Saltar al contenido
Movimientos populares del siglo XV en Europa | CalandaGREC
Historia social · Baja Edad Media

Movimientos populares del siglo XV en Europa

Revueltas campesinas, conflictos urbanos y movimientos político-religiosos en una Europa transformada por la guerra, la fiscalidad, la crisis señorial y la negociación de nuevas formas de poder.

GREC · Grupo de Estudios CalandinosActualización: julio de 2026Lectura: 20-25 minutos

Una Europa en conflicto desde abajo

El siglo XV europeo estuvo recorrido por conflictos sociales de naturaleza muy diversa. Campesinos, artesanos, trabajadores urbanos, pequeños propietarios, comunidades aldeanas y sectores de las élites locales se movilizaron contra impuestos extraordinarios, abusos señoriales, servidumbres, corrupción, pérdida de privilegios municipales o centralización política. No formaron un movimiento europeo único, pero compartieron una creciente capacidad de organización, negociación y acción colectiva.

La expresión «revueltas campesinas» resulta insuficiente. Muchas insurrecciones reunieron grupos sociales distintos y fueron dirigidas por artesanos acomodados, miembros de corporaciones, clérigos, pequeños nobles o representantes municipales. Por ello, la historiografía utiliza conceptos más amplios como protesta popular, política desde abajo o movimientos comunitarios.

Tampoco debe considerarse a los sublevados como masas irracionales movidas únicamente por el hambre. Sus peticiones, juramentos y programas muestran ideas precisas sobre la justicia, el bien común, la fiscalidad legítima, los derechos tradicionales y los límites del poder.

Causa estructural

Fiscalidad y guerra

Las monarquías y principados reclamaron recursos crecientes para ejércitos, fortificaciones y burocracias.

Conflicto social

Señorío y servidumbre

Las comunidades cuestionaron malos usos, peajes, monopolios, cargas y jurisdicciones privadas.

Dimensión política

Representación y autonomía

Ciudades, gremios y hermandades reclamaron intervenir en el gobierno y defender privilegios colectivos.

Corrección cronológica: la Jacquerie de 1358, la revuelta inglesa de 1381, el tuchinato y la guerra de Gante de 1379-1385 pertenecen al siglo XIV. Son antecedentes indispensables, pero no movimientos del siglo XV.

El contexto de la crisis bajomedieval

La Peste Negra y sus rebrotes redujeron la población, alteraron el mercado de trabajo y modificaron la relación entre señores y dependientes. En algunas regiones, la escasez de mano de obra favoreció salarios más altos y mayor movilidad; en otras, los señores trataron de reforzar antiguas obligaciones para conservar sus rentas.

La Guerra de los Cien Años, las luchas dinásticas y las guerras civiles incrementaron las necesidades fiscales. Los impuestos extraordinarios, percibidos a menudo como injustos o ilegítimos, fueron uno de los principales desencadenantes de las revueltas.

Las ciudades tampoco eran espacios homogéneos. En ellas competían patriciados mercantiles, maestros gremiales, artesanos, asalariados y población marginal. Los conflictos surgieron tanto contra el poder principesco como contra oligarquías municipales que monopolizaban los cargos.

¿Crisis general o conflictos regionales?

La historiografía clásica habló de una «crisis general del feudalismo». Las investigaciones posteriores la han matizado: existieron problemas comunes, pero sus efectos variaron según la estructura agraria, la urbanización, la fortaleza de las comunidades y la capacidad de las monarquías para negociar o reprimir.

Los grandes antecedentes del siglo XIV

1358

Jacquerie francesa

Levantamiento rural del norte de Francia en un contexto de guerra, destrucción, fiscalidad y descrédito nobiliario.

1378-84

Tuchinato

Movilizaciones de Languedoc y Auvernia contra impuestos, tropas y abusos locales; no simples grupos de bandidos.

1379-85

Guerra de Gante

Coalición urbana y artesanal contra el conde de Flandes, vinculada al comercio, los privilegios y la autonomía.

1381

Gran Revuelta inglesa

Reacción contra la capitación, la servidumbre y el gobierno real, encabezada por Wat Tyler.

Los grandes movimientos campesinos

Las guerras remensas de Cataluña

1462-1486

Los remensas eran campesinos vinculados a explotaciones señoriales de la Cataluña Vieja. Para abandonar el manso debían pagar una redención y estaban sometidos a los llamados malos usos, cargas que afectaban a herencia, matrimonio y movilidad. Su protesta combinó litigios, negociación con la Corona y movilización armada.

Durante la guerra civil catalana, una parte de los remensas, encabezada por Francesc de Verntallat, se alineó con Juan II. Una segunda fase, dirigida por Pere Joan Sala, terminó con la derrota de 1485.

