Casa Fortón-Cascajares.

04/01/2020
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Palais Forton-Cascajares

Palais datant du 18ème siècle, rénové à la fin du 19ème siècle, puis entièrement restauré dans les années 1990 pour abriter l’innovateur Centre Buñuel Calanda (CBC), un musée et un espace culturel dédié au grand cinéaste Luis Buñuel originaire de Calanda.

Le bâtiment, destiné initialement à accueillir la demeure de la famille Cascajares, présente trois façades, avec une décoration dans laquelle ont retrouve des détails inspirés du style populaire, mêlés à des touches de style classique qui recherchent l’équilibre de la composition. Parmi les éléments architecturaux à remarquer, nous citerons les grilles des fenêtres de style moderniste aux motifs floraux et, à l’intérieur, la cage d’escalier.

Le Palais prend le nom de Fortón-Cascajares suite au mariage de Joaquín Fortón et Justa Cascajares, tous deux appartenant à des familles importantes et influentes. Durant le XXème siècle le Palais fit fonction d’école religieuse puis de maison paroissiale. Depuis 1998, le palais Fortón-Cascajares assume les fonctions touristiques et culturelles propres au CBC.


Forton-Cascajares Palace

Autoría: Esther Royo

Palace originating from the eighteenth century but completely renovated in the late nineteenth century. It was completely restored in the 1990s to host the innovative Buñuel Calanda Center, a museum and cultural space dedicated to the great filmmaker.

The building, originally intended for housing, has three facades, with a decoration in which the airs of popular architecture are intermingled, added to details of classicist cut, seeking the compositic balance, typical of the academic tastes of the nineteenth century. Also noteful are the ironwork with floral motifs of modernist style, following the fashions of the European bourgeoisie of the early twentieth century. While the domestic facade that overlooked the courtyard, on the contrary presents a splendid open fallery, of great Aragonese tradition, as well as the cantilevered wooden eaves on which the roofs are peeked out of two waters of Arabic tile.

Inside, although greatly modified for its multiple uses over the years and for its adaptation to its current uses, still retains the original box of the ladder, where the modernist floral motifs are reproduced again. The rest was completely modified by the restoration designed by the architects Javier Álvares and Mariano Trallero.

The origin of the building is the eighteenth century, when other houses are built along Mayor Street, making this road, the main and stately artery of the population.

The house takes the name of the marriage formed by Joaquín Fortón Zazurca and Justa Cascajares Santapau (granddaughter of the Barons of Bárcabo and great granddaughter of the Marquises of Nibiano), both belonging to important families.

The Fortons were an influential lineage of Huesca, and Cascajares had great relevance to the history of Calanda during the eighteenth and nineteenth centuries, where senators, deputies, senior ecclesiastical positions (including a cardinal) or military abound. This building represents the union of these two relevant families.

After the donation of the building by the Fortón-Cascajares family to the religious of the Order of Santa Ana, who already ran the town´s hospital, the palace was converted into a women´s school, a function it had for several decades. Subsequently, it was used as a parish house, until the last years of the twentieth century, when the exterior was completely restored and modified the interior to give it the cultural and tourist uses that it currently has.

Finally, it should be noted that the Government of Aragón, in 2002 declared Casa Fortón Cascajares as a Well Catalogued of the Aragonese Cultural Heritage, as a sign of the importance of the building within the urban structure of Calanda.


Descripción

Dibujo: Amadeu Andrés García

Autoría : FRANCISCO APARICIO AGUERRI

Edificio originario del siglo XVIII, su aspecto actual se debe a una profunda reforma sufrida en el último tercio del siglo XIX. A parte, sus diferentes usos a lo largo del siglo XX hicieron que sufriera otras modificaciones, hasta que fue totalmente restaurado su exterior y modificado su interior para ubicar el Centro Buñuel Calanda.

El palacio, destinado originalmente a vivienda, cuenta con tres fachadas, decoradas en estilo híbrido, en los que se entremezclan los aires de la arquitectura popular de tradición local, sumados a detalles ornamentales de corte clasicista, creando una estructura ordenada y buscando el equilibrio compositivo propio de los gustos académicos del siglo XIX.Las labores ornamentales que despliegan las rejas y barandillas de las fachadas públicas muestran motivos florales de estilo modernista, siguiendo las modas de la burguesía europea de comienzos del XX, mientras que la fachada doméstica que daba al patio, por el contrario presenta una espléndida galería abierta, de gran tradición aragonesa.

Esta construcción también plasma al exterior otras características esenciales de la arquitectura aragonesa, como es el caso de los aleros de madera en voladizo sobre los que se asoman las cubiertas a dos aguas de teja árabe.

