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Calanda, 1716–1719 | Iglesia parroquial, visita y rentas de la Encomienda
GREC · Visita eclesiástica · Calanda · 1716–1719

La iglesia parroquial de Calanda entre la visita, la fábrica y las rentas de la Encomienda

Edición web de síntesis histórica a partir de varios folios relativos a la parroquial de Calanda, sus gastos de cera, la memoria de su fábrica, los mandatos dictados en visita, el conflicto jurisdiccional con la Orden de Calatrava, los reconocimientos de treudos y el informe técnico sobre el estado de la iglesia y su torre en 1719.

Iglesia parroquial Visita de 1719 Mandatos arzobispales Treudos y dominicaturas Arquitectura y reparos

Contexto histórico

Los textos aquí reunidos permiten reconstruir un momento decisivo en la historia de la parroquial de Calanda. No se trata solo de un inventario de objetos litúrgicos o de un conjunto de mandatos de visita: el expediente muestra cómo se financiaba la iglesia, qué nivel de dotación material tenía, qué conflictos de jurisdicción se daban entre el arzobispado de Zaragoza y la Orden de Calatrava, y qué necesidades de reparación presentaba el edificio a comienzos del siglo XVIII.

La certificación del gasto en cera entre 1716 y 1718 y la referencia a la escritura de 1642 para la fábrica de la nueva iglesia ofrecen una perspectiva económica de larga duración. Por su parte, los mandatos del arzobispo Manuel Pérez de Mariel y Rada imponen a la villa un programa escalonado de mejora del ajuar litúrgico entre 1716 y 1720. La visita de 1719 revela además un conflicto abierto: el cura de la parroquia niega la competencia de los visitadores de la Orden de Calatrava y afirma depender exclusivamente del ordinario zaragozano.

A ello se suman los reconocimientos de treudos y dominicaturas a favor de la Encomienda Mayor, que muestran la pervivencia de rentas señoriales sobre corrales, bodegas, molinos, heredades y recursos de la villa, y finalmente el informe del maestro alarife Vicente Aguilar, que diagnostica graves grietas en la iglesia y la inadecuación de la torre existente, proponiendo estribos y una nueva torre adosada al templo.

Claves del documento

Economía del culto

La villa gastaba en cera aproximadamente 1.000 reales de plata al año entre 1716 y 1718, cifra significativa para el mantenimiento ordinario del culto parroquial.

Memoria de la fábrica

La nueva iglesia se había concertado en 1642 con maestros albañiles por 100.000 reales de plata, dato clave para la historia constructiva del templo.

Conflicto de jurisdicción

El cura Pedro Morell se opone a la visita de la Orden y reivindica la dependencia exclusiva del arzobispo de Zaragoza y del ordinario diocesano.

Ruina y reforma

El alarife advierte del riesgo estructural de la iglesia y propone estribos y una nueva torre, con un coste estimado de 1.200 pesos.

Actores principales

Victorián Lázaro Gómez

Escribano del Rey y del Ayuntamiento de Calanda. Certifica los gastos en cera y la memoria documental de la fábrica de la parroquial.

Manuel Pérez de Mariel y Rada

Arzobispo de Zaragoza. Dicta mandatos muy precisos para mejorar los libros, vasos sagrados y ornamentos de la parroquia.

Pedro Morell

Cura de Calanda. Recibe a los visitadores en 1719 y protesta formalmente, negando que la iglesia esté sujeta a la Orden de Calatrava.

Francisco de Vargas Albarracín

Caballero profeso de Calatrava que interviene en la visita, revestido con el manto capitular.

Vicente Aguilar

Maestro alarife de Calanda. Reconoce la iglesia y la torre y emite un informe técnico sobre grietas, ruina y reparos necesarios.

Vecinos tributarios

Domingo Adán, Gaspar Brun, Juan Berge, Francisco Medina, Josep Agut, Joseph Blasco, Juan Redolat, Pedro Claramonte y Jacinto Bosque figuran en los reconocimientos de treudos.

Cronología esencial

12 de marzo de 1642 Se concierta por escritura la fábrica de la nueva iglesia parroquial con Francisco Laso y Josef Latorre por 100.000 reales de plata.
1716–1718 La villa gasta anualmente cerca de 1.000 reales en cera para la parroquial: 1.000 en 1716, 990 en 1717 y 1.020 en 1718.
26 de septiembre de 1716 El arzobispo dicta los mandatos de visita, imponiendo la compra de libros y la renovación gradual del ajuar litúrgico hasta 1720.
24 de abril de 1719 Se saca traslado y se certifican los mandatos arzobispales en Calanda.
28 de abril de 1719 Los visitadores de la Orden de Calatrava intentan visitar la parroquial y encuentran la protesta formal del cura Pedro Morell.
30 de abril de 1719 Se reconocen diversos treudos a favor de la Encomienda Mayor y se recibe el informe técnico del alarife Vicente Aguilar sobre la iglesia y la torre.

