Tras las PUERTAS del templo del PILAR

12/10/2020
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Antonio Ángel Royo Albesa

En el suelo se aprecian las espigas y las uvas alegoría de la eucaristía, diseñadas por Antonio Royo Albesa y realizadas por Andrés Albacar Figueras .

Esa plaza, que nosotros llamábamos “la replaceta del Pilar”, era una continuación del patio de la escuela y cancha de muchos juegos de temporada. Cada temporada se jugaba a un juego distinto, sin que nadie dijera nada un día se jugaba a las “pecas” y al otro todos salíamos con los pones y chatas. ¿Os acordáis de cuantos juegos había, y lo baratos que eran?  Pecas o canicas, pones y chatas, tabas,  las suelas y las carpetas con: palmo, medio palmo y zupo. Los chavos con cartucho (perras gordas de cobre con las que había que derribar un cartucho de caza vacío. los “cartones” las partes grandes de las cajas de cerillas que tenían distinto valores según su dibujo. Las rodetas hechas con con la parte inferior de los baldes de zinc y con la madera de las cajas de sardinas “civiles”. el “colmás” con la raya que se separaba cada vez mas de los que “la pagaban”, El churro,media manga y mangotero. El “paro- disparo” Civiles y Ladrones, el marro y las “las guerras entre cuadrillas: nosotros teníamos el cuartel justo al lado del Pilar en una oquedad del muro, en la Era de la Orden las huestes del Ojea y del Ibáñez y en San Blas los Basilios.También se hacían concursos de aviones de papel de varios tipos, uno con las alas redondeadas le llamábamos “pavas” supongo que por los Savoia que “nos visitaron” en el bombardeo a Calanda, se decía que el “ababol” llego con un avión hasta las campanas pero yo no lo vi otros juegos no se hacían por estos lares y ya los contaremos más adelante. 

Si las puertas del Ayuntamiento nos indican la entrada  de nuestra vida civil,  la puerta del Pilar es la entrada al sentir religioso de los calandinos, una silla de tres robustas patas y un firme respaldo: la virgen del Pilar (patrona y festiva), La  Dolorosa  ( la triste soledad de la ruidosa Semana Santa) y la Esperanza (patrona parroquial y más mujer que nadie con su embarazo) y el respàldo del patrón San Miguel (jefe de las huestes celestiales y comendador de las ferias tradicionales, llegaron en su explendor a durar 16 días).

Consta que en Calanda, hasta 1640, sólo había una referencia a la Virgen del Pilar en el “Peirón” o Pilón, especie de columna con una pequeña hornacina o imagen dedicada a un santo o virgen en las salidas del pueblo o encrucijadas de caminos. En el Portal de Valencia estaba el Peirón de la Virgen del Pilar, el más querido de los calandinos y situado en el actual Humilladero. por eso para los más puritanos el “Portal” no solo es el jardín del Este de la población sino todo el barrio que está tras la ermita del humilladero, que por cierto esa imagen tiene como ajuar 15 mantos.

No había pasado un mes (el 22 de abril de 1640) el pueblo acordó erigir una pequeña ermita en la habitación de la casa de Pellicer donde había ocurrido el Milagro, en cuyo altar se veneró un cuadro de la virgen  hasta que en 1668 por cesión de toda la casa de Juan Miguel se amplió la ermita y se colocó en el altar mayor una imagen (parece ser que la hizo Baltasar Mateo, del Mas de las Matas) que tras venerarse 270 años fue destruida en la pasada guerra civil.

Antes y en la primera guerra carlista, en 1838, incendiado el templo por los bombardeos desde Santa Bárbara, Pedro ManeroEl Pericón”, carlista calandino, con riesgo de su vida había salvado la imagen de su destrucción.  Tras el incendio se procedió a instalar el altar mayor del Convento del Desierto, que había sido desamortizado por Mendizabal. Un altar barroco de tres cuerpos sobre el que estaba el camarín de la Virgen hecho en 1817 por por Manuel Espada de Valjunquera- acompañamos foto de escasa calidad pero que nos da idea de los altares-.

Durante muchos años, nuestros putuntunes destruida la iglesia de San Miguel, tuvieron distintos cuarteles y desde el año 1963 a 1973 usaron la sala capitular del Pilar situada aneja a la sacristía. En la Semana Santa de este año 73 el Sepulcro se depositó en la nave izquierda del templo, al encontrarse cerrada las puertas de la parroquia y allí estuvo hasta que quien cerró la puerta abandonó la población.

Ahora el Templo del Pilar interviene en dos celebraciones en la Semana Santa: El miércoles santo se hace el traslado del Sepulcro hasta la Parroquia (en recuerdo del que se hacía desde San Miguel y por eso se pasa por su antigua ubicación) y es el origen de la procesión del Pregón a las tres y media del viernes santo.

Muy en alto a la derecha de la capilla del milagro hay una especie de soporte con un gallo, como de una lámpara, pero yo recuerdo ver colgar de el un sombrero de cura de color rojo, entonces se me dijo que era el Capelo cardenalicio del Cardenal Cascajares. Desconozco qué fue de él ni su paradero.

El Gallo

A los pies del altar de San Antonio, en la nave lateral derecha se ve una gran puerta en el suelo, es el enterramiento de la familia Cascajares.

Antonio María de Cascajares

Durante la contienda se eliminó el remate de zinc de la torre donde se instaló una ametralladora antiaérea y en la posterior restauración solo intervino  D. Pedro Pons “Perico”; en la construcción de la central térmica de Andorra, se realizó la última reparación por parte de dos operarios de Montajes Nervión y el calandino Andrés Albacar, colaboró en la colocación del andamiaje hasta los casi 40 metros que tiene la torre.

Desde hace un tiempo y junto al sagrario hay un arca y un retrato, se trata de la efigie y los restos de Mosén Manuel Albert, sacerdote compañero de Mosén Vicente muerto en los primeros días de la contienda civil y beatificado por Juan Pablo II

Fotografías: Manuel Conesa Jarque (GREC).


© 2019 Grupo de Estudios Calandinos.
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