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1824. Pedro Agud arrienda el beneficio de Pedro Bernia.

18/09/2019
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El concepto de Beneficio eclesiástico

El Derecho canónico define el beneficio como un oficio eclesiástico al que están unidos de forma indisoluble cierto número de bienes y que reúne dos características fundamentales: haber sido fundado con la intervención de la jerarquía eclesiástica y con una presumible perennidad.

El beneficio eclesiástico es la cédula básica de las instituciones eclesiásticas seculares a nivel local. Después del concilio de Trento, con la restauración de la obligación de la residencia para todos los curatos la figura del sustituto se regulariza y transforma en la de vicario, teniente o coadjutor. Es más, el nuevo vigor que la contrarreforma imprime a las prácticas religiosas de los fieles favorece la función de los oficios eclesiásticos de vicario, coadjutor o teniente de los curas, con un estatus jurídico incierto y una situación material precaria, y sin autoridad para reprender y atajar los escándalos, ni hacienda para socorrer a los pobres. Pues es costumbre de los párrocos nombrar para el servicio de los anejos cualquier clérigo aprobado para oír confesiones [1].

El Oficio eclesiástico del beneficio se reduce a la atención a los actos de culto que se celebraban en la iglesia parroquial: misas, procesiones, horas de Oficio Divino, etc. Beneficiado es todo clérigo cuya primera, principal y única obligación son las propias de la celebración del oficio sagrado en las iglesias parroquiales. Eso incluye la misa diaria, especialmente, los domingos, sin que estén obligados a la administración de los sacramentos a los feligreses. Aunque se les llama cura, jurídicamente no lo son .

El soporte económico de los beneficios parroquiales lo constituyeron un conjunto de bienes muebles e inmuebles, rústicos y urbanos, y especialmente los diezmos que pagan los feligreses de cada parroquia. Un tercio de los diezmos se distribuye entre los clérigos beneficiados de cada parroquia. [2]

Las fundaciones benéfico particulares nacen desde el momento mismo de su constitución siendo solamente necesario el reconocimiento público mediante escritura, cuando están dotadas con bienes inmuebles o derechos reales.

Beneficios y Beneficiados en Calanda

La presencia del vicario teniente en Calanda remonta a mediados del siglo XVI. Mosén Nicolás Pastor, natural de Estercuel asiste hasta su muerte en 1586 a Mosén Olleta y posteriormente a Mosén Colau Loçano en la labor pastoral.

Los primeros beneficiados del cual se tiene constancia son Mosén Miguel Juan Herrero (1613-1677), beneficiado de la parroquial, y Mosén Thomas Navarro (1625-1661). Juan Navarro y Lucía Buesso, padres del anterior, fundan de un Beneficio que entregan en herencia a su hijo, asegurándole de tal manera los recursos suficientes para su sustento.

El advenimiento del Milagro en 1640, constituye sin lugar a duda un punto de inflexión en la vida religiosa de Calanda, el número de Beneficiados asociados a la parroquia irá en aumento, entre ellos el beneficio del Pilar, el más relevante entre todos.

1824, arrendamiento del beneficio de Pedro Bernia

La acta notarial presentada a continuación, se refiere a un beneficio fundado por Pedro Bernia. Desconocemos le fecha de fundación del beneficio, resulta difícil identificar la figura de Pedro Bernia ya que a lo largo del siglo XVII, los primogénitos de la familia Bernia suelen llamarse Pedro. Posiblemente el notario se refiera a Pedro Bernia casado con Juana Villanueva, nacido a inicio del siglo XVIII. El desglose de los bienes dejan por supuesto que la familia fundadora disponía de importantes recursos terricolas.

El beneficio se financia mediante la cesión de una casa en la calle Bajo del castillo (Santa Águeda), dos huertas situadas en Villazonay, la Huerta Baja, un olivar el la Huerta Alta, y cuatro campos de labranza repartidos entre el Saso, la Val de los castellanos y las Pedreras; cuya renta anual se valoraba en 2.000 reales de vellón, es decir unas 106 libras.

El fallecimiento de Mosén Pedro Laparra, último legatario del beneficio de Pedro Bernia, no significa la extinción del beneficio, la gestión de aquellos recursos de los cuales se beneficia la parroquia recaen en su vicario Mosén Tomás Sevilla. Tomás Sevilla es comisionado por el Juez de vacantes para “[…] para cobrar los réditos y frutos de los bienes y pertenecientes a los beneficios y capellanías vacantes en esta villa, arrendar y recibir dichos bienes […]”.

Las condiciones impuestas por el vicario al arrendatario son en cierta manera estríctas, véase durísmas. Pedro Agud pagará el arriendo en moneda de plata, y no podrá en ninguna circunstancia solicitar una rebaja de la cantidad estípulada. El arrendador se reserva, además, el derecho a cancelar el contrato.

Para Pedro Agud adquirir los dominios del beneficio supone la perspectiva de que los beneficios costearán ampliamente las 106 libras estipulados en el contrato.