Resumen por folios

Folio Fecha Tipo Contenido principal
43 1719 / memoria de 1642 Certificación Gastos de cera de 1716–1718 y recuerdo documental del contrato de fábrica de la nueva parroquial por 100.000 reales.
44 1716 / traslado de 1719 Mandatos de visita Programa detallado de compra de libros, vaso sobredorado, ternos, casullas, corporales, albas y otros ornamentos hasta 1720.
47 28 abril 1719 Visita de la iglesia Protesta del cura frente a la visita de Calatrava, inspección del Santísimo, de la pila bautismal y del ajuar de la sacristía.
50 30 abril 1719 Reconocimientos Treudos y dominicaturas sobre corrales, bodegas, heredades, molinos, carnicerías, trigo y aceite a favor de la Encomienda Mayor.
30 abril 1719 Informe técnico Vicente Aguilar valora el mal estado de la iglesia y de la torre, calcula reparos y propone una torre nueva adosada al templo.

Transcripción íntegra del texto

Texto completo en ventana con scroll

Folio 43

Victorián Lázaro Gómez, escribano del Rey nuestro señor y del Ayuntamiento de la villa de Calanda, certifico que de las cuentas de ella resulta que ha gastado la dicha villa en cera para su iglesia parroquial en el año 1716, mil reales de plata; y en el año de 1717, 990 reales; y en el de 1718, 1020 reales. Que unos años con otros de los dichos, cabe a mil reales cada año.

Y también que por escritura que pasó ante Lázaro Macario Gómez, escribano real y vecino que fue de la dicha villa, hasta el día doce del mes de marzo del año de 1642, se concertó la fábrica de la nueva iglesia parroquial de esta villa, por su consejo, con los maestros albañiles Francisco Laso y Josef Latorre, en 100.000 reales de plata.

Y para que conste doy la presente certificación de las referidas cuentas en los libros de la presente villa, respecto al gasto de la cera y del costo de la fábrica de la parroquial iglesia de dicha villa por la escritura citada arriba.

Folio 44

Don Manuel Pérez de Mariel y Rada, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, arzobispo de Zaragoza, del Consejo de Su Majestad, estando haciendo visita general en esta villa de Calanda, visitamos su iglesia parroquial, arca del Santísimo Sacramento, vasos sagrados, santos óleos, pila bautismal, aras, altares, imágenes, reliquias, sacristía y sus ornamentos. Celebramos el Santo Sacramento de la Confirmación y proveímos los mandatos siguientes:

Primeramente, mandamos a los alcaldes y regidores y Ayuntamiento de esta villa, bajo la pena de excomunión mayor, que dentro del término de diez días precisos compren cinco libros, por estar estos enteramente concluidos, y los entreguen al Vicario para que use de ellos, y los presentes se archiven. Y que dentro del término de cuatro meses precisos hagan un vaso de plata sobredorado para tener al Señor [..], por no haber más que uno solo. Y casi mismo hagan un terno de damasco blanco con su caja frontal, bolsa de corporales, cuatro casullas blancas comunes que sean decentes, dos juegos de corporales, 24 purificadores, dos albas con sus encajes, una tabla de mantel para el altar mayor, cuatro toallas de lino para el lavatorio de la sacristía y componer dicho lavatorio.

Y que por todo el año de 1717, un terno de damasco labrado con sus manipulos, bolsa de corporales, cubre cáliz y cuatro casullas coloradas que sean decentes, y una docena de purificadores.

Y por todo el año de 1718 un terno negro con capa frontal, estolas, manipulos, bolsa de corporales y cubre cáliz y 4 casullas comunes que sean decentes.

Y por todo el año de 1719 un terno de damasco verde con estolas, manipulas, capa, frontal, bolsas de corporales y cubre cáliz y cuatro casullas decentes.

Y por todo el año de 1720 un terno de damasco morado con estolas, manipulos, capa, frontal, bolsas de corporales y cubre cáliz y 4 casullas moradas comunes decentes.