Fernando II resolvió el conflicto mediante la Sentencia Arbitral de Guadalupe de 1486. Abolió los malos usos a cambio de compensaciones y reafirmó otros derechos señoriales. No eliminó el señorío, pero redujo las formas más duras de servidumbre, uno de los resultados más importantes alcanzados por un movimiento campesino bajomedieval.

CausaServidumbre y malos usos.
DirigentesVerntallat y Pere Joan Sala.
ResultadoSentencia de Guadalupe.

La Gran Guerra Irmandiña de Galicia

1467-1469

Campesinos, habitantes de villas, artesanos, miembros del bajo clero y sectores de la pequeña nobleza se organizaron en hermandades contra la violencia señorial, los abusos jurisdiccionales y la inseguridad. No fue solo una rebelión campesina contra castillos, sino un intento de reorganizar el orden político gallego.

Las hermandades crearon juntas, movilizaron milicias y derribaron numerosas fortalezas. Durante dos años controlaron buena parte del territorio. La alta nobleza regresó en 1469 con fuerzas militares y derrotó el movimiento.

La restauración señorial no borró sus efectos: la monarquía reforzó después su intervención en Galicia y limitó algunos comportamientos aristocráticos.

CausaViolencia y abusos nobiliarios.
OrganizaciónHermandades y juntas.
ResultadoDerrota y mayor intervención regia.

La revuelta campesina de Transilvania

1437-1438

Campesinos húngaros y valacos se levantaron contra cargas señoriales, diezmos eclesiásticos y limitaciones a la movilidad. Organizaron campamentos fortificados y negociaron acuerdos temporales, pero fueron derrotados. El conflicto favoreció la Unión de las Tres Naciones —nobleza húngara, sajones y sículos—, que excluyó a la mayoría campesina.

La revuelta de Carintia

1478

Las comunidades rurales formaron una liga para responder a incursiones otomanas y a la insuficiente protección señorial. La organización combinó autodefensa, resistencia fiscal y reivindicación comunitaria, pero fue reprimida por la nobleza.

La rebelión de Cornualles

1497

La imposición de subsidios para financiar la guerra contra Escocia provocó una marcha armada hacia Londres. Encabezados por Michael An Gof y Thomas Flamank, los rebeldes denunciaron la fiscalidad extraordinaria y la influencia de los consejeros reales. Fueron derrotados en Blackheath.

Revueltas urbanas y conflictos municipales

La rebelión de Jack Cade

1450

Surgió en Kent durante la crisis del gobierno de Enrique VI y las derrotas inglesas en Francia. Participaron pequeños propietarios, artesanos, comerciantes y comunidades locales. El Complaint of the Poor Commons of Kent denunció corrupción, mala administración y abusos de los oficiales. El movimiento no buscaba abolir la monarquía, sino reformarla.

Gante contra Felipe el Bueno

1449-1453

Gante se opuso a la fiscalidad y al creciente control del duque de Borgoña. Gremios, milicias y sectores mercantiles defendieron los privilegios urbanos. La derrota de Gavere consolidó la autoridad ducal, aunque la ciudad conservó parte de sus instituciones.

Los conflictos urbanos de los Países Bajos

Siglo XV

Brujas, Lieja, Utrecht y otras ciudades vivieron enfrentamientos entre facciones, gremios, patriciados y poderes principescos por los impuestos, los cargos, el control de los mercados, la autonomía judicial y los privilegios. No todos fueron revoluciones sociales: muchos pretendían redistribuir poder dentro del orden urbano.

Movimientos mixtos: religión, comunidad y poder

La revolución husita en Bohemia

1419-1434

Tras la ejecución de Jan Hus en 1415, nobles, ciudades, artesanos y campesinos cuestionaron la autoridad eclesiástica, defendieron la comunión bajo las dos especies y se opusieron a la intervención imperial y pontificia. El movimiento fue diverso: los utraquistas moderados aspiraban a reformar la Iglesia bohemia, mientras los taboritas defendieron propuestas más radicales.

Los ejércitos husitas derrotaron varias cruzadas. La derrota taborita de Lipany en 1434 permitió un compromiso entre sectores moderados y élites. El husitismo muestra cómo las demandas religiosas podían articular aspiraciones políticas, urbanas y campesinas.

La rebelión de Engelbrekt en Suecia

1434-1436

Dirigida por Engelbrekt Engelbrektsson, reunió a mineros, campesinos, ciudades y sectores nobiliarios contra la fiscalidad, los abusos de funcionarios y el gobierno de Erik de Pomerania dentro de la Unión de Kalmar. Contribuyó a fortalecer la representación de grupos no nobiliarios en la política sueca.

Hermandades y ligas comunitarias

Siglo XV

Comunidades de distintas regiones crearon hermandades, ligas juramentadas y milicias para garantizar seguridad, administrar justicia o resistir abusos. La frontera entre obediencia y rebelión era móvil: los mismos instrumentos destinados a defender el orden podían convertirse en mecanismos de transformación política.

