaban | CalandaGREC
CalandaGREC · Moriscos · Vida cotidiana · Siglo XVI

Cuando los moriscos se casaban

Familia, dote, religión, música y ritual en una comunidad sometida a un creciente proceso de cristianización. Una lectura histórica del estudio de Yvette Cardaillac-Hermosilla y su utilidad para comprender la sociedad morisca de Calanda.

CronologíaSiglo XVI
TemaMatrimonio morisco
ÁmbitoMonarquía Hispánica
FuenteCardaillac-Hermosilla, 1995

El matrimonio, mucho más que una boda

Para las comunidades moriscas el matrimonio era simultáneamente un contrato, una alianza entre familias, una celebración colectiva y un espacio privilegiado para conservar prácticas culturales de origen islámico. Precisamente por ello se convirtió también en uno de los ámbitos sobre los que actuaron con mayor intensidad las autoridades civiles y eclesiásticas.

Yvette Cardaillac-Hermosilla estudia el matrimonio morisco distinguiendo tres momentos —los preparativos, la celebración y la vida inmediatamente posterior— y utiliza cada uno de ellos para observar las transformaciones que experimentó la minoría morisca durante el siglo XVI.

La boda permite observar el proceso de aculturación desde dentro de la familia: junto a la ceremonia cristiana impuesta podían persistir en el ámbito doméstico prácticas religiosas, alimentarias, musicales y festivas heredadas de la tradición islámica.

Antes de la boda: familia, consentimiento y dote

En la tradición islámica descrita por la autora, el matrimonio tenía un marcado carácter contractual. La intervención de las familias precedía a la celebración y la constitución de la dote formaba parte esencial del acuerdo. El nombre y el linaje tenían además una función social fundamental, pues permitían reconocer parentescos y situar a cada individuo dentro de las redes familiares.

Cardaillac-Hermosilla subraya la tendencia al matrimonio endogámico. La posibilidad de contraer matrimonio entre parientes admitidos por la normativa islámica podía entrar en conflicto con los grados de consanguinidad prohibidos por la legislación canónica.

El ajuar

Ropas, tejidos, joyas y objetos domésticos integraban el ajuar de la novia. Los textiles podían conservarse en arcas decoradas y las joyas cumplían una función económica y ornamental, pero algunas poseían también significados protectores.

FamiliaLa unión matrimonial articulaba relaciones entre casas y linajes.
Dote y ajuarBienes, ropa, joyas y objetos domésticos acompañaban la formación del nuevo hogar.
EndogamiaEl parentesco matrimonial podía responder a reglas diferentes de las establecidas por el derecho canónico.
IdentidadNombre, sobrenombre y linaje ayudaban a preservar la memoria familiar.

El día de la boda: dos sistemas rituales frente a frente

El Concilio de Trento estableció en 1563 que el matrimonio católico debía celebrarse ante el párroco y dos testigos. Para los moriscos, la progresiva imposición de esta forma pública y controlada introducía una ceremonia cristiana en un acontecimiento que conservaba numerosas prácticas propias.

Según los testimonios reunidos en el estudio, cuando se seguía el rito musulmán la ceremonia podía desarrollarse en la casa, con lectura del Corán y limosnas. Incluso cuando se acudía a la iglesia, algunas familias mantenían después, en el espacio doméstico, cantos, danzas y otros ritos tradicionales.

Vestirse para casarse

Las prendas nupciales eran objetos valiosos que podían transmitirse durante generaciones. Velos, túnicas, cinturones, bordados y joyas convertían el vestido en una manifestación visible de posición social e identidad cultural. El uso de henna, perfumes y cosméticos aparece igualmente asociado a la preparación de la novia.

Música, danza y comida

La fiesta incluía música y danza. La autora menciona zambras, cantos nocturnos y diferentes instrumentos. También la alimentación podía expresar pertenencia religiosa: los animales destinados al banquete podían sacrificarse siguiendo el rito islámico y emplearse para preparar cuscús.

La celebración nupcial era uno de los momentos en los que la diferencia cultural podía hacerse públicamente visible: vestido, música, alimentación, lengua y gestos rituales actuaban conjuntamente.

Después de casarse

Las prácticas no terminaban con la fiesta. El estudio recoge la cazuela blanca, preparación de arroz consumida por los recién casados a la mañana siguiente y asociada simbólicamente a la abundancia y la fertilidad.

También describe una costumbre según la cual los esposos permanecían recogidos durante los primeros ocho días mientras familiares y amigos se ocupaban de su abastecimiento. Al noveno día el marido salía a buscar agua y comprar pescado. Estas prácticas llegaron a ser objeto de prohibición inquisitorial.