Y bajo las mismas censuras mandamos al Vicario, pasados dichos términos respectivamente y no habiendo dado cumplimiento a este mandamiento, los declare por públicos descomulgados, ponga sus nombres en las tablillas, no absuelva sin expresa licencia nuestra en escrito, secuestro y ocupe todos los frutos, bienes y rentas cedidos o conseguidos a favor de esta villa por su Comendador para la manutención de su iglesia, y de ello y de lo que hubiere cumplido nos dé cuenta dentro de 10 días. Dados en visita en la villa de Calanda a 26 días del mes de septiembre del año 1716. Manuel, arzobispo de Zaragoza. Por mandamiento del arzobispo nuestro señor, Roque Serrano y Campos. Concuerda con los originales mandatos, que de ellos saqué traslado fielmente, y en fe de ello lo firmo y signo en la villa de Calanda a 24 días del mes de abril de 1719.

Folio 47 · Visita de la iglesia

En la dicha villa de Calanda a 28 días del mes de abril de 1719 años, los dichos señores visitadores, continuando su visita, acompañados de los alcaldes y regidores de dicha villa y de mí el notario, fueron a visitar la iglesia parroquial de dicha villa y al llegar a las puertas de ella salió a recibirle el licenciado Pedro Morell, cura de dicha iglesia, al cual le dijeron dichos señores visitadores que iban a visitar iglesia en virtud del Real despacho, definiciones y visitas íntimas de la Orden de Calatrava, y por ser dicha iglesia de dicha Orden. Al cual respondió el dicho cura, que está puesto en cura de dicha iglesia por el señor arzobispo de la ciudad de Zaragoza, que no estaba sujeto a la Orden de Calatrava sino al ordinario y señor arzobispo de Zaragoza, y así no consentía ni consintió en dicha visita, antes bien protestó a ella y a dichos actos y a cada uno de ellos, de manera que en ningún tiempo se ha causado perjuicio al derecho del dicho señor arzobispo y ordinario de dicha ciudad de Zaragoza, y que por dicha visita dichos señores visitadores de la religión de Calatrava derecho alguno en perjuicio de dicho señor arzobispo. Y requirió dicho cura a mí el notario de visita que pusiera por fe y testimonio en ello.

Y dichos señores visitadores respondieron que sin embargo de dicho protesto habían de hacer dicha visita, por ser uno de los encargos principales que en la instrucción de visita traían. Y encaminándose hacia el altar mayor en compañía de los susodichos y del dicho cura abajo nombrado, después de haber hecho oración en el altar mayor, se entraron en la sacristía, vistiéndose el dicho don Francisco de Vargas Albarracín, como profeso de dicha Orden de Calatrava, el manto capitular, acompañado del señor licenciado don Diego Xetina y Contreras, cura de Valdepeñas, y del cura de dicha parroquial con sobrepelliz y estola; fueron al altar mayor y habiendo abierto el sagrario visitaron un copón de plata sobredorada con algunas formas consagradas para dar la comunión a los fieles, que dijo haber en él, y se hallaron que estaba con toda decencia y reverencia.

Y desde allí continuaron dicha visita, fueron a un armario donde hallaron una crismera con los santos óleos, que estaban con toda decencia, y desde allí fueron a visitar la pila de bautismo y la hallaron también muy curiosa y conforme debía estar, y preguntando dichos señores visitadores al cura de dicha parroquial si el señor obispo ordinario le había pedido y llevado derechos algunos por razón de dicho sacramento, respondió dicho cura que jamás le habían pedido dineros ni derechos algunos, y que cuando los señores obispos ordinarios habían venido a visita a dicha villa de Calanda jamás habían visitado dicha pila de bautismo, por considerar, según había oído decir, que en derecho solo la tenía la religión de Calatrava y que siempre se había conservado en él. Y entonces los dichos señores visitadores encargaron al dicho cura que no pagase diezmo alguno al dicho señor arzobispo ni le permitiera la visita de la dicha iglesia, sino que defendiera los derechos de la religión.

