La Casa de Cultura Víctor Romero . Antiguo Convento de los Capuchinos

En Arte
14/04/2021
7 min lectura
Convento de los Capuchinos (Carlos Conesa Alfranca)

Le couvent des Capucins


The Capucin’s House

Autoría: Daniel Aguilar Sanz

Ya en la década de 1750, los padres de la Orden Capuchina buscaban un emplazamiento para fundar una casa conventual en Calanda. En un primer momento, estimaron ocupar la fundación femenina de Carmelitas Descalzas, que doña Sabina Maura había intentado impulsar aneja al templo del Pilar (ocuparía el actual espacio de la casa parroquial y otros aledaños). A su muerte, se paralizaron las obras por lo que las carmelitas nunca llegaron a Calanda.

Este interés en este emplazamiento es lógico, pues había un convento a medio construir con el consiguiente ahorro en costes de obra, estando además anexo al Pilar. Esto permitiría a los frailes tener un templo destacado donde realizar el culto divino, además de atender a los numerosos fieles y peregrinos. Por razones que aún se desconocen se desestimó esta localización.

Una década después en 1760 se produjo la fundación capuchina en su emplazamiento definitivo, que se ha mantenido hasta nuestros días. Esta fue en un pequeño cerro distante unos cientos de metros de la localidad, conocido por aquel entonces como las peñetas. Esta obra fue patrocinada por D. Antonio Solanas y Dña. María Jimeno, naturales de Calanda aunque residentes en Zaragoza. Estos aparecían retratados sosteniendo entre sus manos el edificio como donantes el convento, en un cuadro que colgó de las paredes de la sacristía parroquial hasta 1936. Para festejar la fundación y establecimiento de los frailes la poetisa Sor Luisa Herrero, compuso un dance en honor de San Miguel y el Santísimo Sacramento.

Poco sabemos acerca del primitivo aspecto de este convento. Según cita Mosén Vicente en sus Apuntes, era el mejor convento capuchino de la provincia. Estaba dedicado a San Antonio de Padua, teniendo una iglesia muy capaz de tres naves. Entre sus capillas destacaba la dedicada a San Serafín, por sus dimensiones y suntuosidad. La comunidad estaba compuesta por doce frailes sacerdotes, 1 corista, 4 legos y 4 donados, formando en total un grupo de 21 personas.

Por un acuerdo de 1767, los religiosos sacerdotes se enterraban en propio convento y el resto en el cuarto del Santísimo Sacramento de la Parroquia. Por cuarto debe entenderse algún espacio propio de la cofradía en el cementerio parroquial, pues según diversas visitas pastorales en la iglesia calandina no se realizaban enterramientos en el interior de esta, por no poseer nadie los derechos legítimos para ello.

En 1835, tras solamente trascurridos 85 años de la fundación el convento fue desamortizado, siendo comprado ese mismo año por el concejo de la villa. Comenzó para la construcción un periodo asociado al abandono, así como a diferentes usos que no garantizaron su conservación. Parte de sus bienes pasaron a la Parroquia, al Pilar y a las ermitas de San Blas y Santa Bárbara, como por ejemplo el retablo de la Purísima.

En 1912, a cargo de D. Joaquín Fortón y Dña. Justa Cascajares, el convento fue rehabilitado para uso religioso. Esta reforma cambió sustancialmente el aspecto de la construcción, como la reducción del templo de tres naves a una sola, entre otras. Reformado el convento pasaron a habitar en el mismo los padres carmelitas. El 24 de noviembre de 1911 se bendijo la nueva capilla del Santísimo y se celebró la primera misa por el padre Gerardo de la Asunción. El 19 de julio de 1912 se bendijo la nueva iglesia ya terminada al completo por el Padre Provincial Fray Bernardino.

