1716. Los franceses de la calle Carnicería

28/06/2021
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Lorenzo Gasca Castán

La presencia de franceses en la Tierra Baja, y en particular en Calanda, es recurrente desde el siglo XVI. A inicios del siglo XVIII se establece en Calanda Jean Magnac, natural de PléauxPléus en occitano – , en la provincia del Cantal. Pléaux arrastra una larga tradición artesanal, es el lugar de origen de la denominada  “Compañía de Chinchón”  fundada en el siglo XVIII en la cita villa castellana, compañía comercial que se convertirá en emporio. 

Jean como muchos de sus convecinos abandona el Cantal en búsqueda de nuevas oportunidades. Su carromato, cargado con las herramientas propias a todo buen caldero, toma la ruta hacia Aurillac, Tolosa, cruza los Pirineos y las finalmente penetra en la Tierra Baja. El recorrido desde Pleaux hasta Calanda toma varias semanas, hasta meses; a lo largo de su recorrido va prestando sus servicios y vendiendo sus mercancías. Los viajes de ida y vuelta entre la Auvernia y la Península forman parte del modus vivendi de los habitantes del Cantal desde el siglo XV.

A Jean le acompañan en su aventura su cuñdo Antoine Lamouroux y sus dos hijos. Antoine es viudo de Delphine hermana de Jean

El tránsito migratorio de Jean finaliza en Calanda, donde decide asentar a su familia, posiblemente debido a las perspectivas profesionales favorables que le ofrece el entorno.  La compra de una casa en la Calle Carnicería supone el establecimiento definitivo de su estipe. 

Los apellidos franceses son castellanizados; a Jean Magnac le llamarán Juan Mañac, a su cuñado Antoine Amouroux : Antonio Lamorós.  La integración en Calanda de los cantalienses se ve facilitada por el mero hecho que  el idioma  vehicular de los Magnac  es el occitano, una lengua con muchas consonancias con el castellano hablado en Aragón.

La familia Mañac Amoros toma raíz en Calanda, en 1720 los Mañac y los Lamorós toman casa propia. Juan vive en la calle Mayor en compañía de Jean Zerrea, un criado francés. Sus sobrinos Antonio y Juan Amorós Mañac desposan a las calandinas María Matheo y Bárbara Celma en 1719 y 1720 respectivamente.

El apellido Amorós perdurará por la vía femenina hasta inicios del siglo XX a través de los hermanos Ana, Antonio, Joaquín y Victoriano  Burgués Amorós residentes en el Humilladero.

Iglesia de San Juan Baptista en Pléaux (S. XV) mantiene álgida una torre de origen medieval, convertida en Campanario

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