Saltar al contenido
De Calanda a la Guajira: Agustín y Francisco de Calanda en las misiones capuchinas de Maracaibo
Historia religiosa · Misiones americanas · Siglo XIX

De Calanda a la Guajira: Agustín y Francisco de Calanda en las misiones capuchinas de Maracaibo

Dos religiosos vinculados a Calanda participaron en 1843 en el proyecto misional desarrollado por los capuchinos en la frontera indígena de la Guajira venezolana.

Calanda · Maracaibo · Guajira · 1843 · Orden de los Hermanos Menores Capuchinos
Calanda 1843 Capuchinos Agustín de Calanda Francisco de Calanda Maracaibo Guajira Wayuu Misiones Venezuela Historia religiosa
Un breve fragmento documental permite recuperar la presencia de dos religiosos denominados Agustín de Calanda y Francisco de Calanda entre los misioneros destinados a la región de Maracaibo y la Guajira. La comparación con documentación venezolana permite identificarlos como frailes capuchinos integrantes del grupo destinado en 1843 a los nuevos circuitos misionales de la frontera guajira.

Área de identificación

Cronología principal
1843–1844
Personajes
Agustín de Calanda y Francisco de Calanda
Orden religiosa
Orden de los Hermanos Menores Capuchinos
Lugar de procedencia asociado
Calanda (Teruel)
Destino
Maracaibo y frontera de la Guajira, Venezuela
Contexto
Reorganización de los circuitos misionales indígenas durante los primeros años de la República venezolana
Fuente principal
Testimonio contemporáneo sobre los misioneros destinados «en Maracaybo, en la línea de los Guajiros»
Estado de la investigación
Identificación religiosa sólida; identidad civil y datos familiares todavía pendientes de documentación

1. El documento: dos religiosos «de Calanda» en Maracaibo

El punto de partida de esta investigación es un pequeño fragmento documental que menciona conjuntamente a dos religiosos identificados expresamente con el topónimo Calanda.

Transcripción del fragmento

«El P. Agustín de Calanda, el P. Francisco de Calanda con los padres Maximiano de Finestrat, Gregorio de Benicarló y Pantaleón de [Aujanguis], están en Maracaybo, en la línea de los Guajiros, que son los indios más bravos de toda la América, y sin embargo, los van civilizando y trabajando mucho y bien, consiguen poco á poco amansar su natural feroz; pero lo que más me consuela es que de esta multitud de operarios evangélicos, á quienes por disposición de vuestra Rma. tuve el honor de presidir, no he recibido aun el menor sentimiento, ni la menor queja en orden á su conducta política y religiosa; esto llena de placer á mi alma.»

El texto sitúa a ambos religiosos en un espacio muy concreto: Maracaibo y la línea fronteriza de la Guajira.

La coincidencia de los nombres con documentación venezolana permite relacionar el fragmento con la reorganización de las misiones capuchinas llevada a cabo en 1843.

2. ¿Quiénes eran Agustín y Francisco de Calanda?

Los capuchinos españoles utilizaron habitualmente nombres religiosos formados por un nombre propio seguido de un topónimo.

En este contexto, las denominaciones Agustín de Calanda y Francisco de Calanda constituyen un indicio muy importante de procedencia calandina.

Precaución documental. Aunque el uso del topónimo hace muy probable su vinculación personal con Calanda, todavía no se han localizado los expedientes religiosos que permitan conocer sus nombres y apellidos civiles, fechas exactas de nacimiento, filiación familiar o momento de ingreso en la Orden.

Por este motivo, mientras no aparezcan esos documentos, resulta preferible utilizar exclusivamente los nombres con los que aparecen en las fuentes: Agustín de Calanda y Francisco de Calanda.

3. Los capuchinos en Maracaibo y la Guajira

La presencia capuchina en el occidente venezolano tenía una larga tradición anterior a la independencia.

