El castillo de Calanda.

07/10/2020
9 min lectura

Durante el mes de agosto de 2020, el GREC ha tenido la oportunidad de visitar las obras de acondicionamiento del castillo de Calanda y de conversar con el arqueólogo José Antonio Benavente acerca del potencial del yacimiento. Redescubierto en 1997, convertido en Bien de Interés Cultural (BIC) en 2006, la actuación llevada a cabo este verano supone la cuarta campaña de recuperación del conjunto.

Los orígenes e historia

Los orígenes del Castillo de Calanda remontan al período andalusí, a los siglos X y XI.  El hisn de Qalanna – el hisn es una tipología de castillo andalusí, Qalanna es el topónimo islámico de Calanda-, formaba parte de una red de fortalezas establecidas a lo largo del río Guadalope que se apoyaba en los castillos Foz Calanda, Castelserás y Alcañiz el viejo. Las autoridades andalusíes vieron en el promontorio que dominaba el valle del Guadalopillo y del Guadalope un espacio ideal dónde asentar una fortaleza que simbolizara el poder que ejercía sobre el territorio. Los hisun solían construirse en lugares aislados de altura relativa y a poca distancia de los núcleos de población; la muela, cercana al asentamiento de Al-Balat  (el poblado), combinaba una buena protección natural y un fácil acceso a los habitantes del entorno. El lugar era escarpado y rodeado de cortados en varios de sus flancos, para transformarlo en un hisn bastó con cerrar el recinto con una muralla y dejar abierto un portal en la vertiente más suave. La fortaleza fue proyectada como un espacio con capacidad suficiente para acoger en caso de peligro tanto a la población como a su valor más preciado: el ganado. Con el paso del tiempo, a medida que iba despoblándose el asentamiento de Al-Balat, fueron asentándose en las faldas del castillo un núcleo de casas-habitación que conformarían posteriormente la actual Calanda.

En el siglo XII el avance en dirección a la Tierra Baja de las huestes cristianas convirtió el hisn de Qalanna en uno de los principales baluartes defensivos de la Taifa de Saraqusta.  Calanda cayó finalmente en poder de Alfonso II en 1167, su dominio se trasladó a la casa de Alagón y recayó en el siglo XIII en manos de la Orden militar de los caballeros de Calatrava.

A lo largo de la Baja Edad Media los Comendadores de la Encomienda Mayor de Alcañiz impulsaron reformas en el interior de la fortaleza levantando varias dependencias:  destinadas al almacenamiento de los tributos cargados sobre los habitantes del lugar. La obra arquitectónica más relevante fue, sin lugar a duda, la edificación junto a la torre principal de la iglesia de la Magdalena.

Entre los personajes que asumieron el preciado cargo de alcaide del castillo destacaron entre los siglos XIV y XVII las figuras del moro Abengail (1316), del Capitán Andrés de Rosales (1569-1590) y de Pedro Tomás de Cascajares (1655-1665).

La desaparición en el siglo XVIII de la figura del alcaide significó el paulatino abandono del castillo. El estallido de la Primera Guerra Carlista en 1834 devolvió al castillo su función militar convirtiéndole en el acantonamiento de las fuerzas isabelinas. En abril de 1838, la milicia liberal y el Provincial de Burgos, parapetados tras los muros del castillo, resistieron durante tres días al embiste de las fuerzas carlistas, rindiéndose finalmente cuando el fuego de artillería hubo reducido la fortaleza a un montón de escombros.

Finalizada la contienda, a partir del año 1855, desde el ayuntamiento se planteó la necesidad de recuperar del espacio ocupado por el castillo, proyectando la construcción en el altozano las escuelas de primera enseñanza de la villa, función que perdurará hasta los años setenta del siglo XX.

ARQUITECTURA

El castillo es un recinto abierto de forma trapezoidal que encierra un complejo de estructuras adaptadas a la morfología del terreno, dentro del cual se aprecian dos niveles bien diferenciados: el superior e inferior.

La zona A es el punto más elevado del cerro, es el lugar donde se edificó la torre del castillo. el patio de armas y la iglesia de la Magdalena.

A finales del siglo XVI, los visitadores Torrellas y Merlo dejan constancias de las reformas encargadas por el Andrés de Rosales, alcaide del castillo de Calanda, en 1584 y 1588.

Se le pasan un cuenta 484 sueldos y 6 dineros Pedro Antón Tello y Antón Arnal por subir al castillo 323 varas de piedras sillares a 18 dineros cada una mostró cuenta de Pedro Simón de Jaime. En Calanda a 23 de octubre de 1588.

Se pasan cuenta 102 sueldos y 8 dineros jaqueses que Pedro Pandemia, pedrero, por 154 piedras y 2 galgas y pico que aderezo a 8 dineros cada una. Muestra carta de pago signada de Jaime Sos notario en Calanda 23 días de octubre de 1588.