Y desde allí, continuando dicha visita, fueron visitando las aras de todos los altares de dicha iglesia y los hallaron con toda decencia, limpieza y aseo, y desde allí volvieron a la sacristía y dijeron a dicho cura que, en cumplimiento, mostrase las joyas y ornamentos que tiene la iglesia, y dicho cura, por medio del sacristán, sacó y mostró lo siguiente: primeramente, un frontal de terciopelo negro viejo con las armas de la Orden de Calatrava; una capa negra de flanera; una capa de tercio colorado con dos caídas verdaderas de oro ya traída; otra capa verde de lana; otra capa vieja de tafetán blanco; dos capas de tafetán blanco medio servidas; otra capa de tafetán violado medio servida; un frontal verde de lana con fieltro; otro frontal colorado de felpa; un terno colorado de lana con sus estolas y manipulos; dos ternos de tafetán blanco viejo; otro terno de tafetán violado viejo; otro terno de lana verde viejo, todos con sus estolas y manipulos; tres camisas blancas muy viejas que no pueden llevarse a vestir; tres casullas de lana viejas; una casulla de damasco colorado que no puede ya servirse; un terno con capa, estolas y manipulos de brocado de seda verde medio servido; una casulla negra de brocado; un cáliz con pie de bronce y el vaso con patena de plata todo dorado; cuatro cálices de plata blanca que la copa no está dorada por dentro; otro cáliz de plata blanca roto y descompuesto; otro cáliz de plata blanca dorada la copa por dentro, todos con sus patenas doradas; un relicario de plata blanca con reliquia de San Clemente, San Eusebio y otros; una reliquia pequeña de plata blanca de San Blas; una vinajera y plato de plata blanca; una cruz crecida de parroquia de plata blanca; una crismera de plata sobredorada crecida con sus vasos de lo mismo, que será de peso de 100 onzas; dos copas, la una de plata sobredorada y la otra de plata blanca, y el copón dorado; una bromera de plata con caja de lo mismo; un turíbulo y navecilla sin cuchara de plata; dos pares de bronce; un hisopo de plata; una calderilla de alambre; otra calderilla de estaño; dos misales que pueden servir con mucho trabajo; dos rituales, el uno bueno y el otro que no puede servir; dos libros de coro, salterio y antifonario, que no pueden servir; diez albas, las cuatro que pueden servir y las seis viejas y derrotadas; dieciséis amitos, de los cuales ocho no pueden servir; treinta y tres paños pequeños que no aprovechan; siete juegos de corporales con sus bolsas de diferentes colores muy viejas; un frontal viejo de damasco blanco con las armas de la Orden que está puesto en el púlpito; doce cubre cálices de colores y telas viejos, que no pueden servir sino cuatro; cinco tablas de sobremanteles, que solo pueden servir las tres; tablas de manteles, que solo pueden servir las dos; dos linternas tan derrotadas que ninguna de ellas puede servir para cuando sale el Vicario y la santa unción por las calles; las cuales se hallaron en la sacristía de la iglesia, la cual era muy corta por capis y no correspondiente a los sacerdotes y prebendas que de presente hay en ella.

Folio 50 · Reconocimientos

Los dichos días, mes y año, Domingo Adán, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un pollo vivo bueno de tributo perpetuo pagadero por el día de San Miguel de septiembre sobre unas casas en la Muela de dicha villa que confrontan con corral de Gaspar Brun y calle pública, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Gaspar Brun, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un pollo vivo bueno de tributo perpetuo pagadero por el día de San Miguel de septiembre sobre corral o patio, en la Muela de dicha villa, que confronta con corral de Domingo Adán, Juan Castán y calle, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Juan Berge, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un pollo vivo bueno de tributo perpetuo pagadero por el día de San Miguel de septiembre sobre una bodega sitia en la Muela de dicha villa, que confronta con dicha Muela, calle pública y monte, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Francisco Medina, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un sueldo de moneda jaquesa de treudo perpetuo pagadero por el día de San Miguel de septiembre sobre molino de pólvora, sitio en el término y huerta de dicha villa, a la partida Castell, el molino de harina que confronta con heredad de doña Teresa Lambán y acequia, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Francisco Medina, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor cincuenta sueldos jaqueses de treudo perpetuo pagadero por el día de San Juan de junio sobre una heredad llamada El Vergel, sitia en el término, a la partida el Prado camino de Foz, que confronta con heredad de dicho Peralta, Jerónimo Bernia y acequia, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Peralta, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un sueldo de moneda jaquesa de treudo perpetuo pagadero por el día de San Miguel de septiembre sobre un corral sitio en la Muela y subida del castillo que confronta con corrales de Juan Redolat y dicha subida. Y asimismo reconozco otro pollo pagadero por el mismo día sobre otro corral a la Muela que confronta con corral de Juan Dalmau y calle pública, que es el pollo que pagaba Roque Gil, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Francisco Medina, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un pollo vivo y bueno de treudo perpetuo pagadero por el día de San Miguel de septiembre sobre molino de pólvora, sitio en el término y huerta de dicha villa, a la partida Castell, el molino de harina que confronta con heredad de doña Teresa Lambán y acequia, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Josep Agut, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un pollo vivo y bueno de treudo perpetuo pagadero por el día de San Miguel de septiembre sobre un corral o patio arrimado a la calzada de la subida del castillo que confronta con calle pública y con dicha subida, a la dicha de Cornellá mayor, con los cargos de comisión.

Los dichos días, mes y año, Joseph Blasco, vecino de dicha villa, reconoció a la dicha Encomienda Mayor un pollo vivo de treudo perpetuo pagadero por el día de San

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