Durante la época colonial, diferentes grupos de misioneros capuchinos actuaron en los territorios relacionados con Maracaibo, Perijá y la Guajira. El objetivo de estas misiones combinaba evangelización, establecimiento de poblaciones y extensión de la autoridad política sobre territorios en los que el control de la administración colonial era muy limitado.

La independencia venezolana no supuso la desaparición inmediata de este modelo. Durante las primeras décadas republicanas, las autoridades recurrieron nuevamente a los misioneros para intentar consolidar su presencia en las zonas indígenas de frontera.

La expresión del documento «en Maracaybo, en la línea de los Guajiros» debe entenderse dentro de este espacio misional fronterizo y no necesariamente como residencia permanente de todos los religiosos en la ciudad de Maracaibo.

4. La reorganización misional de 1843

El año 1843 constituye el punto fundamental para contextualizar el documento.

El Gobierno venezolano reorganizó entonces los circuitos destinados a la incorporación de las poblaciones indígenas de la Guajira y estableció nuevas misiones en diferentes puntos de la región.

La documentación estudiada sobre este proceso incluye entre los religiosos destinados al proyecto a:

Agustín de Calanda y Francisco de Calanda, junto con otros misioneros capuchinos destinados a la frontera occidental venezolana.

Esto permite interpretar con mucha mayor precisión la frase del documento:

«están en Maracaybo, en la línea de los Guajiros».

Los dos religiosos de Calanda formaban parte, por tanto, de un dispositivo misional organizado sobre la frontera guajira, ligado tanto a objetivos religiosos como a la política territorial del joven Estado venezolano.

5. Agustín de Calanda y San Rafael de El Moján

Agustín de Calanda puede seguirse documentalmente más allá del episodio de 1843.

En 1844 aparece relacionado con la organización de San Rafael de El Moján, situado al noroeste de Maracaibo.

Una junta en la que participaba el religioso intervino en la organización del nuevo asentamiento, incluyendo el trazado de la plaza, las calles y los espacios destinados a iglesia y otros edificios.

Este episodio muestra que la función de los misioneros excedía la predicación y la administración sacramental.

La misión podía implicar también organización territorial, creación de poblaciones y articulación administrativa de espacios de frontera.

Agustín de Calanda aparece así no solo como religioso, sino también como participante en un proyecto más amplio de ordenación territorial.

6. Los «Guajiros» y la mirada misional del siglo XIX

Uno de los aspectos más importantes del fragmento es el vocabulario empleado para describir a la población indígena.

El texto habla de:

«los indios más bravos de toda la América».

Y afirma que los religiosos:

«los van civilizando»

hasta conseguir:

«poco á poco amansar su natural feroz».
Lectura crítica. Estas expresiones no constituyen una descripción neutral de la población wayuu. Reflejan la mentalidad misional y estatal del siglo XIX, que interpretaba la autonomía indígena desde categorías como «civilización», «reducción» o «pacificación».

Precisamente por este motivo resulta importante conservar literalmente el lenguaje documental y, al mismo tiempo, explicarlo desde una perspectiva histórica.

Las poblaciones wayuu mantuvieron durante largos periodos una notable autonomía política y territorial frente a las sucesivas tentativas coloniales y republicanas de control de la península.

7. Evangelización y construcción del Estado venezolano

El documento contiene una frase especialmente significativa.

El autor afirma no haber recibido:

«el menor sentimiento, ni la menor queja en orden á su conducta política y religiosa».

La referencia conjunta a la conducta «política y religiosa» revela hasta qué punto la actividad misionera se encontraba relacionada con objetivos de carácter estatal.

Los religiosos no actuaban únicamente como evangelizadores. Su presencia ayudaba también a crear asentamientos, articular territorios y extender la autoridad del Gobierno sobre regiones fronterizas donde esa autoridad era débil.

La experiencia de Agustín y Francisco de Calanda debe entenderse, por tanto, dentro de una historia que combina: religión, territorio, política e incorporación indígena.

8. ¿Una tradición capuchina vinculada a Calanda?

