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Cantarerías, la fabricación de piezas

06/02/2020
4 min lectura

Autoría : Daniel Aguilar Sanz

  1. LA FABRICACIÓN DE PIEZAS

Desde tiempo inmemorial, en el alfar calandino, siempre se trabajó por urdido y no se tiene constancia de haber usado nunca el torno. Esto se debía principalmente a las características físicas y químicas de la arcilla de la zona, no apta para ser usada en el torno, así como al tamaño de las piezas que necesariamente requerían de una elaboración manual. Por todo ello se perpetuaron técnicas que poco cambiaron en cientos y cientos de años.

Los instrumentos que se usaban para la manufactura de las piezas eran sencillos, producidos mayoritariamente también en barro. Eran los siguientes:

-“Mozo[1]: cilindro alto cerámico, abierto por su base y cerrado en la parte contraría para constituir el soporte de trabajo. Tenía en su lateral dos pequeñas aberturas semicirculares colocadas de forma paralela, que tenían como objeto servir de asidero para poder cambiarlo de sitio o transportarlo [Fig. 1].

Fig. 1   Asidero o “mozo”

-“Molde[2]: especie de plato recio invertido, también cerámico, con tres patas. Este se colocaba sobre el “mozo” para trabajar la pieza. No coincidía con el diámetro del fondo de esta, sino que simplemente hacía las veces de bandeja para poder transportarla una vez terminada hasta que estuviera seca sin necesidad de tocarla directamente. El número de “moldes” tenía que ser igual o superior al de piezas que se producían en cada hornada[3] [Fig. 2].

Fig. 2 Molde

Paleta”[4]: instrumento de madera, de forma curva, plana y ancha, que recuerda a un abanico. Posee un mango para manejarla [Fig. 3].

Fig. 3. Paleta

Broquel” [5]: de madera o cerámica, tiene forma semiesférica y mango. Había de diferentes tamaños según sea la dimensión de la pieza a fabricar.

Paleta y broquel se complementan en el trabajo, situándose el broquel sostenido con la mano izquierda en el interior de la pieza y la paleta sostenida con la derecha al exterior.

El modo de trabajar por urdido se hacía en “veces”, es decir, en diferentes tiempos. Esto se debía a que el barro húmedo no podría soportar el peso del barro colocado encima por lo que había que esperar un tiempo prudencial a que se endureciera ligeramente para seguir trabajando la pieza en altura. Este método implicaba que se elaboraran varias piezas simultáneamente, de modo que mientras se dejaba orear una, se trabajaba en la otra. Las “veces” generalmente eran entre seis y siete, dependía siempre del tamaño de la pieza. Las más grandes como las tinajas requerían siete, y las más pequeñas como las “parretas[6] necesitaban tan solo cuatro[7].

Una vez se preparaba el barro en “marreles” o tiras gruesas, se comenzaba lo primero haciendo el “culo” o fondo. Suponía el primer tiempo. En un segundo se hacía la mitad inferior. En un tercer tiempo se hacía la mitad superior. En este momento se tenía la pieza en “basto” y había que estirar el cuerpo, era el llamado “marrelado”, es decir, había que golpear con la paleta por el exterior sujetando el broquel sobre la pared de barro por el interior para reducir su grosor. Este procedimiento se hacía girando el alfarero en torno a la pieza, siempre hacia atrás, de modo que veía el trabajo que acababa hacer a la par que trabajaba. Cuando se urdía en el ensanchamiento esférico central, se denomina “hacer la redonda”. En un sexto tiempo se colocaba la “boca” de la pieza hecha aparte previamente, en una sola “vez”. En una séptima “vez” final, se colocaban las asas si las tenía, se alisaba en ocasiones la pared con una esponja y se decoraba con el método que procediera[8] [Fig. 8].

Fig. 8. Pascual Labarías durante la elaboración

Entre “vez” y “vez”, el tiempo de oreo era el prudencial según la climatología, siendo más breve en verano y más largo en invierno, puesto que los cantareros calandinos trabajaban todo el año.

Con este sencillo procedimiento, se podían manufacturar todas las piezas producidas en Calanda.


[1] álvaro zamora, m.i., Léxico…, op. cit., p. 106.

[2] Álvaro zamora, m.i., Léxico…, op. cit., p. 107.

[3] Álvaro zamora, m.i., Alfarería popular…, op. cit., pp. 13-24.

[4] Álvaro zamora, m.i., Léxico…, op. cit., p. 115.

[5] Álvaro zamora, m.i., Léxico…, op. cit., p. 44.

[6] Álvaro zamora, m.i., Léxico…, op. cit. p., 117.

[7] Álvaro zamora, m.i., Alfarería popular…, op. cit., pp. 13-24.

[8] Romero Vidal, a. y cavasa calpe, s., Tinajería…, op. cit., pp. 330-343.


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