La historia del Desierto de Calanda.

06/01/2021
3 min lectura

Autoría: Paco Navarro Serred

Introducción

No hay un lugar en Calada que tenga el  encanto y la magia que  encierra el espacio donde se alza el soberbio edificio del monasterio de San Elías,  más conocido como el Convento del Desierto. Las sillerías de piedra que todavía permanecen en pie rezuman historia, preces y leyendas. Ubicado en un angosto valle,  la val se extendía desde la sierra de La Ginebrosa hasta su desembocadura en el rio Guadalope.

Se llamaban desiertos alos enclaves que la Orden de los Carmelitas Descalzos atribuía a lugares alejados de las poblaciones y adecuados al rezo y oración, como una forma de espiritualidad y vida comunitaria.

El cenobio se construyó en un bello paraje abancalado, de modestos labrantíos, poblado de pinos, romeros, jaras y tomillos. Sus manantiales y acuíferos de los barrancos, facilitaron la fertilidad del terreno, dando agua para  104 caizadas de tierra El suelo peñascoso resultó muy apropiado para el cultivo de los olivos, que plantó la Comunidad a lo largo de más de cien años. Dista de Calanda  a más de dos horas a pie o en cabalgadura, según los textos de la Orden carmelitana.

El escritor Ramón Mur indica en su novela Sadurija que el monasterio está edificado en un lugar casi equidistante de los núcleos  urbanos de Calanda, Torrevelilla, La Cañada de Verich y La Ginebrosa,   Los terrenos donde se levanta el Convento y  la val, denominados Torre de Ginés, se extendían a lo largo de una superficie de 287 hectáreas, que fueron adquiridos por la Encomienda de Alcañiz

 Para los amantes de la naturaleza y  por su gran valor paisajístico,  todavía es lugar  de centro de excursiones,  muy visitado por  caminantes que dejan su impronta en los grafitis de las paredes del monasterio. Dícese que en su tiempo fue conocido como “Escorial del Bajo Aragón” por la majestuosidad y dimensiones de la edificación.

Actualmente en estado ruinoso,  y muy degradado, mantiene la estructura original habiéndose desplomado las techumbres y la bóveda de la iglesia. Desde la Desamortización del siglo XIX, las guerras, despojos,  saqueos, los agentes atmosféricos y el terrible incendio de 1985 han arruinado totalmente la edificación.

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© 2021 Textos y fotografías, sus autores.

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