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HISTORIOGRAFÍA · HISTORIA MODERNA · RENOVACIÓN METODOLÓGICA

Historia Moderna: cronología, debates historiográficos y renovación metodológica

Una aproximación al concepto de Edad Moderna, sus límites cronológicos y las principales corrientes historiográficas que transformaron su estudio durante el siglo XX.

1. Historia Moderna: concepto y cronología

La Historia Moderna designa el periodo comprendido, de forma convencional, entre mediados del siglo XV y las grandes transformaciones políticas, económicas y sociales de los siglos XVIII y XIX. Tradicionalmente se ha situado su inicio en torno a 1450, coincidiendo con la caída de Constantinopla, el desarrollo de la imprenta, la expansión atlántica y el ascenso de las monarquías autoritarias. En el ámbito hispánico, el reinado de los Reyes Católicos suele marcar también el comienzo de una nueva etapa.

Su final resulta más discutido. Para algunos historiadores concluye con la Revolución Francesa de 1789; para otros, con la crisis del Antiguo Régimen, la Revolución Industrial y la consolidación del liberalismo durante la primera mitad del siglo XIX. Por ello, puede entenderse como un largo periodo de transición entre el mundo feudal y la sociedad contemporánea.

Grandes transformaciones de la Edad Moderna

  • Economía: del feudalismo al mercantilismo y al capitalismo comercial.
  • Sociedad: de la sociedad estamental a las primeras formas de sociedad de clases.
  • Política: consolidación del absolutismo y crisis posterior del Antiguo Régimen.
  • Cultura: Humanismo, cultura clásica, Reforma, Contrarreforma y mundo religioso.
  • Final del periodo: liberalismo, monarquía constitucional, soberanía popular, burguesía e industrialización.

2. El problema del eurocentrismo

La periodización de la Historia Moderna es profundamente eurocéntrica. Acontecimientos como la caída de Constantinopla, el descubrimiento de América, la Reforma protestante o la Revolución Francesa responden a una lectura centrada en Europa.

Sin embargo, esos mismos siglos tuvieron significados distintos en otros continentes. En América supusieron el final de numerosas sociedades precolombinas; en África se produjeron transformaciones políticas internas y la formación de grandes Estados; en Asia continuaron procesos de centralización imperial y expansión económica independientes de la evolución europea.

Por ello, la Historia Moderna debe ser entendida no solo como una etapa europea, sino como un periodo de creciente conexión mundial: expansión marítima, comercio atlántico, rutas asiáticas, colonización, circulación de metales preciosos, esclavitud, evangelización y formación de sistemas económicos globales.

3. La renovación historiográfica del siglo XX

Durante las primeras décadas del siglo XX, la historiografía positivista entró en crisis. Su atención preferente a la historia política, diplomática y militar fue considerada insuficiente para explicar las transformaciones profundas de las sociedades.

La crisis europea de entreguerras, la Primera Guerra Mundial, la crisis económica de 1929 y el ascenso de los totalitarismos impulsaron nuevas preguntas sobre la decadencia, el cambio social, las estructuras económicas y las mentalidades colectivas.

Autores como Oswald Spengler, con La decadencia de Occidente, u Ortega y Gasset, con sus reflexiones sobre la crisis de la civilización europea, reflejan ese clima intelectual. La historia dejó de concebirse como simple acumulación de datos para convertirse en una ciencia social preocupada por explicar problemas.

En este contexto surgieron tres grandes vías de renovación:

  • la Escuela de los Annales;
  • el materialismo histórico y la historiografía marxista;
  • la historia cuantitativa y serial.

4. La Escuela de los Annales

La Escuela de los Annales nació en 1929 con la revista Annales d’histoire économique et sociale, fundada por Marc Bloch y Lucien Febvre. Su objetivo era superar la historia positivista, a la que criticaban como una historia historizante, limitada a la sucesión de acontecimientos políticos.

Frente a ello, los Annales propusieron una historia abierta a las ciencias sociales, especialmente a la sociología, la economía, la geografía y la antropología. La historia debía estudiar problemas, formular hipótesis y analizar estructuras, no limitarse a recopilar hechos.