El interior, como se ha dicho, ha sido totalmente reformado para ubicar el Centro Buñuel Calanda, pero se ha conservado la caja original de la escalera, donde vuelven a reproducirse, especialmente en la rejería, los motivos florales de estilo modernista que también se dan al exterior.Su distribución interior actual, muy diferente a la original, es fruto de la restauración que se llevó a cabo en los últimos años del siglo XX por los arquitectos Javier Álvarez y Mariano Trallero para acoger el museo y centro cultural dedicado a Luis Buñuel. En la memoria de la restauración, los propios arquitectos hacen constar que la elección de este espacio para instalar el centro dedicado a Buñuel es más que apropiada, puesto que esta casa es representativa de una edilicia que ha ido dejando su huella en el Casco Histórico de Calanda, formando un repertorio que contiene una amalgama de épocas y de estilos, desde los lenguajes cultos a la tradición local, que a lo largo de los años han ido añadiendo pinceladas al espacio urbano, que este aragonés universal conoció y que quiso proyectar al mundo cuando en sus obras evocaba su tierra.


El interior que podemos observar en la actualidad está dividido en varios espacios bien diferenciados:
En la planta baja se ubica la tienda-oficina de turismo y la sala de exposiciones temporales. Además la entrada principal del edificio ha pasado desde la calle Mayor al jardín (antiguo patio trasero) que da a las calles Santa Ana y Hospital. En el jardín se ubica el busto a Buñuel del escultor aragonés Iñaki Rodríguez.
En la planta primera se distribuyen los distintos espacios que componen la exposición permanente sobre Buñuel: biografía, álbum sobre su vida, sala del subrealismo, filmografía y sala de proyecciones.
La planta segunda acoge el salón de actos, la mediateca y espacios para administración, igual que el espacio bajo al cubierta. Es decir, que la distribución actual se ha adaptado a su uso como museo y centro cultural.

HISTORIA

El origen de este palacio, como se ha dicho, hay que buscarlo en el siglo XVIII, al igual que otros grandes caserones ubicados en la Calle Mayor, convertida ya en esa época en la arteria principal, y señorial, de la villa, que durante los siglos XVII y XVIII se expandió hacia el portal de Valencia (el Humilladero). Podemos encontrar muestras de esta expansión en los grandes caserones construidos por la élite económica calandina en este vial que une la Plaza de España y la ermita del Humilladero. Sin duda, uno de sus principales exponentes es el edificio que nos ocupa.


Este edificio es conocido como casa Fortón-Cascajares. Una de las dos ramas, los Cascajares, ha formado parte, desde al menos el siglo XVIII, de la parte más elevada de la pirámide económica y social de la sociedad calandina. Incluso alguno de sus miembros destacó en cargos de relieve en la administración regional y estatal, como Francisco Cascajares, juez criminal en la Audiencia de Barcelona y oidor de la de Zaragoza. También destacaron, al igual que otras sagas familiares de la localidad, en la carrera eclesiástica, con acceso a importantes cargos, como Jacinto Cascajares, canónigo en Zaragoza y vinculado a la creación del Convento de Capuchinos de Calanda (actual Casa de Cultura). Seguramente, el poder local de esta familia tiene su origen en la nueva oligarquía aparecida con la victoria borbónica en la Guerra de Sucesión, ya que acarreó importantes consecuencias sobre la política local al alterar la composición de la minoría dirigente, tras la toma de la villa por las tropas de Tilly en 1705.

El poder de esta familia, (propietarios del caserón de la Plaza de la Hoya) se mantuvo durante todo el siglo XIX. Así, en 1861 dos Cascajares, Agustín y Felipe (padre e hijo), eran los dos mayores propietarios de fincas de la localidad, aparte de poseer molinos aceiteros y harineros y un importante número de cabezas de ganado. A parte, miembros de esta familia destacaron en el ámbito eclesiástico (Cardenal Antonio María Cascajares Azara) o militar (Joaquín María Cascajares Azara). También destacaron en la política nacional, iniciando la tradición política familiar Francisco Cascajares Bardají (hermano de Agustín, barón de Bárcabo), que fue elegido diputado en 1843. Su sobrino Félix Cascajares Azara continuó la saga familiar y fue diputado en 1858. Le siguieron sus hermanos: Manuel como diputado en 1865 y 1869 y senador en 1871, y Felipe como senador en 1877 y 1879. En total, en el periodo comprendido entre 1843 y 1879, estos cuatro integrantes de la familia Cascajares acumularon cinco actas de diputado y tres de senador, así como diversos puestos en la Diputación Provincial.


Uno de ellos, Felipe Cascajares y Azagra, uno de los hijos de los Barones de Bárcabo (Agustín Cascajares Badají y Catalina Azara Mata), se casó con una miembro de la familia Santapau. De este matrimonio nació Justa Cascajares Santapau, que a su vez contrajo matrimonio con Joaquín de Fortón y Zuzurca durante el último tercio del siglo XIX. Los Fortón son un importante linaje de origen altoaragonés, con especial influencia en localidades como Monzón, Alfántega o Binaced. Durante los siglos XVIII y XIX miembros de esta familia ostentaron importantes cargos administrativos en las ciudades de Huesca, Barbastro y Zaragoza. El Fortón que nos ocupa, Joaquín, era hijo de los montisonenses Rafael Fortón y Ferrer e Isabel Zazurca Balonga, heredando el casal de los Fortón de Monzón y Binaced. Casó, como hemos dicho, con Justa Cascajares, que además de nieta de los Barones de Bárcabo era bisnieta de los Marqueses de Nibbiano.Fueron, sin duda, este último matrimonio, compuesto por Joaquín de Fortón y Justa Cascajares, los responsables de la reedificación del edificio que nos ocupa, dándole el aspecto exterior actual, que como hemos dicho, mezcla elementos modernistas con arquitectura de tradición local.