[1] BARRIO GOZALO, M. EL SISTEMA BENEFICIAL EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII. PERVIVENCIAS Y CAMBIOS. Universidad de Valladolid

[2] PÉREZ GONZÁLEZ, S. LOS BENEFICIOS PARROQUIALES: UN ACERCAMIENTO AL ESTUDIO DEL CLERO SECULAR LOS BENEFICIOS PARROQUIALES: UN ACERCAMIENTO AL ESTUDIO DEL CLERO SECULAR. Universidad Pablo de Olavide


AHMA. Blasco, Jacinto (1824) p.184

En villa de Calanda a diez y nueve días del mes de setiembre del año contado del nacimiento de Nuestro Señor Jesús Cristo de mil ochocientos veinte y cuatro, que yo el licenciado Don Thomas Sevilla cura párroco de la presente villa de Calanda, y comisionado por el M. I. S. Juez de vacantes de este arzobispado, en virtud de su despacho a mi cometido con fecha de veinte y tres de diciembre del año próxime pasado de mil ochocientos veinte y tres, refrendado por su Exmº Don Manuel Leg, para cobrar los réditos y frutos de los bienes y pertenecientes a los beneficios y capellanías vacantes en esta villa, arrendar y recibir dichos bienes usando de la expresada facultad otorgo que doy en arriendo a Pedro Agud, labrador hacendado vecino de esta dicha villa por tiempo de dos años que finarán el día primero del mes de noviembre del año próximo viniente de mil ochocientos veinte y cinco, los bienes del beneficio fundado por Pedro Bernia que resultó vacante por muerte de Mosén Pedro Laparra su último beneficiado y son los siguientes.

Una casa sita en esta villa y su calle comúnmente denominada bajo del castillo confrontante con otras de Antonio Bosque y Manuel Bernia.

Una heredad sita en la huerta de dicha villa y su partida llamada Villazonay que será cinco medias de arar, confrontante con otras de Pedro Sánchez y de Jacinto Bolea.

Otra heredad en la huerta baja de esta dicha villa y su tablar bajo que será seis medias de arar poco más o menos, confrontante con otras de Don  Agustín Cascajares y de Juan Santapau.

Un olivar sito en la huerta alta de la misma villa de un almud de sembradura o lo que fuere, confrontante con tierras de Theresa Gil y viuda de Vicente Labarías.

Un campo en el monte y término de esta villa y en la partida vulgarmente llamada el Saso, que será catorce jornales poco más o menos confrontante con dos sendas y montes comunes.

Otro campo en la misma partida de cuatro jornales de arar poco más o menos confrontantes con senda y montes comunes.

Otro campo en dicho término y partida llamada Val de castellanos, que será veinte jornales de arar poco más o menos, confrontante con senda de las aldeas y tierras de Don Manuel Gasque.

Otro Campo en el propio término partida vulgarmente dichas las pedreras, que será tres jornales poco más o menos confrontante con camino del monte alto y con paso de ganado.

Cuyos ocho números de bienes se los arriendo por el referido tiempo de dos años, y precio de dos mil reales de vellón que componen ciento seis libras y cinco sueldos jaqueses en cada uno de ellos pagaderos en el día primero de noviembre en moneda metálica sonante y corriente y no con ninguna otra especie y con los demás pactos y condiciones siguientes:

Que las referidas fincas deberán contarse y trabajarse a estilo de labradores expertos, e inteligentes del campo de modo que más experimenten aumento que no diminución.

Que dicho arrendador deberá sacar cosechas de cada frutos correspondientes a los dos años de este arriendo, y si durante ellos se proveyese dicho beneficio y el poseedor quisiera administrar sus bienes deberá abonársele al arrendatario las simientes, y labores que hubiere en ellos correspondientes a éste arriendo.

Que no ha de pretender baja, descuento ni moderación de este arriendo en todos, ni en ninguno de los dos referidos años de el aunque aconteciere alguno de los casos inopinados, insólitos y raro contingentes antes bien deberá hacer las pagas anuales y completas como si aquellos hubiesen muy fértiles, y fecundos últimamente.

Que deberá entregarme una extracta en pública forma de esta escritura satisfaciendo al emº sus legítimos derechos además del precio de este arriendo.

Yo Pedro Agud arrendatario enterado muy particularmente del contenido de esta escritura de grado  & grado & certificado & otorgo que acepto y recibo en arrriendo los supraconfrontados ocho números de bienes por dos mencionados años, obligándome como me obligo a pagar, y satisfacer puntualmente los referidos dos mil reales de vellón en cada uno de ellos en la forma prevenida y a observar, guardar, y cumplir exactamente todos los demás pactos y condiciones estipuladas en esta escritura que quiero aquí haber por repetidos , y a no impugnar, alterar ni contradecir alguna de ellos directamente ni indirectamente en tiempo ni manera alguna. Y apara la dicha observancia y cumplimiento de esta escritura cada uno de dichos otorgantes por lo que respectivamente nos toca, y pertenece obligamos a saber es yo dicho Don Thomas Sevilla los bienes, y rentas del expresado beneficio, y yo dho arrendatario los mios propios asi muebles como sitios donde quiere habidos, y por haber los cuales queremos aquí haber por nombrados. Y qye esta obligación general tenga fuerza especial. Reconocemos tener y poseer dichos bienes Nomime Precario et de Constituto a saber es la parte inobservante. La cual, y sus habientes derecho en su caso con sola su ostensión puedan aprehender uno y otros bienes respective. Variando el juicio, renunciamos nuestros propios jueces y nos sometemos a nuestra respectiva jurisdicción competente.

Testigo Manuel Marín, sastre y Francisco Sanz de Joaquín vecinos de esta villa.

Thomás Sevilla otorgo lo dicho.

Pedro Agud otorgo lo dicho.

Manuel Marín soy testigo de lo dicho y lo firmo por Francisco Sanz mi contestigo que dijo no saber firmar.

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