Casa Allanegui-Cascajares
Casa solariega de grandes dimensiones, construida en sillar la planta baja y ladrillo el resto. Es un claro ejemplo de la arquitectura civil aragonesa de la última etapa del renacimiento y del barroco, por lo que este edificio se podría fechar entre los siglos XVI y XVII.
El palacio se compone de tres fachadas: una principal, que da a la Plaza de la Hoya o del Cardenal Cascajares, y dos laterales, la que da a la Calle de la Hoya, de la misma época que la principal, y la que da a la Calle de Mosén Vicente Allanegui, de construcción posterior.
La fachada principal se compone de los principales elementos que caracterizan a los palacios aragoneses de la época. En la planta baja, la única construida en sillar, destaca la austera y sobria portada de medio punto y las dos ventanas enrejadas que conservan la carpintería decorada con formas geométricas (cuadrados y círculos). En la planta noble, ya construida en ladrillo aragonés, se abren los tres balcones.
Y justo encima, la típica galería de arquillos o logia, principal característica de este estilo, tan extendido en Aragón, aunque apenas presente en Calanda. En el caso que nos ocupa, esta galería la componen once arcos de medio punto construidos en ladrillo, estando cegados desde su construcción los números uno, cuatro, ocho y once, y abiertos los restantes, componiendo así un ritmo simétrico.
Para finalizar la composición de la fachada principal aparece el alero, en este caso doble y de ladrillo. Destaca igualmente la placa conmemorativa del nacimiento en este edificio del cardenal Antonio María Cascajares y Azara (1834–1901).
La fachada que da a la Calle de La Hoya sigue el mismo estilo que la fachada principal. La planta baja es de sillería con ventanales enrejados, la planta noble presenta balcones y la planta superior la galería de arquillos, finalizando con el alero de ladrillo.
Por contra, la tercera fachada, la que da a la calle de Mosén Vicente Allanegui, es completamente distinta. La planta baja es también de sillería, pero de mucha peor calidad. En la planta noble se abren tres balcones sin vuelo y se juega con la decoración del propio ladrillo, que podría recordar al estilo mudéjar.
En esta fachada desaparece la galería de arquillos, sustituida por pequeños huecos de ventilación para la falsa. En el alero destaca la decoración construida con yeso, que continúa ese cierto gusto mudéjar.
El Arco de Mosén Vicente Allanegui
Entre esta ampliación y la fachada principal existe un pequeño tramo de fachada con una puerta abierta en arco de medio punto. Sobre ella se observa un lienzo de ladrillo moderno, consecuencia de la desaparición, durante la década de 1960, del conocido como Arco de Mosén Vicente Allanegui.
El arco unía, por encima de la calle, el cuerpo principal del palacio con el ala situada donde posteriormente se levantó el antiguo Restaurante y Cine La Hoya.
Según las fotografías conservadas, aquella parte tenía una factura semejante a la fachada principal: sillería en la planta baja y ladrillo en las restantes. El propio arco era de medio punto, construido también en sillar, aunque algo irregular.
En la parte alta continuaba la galería aragonesa de arquillos. Detrás se encontraba el llamado «Jardín del Cura», en referencia a Mosén Vicente. Sobre el arco existió una placa conmemorativa dedicada al sacerdote, conservada posteriormente en la fachada principal del Ayuntamiento.
El interior
Del interior se dispone de pocos datos, ya que se trata de una vivienda de propiedad privada. Acudiendo a la descripción de otros palacios contemporáneos del Bajo Aragón y del Maestrazgo, el autor propone una reconstrucción aproximada de cómo pudo organizarse.
El acceso pudo realizarse mediante un amplio zaguán, posiblemente pavimentado con cantos y con algún arco muy rebajado para sujetar la estructura superior. Una escalera principal conduciría a la planta noble.
Allí se encontrarían las salas principales, posiblemente con chimeneas a la francesa, además de dormitorios y alcobas. En otras dependencias se situarían los espacios del servicio, cocina, cuadras y bodegas.
Bajo el tejado de madera, cañizo y teja árabe se encontraría la falsa, utilizada como granero y almacén.
Historia
No se conoce con certeza el momento exacto de su construcción ni quiénes fueron sus primeros propietarios. El artículo relaciona su aparición con una etapa de prosperidad del Bajo Aragón, cuando se levantaron grandes palacios asociados a la formación de nuevas élites locales.
Entre estas familias se encontraban los Cascajares, posteriormente integrados en la alta nobleza. El edificio fue durante generaciones su casa solariega.
En 1718 Miguel Antonio de Cascajares reclamó título de infanzonía. El autor plantea la posibilidad de que ya habitara entonces este palacio. También considera posible que el edificio fuera lugar de nacimiento de Francisco de Cascajares.
Desde el siglo XVIII los Cascajares pasaron a ser barones de Bárcabo, siendo Justo de Cascajares y Erla el primer miembro de esta familia en llevar el título.
El VIII barón de Bárcabo, Agustín de Cascajares y Bardaxí, nacido en 1794, contrajo matrimonio con Catalina de Azara y Mata. De este matrimonio nacieron Manuel, Félix, Joaquín, José, Felipe, Justa y Antonio María.
El artículo considera muy probable que los hermanos nacieran en esta casa. De Antonio María existe constancia mediante la lápida conservada en la fachada.
Rafael de Riego visitó Calanda el 25 de agosto de 1821 y permaneció hasta el día 27, alojándose en casa de la baronesa de Bárcabo. El autor plantea por ello que pudo alojarse en este caserón de la Plaza de la Hoya.
Con el tiempo la casa pasó al matrimonio formado por Juan José Andrés María de Allanegui y Odiaga y Herminia Lusarreta Bonal.
Entre sus hijos figuraron el militar Juan Allanegui Lusarreta y Vicente Juan Herminio Ildefonso Allanegui Lusarreta (1868–1948), conocido como Mosén Vicente.
Mosén Vicente fue coadjutor de Calanda, impulsor de la Semana Santa local, fundador de cofradías, autor de «La Palillera» y de los «Apuntes Históricos sobre la Historia de Calanda».
Hasta los años setenta se Rompía la Hora en esta plaza, delante del caserón, y el cese definitivo de redobles se realizaba delante de la placa conmemorativa de Mosén Vicente situada en el arco desaparecido.
En los años sesenta los propietarios vendieron el arco, parte del palacio y los jardines, posteriormente derribados para construir el Restaurante y Cine La Hoya.