Para Bloch y Febvre, el historiador no debía ser un simple narrador del pasado, sino un investigador capaz de interrogar las fuentes desde problemas concretos.

La propuesta de los Annales implicaba una oposición a la historia política, militar y diplomática tradicional. Su ideal era una historia total, capaz de integrar economía, sociedad, cultura, mentalidades, geografía y política.

5. Fernand Braudel y la larga duración

El paradigma más influyente de los Annales fue la obra de Fernand Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. En ella, Braudel propuso una nueva forma de organizar el tiempo histórico.

Su análisis distinguía tres niveles temporales:

  • Larga duración: estructuras geográficas, económicas y culturales de evolución lenta.
  • Tiempo medio: coyunturas económicas, ciclos demográficos y movimientos sociales.
  • Corta duración: acontecimientos políticos, guerras, tratados y decisiones individuales.

Para Braudel, el acontecimiento era importante, pero solo podía comprenderse dentro de estructuras más profundas. Esta concepción transformó radicalmente el estudio de la Edad Moderna, desplazando el centro de atención desde los reyes y las batallas hacia los sistemas económicos, las redes comerciales, la demografía, los paisajes y las mentalidades.

6. Materialismo histórico e historiografía marxista

El materialismo histórico, formulado por Karl Marx y Friedrich Engels, constituye otra gran corriente de renovación historiográfica. Su planteamiento parte de la idea de que las tensiones internas de la sociedad, especialmente las relaciones de producción y los conflictos de clase, son la base del desarrollo histórico.

La historiografía marxista se alimentó de varias tradiciones intelectuales: el racionalismo ilustrado, la economía política inglesa, la filosofía alemana y el socialismo francés. Su objetivo no era únicamente interpretar la sociedad, sino comprender sus mecanismos de cambio.

Durante el siglo XX, el marxismo impulsó debates fundamentales para la Historia Moderna, especialmente sobre la transición del feudalismo al capitalismo, la crisis del siglo XVII, la formación del Estado moderno y el papel de la burguesía.

Autores como Maurice Dobb, Paul Sweezy, Eric Hobsbawm, Pierre Vilar, Josep Fontana y Julio Aróstegui renovaron el análisis histórico desde una perspectiva estructural, económica y social.

Legado principal del marxismo historiográfico

  • Centralidad de los conflictos sociales.
  • Estudio de los modos de producción.
  • Análisis de la transición feudalismo-capitalismo.
  • Concepto de totalidad social.
  • Atención a las estructuras económicas y a las clases sociales.

En Europa occidental, el marxismo historiográfico se liberó parcialmente de las interpretaciones rígidas de los regímenes comunistas y desarrolló análisis más abiertos. En España, debido al aislamiento intelectual del franquismo entre 1940 y 1975, la recepción del marxismo fue más tardía y desigual.

7. Historia cuantitativa y serial

La historia cuantitativa y serial surgió del deseo de dotar a la historia de herramientas más precisas para estudiar fenómenos colectivos. Se interesó por los hechos masivos, repetitivos y cuantificables: precios, salarios, producción, población, comercio, impuestos, mortalidad o alfabetización.

Frente al hecho singular, esta corriente privilegió la serie de datos. La historia podía analizarse mediante curvas, ciclos, tendencias y comparaciones estadísticas.

Uno de sus antecedentes fue Earl J. Hamilton, quien estudió el impacto de las remesas de oro y plata americanas sobre los precios y salarios en España. También Ernest Labrousse explicó la crisis económica francesa del siglo XVIII como una de las causas profundas de la Revolución Francesa.

A partir de 1957 se desarrolló en Estados Unidos la New Economic History o cliometría, que aplicó modelos econométricos y variables macroeconómicas al estudio histórico. Esta corriente permitió renovar la historia económica, aunque fue criticada por reducir en exceso la explicación histórica a datos económicos y modelos abstractos.

La historia serial, en cambio, se integró mejor dentro del horizonte de la historia total, ya que permitía estudiar no solo economía, sino también demografía, cultura, sociedad y comportamientos colectivos.

