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El siglo IV d. C.: del Imperio romano pagano al Imperio cristiano | CalandaGREC
Historia antigua · Imperio romano

El siglo IV d. C.: la transformación del Imperio romano

De la tetrarquía de Diocleciano al Imperio cristiano de Teodosio: reformas políticas, guerras civiles, cambios sociales y expansión del cristianismo en Hispania.

Cronología: 284-395 d. C. Antigüedad tardía Roma e Hispania
Identificación histórica

Un siglo de reformas y transformaciones

El siglo IV d. C. fue una etapa decisiva en la historia del Imperio romano. Durante estos años se modificaron profundamente el poder imperial, la administración, el ejército, la fiscalidad y las relaciones entre el Estado y la religión.

Periodo
Antigüedad tardía.
Cronología principal
Desde el acceso de Diocleciano en 284 hasta la muerte de Teodosio I en 395.
Emperadores destacados
Diocleciano, Maximiano, Constantino I, Constancio II, Juliano, Valentiniano I, Valente, Graciano y Teodosio I.
Procesos fundamentales
Tetrarquía, centralización imperial, reorganización administrativa, guerras civiles, cristianización y presión de los pueblos germánicos.
Hispania
Reorganización provincial, expansión del cristianismo, Concilio de Elvira, mártires y desarrollo del priscilianismo.

El siglo IV comenzó bajo el signo de la reconstrucción política. El Imperio romano acababa de atravesar la llamada crisis del siglo III, caracterizada por las usurpaciones, las guerras civiles, la inestabilidad monetaria, las epidemias y la presión militar sobre las fronteras.

Diocleciano intentó responder a estas dificultades mediante una amplia transformación del gobierno imperial. El poder fue sacralizado, la administración aumentó de tamaño, las provincias fueron divididas y la recaudación fiscal se hizo más sistemática. La creación de la tetrarquía pretendía evitar las crisis sucesorias y garantizar una defensa más eficaz de las fronteras.

Sin embargo, el sistema no sobrevivió a la retirada de su fundador. Tras nuevas guerras civiles, Constantino reunificó el Imperio y estableció una relación privilegiada con el cristianismo. A finales del siglo, Teodosio I convirtió la doctrina cristiana nicena en la religión oficial del Estado.

Idea fundamental: el siglo IV no fue únicamente una época de decadencia. Fue un periodo de reorganización en el que se sentaron las bases políticas, administrativas, religiosas y culturales de la Antigüedad tardía.
I. Antecedentes

La crisis del siglo III

Entre los años 235 y 284, el Imperio romano conoció una sucesión acelerada de emperadores, muchos de ellos proclamados por el ejército y asesinados poco después. Las fronteras del Rin, del Danubio y del Oriente fueron sometidas a una presión creciente, mientras determinadas regiones intentaban separarse del poder central.

1

Inestabilidad política

Las legiones proclamaban emperadores rivales y las guerras civiles debilitaban la autoridad central.

2

Presión militar

Francos, alamanes, godos y persas sasánidas atacaron las fronteras romanas.

3

Dificultades económicas

La inflación, la devaluación monetaria y las necesidades militares aumentaron la presión fiscal.

Los emperadores Aureliano, Probo y Caro iniciaron la recuperación, pero fue Diocleciano quien diseñó una reforma general del sistema. Su objetivo consistía en fortalecer la autoridad imperial, asegurar la sucesión y adaptar la administración a las dimensiones del Imperio.

II. El nuevo poder imperial

Diocleciano y la monarquía del Dominado

Diocleciano fue proclamado emperador en el año 284. Su gobierno representó una transformación del modelo político romano. El emperador dejó de presentarse principalmente como el primero de los ciudadanos —princeps— y adoptó una imagen más distante, jerárquica y sagrada.

El emperador como dominus

El título dominus, señor, había sido empleado antes, pero durante la Antigüedad tardía adquirió una importancia creciente. El soberano fue rodeado de ceremonias, vestimentas y formas de tratamiento destinadas a destacar su superioridad.

La corte imperial incorporó prácticas ceremoniales de influencia oriental. El acceso al emperador quedó regulado, la audiencia se convirtió en un acto solemne y la persona imperial se vinculó estrechamente con la protección divina.

Principado y Dominado

La historiografía ha utilizado tradicionalmente el término Dominado para diferenciar el Imperio tardío del Principado inaugurado por Augusto. Esta separación es útil, aunque la transformación fue gradual y no se produjo de manera repentina.

