Excesos de la tropa (1837)
ZARAGOZ A 25 de junio. — Orden general del 21 de junio de 1837 en Alcañiz. =Art . 1º
E l escandaloso comportamiento observado en Calanda por la compañía de cazadores del regimiento provincial de Burgos, su desenfreno, falta de subordinación y obediencia, han determinado al Exmo. Sr. general en gefe a disolverla, y reorganizándola con soldados de otra que, por su buena conducta, se hayan sido merecedores á una distinción que los otros han mancillado.
Al mismo tiempo que ha dispuesto que con la mayor premura se forme la correspouniente causa para que un pronto castigo recaiga sobre los culpados, los oficiales de esta compañía que por su indolencia ó falta de carácter no han sabido sostener el orden en ella, quedan suspensos de sus empleos, y presos en su castillo hasta que el fallo de la causa decida definitivamente su suerte.
S. E. espera que no se repetirán sucesos de esta especie en las tropas que tiene el honor de mandar, y que no volverá á verse en el caso de dictar mas providencias que aunque le son sensibles las llevará efecto con todo el peso de su autoridad.
LO OCURRIDO
El Provincial de Burgos entra a formar parte de la guarnición del castillo de Calanda en 1836. La guarnición se limita a una compañía mientras que el resto del regimiento opera en el reino de Valencia persiguiendo a las gavillas carlistas. A lo largo de las rotaciones pernoctan en el castillo la 3º y la 6º compañía, llas compañías de cazadores y también de granaderos; todas perderán a varios de sus hombres en los enfrentamientos con los carlistas.
Los sucesos de Calanda serán juzgados ante un Tribunal de Guerra en 1843. Tribunal ante el cual comparecerán el Sargento Mayor, Luis Ruiz de Benivití, acusado de abusos de autoridad en el periodo que alcanzó el cargo de Comandante de Armas de la villa. También comparecen el teniente Antonio González ceballos, el ayudante Juan Moreno y el subteniente Juan Barrera.
Los jueces dictaminan sentencia a favor del Sargento Ruiz, le absuelven de todas responsabilidad. Los demás oficiales y suboficiales, aquellos que denunciaron a Ruiz, son condenados a dos meses de prisión en un castillo. A González se le reprocha no haber entregado el mando a tiempo a Ruiz, A Moreno de faltar al respeto al Comandanted e Armas, a Barrera de mentir en su declaración. Ordenando al capitán Peralta cumpla con la sentencia sin «dar otro giro».
Lo ocurrido fue un enfrentamiento entre oficiales a la hora de asumir el relevo en la comandancia del Castillo. La negativa de González a entregar el cargo a Ruiz, la actuación de Moreno alentando el conflicto entre ambos, supusieron, posiblemente, una reación airada de los hombres de la compañía de Cazadores. La defensa de los cazadores en favor de su Sargento fue denunciada ante el Comandante General de Aragón como un motín, por González, Moreno y Barrera.
La sentancia absolutoria de Ruiz incluirá la anulación del retiro forzoso promugaldo en 1837, el pago de la soldada devengada y el ofrecimiento a reincorporarse en el Cuerpo. Para lo jueces quedó claro de que Ruiz había sido víctima de una maquinación orquestrada por un grupo de oficiales.