La Población aragonesa en el siglo XVI.

31/01/2019
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En los inicios de la Edad Moderna, el Reino aragonés contaba con una población ligeramente superior a las 200.000 personas. Las características que mejor definirían aquella época serían la bajísima densidad —menos de 5 habitantes por Km2— y el predominio abrumador del hábitat rural sobre el urbano. El clima, el régimen de lluvias, las calidades del suelo estaban entre los factores que explican las bajas densidades, pero también hay que tener en cuenta otros como la distribución de la propiedad de la tierra, las normas que regulaban su transmisión de padres a hijos o el grado de desarrollo técnico, tanto agrícola como artesanal, escaso en ambos casos. A lo largo del siglo XVI el número de habitantes se incrementó de forma considerable, superando al final de la centuria los 300.000. Al igual que en el resto de España, una coyuntura económica favorable tuvo su paralelismo en la evolución demográfica. En efecto, en aquel tiempo se pusieron nuevas tierras en cultivo y se transformaron secanos en regadíos, lo que se tradujo en un aumento del volumen de las cosechas, la producción artesanal creció y se diversificó y los intercambios comerciales se incrementaron. El auge demográfico fue desigual. En general, todas las ciudades experimentaron alzas notables. El propio incremento de población que originaba una mayor demanda de bienes de consumo y el sistema de distribución de la renta agraria, que en proporción importante se dirigía a las ciudades, favorecieron un cierto desarrollo del artesanado y de la actividad comercial y con ellos, el aumento de los núcleos urbanos. Barbastro, Jaca, Tarazona duplicaron sus efectivos. Crecimientos también importantes se dieron en Huesca, Alcañiz, Calatayud o Teruel.

LA POBLACION ARAGONESA EN LA EDAD
MODERNA (SIGLOS XVI-XVII)
JOSÉ ANTONIO SALAS AUSENS

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