III. Gobierno colegiado

La tetrarquía

En 293, Diocleciano organizó el gobierno del Imperio mediante cuatro emperadores: dos Augustos y dos Césares.

Augusto de Oriente

Diocleciano

Ejerció la autoridad superior y gobernó principalmente las provincias orientales desde Nicomedia.

Augusto de Occidente

Maximiano

Responsable de las provincias occidentales, actuó desde centros como Mediolanum —Milán— y Aquileia.

César de Oriente

Galerio

Colaborador y sucesor designado de Diocleciano, intervino especialmente en los Balcanes y frente a Persia.

César de Occidente

Constancio Cloro

Gobernó la Galia y Britania. Fue padre del futuro emperador Constantino.

Objetivos del sistema

  • Facilitar la defensa simultánea de las fronteras.
  • Evitar que todo el poder dependiera de una sola persona.
  • Establecer una sucesión ordenada entre Augustos y Césares.
  • Reducir la frecuencia de las usurpaciones militares.
  • Aumentar la presencia del poder imperial en las provincias.

La tetrarquía no dividía formalmente el Imperio en cuatro Estados independientes. Todos los gobernantes pertenecían a un mismo colegio imperial y las leyes se promulgaban en nombre del conjunto. Sin embargo, cada emperador administraba determinadas regiones y dirigía sus propios ejércitos.

Roma conservó su prestigio simbólico, pero dejó de ser la residencia habitual del emperador. La proximidad a las fronteras convirtió en centros políticos a Nicomedia, Sirmio, Tesalónica, Tréveris y Milán.
IV. Administración y economía

Las grandes reformas del Imperio

Reorganización territorial

Diocleciano aumentó considerablemente el número de provincias. Las antiguas circunscripciones, muy extensas, fueron divididas para limitar el poder de sus gobernadores y mejorar la recaudación de impuestos.

Las provincias fueron agrupadas en diócesis, administradas por vicarios. Posteriormente, durante el siglo IV, las diócesis quedaron integradas en grandes prefecturas del pretorio.

Nivel administrativo Responsable Función principal
Prefectura del pretorio Prefecto del pretorio Supervisión civil de grandes regiones.
Diócesis Vicario Coordinación de varias provincias.
Provincia Gobernador Justicia, fiscalidad y administración territorial.
Ciudad Curia municipal Administración local y recaudación de impuestos.

Reforma fiscal

El sostenimiento del ejército y de la creciente burocracia requería una recaudación más previsible. El sistema conocido como iugatio-capitatio combinó la valoración de la tierra, los cultivos, los animales y la población disponible para trabajar.

El Estado elaboró censos fiscales y estableció periodos de revisión. Las comunidades locales y sus élites municipales quedaron responsabilizadas de entregar las cantidades exigidas.

Reformas monetarias y Edicto de Precios

Diocleciano intentó restaurar la confianza en la moneda mediante nuevas emisiones. En el año 301 promulgó el Edicto de Precios Máximos, que fijaba límites para numerosos productos, salarios y servicios.

La medida pretendía contener la inflación y frenar la especulación, pero resultó difícil de aplicar en un territorio tan extenso y con economías regionales muy diversas.

Transformación militar

Diocleciano aumentó el número de unidades militares y reforzó las fronteras. Durante el siglo IV se consolidó progresivamente una distinción entre las tropas fronterizas —limitanei— y los ejércitos móviles —comitatenses— capaces de desplazarse allí donde surgiera una amenaza.

Una precisión necesaria

La separación plenamente desarrollada entre limitanei y comitatenses no fue una creación instantánea de Diocleciano. Se formó gradualmente y adquirió mayor claridad durante los reinados de Constantino y sus sucesores.

V. Religión y poder

La Gran Persecución

En el año 303 comenzó la última gran persecución del cristianismo por parte del Estado romano. Diversos edictos ordenaron destruir iglesias, entregar las Escrituras, prohibir las reuniones y exigir sacrificios públicos.

La intensidad de la persecución fue desigual. En algunas regiones orientales se aplicó con gran dureza, mientras que en determinados territorios occidentales, gobernados por Constancio Cloro, tuvo un alcance menor.

La persecución no logró eliminar a las comunidades cristianas. En 311, el emperador Galerio promulgó un edicto de tolerancia que permitió nuevamente el culto cristiano, siempre que sus miembros rezaran por la seguridad del Imperio.

La persecución pretendía restaurar la unidad religiosa del Imperio, pero terminó reforzando la memoria colectiva de los mártires y la identidad de las comunidades cristianas.
Interpretación histórica del proceso, 303-311
VI. Guerras civiles

Constantino y el fracaso de la sucesión tetrárquica

En 305, Diocleciano y Maximiano abdicaron. Galerio y Constancio Cloro se convirtieron en Augustos, pero el sistema sucesorio pronto entró en crisis. Los hijos de los emperadores, los ejércitos y distintos grupos políticos no aceptaron la exclusión del principio hereditario.

Tras la muerte de Constancio Cloro en Britania, en 306, sus soldados proclamaron emperador a Constantino. Al mismo tiempo, Majencio, hijo de Maximiano, se hizo con el poder en Roma. Durante varios años coexistieron numerosos emperadores y usurpadores.

Proclamación de Constantino

El ejército lo proclama emperador en Eboracum, la actual York.

Batalla del Puente Milvio

Constantino derrota a Majencio y se convierte en dueño de la parte occidental del Imperio.

Acuerdo de Milán

Constantino y Licinio reconocen la libertad de culto y restituyen los bienes confiscados a los cristianos.

Derrota de Licinio

Constantino se convierte en único emperador del Imperio romano.

Fundación de Constantinopla

Bizancio es transformada en una nueva residencia imperial, estratégicamente situada entre Europa y Asia.

Muerte de Constantino

El Imperio queda repartido entre sus hijos, reabriendo los conflictos dinásticos.

Constantino y el cristianismo

Constantino favoreció abiertamente a la Iglesia, concedió privilegios a sus miembros, financió la construcción de basílicas y participó en la resolución de conflictos religiosos.

En 325 convocó el Concilio de Nicea para afrontar la controversia arriana. El concilio proclamó que el Hijo era consustancial al Padre, aunque la disputa continuó durante gran parte del siglo IV.

Constantino no convirtió el cristianismo en la religión oficial del Imperio. Legalizó su culto y lo favoreció, pero la oficialización de la doctrina nicena tuvo lugar durante el reinado de Teodosio I.
VII. Del pluralismo a la oficialidad

La cristianización del Imperio

La expansión del cristianismo no fue uniforme ni inmediata. Las ciudades acogieron comunidades cristianas más numerosas, mientras que en muchas áreas rurales persistieron durante largo tiempo los cultos tradicionales.

El propio cristianismo estaba dividido. Las controversias cristológicas, especialmente el arrianismo, enfrentaron a obispos, emperadores y comunidades. Los soberanos intervinieron cada vez más en la organización de concilios, la deposición de obispos y la definición de la ortodoxia.

313

Libertad de culto

El acuerdo de Milán permitió el ejercicio público del cristianismo y la devolución de los bienes confiscados.

325

Concilio de Nicea

Se definió la relación entre el Padre y el Hijo frente a las doctrinas de Arrio.

380

Edicto de Tesalónica

Teodosio declaró oficial la fe cristiana nicena profesada por los obispos de Roma y Alejandría.

A finales del siglo se aprobaron medidas contra los sacrificios tradicionales y determinados cultos paganos. No obstante, la desaparición de las prácticas religiosas antiguas fue lenta y desigual.

VIII. El siglo IV en Hispania

Administración, cristianismo y sociedad

Las reformas de Diocleciano afectaron también a Hispania. Las provincias hispanas fueron integradas en la diócesis de las Hispanias, vinculada posteriormente a la prefectura del pretorio de las Galias.

Provincia Territorio aproximado Capital o centro principal
Baetica Sur peninsular. Corduba.
Lusitania Occidente de Hispania. Emerita Augusta.
Carthaginensis Centro y sureste peninsular. Carthago Nova.
Gallaecia Noroeste peninsular. Bracara Augusta.
Tarraconensis Noreste y valle del Ebro. Tarraco.

El territorio de la actual Calanda

Durante el siglo IV, el territorio del actual Bajo Aragón formaba parte de la provincia Tarraconense. No existía todavía Calanda como núcleo urbano medieval, pero el espacio estaba ocupado por explotaciones rurales, caminos, cursos de agua y pequeños asentamientos relacionados con la agricultura.

