Saltar al contenido
La Guardia: el oppidum ibérico que vigilaba el acceso a Calanda | CalandaGREC

Arqueología ibérica · Valle del Guadalopillo · Bajo Aragón

La Guardia: el oppidum ibérico que vigilaba el acceso a Calanda

El poblado de La Guardia, situado en Alcorisa, dominaba el corredor natural que comunicaba el valle del Guadalopillo con Foz-Calanda, Calanda, Andorra y las rutas hacia el Maestrazgo.

Alcorisa · Teruel Siglos IV–I a. C. Artículo de Montserrat Martínez González
Área de identificación

Un enclave estratégico del mundo ibérico bajoaragonés

Aunque el yacimiento de La Guardia pertenece al término municipal de Alcorisa, su posición geográfica lo relaciona directamente con la historia antigua de Calanda. Desde su cima se controlaba el paso del río Guadalopillo por el valle de Foz-Calanda y las vías naturales que conducían hacia el Guadalope y el Maestrazgo.

30–35 m Altura relativa aproximada del cabezo.
c. 125 m Longitud aproximada de algunos muros visibles.
Más de 200 Pesas de telar documentadas en el yacimiento.

El estudio fue elaborado a partir de las prospecciones realizadas durante el verano de 1971 por Montserrat Martínez González. La investigadora llegó al enclave después de recibir noticias de Ricardo Alcón y Carmelo Tomás, vecinos de Alcorisa que habían conservado distintos materiales aparecidos en superficie.

El control del paisaje

La vigilancia del corredor del Guadalopillo

El topónimo La Guardia parece conservar el recuerdo de la función estratégica del cerro. El asentamiento se levantó sobre el cabezo más bajo de una pequeña cadena montañosa situada al norte de Alcorisa y próxima a la actual carretera que conduce hacia Foz-Calanda, Calanda y Alcañiz.

Desde la cumbre se dominaban varios itinerarios naturales de gran importancia:

  • El curso del Guadalopillo y su paso por el valle de Foz-Calanda.
  • La comunicación oriental hacia Calanda y el valle del Guadalope.
  • El acceso occidental a las tierras de Alloza y Andorra.
  • La bajada desde las comarcas altas de Teruel por Alcorisa.
  • Las rutas de penetración hacia el Maestrazgo por el Bergantes y el Guadalope.
Un territorio favorable para el asentamiento La altitud moderada, el clima benigno, la disponibilidad de agua y la existencia de tierras aptas para cereal, olivo, vid y huerta explican la elevada densidad de poblamiento antiguo en esta parte del Bajo Aragón.
Urbanismo y defensas

Un poblado escalonado sobre terrazas

El cabezo presenta una forma aproximadamente cónica y se prolonga hacia el sudoeste mediante otro montículo de menor altura. La ladera occidental, algo más abrupta, está coronada por afloramientos rocosos que reforzaban naturalmente la defensa del asentamiento.

Las vertientes norte y nordeste conservaban los indicios más visibles del poblado. Allí se identificaron hasta siete líneas de muros dispuestas en graderío. Parte de estas estructuras antiguas fue reutilizada posteriormente para levantar los bancales agrícolas que rodeaban el cerro.

La posible muralla

En la mitad de la ladera oriental se localizó el muro mejor conservado. Podía seguirse durante unos treinta metros y estaba construido con bloques medianos y grandes, calzados con piedras menores y unidos en seco. La autora propuso que esta estructura pudiera corresponder a la muralla del recinto.

Habitaciones y estructuras internas

También se reconocieron paredes perpendiculares a los muros principales, posiblemente pertenecientes a viviendas. En la cima aparecían dos habitaciones rectangulares de aproximadamente siete por cuatro metros, aunque la erosión, los derrumbes y las alteraciones agrícolas impedían reconstruir el trazado completo del poblado.

Cultura material

Un asentamiento agrícola, artesanal y conectado con el Mediterráneo

Cerámica a mano

Se recuperaron vasijas de pasta tosca, cocción irregular y colores que oscilaban entre el gris oscuro, el ocre y el rojizo. Entre los fragmentos destacaban bordes exvasados, recipientes decorados con incisiones, cintas aplicadas con impresiones digitales y pequeñas asas de pezón perforadas.

Cerámica ibérica a torno

La cerámica ibérica era muy abundante. Predominaban las vasijas grandes y medianas, elaboradas con pastas claras de buena calidad. Se documentaron bordes almendrados, recipientes globulares, kalathoi, jarras, páteras, cuencos y asas de cinta o de doble cordón.