La presencia simultánea de dos religiosos llamados Agustín de Calanda y Francisco de Calanda plantea una cuestión que supera sus biografías individuales.

Existen además referencias anteriores a otros capuchinos que utilizaron el topónimo Calanda como parte de su nombre religioso.

Entre ellos aparece documentado un Antonio de Calanda, activo en Venezuela durante el siglo XVIII.

Esto abre una nueva línea de investigación:

¿existió una tradición de religiosos procedentes de Calanda incorporados a las misiones capuchinas americanas?

La respuesta exige todavía localizar documentación de los archivos de la Orden: libros de profesión, expedientes personales, licencias de viaje y documentación relativa al envío de misioneros a América.

9. Cronología provisional

Siglo XVIII
Los capuchinos desarrollan una prolongada actividad misional en Venezuela, incluida la región de Maracaibo.
1773
Antonio de Calanda aparece documentado en actividades misionales en territorios venezolanos.
29 de abril de 1843
El Gobierno venezolano reorganiza los circuitos misionales de la frontera guajira. Agustín y Francisco de Calanda forman parte del grupo de religiosos destinado a esta política.
1843
Una fuente contemporánea sitúa a ambos religiosos «en Maracaybo, en la línea de los Guajiros».
1844
Agustín de Calanda aparece vinculado a la organización de San Rafael de El Moján.

10. Valoración histórica

El pequeño fragmento documental aporta una información de considerable interés para la historia de Calanda.

Dos religiosos vinculados mediante su nombre conventual a la localidad aparecen participando en uno de los proyectos misionales desarrollados en la frontera occidental venezolana durante la primera mitad del siglo XIX.

Su historia conecta el Bajo Aragón con la península de la Guajira y permite observar una realidad mucho más amplia que la estrictamente religiosa.

La misión capuchina formaba parte de un proceso en el que confluyeron evangelización, organización del territorio y construcción del nuevo Estado venezolano.

Agustín y Francisco de Calanda constituyen, por ahora, dos testimonios directos de la presencia de religiosos vinculados a Calanda en las misiones americanas del siglo XIX.

La investigación queda abierta a la localización de sus expedientes personales, que deberían permitir reconstruir sus nombres civiles, nacimiento, familias, formación religiosa y viaje a América.

Fuentes y bibliografía

Fuente documental

  • Fragmento contemporáneo en el que se menciona a Agustín de Calanda y Francisco de Calanda trabajando «en Maracaybo, en la línea de los Guajiros».

Bibliografía y documentación de contexto

  • Estudios sobre la política venezolana de incorporación y reducción de las poblaciones indígenas de la Guajira durante la primera mitad del siglo XIX.
  • Estudios históricos sobre las misiones capuchinas de Maracaibo, Perijá y la Guajira.
  • Documentación relativa a la reorganización de los circuitos misionales venezolanos de 1843.
  • Documentación histórica sobre San Rafael de El Moján y la intervención de Agustín de Calanda en su organización durante 1844.
  • Fondos y repertorios de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, pendientes de consulta para identificar los nombres civiles y expedientes personales de los dos religiosos.
Estado de la investigación. La pertenencia de Agustín y Francisco a la orden capuchina y su presencia en la frontera misional venezolana en 1843 pueden considerarse bien fundamentadas. No se han identificado todavía de forma documental sus nombres civiles ni su filiación familiar en Calanda.
Cómo citar esta entrada:

GREC-Calanda, «De Calanda a la Guajira: Agustín y Francisco de Calanda en las misiones capuchinas de Maracaibo», CalandaGREC. Archivo de Historia y Patrimonio de Calanda, 2026.
GREC — Grupo de Estudios Calandinos
Archivo digital para el estudio y difusión de la historia y el patrimonio de Calanda.

Licencia CC BY-NC-SA 4.0

Contacto

TEXTOS LEGALES

© Copyright 2023 Grupo de Estudios Calandinos · Desarrollado por IPGSoft