Familia, religión y alianza social

Para Cardaillac-Hermosilla, reducir la boda a sus aspectos religiosos impediría comprender su significado histórico. El matrimonio desempeñaba funciones económicas, sociales y políticas: establecía alianzas, organizaba la transmisión de bienes, señalaba la entrada en la edad adulta y contribuía a reproducir las redes familiares.

Al mismo tiempo, la boda se convirtió en escenario de negociación entre la tradición morisca y el orden cristiano. Las autoridades trataron progresivamente de eliminar ritos considerados musulmanes y de imponer las formas matrimoniales católicas.

1492–1529. La autora distingue una primera fase de relativa tolerancia de determinadas manifestaciones tradicionales.

1530–1565. Aumenta la presión sobre las costumbres moriscas.

1566–1570. Se produce una intensificación de las prohibiciones, especialmente visible en el contexto granadino.

Final del siglo XVI. Represión, desplazamientos y empobrecimiento favorecen la transformación de las prácticas matrimoniales.

¿Qué nos permite comprender sobre la Calanda morisca?

Precaución documental: el artículo no constituye un estudio específico de los matrimonios celebrados en Calanda y no permite afirmar que cada rito descrito se practicara allí. Su utilidad para Calanda es fundamentalmente comparativa e interpretativa.

Esta distinción es especialmente importante porque Cardaillac-Hermosilla utiliza documentación procedente de territorios y situaciones diferentes. Las prácticas granadinas, valencianas o castellanas no deben trasladarse automáticamente al Aragón morisco.

Sin embargo, para una localidad como Calanda, donde la población morisca tuvo un peso demográfico extraordinario durante el siglo XVI, el trabajo proporciona un marco de preguntas muy útil para analizar los protocolos notariales, procesos inquisitoriales y registros parroquiales locales.

Protocolos notarialesBuscar cartas de dote, inventarios, transmisiones patrimoniales y acuerdos familiares relacionados con el matrimonio.
ParentescoReconstruir redes de apellidos y enlaces matrimoniales para estudiar posibles estrategias endogámicas.
InquisiciónDistinguir entre la celebración cristiana documentada y las acusaciones relativas a prácticas islámicas privadas.
Cultura materialRelacionar inventarios de ropa, arcas, tejidos, joyas y utensilios con la formación de los hogares.

La cuestión histórica más interesante no sería, por tanto, preguntar simplemente «cómo se casaban los moriscos de Calanda», sino investigar qué elementos pueden demostrarse documentalmente para Calanda y cuáles pertenecen al marco general de las sociedades moriscas.

Valoración historiográfica

El trabajo tiene especial interés porque utiliza el matrimonio como observatorio de la vida cotidiana. La ceremonia revela relaciones familiares, patrimonio, cultura material, religiosidad, música, alimentación y mecanismos de control social.

Debe utilizarse, sin embargo, con cautela. Una parte importante de las evidencias procede de fuentes inquisitoriales y normativas. Estas fuentes registran con particular intensidad las prácticas que las autoridades consideraban desviadas o prohibidas; por ello no proporcionan por sí solas una fotografía estadísticamente representativa de todos los matrimonios moriscos.

También conviene distinguir la cronología y la geografía. La propia autora analiza un proceso de transformación: las costumbres no permanecieron invariables durante todo el siglo XVI ni tuvieron necesariamente la misma intensidad en Granada, Valencia, Castilla o Aragón.

Para CalandaGREC, el valor principal del artículo reside en proporcionar un modelo de lectura. Permite formular preguntas concretas que después deben contrastarse con la documentación calandina.

Fuente

CARDAILLAC-HERMOSILLA, Yvette, «Quand les morisques se mariaient...», Sharq al-Andalus. Estudios Mudéjares y Moriscos, 12, 1995, pp. 477–505.

El artículo estructura el estudio en los preliminares del matrimonio, la celebración, el periodo posterior y las funciones sociales del enlace. Incluye además un amplio léxico matrimonial morisco y un apéndice documental.

Criterio editorial CalandaGREC: los datos generales de esta entrada proceden del artículo citado. El apartado dedicado a Calanda es una contextualización historiográfica: no atribuye a la localidad ritos que la fuente no documenta expresamente allí.

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Cómo citar: Grupo de Estudios Calandinos (GREC), «Cuando los moriscos se casaban. Familia, ritual y vida cotidiana en el siglo XVI», CalandaGREC, 2026.

Contenido editorial: CC BY-NC-SA 4.0. La publicación científica utilizada como fuente conserva su propia autoría y derechos.

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