14 de abril de 1583 | Consejo de las Órdenes
Correspondencia entre don Alonso Enríquez y el Consejo de las órdenes.
Contexto e interpretación
El documento sitúa a Calanda en un momento de fuerte tensión política y social. La visita de la Orden de Calatrava no se limita a una inspección administrativa, sino que actúa como mecanismo de vigilancia sobre una comunidad local donde los nuevos convertidos aparecen descritos como grupo políticamente activo, económicamente relevante y sospechoso para las autoridades cristianas viejas y para la jerarquía de la Orden.
La pieza revela una doble preocupación. Por un lado, la supuesta influencia de don Francisco de Híjar sobre los principales dirigentes moriscos de la localidad, especialmente Blas Monferriz y Salvador de Macho. Por otro, el temor a una alteración del orden público mediante rumores, movilizaciones y un posible intento de atraer a una emboscada al capitán Rosales. Todo ello dibuja un escenario de desconfianza en el que la política local, la fidelidad a la Orden y la obediencia al Santo Oficio se entrecruzan de forma conflictiva.
Claves del documento
1. Liderazgo morisco local
Blas Monferriz y Salvador de Macho son presentados como jurados, hombres ricos y figuras de gobierno entre los nuevos convertidos de Calanda.
2. Red política exterior
La declaración insiste en los viajes a Madrid y en la relación directa con don Francisco de Híjar, a quien se atribuye capacidad de protección e influencia.
3. Choque de obediencias
El texto contrapone la obediencia debida al Santo Oficio y a la Orden con la lealtad personal hacia Híjar y sus consejos.
4. Alboroto y violencia
La supuesta estratagema para hacer salir al capitán Rosales muestra un clima de rumor, agitación colectiva y amenaza física.
Personajes citados
Fray Diego de Cisneros
Prior de Almodóvar y visitador general de la Orden de Calatrava en Aragón, Valencia y Montesa. Es la autoridad que impulsa la pesquisa.
Blas Monferriz
Jurado del año anterior. Aparece como uno de los principales dirigentes de los nuevos convertidos de Calanda y como enlace con don Francisco de Híjar.
Salvador de Macho
Jurado del año presente. Figura igualmente entre los hombres poderosos del grupo morisco y participa en la recaudación de los doscientos ducados.
Don Francisco de Híjar
Presentado como antiguo gobernador del partido y protector político de los nuevos convertidos, con promesas de retorno al gobierno y de amparo jurídico.
Capitán Rosales
Autoridad local enfrentada a los moriscos, vinculada al cumplimiento de órdenes y a la defensa de las preeminencias de la Orden.
Gaspar Méndez y Jerónimo Cros
Gaspar Méndez actúa como procurador fiscal; Jerónimo Cros, vecino de Alcañiz, es el testigo principal cuya declaración estructura la acusación.
Secuencia de los hechos
Transcripción del documento
Texto íntegro en caja de lectura
Nota al margen del Consejo de las Órdenes
En el lugar de Calanda, a 14 días del mes de abril de 1583 años, el muy ilustre señor doctor fray Diego de Cisneros, prior de Almodóvar, visitador general de la Orden de Calatrava en los reinos de Aragón y Valencia y Orden de Montesa, dijo que, a muchos días, que Blas Montse Ruiz, jurado del año pasado, y Salvador de Macho, jurado de este presente año, nuevos convertidos y más ricos que gobiernan el dicho lugar, íntimos amigos de don Francisco de Híjar, andan ausentes; y ahora ha venido a su noticia que andan muy alterados todos los nuevos convertidos del dicho lugar.
Van y vienen a la villa de Madrid a visitar al dicho don Francisco, porque les ha dicho y dice que andan buenos los negocios y se harán muy bien, y que les ha de favorecer de suerte que los nuevos convertidos vivan como quisieren, animándolos a que ninguna cosa que Su Majestad y el señor don Alonso Enríquez hicieren ha de valer ni aprovechar, porque él ha de venir por gobernador de esta tierra, como solía, y les ayudaría a pedir doscientos ducados que los dichos nuevos convertidos le han llevado.
Y ya andan muy contentos y regocijados con el favor que dicho don Francisco de Híjar les da, y que han dicho al capitán Rosales de esta tierra y del reino por qué hace lo que manda el Santo Oficio de Zaragoza contra ellos, y que no han de obedecerle como mayordomo del Comendador Mayor ni guardar las preeminencias de la Orden, sino lo que don Francisco de Híjar les aconsejare y mandare.
Con lo cual están muy alborotados y desasosegados, y porque conviene al servicio de Dios Nuestro Señor y sosiego y bien de esta república haber información de los susodichos para lo presentar ante Su Majestad como administrador perpetuo de la dicha Orden y señoría de su Real Consejo de las Órdenes, mandó recibir juramento de los dichos testigos que para ello se presentaren.