La villa romana de la Vega de Albalate constituye el principal testimonio de este periodo en el entorno calandino. Sus mosaicos y estructuras muestran la existencia de una residencia rural de cierta riqueza, vinculada a la explotación agrícola del territorio.

Calanda y la Antigüedad tardía: la historia local del siglo IV debe estudiarse a partir del poblamiento rural, las villas romanas, las vías de comunicación y la progresiva cristianización del valle del Ebro.

Primeras comunidades cristianas

El cristianismo estaba presente en Hispania al menos desde el siglo III. A comienzos del siglo IV existían comunidades organizadas, obispos y normas internas suficientemente desarrolladas como para celebrar concilios.

El Concilio de Elvira

El Concilio de Elvira, celebrado probablemente entre los años 300 y 306 en las proximidades de la actual Granada, reunió a obispos y presbíteros de diferentes comunidades hispanas.

Sus cánones abordaron cuestiones relacionadas con el matrimonio, la disciplina clerical, la participación en los cultos paganos, la moral sexual y la convivencia entre cristianos, judíos y paganos.

Los mártires hispanos

Vicente de Zaragoza

Diácono de la Iglesia de Caesaraugusta, fue martirizado en Valentia durante la persecución de Diocleciano. Su culto se difundió rápidamente por Hispania y la Galia.

Eulalia de Mérida

La tradición cristiana la presenta como una joven martirizada en Emerita Augusta. Se convirtió en una de las figuras más veneradas del cristianismo hispano.

IX. Conflictos religiosos

Prisciliano y el priscilianismo

Prisciliano fue un aristócrata hispano convertido en dirigente de un movimiento cristiano ascético. Defendía una vida de intensa espiritualidad, ayuno, estudio de las Escrituras y participación activa de los laicos.

Sus adversarios lo acusaron de prácticas secretas, doctrinas heterodoxas y proximidad a ideas gnósticas o maniqueas. En el Concilio de Zaragoza del año 380 se condenaron diversas prácticas asociadas a sus seguidores, aunque Prisciliano no asistió.

Tras ser nombrado obispo de Ávila, el conflicto adquirió una dimensión política. Finalmente fue juzgado en Tréveris y ejecutado en 385 por orden del emperador Máximo.

Una ejecución controvertida

Prisciliano fue uno de los primeros cristianos ejecutados por el poder civil a causa de una acusación de herejía. Su muerte fue criticada por destacados obispos, como Martín de Tours y Ambrosio de Milán.

El priscilianismo sobrevivió durante décadas, especialmente en el noroeste peninsular. Su persistencia demuestra la diversidad del cristianismo hispano y las tensiones entre autoridad episcopal, ascetismo y poder imperial.

X. El final del siglo

Valentinianos, godos y Teodosio

En 364, Valentiniano I fue proclamado emperador y compartió el poder con su hermano Valente. Valentiniano gobernó Occidente, mientras Valente quedó al frente de Oriente.

Tras la muerte de Valentiniano I, el gobierno occidental pasó a sus hijos Graciano y Valentiniano II. Esta familia constituye la dinastía valentiniana. Teodosio I, aunque estuvo relacionado políticamente con ella, pertenecía a una familia hispana distinta.

La batalla de Adrianópolis

En 376, grupos godos atravesaron el Danubio y fueron admitidos en territorio romano. Los abusos de la administración provocaron una rebelión. En 378, el emperador Valente fue derrotado y muerto en la batalla de Adrianópolis.

La derrota mostró las dificultades del Imperio para gestionar la llegada de grandes grupos armados y obligó a negociar su asentamiento dentro de las fronteras.

Teodosio I

Teodosio nació en Hispania hacia 347 y fue proclamado emperador de Oriente en 379. Su principal misión consistió en restablecer la situación militar tras el desastre de Adrianópolis.

En 380 promulgó junto con Graciano y Valentiniano II el Edicto de Tesalónica, que reconocía como oficial la fe cristiana nicena. En 381, el Concilio de Constantinopla reforzó esta orientación doctrinal.

Tras derrotar a diversos usurpadores, Teodosio gobernó brevemente todo el Imperio entre 394 y 395. A su muerte, el gobierno quedó en manos de sus hijos Arcadio, en Oriente, y Honorio, en Occidente.