Comparación de los principales movimientos

MovimientoÁmbitoParticipantesDemandasResultado
HusitasBohemia, 1419-1434Nobles, ciudades, artesanos y campesinosReforma religiosa y autonomíaCompromiso utraquista
EngelbrektSuecia, 1434-1436Mineros, campesinos, ciudades y noblesFin de abusos fiscalesCrisis de la autoridad real
Transilvania1437-1438Campesinos húngaros y valacosReducción de cargas y diezmosDerrota
Jack CadeInglaterra, 1450Comunidades, artesanos y propietariosReforma y fin de corrupciónRepresión
GanteFlandes, 1449-1453Gremios y miliciasPrivilegios y resistencia fiscalDerrota en Gavere
RemensasCataluña, 1462-1486Campesinos dependientesAbolición de malos usosSentencia de Guadalupe
IrmandiñosGalicia, 1467-1469Campesinos, villas y pequeña noblezaSeguridad y justiciaDerrota militar
Carintia1478Comunidades campesinasAutodefensa y fiscalidadRepresión
CornuallesInglaterra, 1497Campesinos, mineros y comunidadesRechazo de impuestosDerrota

Rasgos comunes

La mayoría no pretendía destruir todo el orden social. Sus participantes apelaban a costumbres, privilegios, libertades y formas legítimas de autoridad. La protesta se presentaba como restauración de la justicia, no como creación consciente de una sociedad moderna.

Las rebeliones más amplias construyeron alianzas entre campesinos, habitantes de villas, artesanos, clérigos y pequeños nobles. Estas coaliciones aumentaban la fuerza, pero también provocaban diferencias internas.

Diferencias

Las revueltas campesinas se concentraron en rentas, servidumbres y jurisdicciones. Las urbanas reclamaron participación gremial, autonomía y control fiscal. Los movimientos mixtos incorporaron cuestiones religiosas, nacionales o dinásticas.

Resultados y legado histórico

La mayoría fue derrotada militarmente, pero medir su importancia solo por el resultado inmediato es insuficiente. Algunas obligaron a negociar, modificaron la legislación, debilitaron jurisdicciones privadas o favorecieron una mayor presencia de la Corona.

El caso remensa demuestra que la movilización prolongada podía alcanzar reformas duraderas. En Galicia, la derrota irmandiña fue seguida por una intervención más intensa de la monarquía contra el poder aristocrático.

Las revueltas urbanas convirtieron gremios, consejos y milicias en actores políticos. Incluso cuando los príncipes vencieron, comprendieron que la fiscalidad y la administración requerían negociación. Los movimientos populares formaron parte del proceso de construcción del Estado.

Estos conflictos dejaron memorias duraderas. Irmandiños, remensas, husitas y rebeldes ingleses fueron reinterpretados en los siglos XIX y XX como antecedentes nacionales, democráticos o revolucionarios. La investigación debe distinguir esas memorias posteriores de los objetivos medievales.

Los movimientos populares del siglo XV no anunciaron linealmente las revoluciones modernas. Expresaron formas medievales de política colectiva basadas en la comunidad, el juramento, el privilegio, la justicia tradicional y el bien común.

Bibliografía orientativa

  1. Barros, Carlos, Mentalidad justiciera de los irmandiños, siglo XV, Madrid, Siglo XXI, 1990.
  2. Blickle, Peter, Unruhen in der ständischen Gesellschaft, 1300-1800, Múnich, Oldenbourg.
  3. Cohn Jr., Samuel K., Popular Protest in Late Medieval Europe, Manchester University Press, 2004.
  4. Dumolyn, Jan, «Patterns of Urban Rebellion in Medieval Flanders», Journal of Medieval History, 31, 2005.
  5. Fourquin, Guy, The Anatomy of Popular Rebellion in the Middle Ages, 1978.
  6. Freedman, Paul, «The German and Catalan Peasant Revolts», American Historical Review, 98/1, 1993.
  7. Freedman, Paul, «Peasant Servitude in Mediaeval Catalonia», Catalan Historical Review, 6, 2013.
  8. Hilton, Rodney, Bond Men Made Free, Londres, Routledge.
  9. Justice, Steven, Writing and Rebellion: England in 1381, University of California Press, 1994.
  10. Mollat, Michel y Philippe Wolff, The Popular Revolutions of the Late Middle Ages, 1973.
  11. Vicens Vives, Jaume, Historia de los remensas en el siglo XV, Barcelona, CSIC, 1945.
  12. Watts, John, The Making of Polities: Europe, 1300-1500, Cambridge University Press, 2009.
GREC · Grupo de Estudios Calandinos
Texto de divulgación histórica elaborado a partir de bibliografía académica. Licencia recomendada: CC BY-NC-SA 4.0, salvo materiales de terceros.
Volver arriba ↑

Contacto

TEXTOS LEGALES

© Copyright 2023 Grupo de Estudios Calandinos · Desarrollado por IPGSoft