Poco duró esta fundación, abandonando el convento los carmelitas el 12 de noviembre de 1921. Durante este periodo corto pero intenso, fue estrecha la relación de los carmelitas con la localidad. En el antiguo retablo de Santa Ana de la parroquia, la imagen titular fue sustituida por la Virgen del Carmen, fundándose además su correspondiente cofradía. Se colocaron además otros dos retablos, el de Santa Teresa y el de San José, santos propios de la orden. El cuarto domingo de cada mes se realizaban solemnes cultos a la Virgen del Carmen, en colaboración con la asociación del Niño Jesús de Praga, devoción también característica del Carmelo. Su participación en la vida religiosa calandina se hacía patente con su presencia en procesiones como la del Corpus, sepelios etc. Establecieron además algunas escuelas de primera enseñanza para los más pequeños.

Profesores y alumnos de la Escuela Apostólica.

En 1921 pasa a los Padres Dominicos que el 8 de septiembre de 1925 abren en este convento su Escuela Apostólica, que hasta entonces había estado establecida en Solsona (Lérida). Durante la inauguración estuvieron presentes las autoridades locales, presidido el acto por el Rvo. Padre Provincial fray Narciso Salazar, así como fray Luis M. Batlle, fray Jacinto Ignacio Serrano, fray Antonio Huguet y fray Jesús Pascual. Asistieron como no podría ser de otro modo los donantes del convento, D. Joaquín Fortón y Dña. Justa Cascajares, propietarios del inmueble.

Llegada la Guerra Civil y previendo la comunidad el peligro se disolvió el 27 de julio de 1936, quedando dispersos por la zona. Fueron inmediatamente detenidos y martirizados el día 29 de julio en la carretera de Alcañiz a unos cinco Km de la localidad. En este emplazamiento se encuentra hoy en día un sencillo monumento que perpetua su memoria. Fueron: Lucio Martínez Mancebo (34 años), Antonio López Couceiro (65 años), Felicísimo Díez González (27 años), Saturio Rey Robles (27 años), Tirso Manrique Melero (59 años), Gumersindo Soto Barrios (65 años), Lamberto de Navascués y de Juan (25 años). Junto a este grupo fue también martirizado Mosén Manuel Albert, último capellán del Pilar.

Días más tarde, dos frailes que habían conseguido salir del pueblo antes de la detención y pretendían llegar a Zaragoza, fueron detenidos en Castelserás. Allí fueron martirizados junto al sacerdote local. Fueron: José María Muro Sanmiguel (30 años) y Joaquín Prats Baltueña (21 años).

El 11 de marzo de 2001 fueron beatificados por Juan Pablo II, celebrándose su memoria litúrgica el 29 de julio.

Foto de grupo, tomada en 1931, en la segunda fila los mártires calandinos.

Pasada la contienda civil, se restableció la comunidad que estuvo activa en la localidad hasta 1950, cuando el convento fue abandonado definitivamente por la vida religiosa.

Desde entonces el edificio pasó a tener diversos usos, como residencia para los trabajadores de la Central Térmica de Andorra, granja, Instituto de Secundaria de forma temporal… Finalmente en 1990, el Ayuntamiento de la localidad se hizo cargo de este, rehabilitándolo para Casa de Cultura, por lo que se terminó de desfigurar la configuración espacial original.

El 4 de septiembre de 2008, fue declarado BIC, Bien de Interés Cultural, publicándose el 24 de septiembre en el Boletín Oficial de Aragón. Esta declaración le otorga el merecido reconocimiento por su importancia histórica y artística, siendo BIC el nivel más alto de protección que otorga el Gobierno de Aragón.

El 14 de diciembre de 2017, fue tristemente asesinado el hijo de Calanda Víctor Romero, Guardia Civil en acto de servicio. La villa en homenaje, le puso su nombre a este edificio, denominándose desde el 14 de diciembre de 2018, Casa de Cultura Víctor Romero.

Convento (1930)

© 2019 Grupo de estudios Calandinos.
© 2021 Textos y fotografías, sus autores.

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