La división de 395 no creó inmediatamente dos Estados completamente independientes, pero consolidó dos cortes y administraciones que evolucionaron de manera diferente.
XI. Cronología general

Fechas fundamentales del siglo IV

Diocleciano es proclamado emperador

Creación de la tetrarquía

Edicto de Precios Máximos

Inicio de la Gran Persecución

Abdicación de Diocleciano y Maximiano

Batalla del Puente Milvio

Acuerdo de Milán y libertad de culto

Constantino reunifica el Imperio

Concilio de Nicea

Inauguración de Constantinopla

Inicio de la dinastía valentiniana

Derrota romana en Adrianópolis

Edicto de Tesalónica y Concilio de Zaragoza

Ejecución de Prisciliano

Muerte de Teodosio y reparto entre Arcadio y Honorio

XII. Interpretación histórica

¿Decadencia o transformación?

Durante mucho tiempo, el siglo IV fue presentado como una etapa de decadencia del Imperio romano. Desde esta perspectiva, el aumento de la burocracia, la presión fiscal, la presencia de pueblos germánicos y la expansión del cristianismo habrían debilitado las estructuras clásicas.

La historiografía contemporánea prefiere hablar de transformación. Muchas instituciones romanas continuaron funcionando, pero fueron adaptadas a nuevas circunstancias militares, económicas y religiosas.

Continuidad

Persistieron el derecho romano, la fiscalidad, las ciudades, las élites provinciales y la administración imperial.

Transformación

El emperador adoptó una imagen más sagrada, creció la burocracia y aumentó la intervención estatal.

Innovación

El cristianismo pasó de religión perseguida a elemento central de la legitimidad imperial.

El siglo IV en diez ideas

  1. Diocleciano restauró la autoridad imperial tras la crisis del siglo III.
  2. La tetrarquía distribuyó el poder entre dos Augustos y dos Césares.
  3. El Imperio fue reorganizado en provincias, diócesis y prefecturas.
  4. La fiscalidad se hizo más sistemática mediante la iugatio-capitatio.
  5. La Gran Persecución fue el último gran intento de eliminar el cristianismo.
  6. La abdicación de Diocleciano provocó nuevas guerras civiles.
  7. Constantino reunificó el Imperio y favoreció a la Iglesia cristiana.
  8. Hispania contó con comunidades cristianas, mártires y concilios propios.
  9. Teodosio convirtió el cristianismo niceno en religión oficial.
  10. El final del siglo anunció las transformaciones políticas de la Antigüedad tardía.
Fuentes y bibliografía

Para ampliar la información

Fuentes antiguas

  • AMIANO MARCELINO: Historias.
  • AURELIO VÍCTOR: Libro de los Césares.
  • EUSEBIO DE CESAREA: Vida de Constantino.
  • LACTANCIO: Sobre la muerte de los perseguidores.
  • ZÓSIMO: Nueva historia.
  • Códice Teodosiano.
  • Actas y cánones del Concilio de Elvira.

Bibliografía general

  • BRAVO, Gonzalo: Diocleciano y las reformas administrativas del Imperio.
  • BROWN, Peter: El mundo de la Antigüedad tardía.
  • CAMERON, Averil: El Bajo Imperio romano, 284-430 d. C.
  • CARRIÉ, Jean-Michel y ROUSSELLE, Aline: El Imperio romano en transformación.
  • ESCRIBANO PAÑO, María Victoria: estudios sobre cristianismo, herejía y poder imperial.
  • FERNÁNDEZ UBIÑA, José: trabajos sobre el cristianismo antiguo en Hispania.
  • JONES, A. H. M.: The Later Roman Empire, 284-602.
  • LOMAS SALMONTE, Francisco Javier: estudios sobre la Antigüedad tardía en Hispania.
  • MARCONE, Arnaldo: La tarda antichità o la crisi dell'Impero romano.
  • TEJA, Ramón: El cristianismo primitivo en la sociedad romana.

Historia y arqueología de Aragón

  • Estudios arqueológicos sobre la villa romana de la Vega de Albalate, Calanda.
  • Publicaciones del Museo de Teruel sobre romanización y poblamiento rural de la provincia.
  • Trabajos sobre las villas romanas y la Antigüedad tardía en el valle medio del Ebro.

Cómo citar esta entrada

GREC: «El siglo IV d. C.: del Imperio romano pagano al Imperio cristiano», CalandaGREC. Historia y patrimonio de Calanda y el Bajo Aragón, 2026.

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