8. El ideal de la Historia Total

Tras 1945 se consolidó el ideal de una Historia Total. Este proyecto buscaba integrar todas las dimensiones de la vida humana: economía, política, sociedad, cultura, mentalidades, geografía y demografía.

Pierre Vilar fue uno de los grandes defensores de esta perspectiva. Para él, toda investigación histórica debía aspirar a una síntesis capaz de mostrar los mecanismos que explican la dinámica de las estructuras sociales.

Sin embargo, la Historia Total es también una meta difícilmente alcanzable. La amplitud de los temas, la diversidad de fuentes y las diferentes escalas temporales impiden abarcar todos los aspectos de una sociedad en una sola investigación.

Por ello, la investigación histórica moderna tiende a dividirse en sectores —historia económica, social, política, cultural, religiosa o demográfica—, pero cada estudio debe poder articularse con otros para reconstruir una visión global.

La Historia Total no significa acumular todos los datos posibles, sino relacionarlos en una explicación coherente de la sociedad histórica.

9. Historiografía española y Edad Moderna

La historiografía española incorporó de forma desigual las grandes tendencias europeas. Durante buena parte del siglo XX persistieron enfoques positivistas, nacionalistas o localistas. La obra de Menéndez Pidal estuvo marcada por una visión de la unidad histórica de España, mientras que otros autores, como Ferran Soldevila, elaboraron interpretaciones centradas en la historia catalana y en sus momentos de auge o decadencia.

En el ámbito de la Historia Moderna, los estudios españoles recibieron la influencia de los Annales, del marxismo y de la historia económica, aunque con retraso respecto a Francia o Gran Bretaña. La historia provincial y local adquirió gran importancia, pero a menudo mostró falta de conexión con los problemas generales de la historiografía europea.

También fue frecuente la aplicación de modelos extranjeros al caso peninsular, especialmente para explicar la crisis del siglo XVII, la transición al capitalismo, la formación del Estado moderno o la evolución de las estructuras agrarias.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, autores como Pierre Vilar, Josep Fontana, Antonio Domínguez Ortiz, John Elliott, Bartolomé Yun Casalilla o Julio Aróstegui contribuyeron a renovar el estudio de la Edad Moderna hispánica, conectándola con los grandes debates europeos.

10. Balance historiográfico

El estudio de la Historia Moderna ha pasado de una narración centrada en los acontecimientos políticos a una interpretación compleja de las estructuras sociales, económicas y culturales.

La renovación historiográfica del siglo XX permitió superar el positivismo y abrió el camino a nuevas formas de análisis: historia de problemas, interdisciplinariedad, cuantificación, estudio de la larga duración y atención a las dinámicas colectivas.

Annales, marxismo, historia cuantitativa y serial compartieron una preocupación común: construir una historia explicativa, capaz de relacionar los hechos particulares con los grandes procesos históricos.

La Historia Moderna aparece así como un laboratorio privilegiado para estudiar la transición entre el mundo feudal y el capitalismo, entre la sociedad estamental y la sociedad burguesa, entre el absolutismo y la soberanía popular, entre la economía agraria tradicional y la Revolución Industrial.

Bibliografía básica

  • Aróstegui, Julio. La investigación histórica: teoría y método.
  • Bloch, Marc. Apología para la historia o el oficio de historiador.
  • Braudel, Fernand. El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II.
  • Braudel, Fernand. Civilización material, economía y capitalismo.
  • Chaunu, Pierre. Historia, ciencia social.
  • Dobb, Maurice. Estudios sobre el desarrollo del capitalismo.
  • Febvre, Lucien. Combates por la historia.
  • Fontana, Josep. Historia: análisis del pasado y proyecto social.
  • Hamilton, Earl J. American Treasure and the Price Revolution in Spain.
  • Hobsbawm, Eric. En torno a los orígenes de la Revolución Industrial.
  • Labrousse, Ernest. Esquisse du mouvement des prix et des revenus en France au XVIIIe siècle.
  • Le Roy Ladurie, Emmanuel. El territorio del historiador.
  • Vilar, Pierre. Crecimiento y desarrollo.
  • Vilar, Pierre. Cataluña en la España moderna.
  • Wallerstein, Immanuel. El moderno sistema mundial.
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