Presentó a Gaspar Méndez, cristiano viejo, vecino de dicho lugar, que está de presente ante mí, Juan López de Zubizarreta, escribano de Su Majestad y de la dicha visita; y al cual dicho Gaspar Méndez, para este efecto, el dicho señor visitador general creó y nombró por procurador fiscal, y le dio poder cumplido en forma cual en tal caso se requiere; y así lo proveyó y mandó, y firmó de su mano.
El doctor fray Domingo de Cisneros.
Ante mí, Pedro López de Zubizarreta.
Nota con mucho secreto
Después de lo susodicho, en el dicho lugar de Calanda, este día, mes y año susodichos, ante mí, el dicho escribano, el dicho Gaspar Méndez presentó por testigo, para averiguación de lo contenido en los dichos pedimentos, a Jerónimo Cros, cristiano viejo, vecino de la villa de Alcañiz y consejero de la villa, estante en este lugar al presente.
Del cual yo, el presente escribano, tomé juramento en forma debida de derecho; y habiendo jurado, prometió decir verdad, y ser de edad de cuarenta y seis años, poco más o menos. Y siendo preguntado del tenor del dicho pedimento, dijo que conoce a los dichos nuevos convertidos de este dicho lugar de muchos años a esta parte, porque es continuo testigo en su lugar y otros, por no estar más de dos leguas de Alcañiz, de donde es vecino; y los ha tratado y comunicado, y no es pariente de ninguno de ellos ni le toca en cosa alguna.
Y lo que sabe acerca de lo contenido en dicho pedimento es que sabe por cosa cierta que los dichos Blas Monferriz y Salvador de Macho andan ausentes muchos días, y que son de los que gobiernan este lugar entre los nuevos convertidos, y que son íntimos amigos del dicho don Francisco de Híjar, gobernador que ha sido de este partido, porque este testigo los ha visto tratar y comunicar, y es pública voz y fama que han comido juntos muchas veces.
Y asimismo sabe por cosa cierta, porque lo ha oído por público y notorio en Alcañiz y en este lugar, que el dicho Blas Monferriz ha estado en la villa de Madrid, y que se dice que está allí escondido en compañía de don Francisco de Híjar; y van y vienen los nuevos convertidos de este lugar a servirle en lo que ha menester.
Y que el dicho don Francisco de Híjar les decía que andaban buenos los negocios, y que había de volver a su gobierno, y que no valdría nada lo que los visitadores generales mandasen, y que pondría leyes a gusto de los nuevos convertidos para que viviesen como quisiesen; con lo cual están muy contentos.
Y asimismo es público y notorio que el dicho Blas Montse Ruiz y don Francisco han avisado a Salvador de Macho que hiciesen un ruido sobre un caso pasado para que saliese el capitán Rosales y le matasen. Y que vio este testigo por vista de ojos que ayer miércoles por la mañana hubo grandísimo alboroto en este lugar, con gritos de los moriscos diciendo: “¡Ayuda del Rey, que han muerto…!”.
Y como el capitán Rosales no quiso salir por temor de que lo matasen, subieron algunos moriscos al castillo pidiendo ayuda; y uno llamado Luis Ferrer, o Tijeras, morisco nuevo convertido, hombre soberbio y de mala vida, sacó una daga y dijo al capitán Rosales que, si no bajaba, él mismo haría justicia.
Y que luego el capitán y la justicia mandaron prenderlo y meterlo en la cárcel, y echaron espías, y se halló que todo había sido ruido fingido para provocar al dicho capitán.
Y asimismo sabe este testigo que don Francisco de Híjar les ayudó a pedir doscientos ducados para sus gastos, y que Salvador de Macho procuró cobrarlos del panadero del lugar, llamado Carlos Larosa, quien respondió que solo los daría con carta de pago.
Y que, en suma, el dicho don Francisco de Híjar, Salvador de Macho y Blas Monferriz tienen a los dichos nuevos convertidos muy inquietos y alterados, y que sería mejor que nunca le hubieran conocido, porque los ha llevado a gran perdición.
Nota editorial
Esta página ha sido concebida con un formato divulgativo de estilo GREC, combinando una síntesis interpretativa con la reproducción íntegra del texto facilitado. La presentación busca hacer accesible el documento sin perder su densidad histórica, mostrando tanto el contexto político como la literalidad de la declaración.
Para citar o reutilizar este contenido en publicaciones, materiales didácticos o soportes digitales, debe mencionarse expresamente al Grupo de Estudios Calandinos (GREC) como entidad editora de la presente adaptación web.