LA VIRGEN DE LA SOLEDAD

08/04/2022
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Víctor ALDEA GRACIA

La «Virgen de la Soledad» es el paso procesional de la Cofradía La Dolorosa cuyo verdadero nombre es la de Esclavas de la Virgen de los Dolores, la imagen es propiedad de la familia González-Buj y está custodiada por la cofradía cumpliendo así la voluntad de doña Sixta Buj Moliner de que «La Soledad» permaneciera siempre en Calanda.

La imagen de la Virgen de la Soledad

En julio de 1936 estalla la Guerra Civil y en aquel momento la «Virgen de la Soledad» estaba a cargo de doña Sixta Buj Moliner, la imagen pertenecía a la Familia Buj y cada año se hacía cargo de la Virgen un miembro de la familia. Los hijos varones de Sixta partieron al frente, Calanda fue tomada por los milicianos anarquistas el 27 de julio de 1936 y «La Soledad» fue quemada en medio de la plaza. Ante estos hechos doña Sixta hizo una promesa:

Si mis cuatro hijos vuelven sanos y salvos de la guerra mandaré hacer una Virgen de La Soledad para Calanda”

Finalizada la contienda don Pedro Joaquín González Celma y doña Sixta Buj Moliner recibieron noticias de que sus hijos estaban bien, y cumpliendo su palabra mandó a su hija Sixta González Buj a encargar la Virgen que había ofrecido.

“Hija, vete a Barcelona y que hagan una Virgen de «La Soledad» para Calanda procurando que esté aquí para Semana Santa”.  

Una vez allí se dirigió a los talleres “La Artística” -Sucesor Viuda de Reixach- situado en el paseo de Gracia 117 cuyo director artístico era el escultor Antonio Parera Saurina. Le dijeron que no podían hacer la imagen para la fecha que pedía, ya que tenían que fabricar un paso procesional para una cofradía sevillana, y que la talla no podría estar para la Semana Santa de 1940, pero la casualidad y la suerte hizo que se cancelase dicho encargo de Sevilla y el escultor pudo hacer la Virgen para Calanda. Le preguntó el escultor a Sixta cómo quería que hiciese esa figura y qué medida debía tener, y esta le dijo que la hiciese de su misma estatura. Están esculpidas la cara, las manos y los pies, el resto es un bastidor que se debe vestir, para lo cual Sixta fue a un convento de monjas donde calcularon la tela blanca para la mantilla, el terciopelo negro y las puntillas necesarias para hacerle el vestido y el manto. Esta tarea, junto a la premura de tenerlo listo una vez que el escultor finalizase la talla, no fue fácil en la Barcelona de 1939 que tras la guerra civil había escasez de ese tipo de genero textil.

En el primer almacenista de tejidos que visitó se encontró una pieza de terciopelo negro extendida encima del mostrador, parecía decir ¿cuantos metros necesitas Sixta? y allí compró el terciopelo para el vestido y el manto de la Virgen. Fue a comprar la puntilla y entró en una mercería, pidió los metros que le habían solicitado las monjas, pero faltaban unos centímetros para completar la cantidad, no le dio más importancia y se la llevo. Cuando se confeccionó el vestido falto puntilla para completar el traje.” (Esa falta de puntilla no se aprecia ya que queda por la parte trasera del vestido y el manto de la Virgen lo cubre).

Titulada la escultura por su autor como «LA VIRGEN DE LA SOLEDAD» llega a Calanda días antes de celebrarse la Semana Santa de 1940.

Se preparó para llevarla el Viernes Santo a la Procesión del Pregón y ocurrió que cuando iba a salir se presentaron en casa, sin haberlo planeado, los cuatro hijos de doña Sixta: Juan José, Manolo, Pedro Joaquín y Luis; y fueron ellos quienes hicieron ese traslado desde la casa familiar de la calle Mayor hasta el Templo del Pilar, donde las Esclavas de la Virgen recibirían a «La Soledad» para sacarla por primera vez en procesión. Desde entonces siempre lo hicieron, vistiendo túnica negra, los hermanos González Buj, que con los años, continuaron los nietos de doña Sixta Buj Moliner hasta que ya no pudieron realizarlo y fue entonces cuando las «Esclavas de la Virgen de los Dolores» acompañadas por “Los Putuntunes” hacen este traslado que representa un acercamiento de la imagen con el pueblo de Calanda al que doña Sixta Buj quería unir la imagen.

Sixta González Buj contrajo matrimonio en 1942 con Eduardo Parcet Pena, un barcelonés que conoció en uno de los viajes que hacía a Barcelona para proveerse de género textil para el negocio familiar. La devoción del matrimonio Parcet-González por «La Virgen de la Soledad», equiparable al de doña Sixta Buj Moliner, hizo que don Eduardo estuviera siempre muy unido a la Virgen siendo desde entonces el Hermano Mayor de las «Esclavas de la Virgen de los Dolores» acompañándola siempre detrás del Paso en las procesiones.

La residencia de los González Buj en la calle Mayor 26, antiguo palacete del Barón del Pueyo y Ram de Viu, fue desde 1940 la casa donde “dormía” «La Soledad» en una capilla que llamaban “la habitación de la Virgen”, donde la tenían con el vestido de diario (una camisa con jaretas abotonada por delante con la enagua blanca, un camisón negro y cubierta con un velo oscuro) y colocada en una mesa credencial sobre la que había un dosel con unos cortinajes de terciopelo rojo. En dicha habitación se guardaba su ajuar en un armario (vestido, enagua, mantillas, pañuelos, el corazón con las siete dagas, la aureola, y el manto con los que se viste de gala).

Días antes de Semana Santa el Sr. Parcet, como Hermano Mayor, limpiaba y preparaba a la Virgen para el Septenario. Con mucho esmero y provisto de un barreño de porcelana, tipo esculla, con aceite de oliva le ungía con una muñequilla de lino la cara, los pies y las manos a la Virgen para después con un paño blanco de algodón sacarle lustre y dejarla lista para el Septenario. El ritual de vestirla lo hacían don Eduardo y doña Sixta, y después se ocuparon sus hijas María Pilar y María Soledad. Actualmente la visten el Hermano Mayor y las Esclavas que forman parte de la junta de gobierno.

LA VIRGEN DE LA SOLEDAD 3
«LA VIRGEN DE LA SOLEDAD» con el vestido de diario, vestida de Gala con el Manto y con el vestido de Gala.
LA VIRGEN DE LA SOLEDAD 4
La Esclavas junto al antiguo Paso de “La Virgen Soledad” propiedad de la Familia Buj Celma – Destruido en la Guerra Civil (1936)

VERSIÓN COMPLETA – Revista QALANNA 13, en las librerías PILI y LUNA de Calanda.

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