LA CASA IBERA

LA VIVIENDA

En cuanto al diseño formal de la vivienda, cabe decir que la casa ibérica se construye con un zócalo de piedra que no suele superar el medio metro de altura, sobre el que se dispone un muro de adobe o tapial. El muro resultante se solía lucir con cal, aunque también encontramos ejemplos en los que se utilizaba yeso.

En lo que respecta a la techumbre, se suele realizar con vigas de madera, sobre las que se dispone un lecho de ramas, cañas, barro y paja.

Respecto al interior de la vivienda, el suelo se encuentra pavimentado con tierra apisonada que, en el caso de las habitaciones públicas destinadas a la recepción de visitas y a la comensalidad, se sustituía por un enlosado de piedra o un recubrimiento duradero. Las paredes se lucían con cal o yeso y solían recibir decoración pintada con los mismos motivos geométricos que la cerámica y la decoración escénica.

Por otra parte, la casa ibérica suele tener una segunda planta, también realizada en adobe o tapial, a la que se accedía a través de una escalera de piedra, madera o una combinación de ambas. En el caso de una urbanización en pendiente o ladera, el acceso a esta planta superior se realizaría desde la calle situada a un nivel superior.

En cuanto a los tipos de casas que podemos documentar en época ibérica, vamos a dividirlas en dos grupos formales, que presentan diferentes tipos según el área de estudio.

El primer grupo formal es el de casas de planta sencilla, rectangular, con unas dimensiones que oscilan entre los 20 y los 50 m², y que presentan dos compartimentaciones interiores. La primera corresponde al espacio polifuncional del hogar y la segunda al espacio de almacenamiento o defensa. El espacio del hogar suele situarse habitualmente en la parte frontal de la casa y está presidido por una estructura de combustión. Su adscripción polifuncional se debe a la variedad tipológica de los materiales documentados en esta área: cerámica de cocina y de mesa, molinos, herramientas, elementos para el reposo y el descanso. Por otra parte, encontramos la habitación o espacio especializado en el almacenamiento y la despensa de los excedentes y productos necesarios para el mantenimiento y reproducción del grupo familiar. En términos antropológicos, este tipo de vivienda acoge a una familia de tipo nuclear, cuyos miembros oscilan entre cuatro y cinco personas.

El segundo grupo formal es el de viviendas complejas, que agregan a los espacios de hogar y almacenamiento una serie de habitaciones destinadas a actividades de carácter artesanal y productivo. Las dimensiones de estas casas dependen del número total de habitaciones destinadas a estas actividades económicas, pero por lo general superan los 50 m². Una novedad, con respecto al tipo anterior, es la presencia de patios y corredores que articulan todo el espacio del hogar y las diferentes habitaciones que la integran.

En términos antropológicos, el grupo funcional que habita este tipo de viviendas también es una familia nuclear de cuatro o cinco miembros. Sin embargo, en el área oriental de la península ibérica encontramos casas con varios espacios de hogar relacionados con grupos familiares nucleares que convivían entre sí, y que podían corresponder a distintas unidades conyugales de una gran familia extensa.

En el apartado interpretativo, la existencia de estas habitaciones de carácter económico y productivo indica el control de los excedentes y de los medios de producción por parte de este grupo familiar, que además controla las relaciones sociales que se establecen entre viviendas de una misma calle, manzana o incluso de un área concreta, pudiendo estar vinculadas a la élite aristocrática o a la clase dirigente de un determinado oppidum.

EL OPIDUM DE LA TORRE MAZAS - CTM 1-

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