La decoración era exclusivamente geométrica: bandas horizontales, metopas, círculos concéntricos, líneas onduladas, dientes de lobo y motivos curvilíneos. Algunas pinturas presentaban una ejecución de gran calidad.

Producción textil

Uno de los conjuntos más destacados estaba formado por más de doscientas pesas de telar. Aproximadamente ciento treinta carecían de decoración, mientras que las restantes mostraban hasta setenta y seis motivos diferentes: estampillas, incisiones, perforaciones, medallones y pintura.

El hallazgo de fusayolas y numerosas pesas de telar demuestra que el tejido tuvo una importancia considerable en la economía doméstica del poblado.

Molinos, metales y actividad productiva

El repertorio incluía hachas pulimentadas, molinos barquiformes, fragmentos de molinos circulares, escorias de fundición, clavos, espátulas de hierro, recipientes de cobre y monedas muy deterioradas. Las escorias indican que en el asentamiento se desarrollaron labores relacionadas con la transformación del metal.

Importaciones mediterráneas

La presencia de cerámica ática, campaniense A y B, ánforas republicanas, terra sigillata aretina, hispánica y clara permite reconocer la inserción del poblado en redes comerciales de amplio alcance.

Secuencia histórica

Una ocupación prolongada

Los materiales permiten proponer una larga vida para el asentamiento, con fases anteriores al desarrollo pleno del poblado ibérico y una continuidad que alcanza la romanización.

Ocupación anterior al mundo ibérico

Las hachas pulimentadas sugieren la existencia de una fase precedente, aunque su carácter exacto solo podría determinarse mediante excavación.

Desarrollo del poblado ibérico

La abundancia de cerámica torneada, estructuras defensivas, actividad textil y metalúrgica refleja un asentamiento estable y organizado.

Siglos II–I a. C.

Las cerámicas campanienses y las ánforas republicanas documentan la intensificación de los contactos con el mundo romano.

Época imperial

La terra sigillata y otros materiales romanos indican una continuidad de la ocupación o del uso del enclave durante etapas posteriores.

Interpretación territorial

¿Por qué La Guardia es importante para la historia de Calanda?

La importancia de La Guardia no se limita al término de Alcorisa. Su posición permite comprender la organización territorial de todo el valle del Guadalopillo. El yacimiento se encontraba situado en el punto desde el que podía controlarse la vía natural que atravesaba Foz-Calanda y alcanzaba Calanda antes de desembocar en el Guadalope.

Su existencia demuestra que, mucho antes de la formación de las poblaciones medievales, este corredor ya constituía un espacio estratégico de comunicación, explotación agrícola e intercambio. La Guardia debió relacionarse con otros asentamientos ibéricos y centros artesanales del territorio, formando parte de una red jerarquizada de poblados, explotaciones rurales y vías de paso.

Hipótesis histórica Por su emplazamiento, sus defensas, su urbanismo y la riqueza de sus materiales, La Guardia puede interpretarse como un núcleo destacado de control territorial. La denominación de oppidum resulta útil como hipótesis funcional, aunque la definición precisa de su categoría requeriría excavaciones sistemáticas.
Fuente y bibliografía

Artículo de referencia

Martínez González, Montserrat. «El yacimiento ibérico de La Guardia, en Alcorisa (Teruel)».

La presente publicación es una síntesis divulgativa del estudio original, adaptada para contextualizar el yacimiento dentro de la historia antigua del valle del Guadalopillo y su relación territorial con Foz-Calanda y Calanda.
Licencia y derechos de uso

Creative Commons BY-NC-SA 4.0

CC BY NC SA

Salvo indicación expresa en contrario, el texto editorial de esta entrada se publica bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

  • Reconocimiento: debe citarse al GREC y la procedencia de la publicación.
  • No comercial: no puede utilizarse con fines comerciales.
  • Compartir igual: las obras derivadas deben distribuirse con la misma licencia.
  • Conservación de la referencia: debe mantenerse la cita bibliográfica del artículo original.

Cómo citar esta publicación

GREC – Grupo de Estudios Calandinos, «La Guardia: el oppidum ibérico que vigilaba el acceso a Calanda», CalandaGREC, 2026. Basado en el estudio de Montserrat Martínez González, «El yacimiento ibérico de La Guardia, en Alcorisa (Teruel)».

Contacto

TEXTOS LEGALES

© Copyright 2023 Grupo de Estudios Calandinos · Desarrollado por IPGSoft