Este matrimonio compró y reformó el antiguo convento de San Antonio de Padua, que perteneció a los Capuchinos (actual Casa de Cultura “Víctor Romero”) para que se instalaran en él los Carmelitas Descalzos, orden a la cual pertenecía su hijo. Esta orden estuvo en Calanda de 1912 a 1921.La descendencia de este matrimonio fueron: Pedro Tomás, carmelita descalzo asesinado en los acantilados del Garraf de Barcelona durante la Guerra Civil de 1936 a 1939 y protagonista de la biografía Rasgos de una vida ejemplar y una muerte gloriosa, escrita por Cándido Rincón; y Catalina (1889-1954), que contrajo matrimonio con Diego Martínez del Peral y Sandoval, Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, del Real Cuerpo de Hijosdalgo de Madrid, Marqués de Valdeguerrero y Conde de Buenavista Cerro, abogado, quienes tuvieron nueve hijos.
Doña Catalina Fortón Cascajares, aunque no vivió en Calanda, siguió siendo una de las principales propietarias de la localidad. Así, en la década de los años 1930 es, con diferencia, la mayor contribuyente de Calanda, puesto que sigue ocupando en 1941. Unos años después, en la década de 1950, aparece como la cuarta propietaria de fincas agrícolas del término municipal.

La familia Fortón Cascajares donó el edificio que nos ocupa a las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, que llevaban establecidas en la localidad desde 1889, regentando el Santo Hospital de la localidad y la que, durante muchos años fue la tercera escuela de la localidad (las otras dos eran municipales). Gracias a la donación de este edificio, la congregación religiosa pudo ampliar sus instalaciones (el viejo Hospital está a escasos metros), ubicando en el palacio su colegio para niñas, donde se encargaban de la formación de muchas niñas de la localidad. Además, realizaban una labor de caridad a favor de los más desfavorecidos, con actos como las veladas teatrales navideñas en el salón del colegio, cuyos ingresos se destinaban a la compra de géneros para el Hospital.En el año 1971, debido a las nuevas leyes educativas, las hermanas abandonan la localidad (volverán entre 1994 y 2005 para regentar la Residencia de Ancianos “Milagro de Calanda”), pasando el antiguo Palacio Fortón-Cascajares a ser Casa Parroquial y vivienda del cura. Durante algún año, debido a las carencias de los edificios escolares, la Parroquia cedió aulas de este edificio para acoger algunos cursos. También era el lugar donde se impartía la catequesis y donde la Parroquia realizaba muchas de sus actividades.

Así llegamos hasta el final de la década de 1990, cuando gracias a una permuta, las instalaciones de la Parroquia se instalan en la actual Casa Mosén Vicente Hostaled, en la Plaza del Pilar, y el Ayuntamiento adquiere el Palacio Fortón-Cascajares para restaurarlo y ubicar en él el actual Centro Buñuel Calanda y la Oficina Municipal de Turismo.


Por último, el 21 de octubre de 2002, el Boletín Oficial de Aragón declara al Palacio Fortón-Cascajares de Calanda Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, segundo nivel de protección (solo por detrás de Bien de Interés Cultural) que refleja la Ley 3/1999, de 10 de marzo de Patrimonio Cultural Aragonés.

Centro Buñuel Calanda
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Bibliografía y fuentes documentales:

  • Trallero y Álvarez; Proyecto arquitectónico del Centro Buñuel Calanda; Inédito.
  • Ceamanos Llorens, Roberto y Mateos Royo, José Antonio; Calanda en la Edad Moderna y Contemporánea;
  • Instituto de Estudios Turolenses, Zaragoza, 2005.
  • Boletín Oficial de Aragón del día 21 de octubre de 2002.
  • Broto Aparicio, Santiago; “Los Cascajares, Barones de Bárcabo”; Diario del Alto Aragón, Huesca, 2012.
  • Broto Aparicio, Santiago; “Los Fortón, linaje del Alto Aragón”; Diario del Alto Aragón; Huesca, 2012.
  • Riñón Aguilar, Carlos (2018);
  • “Felipe Cascajares y Azagra”; en Grupo de Estudios Calandinos; https://calandagrec.es/2020/03/23/felipe-cascajares-y-azara/ (Consulta el 19/11/2020).Calanda Grec (2018);
  • “Manuel Cascajares y Azagra”; en Grupo de Estudios Calandinos; https://calandagrec.es/2020/06/18/manuel-cascajares-y-azara/ (Consulta el 19/11/2020).
  • “Casa Fortón Cascajares”; en Patrimonio Cultural de Aragón; http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienes-culturales/casa-forton-cascajares-calanda (Consulta el 19/11/2020).
  • Redacción; “La Casa Fortón-Cascajares”; Kolenda nº107 (agosto de 2013); Calanda, 2013.


© 2019 Grupo de estudios Calandinos.
© 2019 Textos y fotografías, sus autores.

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