 Se pasan cuenta 36 sueldos y dineros que pago a Domingo Geriot, cantero, por picar 205 varas de piedra, a 8 dineros cada vara. Monstró carta de pago signada de Jaime Sos notario. En Calanda a 24 de octubre de 1588.

Se pasan en cuenta 640 sueldos que pago a Juan Monreal y Miguel Rico labradores por allanar la plaza del Castillo y derrocar una tapias viejas. Mostró carta de pago signada de Jaime Sos notario. en Calanda en postreros de octubre de 1588.

 Se le pagan en cuenta 240 sueldos que pago a Juan de Tolosa , cantero por labrar 24 almenas. Mostró carta de pago signada por Jaime Sos en Calanda en postreros de octubre de 1588.

Se reciben y pasan en cuenta 3015 sueldos y un dinero que dio por gastados en maestros y peones y agua y otras maniobras desde 9 de abril de 1584 hasta el 18 de junio del dicho año, en las obras del dicho castillo como lo mostró en gastos de por menudo en los dichos días, en 20 hojas escritas.

 Siguiendo las dichas cuentas por los señores visitadores con derecho a capitán Rosales y Aragón en 18 de marzo del dicho año, le pasaron en data y descargo 7754 sueldos y 4 dineros por cuenta y memorias pues menudo escrito en 11 hojas y mandamiento de papel que quedan rubricadas por mandamiento de los dichos visitadores pendientes yo por gastado en jornales de maestros y peones y agua y preparamientos en las obras Castillo necesario desde el 26 de junio del 80 tía 8 hasta 23 de julio de dicho año.

El área B, la más amplia, ocupa el nivel inferior y presenta una pendiente orientada hacia el sureste. Las obras de desescombro han sacado a la luz la presencia de un entramado de cuadras y almacenes.

El muro Sur sufrió a inicio del siglo XXI un desprendimiento en el cual se perdió la parte superior de la muralla y las únicas ventanas que perduraban hasta la fecha. Las fotografías tomadas anteriormente a la caída de parte del recinto muestran cómo se solapan dos periodos constructivos, siendo el superior de una técnica más acurada.

En el área C es la que presenta mayor interés arqueológico, es ahí dónde se hallan los estratos pertenecientes a los periodos bajomedieval y andalusí. El aljibe y una bodega anexa son los espacios arquitectónicos en mejor estado de conservación del conjunto. Destacan la calidad de los aparejos empleados y la presencia de dos figuras zoomorfas grabadas sobre los vierteaguas del aljibe. Junta a esas estancias se encuentra un profundo pozo de origen andalusí que alcanza posiblemente el nivel freático de la acequia,

Las fuentes documentales

El estudio de las fuentes escritas ha permitido al GREC referenciar la presencia de los espacios que fueron destruidos en 1838. Sabemos que las puertas del castillo estaban defendidas por unas barbacanas, que tras la puerta principal se hallaban unos caños donde se depositaban los utensilios necesarios a la fabricación del vino, y que en ese mismo nivel se hallaba una sala que se empleaba como cocina. La torre situada en lo alto de la muela dominaba el patio de armas, en el centro del mismo se situaba la cárcel y, adosada a la muralla, se levantaba la iglesia de la Magdalena, lugar de peregrinaje de los vecinos de Castelserás.

En el área situada en contrabajo de la puerta principal – la puerta del carro – las estancias estaban ordenadas entorno a un camino que bajaba hasta la puerta del conejar. Bajo el camino de guardia que rodeaba la muralla, se encontraban las caballerizas y demás zonas de almacenamiento.

La proyección del castillo como vector del desarrollo turístico.

La actuación de reforzamiento y limpieza realizadas en el verano de 2020 supone un gran paso adelante en la puesta en valor del yacimiento.  Conseguir que nuestro castillo se convierta en uno de los principales referentes turísticos del Bajo Aragón, necesitará de recursos y de un buen asesoramiento arqueológico. El día que, por fin, podamos deambular entre las calles del castillo, ese día culminará uno de los mayores desafíos culturales a los cuales se ha enfrentado Calanda.

Bibliografía y fuentes documentales:

– ALLANEGUI Y LUSARRETA, Vicente, Apuntes históricos sobre la Historia de Calanda, Calanda / Teruel, Ayuntamiento de Calanda / Parroquia de la
– GARCÍA MIRALLES, Manuel, Historia de Calanda, Valencia, 1969.
– MADOZ, Pascual, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Madrid, 18¬45-1850.


DOCUMENTOS:

Archivo Histórico de Protocolos de Alcañiz

Autoría:

FOTOGRAFÍA: Manuel Conesa Jarque

Texto y planos: Lorenzo Gasca Castán,


© 2019 Grupo de estudios Calandinos.
© 2019 Textos y fotografías, sus autores.

Impactos: 29

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *